Por Nicolás Resnizky

Cuando un grupo de extraños se acercaba al marae, epicentro de las tribus maoríes, se practicaba el pōwhiri, ritual de bienvenida, para determinar si los visitantes eran amigos o enemigos. Primero, un guerrero de la comunidad anfitriona desafiaba a duelo a un huésped. Si este no respondía, el local volvía a su posición inicial. Acto seguido, la mujer más experimentada de la tribu realizaba un karanga, llamado a los invitados. La líder de los visitantes respondía con su propio karanga, y ella con su grupo caminaba lentamente hacia el marae. El ritual se realizaba siempre bajo la conducción de las mujeres.

Kate Sheppard no fue maorí pero siguió con esa premisa. Nacida en Inglaterra en 1848, se mudó a Nueva Zelanda con su familia a los 20 años. En 1885 se afilió a la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza. Dentro de la organización, coordinó reuniones con mujeres para reclamar el sufragio femenino. Además fue la primera mujer en ser editora de un diario, The White Ribbon. En 1888 distribuyó un panfleto titulado Diez razones por las cuales las mujeres de Nueva Zelanda deben votar, y en 1893 presentó en el Parlamento neozelandés una petición firmada por 32 mil mujeres de todo el país, reclamando por el voto femenino. El 19 de septiembre de ese año, la Cámara de Representantes aprobó el reclamo y Nueva Zelanda se convirtió en el primer país del mundo en el que las mujeres pudieron votar.

En el mundo de la pelota, las mujeres neozelandesas también fueron parte de la revolución feminista. En 2016 Sarai Bareman, Secretaria General de la Confederación de Fútbol de Oceanía y única mujer en la Comisión de Reformas de la FIFA, se convirtió en la primera directora de la -recientemente creada- División de Fútbol Femenino de la FIFA.

Junto con la renuncia del austriaco Andreas Heraf como entrenador del equipo neozelandés, por haber maltratado a algunas de las jugadoras, llegó en 2018 la desvinculación del Presidente de la Asociación de Fútbol de Nueva Zelanda, Deryck Shaw. Su sucesora fue Johanna Wood, que se convirtió en la primera mujer en presidir esa asociación. Además, Nueva Zelanda es el único país de los 24 que integran el Mundial de Francia, cuya máxima organización del fútbol está liderada por una mujer. A su vez, es uno de los cinco países de la Copa, cuya máxima autoridad gubernamental es una mujer, en este caso Jacinda Ardern. En mayo del 2018, se firmó un acuerdo en el que se estableció que la selección de fútbol masculina y la femenina cobrarán los mismos sueldos y percibirán los mismos premios por representar a Nueva Zelanda.

Las Football Ferns podrán no levantar la Copa del Mundo en Francia, pero en la lucha por igualdad, Nueva Zelanda gritó campeón hace rato.