Por Celeste Benítez
Agostina Hein conoció su amor por la natación a los cuatro años. Al principio comenzó con
un simple juego: buscar elementos que estuvieran en el fondo de la pileta. Esta actividad
recreativa fue su primer vínculo fuerte con el arte de nadar. Aunque la oriunda de Campana
siempre tuvo contacto con el agua: durante sus vacaciones viajaba a Entre Ríos con sus
padres para disfrutar del río.
Hein es alegre, responsable y renegada. Tiene una dieta estricta por su carrera, pero es
dulcera. Es una chica a la que le interesan las cuestiones coyunturales del país: mira el
noticiero y lee artículos, sobre todo de su ciudad natal. Al momento de entrenar le gusta
escuchar rock, por lo que tiene una playlist con un orden definido: reproduce Deep Purple
cuando hace ejercicios de movilidad y los Guns & Roses para las precompetencias. Es un
orden que no puede variar, esa música la ayuda a enfocarse y a mantener los nervios.
Además, es hincha de River, como su familia. Sus papás, amigos, su novio, su equipo y su
entrenador, la acompañan y son las personas cuyas opiniones tiene en cuenta, porque al
final del día son su mayor apoyo.
Desde pequeña era difícil que pudieran sacarla del agua. “Es mi lugar feliz, siempre lo amé.
Me genera mucha paz y tranquilidad“, expresó la nadadora. El Club Ciudad de Campana se
convirtió en una segunda casa, en el que esperaba con ganas las clases de natación, que
luego se transformaron en el deseo de iniciar los entrenamientos para mejorar los tiempos.
A los siete años compitió en los torneos organizados por la Federación de Aficionados de
Natación del Norte de la Provincia de Buenos Aires y conoció a su entrenador, Sebastián
Montero. Quien mencionó que desde el primer momento que la vio nadar, sabía que era
una chica que tenía mucha garra, ganas de aprender y el hambre de tener cada vez más
conocimientos para pelear en las grandes ligas.
La responsabilidad y constancia forman parte de la personalidad de la joven nadadora, que
a los once años pasó al Club Independiente de Zárate y empezó a entrenar dos veces por
semana, con el objetivo de clasificar al Sudamericano Juvenil. Hein se levantaba a las
cuatro de la madrugada, antes de ir al colegio, para desayunar e ir al club. Una rutina que
se había vuelto parte de su vida y que estaba conformada por una hora y media de
gimnasio y dos horas de pileta. Aunque el entrenamiento fue duro, la motivaba saber que
tenía un torneo por delante, al igual que contar con un grupo que estaba en la misma
situación que ella. “Desde chica me enseñaron que si te ponés con algo, lo tenés que hacer
responsablemente. Me costó entender que soy una nadadora que necesita nadar muchos
metros, a mí me iba bien en lo que era fondo y ahí requería mucha distancia”.

Al poco tiempo participó en su primer Torneo Nacional: ganó cinco medallas de bronce y
tuvo un click que la hizo querer ir por más, pero llegó la pandemia y pasó tres meses sin
meterse a un natatorio. Sin embargo, esto no fue un impedimento para ella y empezó a
nadar en su casa: se ataba con una soga a uno de los pilares del quincho y así volvió al
ruedo. “Al mirar hacia atrás me genera emoción, me acuerdo el esfuerzo que hicieron mis
papás para comprar la pileta de lona y calentar el agua, a veces no quería meterme por lo
fría que estaba y lo hacía igual”, expresó con afecto.
Sebastián Montero, su entrenador, quien para ella es una pieza primordial, destacó la
capacidad y el potencial de la joven. Además, mencionó que a corta edad Agostina pudo
tomar la decisión de elegir el deporte y de que ella es consciente que es una atleta de alto
rendimiento las 24 horas, todos los días de la semana.
Hein se enfoca en la natación dentro y fuera del agua: le gusta ver distintos estilos, más de
velocidad y no tanto de fondo. Se especializa en: mariposa, espalda, pecho, libre y se
destaca en las pruebas combinadas. Aunque le cuesta cambiar el ritmo en los de
coordinación, no se da por vencida e intenta respetar los procesos y mejorar. Tiene
referentes de quien toma nota, entre ellas, admira a la ex nadadora argentina, Georgina
Bardach, y mira a la canadiense, Summer McIntosh. “Delfi Pignatiello en mí está presente
en los récords y en todo, la tomo como algo a lo que yo quiero ser, las marcas que tenía
eran impresionantes”, afirmó la campanense.
Tras horas de entrenamientos bajo el agua, la joven nadadora ha participado en Juegos
Panamericanos Junior y en los Suramericanos de la Juventud, en los que ganó varias
medallas de oro, plata y bronce. A partir de 2025 comenzó a romper récords: primero lo hizo con el de Bardach, tras consagrarse campeona del Mundial Junior en los 400 metros
combinados, con un tiempo de 4m34s34 y dos años después hizo lo mismo con la marca de Pignatiello, y logró terminar los 400 metros libres en 4m06s25, lo que fue un nuevo hito
histórico en el país. Montero señaló que la motivación y las ganas de su deportista es lo que la llevó a ser lo que es hoy y a generar ruido a nivel mundial. “Que en Argentina tengamos una exponente con las cualidades de Agostina, y con el hambre y la humildad que tiene se ve muy poco y es una sensación muy linda”.
Todo este esfuerzo y dedicación fueron las bases que la llevaron a ser la atleta más joven
de la delegación argentina en los JJ.OO de París 2024, en los que compitió en los 400 y
800 metros libres. “Cuando volví, me tatué los aros olímpicos en el hombro. Es llevar
conmigo el recuerdo más hermoso de toda mi vida”, contó Hein, quien decidió inmortalizar
el símbolo, a través de la tinta, en su hombro izquierdo. Dos años más tarde, logró romper
un récord de medallas en los Juegos Suramericanos de la Juventud de Panamá 2026, tras
ganar nueve medallas de oro y una de plata a sus 17 años.
Un mes después finalizó el Circuito Mare Nostrum y obtuvo dos oros, cuatro platas y un
bronce, en el camino al objetivo mayor. “En los Ángeles 2028 queremos soñar con una
final”, fueron las palabras de Agostina Hein, quien va por nuevos desafíos.



