Por Nahuel Stacchiotti
La Selección de la República Democrática del Congo ha sellado una clasificación histórica para la Copa del Mundo de 2026, poniendo fin a una dolorosa ausencia de 52 años. El combinado africano, conocido popularmente como Los Leopardos, obtuvo el 47º y penúltimo boleto mundialista tras derrotar a Jamaica 1-0 en la repesca intercontinental. Este hito no solo representa un éxito deportivo, sino la reconciliación con un pasado oscuro y trágico que marcó a fuego su única participación, en Alemania 1974, bajo el nombre de Zaire y la dictadura de Mobutu Sese Seko.

En 1974, Zaire hizo historia al convertirse en la primera selección del África subsahariana en clasificar a un Mundial. Sin embargo, lo que debió ser una fiesta se transformó en una pesadilla geopolítica y humana. El dictador Mobutu utilizó al equipo como herramienta de propaganda, prometiéndoles riquezas que jamás cumplió. Tras perder 2-0 ante Escocia en el debut, los futbolistas descubrieron que la federación les había retenido los premios por jugar. Indignados, los jugadores intentaron un boicot en el segundo partido ante Yugoslavia; saltaron al campo sin motivación y sufrieron una humillante goleada por 9-0, una de las mayores de la historia del torneo. La furia de Mobutu no se hizo esperar. Antes del tercer encuentro de la fase de grupos frente al vigente campeón, Brasil, el régimen envió a la guardia presidencial al hotel de concentración con un ultimátum de vida o muerte: “Si pierden por más de tres goles ante Brasil, ninguno de ustedes regresará vivo a casa”.
El 22 de junio de 1974, en Gelsenkirchen, el partido se convirtió literalmente en una lucha por la supervivencia. Los futbolistas jugaron bajo un terror absoluto. Con el marcador 3-0 en contra a falta de pocos minutos, la desesperación se materializó en una de las escenas más surrealistas de la historia de los Mundiales. Ante un tiro libre a favor de Brasil, el defensor Mwepu Ilunga salió corriendo de la barrera y pateó con fuerza el balón antes de que se ejecutara la falta. El mundo entero se burló de lo que consideró un “desconocimiento de las reglas” por parte de un futbolista africano. Sin embargo, décadas después, Ilunga confesó la desgarradora verdad: fue un acto de protesta desesperado y un intento consciente de ser expulsado, para no seguir arriesgando su vida en el campo, mientras los dirigentes miraban cómodamente desde el palco. Finalmente, el partido terminó 3-0. Zaire se salvó de la ejecución por un solo gol de diferencia, pero al regresar al país fueron castigados con el ostracismo, la retirada de fondos al fútbol y la pobreza absoluta.

52 años después, la actual República Democrática del Congo ha reescrito su destino mediante un proceso clasificatorio heroico. En los playoffs de las eliminatorias de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) dejó en el camino a potencias como Camerún y Nigeria, antes de vencer a Jamaica en México con un agónico gol de Axel Tuanzebe en el tiempo de descuento.

Hoy, el equipo cuenta con una estructura profesional y figuras internacionales. El máximo referente histórico en actividad es el defensor central Chancel Mbemba, quien lidera el registro de presencias con 104 partidos internacionales. La tabla de goleadores históricos sigue comandada por el legendario Dieumerci Mbokani con 22 anotaciones. La gran figura actual de la plantilla es el extremo Yoane Wissa, estrella del ataque y referente ofensivo en el fútbol europeo, acompañado por la experiencia del delantero Cédric Bakambu. Los Leopardos viajan al Mundial de 2026 no bajo la sombra del miedo, sino con el firme objetivo de superar la fase de grupos por primera vez y limpiar definitivamente el doloroso legado del mundial 1974.



