lunes, abril 20, 2026

Abdullah Ibhais, el hombre que criticó al Mundial 2022 y pasó más de tres años preso

Por Santiago Peñoñori Gaona

Cuando Lionel Messi se puso el bisht negro (capa tradicional del mundo árabe que simboliza al prestigio) y levantó la Copa del Mundo 2022, no solo ganó Argentina. También ganaron Catar y la FIFA. El emir Tamim bin Hamad al Thani y Gianni Infantino saborearon su victoria en el mismo momento en que Leo y sus compañeros saboreaban la suya. El Diez fue solo un medio de legitimación para los bárbaros. 

En paralelo, Abdullah Ibhais, quien había sido elegido como director de comunicaciones del Comité Supremo de Gestión y Patrimonio (comité organizador del Mundial 2022), estaba preso desde el 15 de noviembre de 2021 en una cárcel catarí. ¿El motivo? Se había negado a comunicar algo distinto a lo que habían visto sus ojos: los trabajadores (en su mayoría migrantes procedentes de Bangladesh, India y Nepal) estaban sometidos a condiciones infrahumanas en la previa de Qatar 2022.

Informe de Al Jazeera sobre la situación que viven los trabajadores migrantes. Año 2012

En agosto de 2019, miles de operarios que vivían en el campo de trabajo Al Shahaniya realizaron huelgas en protesta por el retraso en los pagos de salarios, la disminución forzada de los mismos, la falta de acceso a agua potable, la privación del goce de las vacaciones y la muerte de miles de sus compañeros. Las repercusiones llegaron a la prensa internacional por medio de distintas organizaciones de derechos humanos. Al Jazeera, medio de comunicación independiente financiado en parte por el gobierno de Qatar y de alto alcance en el mundo árabe, se vio obligado a compartir información acerca de lo que sucedía y el comité organizador debía responder. 

En ese momento, el director de comunicaciones jordano tomó protagonismo en la historia. Guiado por las denuncias, fue a ver con sus propios ojos lo que sucedía. “No había forma, llegados a ese punto, de que yo emitiera ese comunicado. Querían que hiciera desaparecer algo real. Algo que había visto con mis propios ojos. Querían, en resumen, mentir. Y me parecía intolerable”, dijo en una entrevista con el diario El País, publicada la semana pasada. Ibhais se negó a realizar cualquier comunicado hasta que no cambiaran las condiciones de los trabajadores. La situación se tornó tensa, intentaron persuadirlo y él decidió renunciar, a pesar de que su jefe lo amenazara con posibles represalias. 

Según la versión de Ibhais, la amenaza se concretó dos meses después, cuando la seguridad del estado de Catar lo detuvo y lo llevó a un centro penitenciario. Allí no tuvo la oportunidad de acudir a un abogado y debió firmar forzosamente un escrito en el que reconocía haber recibido sobornos para la adjudicación de contratos. ”Me advirtieron de que tenía que firmarla, y que si me negaba, tenían otras formas de convencerme. Fue entonces cuando el fiscal del caso me dijo: ‘¿Te crees que estás en una película americana? ‘ Si no das tu brazo a torcer, te enfrentarás a cadena perpetua o ejecución”, relató el nacido Amán, capital de Jordania, al diario español. Días después, fue liberado por un juez de Sudán sin haber sido juzgado y quedó con libertad bajo fianza e imposibilitado de salir del país.

En enero de 2021, fue condenado a cinco años de prisión. El calvario continuó. A partir de allí, el ex director de comunicaciones se limitó a contactar a distintos medios internacionales, organismos de derechos humanos y a la mismísima FIFA para difundir su historia y solicitar ayuda. La respuesta de la federación madre del fútbol mundial no fue la que esperaba Ibhais, quien a día de hoy sigue luchando para que responda por lo sucedido. La organización presidida por Infantino se limitó a compartir un comunicado en el que aclaraba que toda persona merece un juicio justo en el que se respeten y observen las debidas garantías procesales. Solo eso. El 15 de noviembre de 2021 el jordano ingresó a prisión, donde vivió, entre otras cosas, la final del Mundial que él mismo había denunciado y que le había costado su condena. 

Más allá de la presión ejercida por organismos internacionales de derechos humanos como el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU, que calificó la detención como arbitraria, el hombre de 40 años fue liberado recién en marzo de 2025. En octubre de ese mismo año, recibió el premio Play The Game 2025 que rinde homenaje a las personas que, en sus carreras profesionales o como voluntarios en el deporte, han realizado un esfuerzo excepcional para fortalecer los valores éticos básicos del deporte. En este caso, un joven que optó por alzar la voz a costa de grandes sacrificios en su vida personal. 

Además, en la gala realizada en Tampere, Finlandia, realizó una exposición en la que detalló cómo Qatar gestionó la opinión pública a través de los medios de comunicación en el periodo previo a la Copa Mundial de la FIFA 2022. “Para mí, la FIFA ha sido cómplice de todo. Yo mismo me creí que llevaban el Mundial allí para abrir las puertas del fútbol al mundo árabe y musulmán. Pero era mentira. Cuando vieron que Oriente Próximo tenía el dinero, quisieron su parte del pastel. Y volverán en 2034”, concluyó.

Exposición sobre la gestión de la comunicación en Qatar 2022. Año 2025

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