sábado, abril 13, 2024

Una selección que desafió a la lógica e hizo historia

Por Dylan Elías

A pesar de la ilusión que mantuvo el heroico 3 a 3 ante Escocia, Argentina quedó eliminada del Mundial Femenino de Francia tras las victorias de Camerún y Chile.

Es una obviedad remarcar que para entender la historia, hay que analizar el contexto. La selección argentina fue a Francia  con 9 futbolistas que juegan en el exterior (en ligas profesionales) y 14 en el ámbito local. Es decir, más de la mitad es (o ahora era) semiprofesional. Porque más allá de que la AFA oficializó el fútbol femenino en marzo de este año, y a su vez, la creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, todas estas jugadoras no pudieron vivir del fútbol hasta esta última temporada.

Durante los últimos años, las chicas argentinas recibieron un increíble destrato. Desde 2017 hasta hace muy poco dejaron de cobrar los viáticos que les pagaba la AFA, y peor aún, las obligaban a viajar de noche en micro antes de un partido para no tener que pagar los gastos de un hotel. Antes de la Copa América 2018, los Juegos Panamericanos de 2015 habían sido la última competencia oficial que disputaron. Estuvieron 18 meses sin siquiera jugar amistosos, es decir, jugando solo para sus clubes.

Debido a los reclamos feministas que fueron incrementando en este último tiempo, las voces de las jugadoras argentinas empezaron a ser más escuchadas. Sin embargo, lo que más repercusión tuvo fue el caso de Macarena Sánchez, actual jugadora de San Lorenzo. A principios de este año, fue desvinculada de la UAI Urquiza luego de jugar siete años allí y se quedó sin la posibilidad de fichar por otro equipo durante la temporada. Sánchez demandó al club y a la AFA, pidiendo ser reconocida como una trabajadora. El impacto del reclamo fue tal, que incluso llegó a recibir amenazas de muerte (mensajes que le llegaban y que hizo públicos en sus redes sociales).

Gracias a su lucha, la profesionalización del fútbol femenino se agilizó ya que, además, existía una gran presión social. Otro de los hechos que ayudaron a esta causa fue el repechaje de clasificación al Mundial que jugó la selección contra Panamá. El 8 de noviembre de 2018, la cancha de Arsenal y los más de 15 mil espectadores que había en ella fueron testigos de una goleada argentina por 4 a 0, que las dejaba a un paso de la clasificación, la cual se concretaría con el 1 a 1 conseguido en el país caribeño (5-1 global). La gran convocatoria que tuvo ese partido empezó a ponerle presión a la AFA para que escuchen de una vez el reclamo de las chicas.

Mientras más se acercaba la fecha, la expectativa por el debut argentino en el Mundial Femenino iba creciendo. En la previa, Aldana Cometti, ex Boca y actual Sevilla de España, le prometió a los nuevos televidentes: “No tengan dudas de que vamos a dejar todo por la camiseta”. Y así fue. Porque el 10 de junio de 2019 quedará recordado como el día en el que Argentina logró su primer punto en la historia de los mundiales y nada menos que ante Japón (0-0), campeona del mundo en 2011 y actual subcampeona. Tan literal fue el mensaje de Cometti, que durante el partido perdió parte de un diente y siguió jugando como si nada hubiera pasado. Mucho se hablo en las redes también del notable partido de Estefanía Banini, la 10 del equipo y que fue elegida como la mejor jugadora del partido.

Es que ya de por sí, las chicas no la tenían nada fácil. Su grupo era de los más difíciles de la Copa del Mundo. Además de Japón, lo integraban Inglaterra, semifinalista en la edición de 2015 y con una de las mejores ligas profesionales del mundo y Escocia, debutante en la competencia pero cuyo plantel está integrado en su mayoría por jugadoras de la ya mencionada Premier League inglesa.

De más está decir que fueron al mundial esperando dejar todo más allá de que los resultados no las acompañaran, ya que existía una notoria diferencia de nivel con sus rivales. Sin embargo, como dice el título de esta nota, Argentina desafió a la lógica y logró vencerla.

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