miércoles, abril 24, 2024

FIFA prohíbe usar brazalete pro LGBTIQ+

Por Pedro Ignacio Pérez Naveira

Según The Telegraph, la organización madre del fútbol prohibiría usar el brazalete arcoíris tanto a Harry Kane como a Manuel Neuer, los capitanes de las selecciones de Inglaterra y Alemania respectivamente.

Esta historia se repite ya que Manuel Neuer, utilizó la cinta de capitán multicolor y la UEFA abrió una investigación en contra del arquero, esto durante el partido frente a Hungría, como una forma de protesta a las políticas antiderechos del Primer Ministro Viktor Orbán. La investigación de UEFA luego fue archivada para evitar mayores polémicas.

Alemania se enfrentó a Hungría y la UEFA en favor del colectivo LGBTIQ+

FIFA dio a conocer a las distintas selecciones, que en el Mundial de Catar algunos símbolos iban a estar disponibles para sus brazaletes. Estos contienen, el corazón de ‘OneLove’, la premisa del movimiento en favor de los derechos LGBT+, pero no los colores arcoíris ni el lema en concreto, aunque sí proclamas como “#SaveThePlanet”, “#ProtectChildren”, “#EducationForAll” o “#BeActive”.

Esto se suma a las declaraciones del Presidente de Fifa, Gianni Infantino que afirmó: “las críticas al Mundial son hipócritas” y que “por lo que hemos hecho los europeos durante los últimos 3.000 años, deberíamos disculparnos por los próximos 3.000 años antes de dar lecciones morales a otros”. Entonces al negar el derecho a usar el brazalete arcoíris, repite la hipocresía que él mismo reclama. Además dijo: “Hoy me siento qatarí, hoy me siento árabe, hoy me siento africano, hoy me siento gay, hoy me siento discapacitado, hoy me siento trabajador migrante”. Si fuera de esa manera, actuaria de otra forma siendo la persona más importante en FIFA.

Gianni Infantino defendió a Qatar de las críticas: “Me siento árabe, gay y trabajador migrante” | Radio Mitre

Por lo tanto, no se termina de avalar las reivindicaciones de los derechos de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales. Quizás el objetivo del organismo es no generar problemas con el país anfitrión, un país donde el hecho de ser gay puede traducirse en una pena de unos siete años de cárcel.

 

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