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Lamine Yamal va a por todo: los récords que puede batir el español

Por Santiago Rodríguez Carlomagno

A los amantes del fútbol les resulta difícil no entusiasmarse con Lamine Yamal, el crack de 18 años que parece que vino a marcar una nueva época del deporte rey con sus gambetas y su explosividad. Ya ostenta unos cuantos récords en su haber, la mayoría relacionados a su corta edad, pero parece que tiene la habilidad y la capacidad de ir por las grandes marcas que dejaron los mejores de la historia, por más inalcanzables que parezcan hoy por hoy.

Para compararlo, se exhibirán algunas marcas de Cristiano Ronaldo y de Ronaldo Nazário, pero la mayoría de los récords mostrados serán de Lionel Messi, y hay que destacar que serán comparados en base a lo que el español ya ha demostrado en su carrera, por lo que los que tienen que ver con cifras de goles no estarán mencionados tan frecuentemente. Pero antes de comenzar, repasemos cuales marcas son las que ya ostenta en su currículum el actual número 10 de Barcelona.

RÉCORDS QUE YA POSEE LAMINE YAMAL

  • Único jugador de la historia con dos premios Kopa al mejor jugador menor de 21 años del mundo, y los ganó de manera consecutiva en 2024 y 2025. Lo curioso es que Lamine lo podría ganar 3 veces más.
  • Es el jugador más joven en debutar con el primer equipo de F. C. Barcelona, con 15 años y 290 días.
  • Es el goleador más joven de la historia de Barcelona y de La Liga, con 16 años y 87 días.
  • Es el jugador más joven en disputar un Clásico con 16 años y 105 días, y el más joven en anotar, con 17 años y 105 días.
  • En la Supercopa de España, es el más joven en jugar (con 16 años y 182 días), en anotar (el mismo día que debutó), en anotar en una final (17 años y 183 días.), y en ganarla (mismo día que anotó en la final).
  • En la Copa del Rey es el más joven en jugar (16 años y 195 días) y en anotar (16 años y 238 días).
  • Es el jugador más joven en alcanzar los 100 partidos oficiales, con 17 años y 217 días.
  • Es el jugador más joven de la historia (17 años y un día cuando jugó la final de la Eurocopa) en disputar la final de un torneo internacional grande, y superó a Pelé, que había llegado a la final de la Copa del Mundo en Suecia 1958 a los 17 años y 249 días.
  • Por ende, es también el ganador más joven de la Eurocopa y de cualquier torneo grande de selecciones.
  • Tiene el récord compartido con Luke Shaw y con Dani Olmo de más asistencias (4) en una edición de Eurocopa, aunque es el más joven de la historia en lograr ser el máximo asistente de este torneo.
  • En ese torneo se convirtió en el primer jugador de la historia en anotar o asistir en cuartos, semifinal y final de una Eurocopa.
  • En la Champions League, es el jugador más joven en debutar en la historia de Barcelona (con 16 años y 68 días), el más joven en ser titular (con 16 años y 83 días), el más joven en anotar y asistir en un solo partido (con 17 años y 241 días), y el más joven en anotar en una semifinal del torneo, con 17 años y 291 días.
  • Con su selección, es el más joven en debutar y en anotar, y lo consiguió el mismo día, con 16 años y 57 días.

RÉCORDS QUE PUEDE ROMPER LAMINE YAMAL

Récords de distinciones individuales: 

  • Ronaldo Nazario fue el futbolista más joven en recibir el Balón de Oro, con solo 21 años, 3 meses y 5 días. Lamine estuvo particularmente cerca de lograr romper esta marca ya que quedó segundo en la tabla del Balón de Oro de la temporada 2024/25 a sus 18 años (el español los cumple el 13 de julio, por lo que France Football valoró la temporada en la que tenía 17 años), por detrás de Ousmane Dembélé. Yamal tiene 3 ediciones más para intentar arrebatarle el récord al brasileño, quien lo ostenta desde 1997.

Los siguientes récords en esta sección son todos de Lionel Messi.

  • Único jugador en ser elegido dos veces Mejor Jugador de la final en una Copa Mundial de Clubes de la FIFA: 2009 y 2011. Es cierto que aunque Lamine todavía no ha ganado la Champions League ni mucho menos jugado un Mundial de Clubes, la edición pasada estuvo a nada de clasificarse con Barcelona para la final de la Orejona vs PSG, pero al final terminaron cayendo ante Inter de Milán. Cabe destacar que Messi ganó su primera Champions en 2006, a sus 18 años, 10 meses, y 22 días, y no era titular en el equipo blaugrana, y Yamal al 5 de octubre del 2025 tiene 18 años, 2 meses, y 20 días. Hay tiempo.
  • Único jugador en lograr Copa Mundial de Fútbol, Copa América o Eurocopa, Juegos Olímpicos, Liga de Campeones de la UEFA, y Balón de Oro. Si bien este es un récord particularmente difícil, hay razones para creer que Yamal puede lograrlo: no solo los jugadores jóvenes juegan los JJOO (Neymar los ganó en Río 2016, con 24 años), ya posee Eurocopa, y da la sensación que con el nivel del español y de Barcelona, la Champions y el Balón de Oro no se le resistirán por mucho tiempo. Hay que ver si España lo acompaña y logran la más anhelada: la Copa del Mundo. 2026 será clave.
  • Es el jugador más joven en ganar el Balón de Oro dos veces: 23 años, 6 meses y 18 días y también el  más joven en ganar el Balón de Oro tres veces: 24 años, 6 meses y 17 días. Mismo caso que con el de Ronaldo. Hasta ahora Lamine ha demostrado que es capaz de ganar la distinción y poner en riesgo los récords absurdos que colocó Leo, ya que en las dos temporadas que jugó de titular y con regularidad en el primer equipo, ambas quedó en el top 10 del BdO (octavo en 2024, segundo en 2025).
  • Messi es el único jugador con dos Balones de Oro en los Mundiales: -2014 y 2022-. El español todavía no disputó ninguno, pero ojo: podría ganar el premio sin que salga campeona su selección, como demostró el argentino en Brasil 2014.
  • Único jugador con un ‘triple-triple’ en una temporada de La Liga: Pichichi (25), récord de asistencias (21), y regates realizados (182), en (2019-20). Está claro que Lamine es un privilegiado para el pase y la visión de juego, y eso destaca cuando vemos sus estadísticas (29 goles, 39 asistencias en su carrera), y también es un gambeteador nato: la temporada pasada completó 239 regates, la tercera cifra más alta desde que existen registros completos (temporada 2014/15), solo por detrás de los 307, 260 y 253 de Messi que ocupan los tres primeros puestos y los 239 de Neymar, cuarto en la lista. Qué compañía, ¿no?
  • Primer y único futbolista canterano del club que logró ganar el Balón de Oro. Como hemos mencionado hablando de Ronaldo y de los premios de Messi, si todo sigue su curso como lo hemos vivido, la distinción no tardará en llegar para Lamine, lo que lo convertiría en el segundo canterano de Barcelona en ganar el premio.
  • Jugador más joven en disputar 200 partidos en La Liga: 24 años, 7 meses y 25 días. Si Yamal a sus 18 años, 3 meses, y 27 días ya tiene 80 partidos en La Liga, quebrará esta marca sin problema (salvo que tenga problemas con las lesiones o similares).
  • Jugador más joven en la historia del fútbol en alcanzar 15 títulos oficiales a nivel de club: con 23 años. Para hacer esto Messi superó a Pelé, Di Stefano, y a Maradona. Lamine ya tiene cinco títulos en su haber, ¿logrará conseguir 10 en 5 años?

Récords de pases gol

Todos los récords aquí incluidos pertenecen a Lionel Messi.

  • Máximo asistidor en partidos oficiales en un ‘mismo club’ (siglo XXI): 269 asistencias en 778 partidos con F.C. Barcelona. 269 asistencias con un club son muchísimas, pero Messi a los 18 tenía 8 pases gol con Barcelona. Yamal ya tiene 38.
  • Máximo asistidor en la historia del fútbol con una selección nacional: 61 asistencias. El actual número 10 del Barça tiene 12. Va a buen ritmo.
  • Máximo asistidor en un año natural -club y selección nacional- (siglo XXI): 36 asistencias en 2011. Si bien no está el dato de cuantas asistencias dió Lamine en 2024 como año calendario, sabemos que otorgó 25 pases gol en la temporada pasada. A nueve de La Pulga.
  • Jugador con más asistencias en Copas del Mundo: 9 asistencias. Lamine todavía no jugó ningún Mundial, pero se quiere sumar. Pero cabe destacar que Messi planea jugar en 2026, así que es probable que se aleje en soledad de Diego (su inmediato perseguidor con 8) y del resto.
  • Máximo asistidor en partidos oficiales españoles: 229 asistencias (en 620 partidos con el F.C. Barcelona). En partidos oficiales por competencias españolas Lamine lleva 33 pases gol en 90 partidos. También va a buen ritmo.
  • Máximo asistidor en partidos de Liga: 192 asistencias (en 520 partidos). En partidos de Liga tiene 27 en 80 partidos. Hay que ver si mantiene esta cadencia.
  • Jugador con más asistencias en Liga, en una temporada: 21 asistencias (2019-20). Para dimensionar, el español la temporada pasada (2024/25) dió 15 asistencias en Liga. Se quedó a solo seis de Messi, con 18 años.
  • Máximo asistidor en la historia del Clásico (siglo XXI): 14 asistencias (en 45 partidos). En 8 partidos contra Real Madrid, Yamal ya metió 3 goles y dió 2 asistencias. Si bien los derbis son partidos aparte, este parece ser una de las marcas más alcanzables para Lamine.

Récords de goles

  • Messi es el único jugador en conseguir anotar al menos un gol en siete competiciones oficiales en un año natural (dos veces): 2011 y 2015 (primera división de España, Copa del Rey, Liga de Campeones de la UEFA, Supercopa de España, Supercopa de Europa, Copa Mundial de Clubes de la FIFA, Eliminatorias Mundial 2014 y Copa América 2015).  Esta marca es muy difícil de romper, pero una gran temporada de Barcelona y de Lamine podrían hacerlo real. Para eso, Yamal debería anotar en La Liga, Copa del Rey, Champions League, Supercopa de España, Mundial de Clubes, Mundial y Finalísima, por ejemplo. De hecho, podría hacerlo esta misma temporada.
  • Messi es el jugador más joven en alcanzar los 100 goles: 22 años, 6 meses y 23 días (2009-10). La Pulga a los 18 tenía 26 goles, y Yamal tiene 29, tres más.
  • Cristiano Ronaldo es el primer y único jugador de la historia que ha sido capaz de marcar en seis Clásicos consecutivos. La estadística antes mencionada de Lamine en los Clásicos demuestra que al chico no le pesan los partidos importantes y que incluso los disfruta. Aunque este récord requiere una gran constancia y concentración para anotar seis veces seguidas contra el clásico rival, Yamal irá por todo.

Récords de títulos y/o de instancias finales

  • Lionel Andrés Messi es el jugador con más títulos en la historia del fútbol, con 46 títulos.​ Aunque es posible que Messi sea destronado por otro jugador antes que por él, no se puede dejar pasar que Yamal con 18 años tenga cinco trofeos. Si a Barcelona le toca una nueva época dorada, todo puede pasar…
  • Jugador con más títulos de liga en Europa (siglo XXI): 12 títulos -10 con el Barcelona y 2 con el PSG-. Para poner un ejemplo, Lamine en dos años de carrera ha igualado la cantidad de Ligas españolas de Cristiano Ronaldo (dos). 12 son muchas, pero si tanto su equipo como él logran mantenerse en la cima, es posible.
  • Jugador con mayor cantidad de dobletes de títulos en España: 4 dobletes (Récord compartido con Andrés Iniesta, Gerard Piqué y Sergio Busquets). Liga y Copa. Este récord lo tienen varios futbolistas del club catalán, y como Yamal a sus 18 años ya tiene un doblete doméstico, peligra el récord de todos ellos (aunque cabe aclarar que algún compañero de equipo que haya estado en esos cuatro o más años también obtendría el reconocimiento, por lo que en ese caso no sería un récord exclusivo de él).

 

Serena Williams, la deportista que jugó por todas

US player Serena Williams celebrates winning the first set against Germany's Angelique Kerber during the women's singles final on the thirteenth day of the 2016 Wimbledon Championships at The All England Lawn Tennis Club in Wimbledon, southwest London, on July 9, 2016. / AFP PHOTO / JUSTIN TALLIS / RESTRICTED TO EDITORIAL USE

Por Florencia Carnabuci

Serena Williams, una de las mejores atletas de todos los tiempos: 23 títulos de  Grand Slam. Una mujer que redefinió el tenis y también lo que significa ser madre, y campeona en un mundo que muchas veces no suele ir de la mano.

Pero detrás de cada trofeo, hubo decisiones. Y una de las más grandes fue esta: postergar la maternidad  para hacer historia. Desde muy joven, Serena supo que tenía un talento fuera de lo común. Cada partido, cada torneo,  eran una oportunidad para demostrar que sí se podía. 

Mientras muchas mujeres a los 20 ya pensaban en formar una familia, Serena pensaba en títulos. Sabía que el reloj biológico corría, pero también sabía que su carrera aún no había tocado el techo. Serena lo dijo sin rodeos en más de una entrevista: “No quería tener hijos mientras siga en competencia. Sabía que no sería justo para mí, ni para el niño”.

Y esa fue una elección valiente. En una sociedad que muchas veces juzga a las mujeres por “dejar pasar el tren”, ella tomó las riendas de su tiempo. Durante más de 15 años, pospuso la maternidad. Se dedicó a su físico, a su mente, a su juego. Hizo lo impensado: dominó un deporte durante dos décadas y lo hizo a su manera. En 2017, con 35 años, Serena ganó el Abierto de Australia embarazada de 8 semanas. Nadie lo sabía: ni su rival, ni los medios, ni siquiera el mundo del tenis. Era la confirmación de que había elegido el momento justo. Ya no tenía que probar nada. Ya lo había ganado todo. En septiembre de 2017, nació Alexis Olympia Ohanian Jr. Pero el parto no fue fácil: Serena casi muere por complicaciones médicas.

La primera hija de la tenista nació un 1 de septiembre de 2017 de urgencia porque había bajado el ritmo cardíaco de la bebé. 24 horas después tuvo una embolia pulmonar -un coágulo que bloquea la arteria de los pulmones- que le provocaba tos y que hizo que la herida de la cesárea se abra. Cuando la operaron los médicos encontraron un hematoma en su abdomen. 

Y cuando volvió a las canchas en 2018 ya no era la misma, era aún más fuerte, más consciente, más madre. Aunque no volvió a ganar otro Grand Slam después de su maternidad, su sola presencia fue una declaración de poder: la maternidad no fue el final de su carrera, fue el comienzo de una nueva etapa.

Serena Williams no solo cambió las reglas del juego, sino que cambió la vida de millones de mujeres. Demostró que la maternidad no tiene una fecha fija. Que cada mujer tiene derecho a elegir su camino. Y que se puede ser madre,  pero también líder, deportista y leyenda. Porque a veces, postergar no es renunciar es prepararse para volver más fuerte. Serena Williams no solo jugó tenis. Jugó por todas. Y ganó mucho más que trofeos.

Las coberturas audiovisuales en el automovilismo nacional

Por Sofía Rodríguez Joaquín

La aparición inaugural del deporte en general en la televisión argentina fue en 1951 y, como no podía ser menos en este país, fue un partido de fútbol entre San Lorenzo y River, pero los fanáticos fierreros tuvieron que esperar 30 años más para que los autos de las categorías nacionales llegaran a la pantalla chica.

Cuando los protagonistas van a velocidades de más de 200km/h y el escenario puede superar el millón de metros cuadrados la logística de la cobertura audiovisual requiere un despliegue técnico preciso para que estas características no sean un impedimento para la llegada a los televidentes sino que sean parte de la atracción de los mismos.

Antecedentes

Durante las décadas de los 60s y 70s las carreras en vivo se transmitían única y exclusivamente por radio, sean en autódromo o ruta, y es donde surgieron los programas más conocidos del automovilismo nacional: Campeones, Coche a la vista y Carburando. Estos pioneros de la difusión del automovilismo en los medios supieron ir adaptándose a los cambios en la industria de la comunicación habiendo llegado a pisar fuerte en la televisión, medios digitales e incluso incursionar en el streaming, como es el caso de Carburando.

Por otra parte, en los meses previos al Mundial 78, Argentina Televisora Color (lo que ahora es la TV Pública), había comprado dos camiones de exteriores. Estos fueron puestos a prueba el 15 de enero de ese mismo año en la fecha inicial de la temporada de Fórmula 1 que se disputó en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires en lo que fue la primera transmisión en vivo y a color de Argentina al mundo.

Primera transmisión

Pero ese gran hito no fue lo que le abrió las puertas del universo audiovisual al deporte motor. No fue hasta principios de los años ochenta que Carlos Alberto Pairetti y Jorge Cupeiro, grandes figuras del Turismo Carretera en las dos décadas anteriores, decidieron crear el Club Argentino de Pilotos, una categoría monomarca Nissan inspirada en una competencia estadounidense.

Con los Datsun 280 ZX traídos de Norteamérica llegaron también las ideas de crear un espacio en la televisión abierta donde pasar las carreras en vivo. Con los camiones de exteriores que habían sido comprados para el Mundial 78 y quedado en desuso luego del mismo partieron hacia el autódromo Juan Manuel Fangio de la ciudad de Balcarce donde el 21 de febrero de 1982 se llevaría a cabo no solo la primera carrera de esta categoría sino también la primera carrera televisada en vivo y directo de una categoría nacional por la señal de ATC.

Esto requirió un trabajo colaborativo extenso no solo por parte de los organizadores, productores y técnicos, sino también incluyó la participación de los mismos corredores. Osvaldo Cocho López, triple campeón de la categoría, recordó la participación que tuvieron en una entrevista con Infobae: “Los pilotos fuimos con cada uno de los camarógrafos, los orientamos e hicimos un ensayo con autos particulares girando en la pista para que tuviesen una referencia por dónde pasarían los coches de carrera y así enfocarlos”. El trabajo dio sus frutos y llegaron a conseguir hasta 16 puntos de rating los domingos por la mañana.

Pocos son los archivos que quedan de aquel debut televisado del CAP pero sí perduran algunos elementos inicialmente incorporados por Pairetti y Cupeiro, que se entienden fundamentales a cómo vemos las carreras actualmente: las cámaras on-board y las tomas aéreas desde helicópteros.

Ese mismo año pero el 6 de junio se disputó el Premio Nuestras Malvinas, un evento con el objetivo de recaudar fondos para los soldados en las islas, en el entonces Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien no fue una cobertura completa, significó el debut del TC2000 en la televisión y su éxito permitió que en la temporada siguiente se repita algo similar en eventos puntuales. Para 1984, ATC junto a Coche a la Vista Televisión transmitieron en conjunto la temporada completa.

En el caso del Turismo Carretera tuvieron que esperar un par de años más todavía ya que no fue hasta el 5 de mayo de 1985 en el autódromo de la ciudad de 9 de Julio que el público pudo ver a Roberto Mouras en su Dodge Polara RT cruzar la bandera a cuadros desde la comodidad de sus casas. “Fue una gran corajeada empezar a televisar carreras de TC que las emitía Canal 11 (actual Telefe)”, comentó Luis Delconte, quien fue productor general de las primeras transmisiones de TC, en una entrevista con Vision Auto.

Actualidad

En el TC2000 hay un aproximado de 60 cámaras por carrera y en Turismo Carretera, más del doble, dependiendo de la cantidad de autos que compitan y las necesidades de cada circuito. Para poner en contexto, en una final de un torneo CONMEBOL el máximo de cámaras es de 17.

Estas decenas de cámaras se dividen en tres subgrupos: las de tierra, que son aquellas estratégicamente ubicadas a lo largo del circuito y con las que se realiza la mayor parte de las tomas, también incluyen las cámaras espaciales que se encuentran al ras del suelo o en el muro de la recta principal; las aéreas, que incluye helicópteros y drones; y por último, el grupo más numeroso, las on-board, que son todas aquellas que están montadas sobre o dentro del auto. El Turismo Competición 2000 incluye por reglamento un promedio de 3 on-boards por coche, las cuales quedan a discreción de Grupo Carburando, que es el encargado de la televisación. A su vez, si se decide no poner cámaras en un vehículo está reglamentado que se agregue un peso equivalente.

Las cámaras no solo se usan para la televisación sino que también son una herramienta fundamental para el trabajo de los comisarios deportivos, que utilizan las repeticiones de distintos ángulos para determinar sanciones. Son quienes realmente inventaron el VAR.

Nuevas tecnologías

Por varias décadas la forma de televisar automovilismo se había mantenido casi igual. Si bien la calidad de las cámaras iba mejorando exponencialmente, la idea se mantenía. La principal y más reciente incorporación es el uso de drones para tomas aéreas a partir de 2016, pero no llegaron al país hasta el año pasado. Estos pueden alcanzar los 230km/h y su tamaño compacto les permite acercarse a la acción, e incluso seguirla, de una forma que ofrecen ángulos nunca antes vistos.

“Disfruto mucho la visual por seguir los autos con las gafas, volar es increíble”, comentó Federico Gallegos, conocido como FLY MEDUSA, quien es el encargado de pilotar los drones desde 2024 en todas las competencias producidas por ACTC Media TV, de la Asociación de Corredores de Turismo Carretera.

Durante muchos años la idea de televisar carreras de autos parecía una misión imposible, algo que solo a un loco o un corajudo se le podría ocurrir y muchos creían que si se hacía no iba a funcionar porque se decía que el automovilismo de verdad se veía en persona. En la actualidad, muchos prefieren consumir el deporte a través de transmisiones televisivas para no perderse ni un detalle de la acción en pista.

El destino de Guillermo Stábile: entrar en la historia

Por Anna Safranchik

En pleno siglo XXI, es casi imposible de pensar que a un futbolista argentino nacionalizado italiano que juega para aquella selección europea como Mateo Retegui, pueda ser llamado para ir a la guerra. Claro que no es el caso del joven de San Fernando, pero 90 años atrás otros argentinos no corrían la misma suerte y se enfrentaban a un destino que podría haber cambiado la historia del seleccionado de nuestro país.

En Italia, mientras en el resto de Europa se consolidaban y gestaban otros gobiernos fascistas, Benito Mussolini era el primer ministro desde 1922. A principios de la década del ‘30, mientras en Argentina recién se empezaba a instalar y organizar el profesionalismo, muchos jugadores, gracias a la nacionalidad heredada de sus padres italianos, emigraron a jugar al viejo continente.

El diario Crítica, el 21 de septiembre de 1935, publicó una nota titulada “El Duce Manda Muchachos Argentinos a la Guerra de África pero no se Animaría Jamás a Enrolar Hijos de Italianos Nacidos en Inglaterra”. Mussolini quería invadir Etiopía y expandir su dominio colonial africano, ya controlaba Somalia y Eritrea. Para aquel día, tres argentinos ya habían sido llamados: Andrés Stagnaro, Alejandro Scopelli y Enrique Guaita. Según el diario, había otros 9 jugadores allí que también podrían haber sido enlistados, uno de ellos era Guillermo Stábile.

El 3 de octubre las tropas italianas desembarcaron en el país africano y comenzó un conflicto armado que duraría hasta mayo del siguiente año, cuando Italia venció finalmente a los etíopes y el Duce proclamó al rey de Italia, Víctor Manuel III, emperador de Abisinia. Afortunadamente, Stagnaro, Scopelli y Guaita para ese momento ya habían logrado escapar del país y estaban cruzando el charco de regreso a Argentina, y los demás jugadores no recibieron el telegrama de reclutamiento.

Siete títulos de diez: las increíbles dos décadas en las que Argentina fue la reina absoluta de la Copa América

Stábile ese año terminó de disputar su quinta y última temporada en el Genoa, club al que había llegado luego de ser el máximo goleador de la Copa del Mundo de 1930. Tuvo un corto paso por el Napoli y luego se sumó al Red Star de la segunda división francesa. Al finalizar su primera temporada en el conjunto parisino empezó a cumplir dos funciones, era jugador y técnico simultáneamente.

Al regresar a Argentina, el Filtrador asumió como entrenador en Huracán y recibió el llamado para hacerse cargo del conjunto nacional. Pero, sin explicar todo lo previo no tendría sentido la siguiente pregunta, ¿qué hubiera pasado con la selección argentina si Guillermo Stábile era enviado a la guerra italo-etíope?

En sus más de 20 años al frente de la albiceleste, Stábile rompió todo tipo de marcas. Durante su gestión, Argentina dominó las competencias en el ámbito local. Se convirtió en el técnico sudamericano en ganar más Campeonatos Sudamericanos, lo que hoy se llama Copa América, con seis en total. Tres de aquellas victorias fueron consecutivas (1945, 1946 y 1947), coronando al conjunto rioplatense como el único tricampeón del torneo.

 

Además, en su segundo ciclo como entrenador de la selección (había renunciado en 1958 y volvió dos años después) ganó una Copa Panamericana. Con esos siete títulos se consagró como el técnico más ganador y con más partidos dirigidos, 124 en total, de la albiceleste.

75 años del Cilindro: ¿Qué DT dirigió a Racing más partidos? - El Primer Grande - Noticias de Racing Club

A pesar de su larga trayectoria al mando del equipo, Stábile dirigió tan solo un mundial, el primero de Argentina en 24 años. Por trasfondos políticos y por la Segunda Guerra Mundial, el conjunto nacional no participaba de una cita mundialista desde Italia 1934. Stábile venía de ser campeón de América con un equipo deslumbrante al que apodaron “los Carasucias”, por lo que al llegar Suecia 1958 las expectativas eran altas. Pero sucedió todo lo contrario a lo esperado, Argentina quedó afuera en fase de grupos y sufrió la peor derrota en un mundial 6-1 contra Checoslovaquia. Los medios más tarde lo apodaron como “El Desastre de Suecia”.

Si bien Stábile puede ser recordado por su último y único mundial como técnico, si recibía aquel telegrama para ir a la guerra, vale el interrogante: ¿hoy Argentina sería el máximo ganador de la Copa América, hubiera podido disfrutar de “los Carasucias” con el deleite que lo hizo o de tantos otros jugadores que fueron dirigidos por él como Sívori, Maschio, Di Stefano, Carrizo, Corbatta, Labruna y muchos otros?. El Filtrador era un estudioso de este deporte. Regresó a Argentina con todo el conocimiento del extranjero y planteó que “con responsabilidad, orden y disciplina, el jugador argentino sería insuperable”. Y eso fue lo que intentó plasmar en el fútbol local, una nueva forma de jugar basada en la metodología europea.

Stábile no fue soldado, pero sí comandó durante más de 20 años a guerreros argentinos en el campo de juego moviendo las piezas y armando la táctica como si fuese un campo de batalla. Aquella pregunta tiene muchas posibles respuestas, pero solo una se materializó gracias a una carta que nunca se envió.

El Hijo de Dios

Por Franco Curione

Los Semidioses son mortales nacidos de un dios y un humano. No son inmortales, pero desarrollan habilidades para sobrevivir en la vida diaria. Muchos no conocen sus orígenes y son necios, se embarcan en la búsqueda de respuestas.

El brasileño Romualdo Arppi Filho pitó el final. El capitán de la Selección argentina se eleva con brazos en alto, levita por unos segundos, mientras los alemanes, vestidos de verde, caían derrotados sobre el césped del Estadio Azteca. Mientras el capitán subía por las escaleras para su ascensión al Olimpo del fútbol, donde yacía la Copa del Mundo, una joven italiana de nombre Cristiana estaba entrando en el tercer trimestre de su embarazo a más de 10 mil kilómetros de distancia. ¿Quién nació el 20 de septiembre en Nápoles? Diego Armando Maradona Sinagra, o Dieguito Jr.

“Conozco a mucha gente en Nápoles, pero de ahí a tener un hijo…”, le dijo Maradona padre a la televisión mundial cuando empezaron a correrse los rumores. Ni siquiera dio el brazo a torcer cuando un tribunal italiano reconoció la paternidad en 1993. Dieguito, sin embargo, lo buscaba. Lo persiguió con su tío hasta Fiuggi, una comuna de la provincia de Frosinone famosa por sus aguas curativas. Saltó un alambrado y tuvo que forcejear con los de seguridad. Lo querían echar. “Yo no me iba a ir”. Fabio, el hermano de su madre, gritó a cielo abierto: “Esta es la última oportunidad que vas a tener de ver a tu hijo”. El Diez volteó, lo hizo pasar y lo reconoció.

 “¿Por qué no me viene a buscar al colegio?, ¿Por qué a él lo viene a buscar el papá y a mí no?”, inquiría a su mamá. Que estaba en un momento complicado, que no era un padre normal. Que con el tiempo lo iba a tener. Sabia, Cristiana cumplió todo lo que le había prometido. Tenía 29 años cuando le sonó el teléfono a Diego Jr. Era Rocío. Él le quería hablar. “Hola”, a secas. Del otro lado: “Ah, ¿En la tele, me decís ‘Papá’ y acá no?”. Bajo las luces de un ristorante, vestidos de comensales, se dio el punto de inflexión. No hablaron del pasado: “Había que disfrutar del presente y soñar el futuro”. Aunque no fuera fácil.

Como cualquier napolitano “de verdad”, Maradona Sinagra es hincha del Napoli y es muy futbolero. De hecho, hasta intentó seguir los pasos de su viejo. Entre ángeles y demonios, acabó derrotado: “Tenía condiciones, pero soy muy religioso y lo empecé a aceptar porque creía que no era lo que Dios quería”. Nunca funcionó la cabeza, lo fundamental; el entender que aunque pueda equivocarse en la vida personal, se puede ganar igual. “Estoy orgulloso de tener su apellido, pero no fue bueno para mí en eso”. A pesar de todo, hoy da indicaciones desde el lado de afuera en la Unión Deportiva Ibarra de la quinta división española: “Es algo que no elegís. Si te ponés a pensar los pros y los contras, no te dedicás a esto”.

Los caminos lo llevaron también hacia otro fútbol en sus veintis, el que se juega descalzo y en la arena. Aunque levantó Copas en el equipo de su ciudad natal en 2009, marcó en una final del Mundo con la Azzurra en el pecho y pudo conocer todos los rincones del planeta, esa etapa está enterrada bajo llave por una razón:  “En ese momento, no veía a mi viejo”.

El español no lo aprendió por su mamá: “En mi casa no se hablaba”. Le daba bronca no poder explicar bien lo que quería decir en las notas. Lo aprendió por Diego, lejos suyo. Su idioma. Conversaba mucho con Jana, su hermana e hija de Valeria Sabalain, y con otros conocidos. Ponía los relatos argentinos de los partidos de Pablo Aimar, el jugador que lo hizo hincha de River, y los repetía para entender. Y aunque parezca, lo dicho sobre El Payasito no fue una falla: “A los 10 años, en Italia empezaron a pasar los partidos de la liga argentina. En esa época eras de Riquelme o de Aimar y yo elegí la parte ‘buena’”.

El 25 de noviembre de 2020, Diego Jr. estaba internado en Nápoles, en una situación complicada. Se despertó a las 5 de la tarde, prendió su celular y se encontró con un mensaje de Juan Castro, un amigo suyo. “¿Es verdad lo que están diciendo de tu viejo?”. No había visto nada, así que le dijo que probablemente era mentira. Prendió la tele y se le abrieron los ojos. Empezó a llamar para ver si alguien podía averiguarle algo o si sabía lo que estaba pasando. Después de 20 minutos, llamó su señora. Contestó: “Decime la verdad, ¿falleció?”. La respuesta de ella fue tan concisa como contundente: “Sí”.

Se sienta a ver fotos, una tímida sonrisa se le dibuja y después de unos minutos, al cajón de nuevo. La nostalgia es tramposa: linda, pero mentirosa. Le cuesta asumir las cosas feas e injustas que le pasan en la vida, y esa fue la más fea e injusta de todas. Hasta que apareció Julieta Makintach, la encargada de llevar adelante el juicio de la causa del fallecimiento de su papá. Irónicamente, la mujer del traje y el maletín fue acusada de participar en la producción de un documental sobre la muerte de Diego Maradona, lo que provocó la nulidad del juicio original. Sinagra, sin embargo, no lo puede aceptar: “Estoy seguro de que va a tener justicia. Yo se lo prometí”.

“¿Qué opinás de la expresión ‘El hijo de Dios?’”, le preguntaron a Dieguito mientras reposaba en un sillón. Lejos de esquivarle a la cuestión, sentenció: “Me gusta, porque es verdad”.

Evaristo Dieguiz: el arquero que es más fanático de los autos que del fútbol

Por Aldana Couso

Evaristo Dieguiz, nacido el 25 de octubre del 2005 en el barrio de
Liniers, es un joven de 20 años de ojos azules, pelo rubio y un sueño
que lo acompaña desde los cinco: ser arquero. Hoy, juega en la Primera
de Lanús en donde el primer tema que escucha en su playlist como
cábala antes de cada encuentro es: Vencedores Vencidos.
Como dicen los Redondos, “No hay más destinos que el de pelear”. Ser
futbolista también es sobrevivir al éxito, y como dice Dieguiz: “Es
demasiado exigente ser jugador de fútbol”.

Jugó en el recreativo de Vélez Sarsfield, hasta que un día, se fue de
Liniers a Nuñez para seguir su camino en Defensores de Belgrano, en
donde hizo novena, octava y séptima división. “Ya en séptima, como no
tenía minutos, no jugaba a nada”. Entonces le dice al técnico, “Che, me
quiero ir”, y le dieron el visto bueno pero el Dragón no lo liberó.

Hizo la pretemporada en Platense, donde jugaba su hermano menor,
Braulio, pero al no ser liberado por Defensores, debió volver. “Yo en ese
momento ya no quería saber nada más con Defe”. Entonces, pasó por
diferentes clubes, Racing, Huracán, pero no llegaba a nada, ya que
como dice él “sin el pase no me iba a ir a ningún lado, no me quería
nadie”.

En abril del 2022 se va al Centro de Jugadores Libres hasta agosto de
ese mismo año, que después de probarse en Lanús, Defensores de
Belgrano, lo cede. Como dice él “me dieron libertad”. Lo que parecía un camino difícil, terminó dándole a Dieguiz la seguridad y la base de su carácter, convirtiéndose en un arquero que aprendió a no bajar la cabeza a pesar de las adversidades y pelear en cada
oportunidad, como en su canción de cabecera.

Comenzó su historia con el Granate a sus 17 años, donde en un abrir y
cerrar de ojos se volvió el tercer arquero de la Primera División de
Lanús, “Yo todavía no caigo en donde estoy”.

Evaristo Dieguiz firmó su primer contrato profesional

¿Cómo fue desde que entraste a Lanús hasta ahora?

– La verdad fue divertido porque cada día era algo diferente de intentar
hacer. Un día era con los pies, otro día los juegos aéreos, que esto, que el otro, y siempre una nueva meta, primero estar en un club, después estar en una categoría de la categoría a reserva, de la reserva a primera. Como que es divertido empezar a pasar.

¿Qué te gusta hacer cuando no estás entrenando o jugando?

– Yo tengo un montón de cosas, a ver, yo siempre tuve la mentalidad
de que si no estoy en el ámbito del fútbol, intento olvidarme del
fútbol, me pongo a tomar mate, me pongo a escuchar música,
pero nada relacionado al fútbol. De hecho si me pongo a jugar a la
play no juego al FIFA, no quiero ver fútbol

Mientras que uno cree que el jugador de fútbol está todo el tiempo
pensando en la pelota, Dieguiz difiere en eso: No me atrae el fútbol, yo
lo juego, miro los partidos porque vos tenes que ver los partidos por el
hecho de copiar cosas, ver cosas, pero más allá de eso, fanático del
fútbol no soy”, comentó.

Teniendo solo 19 años, Evaristo ya tiene sus cábalas que son indispensables
antes de cada encuentro: “Ahora últimamente una cábala es, ir
tomando el mate listo en el auto, el matecito listo, nunca tomar el mate
mate, escuchar siempre una playlist de rock que yo tengo, siempre
arrancar por el mismo tema, la misma remera, las mismas medias.
Siempre arranco por el lado izquierdo del cuerpo, yo soy todo lo
contrario a todos, viste que todos dicen `Ponete siempre lo derecho
primero ́ y yo no, yo todo lo izquierdo”, aunque sea diestro.

Evaristo Dieguiz - Sitio oficial Club Atlético Lanús

Aunque el fútbol sea su sueño más grande, tiene otras metas en mente,
desde chiquito siempre fue fanático de los autos, “Cuando era chico, tenía un balde lleno de los autitos Hot Wheels”, fanatismo que lo llevó a querer estudiar mecánica automotor, “Es algo que siempre me gustó. El año que viene quiero meterme, este año ya me iba a meter, pero no hubo cupos”.

¿Creés que el fútbol y el estudio pueden ir de la mano? 

-Sí, pueden ir de la mano, lo único que te complica en el fútbol es el
hecho de, entre las concentraciones, que viajes, que esto y que el
otro, perdés un montón de días hábiles para estudiar. Pero yo creo
que si encontrás un buen método yo creo que se puede
tranquilamente”.

En lo que que no se distingue al resto es en sus inicios, en sus primeras
experiencias con la pelota. Como todo jugador de fútbol Evaristo empezó
jugando con sus amigos por diversión. “Yo arranqué jugando con
amigos, que no nos importaba si ganábamos o perdíamos y cada
semana era como que, `Pará, ¿Y si nos ponemos las pilas y
empezamos a competir? ́, y empezábamos a jugar mejor y ahí como
que ya pasa a ser algo secundario la amistad, el divertirse”.

Aunque el fútbol sea parte de su rutina, Eva extraña jugar al fútbol, pero
no al fútbol profesional, él extraña jugar a ese primer fútbol que
conocemos todos cuando arrancamos, el famoso y tan querido fútbol
con amigos: “Ya deje de jugar con mis amigos y es algo que extraño,
divertirme con el fútbol, ir y jugar de nueve por ejemplo, patear un
poquito al arco, joder, creo que es eso lo dificil del fútbol también”,
declaró.

Historias de Inferiores on X: "📋🇱🇻 Evaristo Dieguiz fue CITADO con la Primera de Lanús para la Copa Sudamericana El arquero cat. 2005 hizo la PRETEMPORADA con el plantel profesional 🧤 https://t.co/2gAkmP0ZxK" /

¿Psicológicamente cómo llevas los errores o partidos difíciles?

-Nada, que si tengo un error puede ser como cualquier persona,
yo estoy en un trabajo donde yo puedo equivocarme y bueno,
lastimosamente si yo me equivoco es gol, pero bueno, si te
equivocas no pasa nada, la vida sigue”, como dicen los Redondos,
que no se mencionan porque sí, ya que, Vencedores Vencidos es
la primer canción de la playlist de Eva que pone como cábala
antes de cada encuentro, `No hay más destinos que el de pelear ́.

Ser futbolista también es sobrevivir al éxito, y como dice Dieguiz:
Es demasiado exigente ser jugador de fútbol”. Tiene lo que tienen pocos, le supo agarrar el gusto a la presión: Es linda la presión, saber que tenes que estar siempre al cien por ciento, literalmente, pensa que yo termino los partidos y no puedo hablar, no
puedo hacer una oración que me nublo de todo el cansancio que lleva
estar en un partido y la concentración y la presión”, contó.

¿Qué aspectos pensás que faltan mejorar en el fútbol juvenil? 
-En el fútbol juvenil, yo creo que más el tema de la contención de
los pibes. Si vos tenes un chico que vos notás que está mal y vos
en vez de darle herramientas le quitás cosas, como que ahí vos
sabés que a ese pibe lo vas a perder. Yo también opino que tiene que haber una respuesta de parte del chico, pero yo creo que la contención porque es algo muy demandante esto.

Desde muy temprana edad, Eva tuvo que hacer muchos sacrificios y
hacer el llamado “crecer de golpe”, que para muchos futbolistas es una
realidad a la que no se le da tanta visibilidad, “Yo siempre dije lo mismo,
yo maduré como un adulto a los doce años, yo a los doce años ya
empezaba a trabajar, porque iba toda la semana, cumplía mis horarios,
no podía faltar. Entonces, yo creo que el tema del acompañamiento es
muy importante”, comentó con seguridad.

“Yo creo que la base del éxito es hacer lo que te gusta. Si a vos no te
gustaría el fútbol no tendría sentido que lo hagas porque es mucho, pero
nada, a mi siempre me gustó atajar, siempre me gustó entrenar, que eso
es como una de las cosas que me reconocen, que yo estoy todo el día
entrenando, entrenando, entrenando y nada, asi pude.

¿Qué consejo le darías a un chico que recién empieza a atajar? 
-Que lo disfrute, que no se quede en un error, que eso le pasa a
cualquiera, que si se come un gol boludo, no pasa nada, vos seguí
atajando, después vas a salvar tres más, que lo disfrute y que sea
feliz.

La crudeza del Ascenso: carreras frustradas y metas difíciles de alcanzar

Por Iván Heidenreich

“Considero que dejé una huella, no solo en Brown de Adrogué, sino en el fútbol argentino. A todas las canchas que voy la gente me saluda y me recibe con mucho cariño. Yo hice cosas muy importantes, pero mirá dónde estoy. Así es la vida en el Ascenso”. En las paredes resalta la humedad. El pequeño departamento está en el barrio cerrado Los Robles, casi en la frontera entre Adrogué y Burzaco. Una luz tenue es lo único que ilumina el estrecho comedor. La gran cantidad de muebles en un espacio tan pequeño genera un sentimiento claustrofóbico. Allí, Pablo Vicó pasa sus tardes. Siempre con una sonrisa fresca oculta detrás de su bigote. Decenas de fotos y camisetas enmarcadas son un recordatorio constante de sus mejores tiempos como entrenador.

Esa realidad que relata “Don Ramón”, ex entrenador del Tricolor y poseedor del récord en el fútbol argentino de más tiempo al mando de un equipo ininterrumpidamente, con 14 años dirigiendo a Brown, es lo que no se ve a través de la transmisión de un partido de las categorías más bajas. A los protagonistas se los suele juzgar por lo que hacen durante 90 minutos los fines de semana. Muchas veces el hincha piensa que el jugador y el entrenador deben dedicarse pura y exclusivamente al fútbol, cuando la realidad de cada futbolista del Ascenso es mucho más compleja.

Pablo Vicó, un tipo que es reconocido por los amantes del fútbol de ascenso y recibido con cariño en cualquier cancha que visita, vivió todo el tiempo que trabajó en Brown, primero como sereno y luego como DT, en una habitación debajo de la tribuna. Hoy habita un modesto departamento, pagado por el presidente de su antiguo equipo, Adrián Vairo, y trabaja como profesor en las escuelitas de baby de River en zona sur. Así, hay cientos de casos.

 

Solo del fútbol no alcanza

Lunes 14 de julio. El día está nublado y frío. Las manos se esconden en los bolsillos y los hombros buscan refugio pegándose a las orejas. En el estadio de Almagro, donde hace de local Sportivo Barracas, un puñado de hinchas se amontona en la tribuna detrás de un arco para alentar al equipo. Hay más gente en el banco de suplentes que hinchas en la cancha, pero los que están lo hacen para alentar al Arrabalero.

El partido es por la fecha 17 del torneo de la Primera C ante Luján. Sportivo trató de defenderse toda la primera mitad, pero no fue suficiente para resistir los ataques del visitante. El Lujanero se va al descanso ganando 2-0. Incluso con el resultado adverso, la gente que está en la popular aplaude los intentos de ir para adelante de un solo jugador: el número 7.

Facundo Figueroa agarra la pelota en la mitad de cancha, encara y mete un pase filtrado. Vuelve a hacerse con la bocha y hace la misma jugada, un regate en círculo con el que hace seguir de largo al defensor. Se lo nota cansado, pero esos aplausos que bajan de la tribuna son el combustible que usa para volver a intentar.

Final del partido. Sportivo perdió 2-1. Figueroa va camino a los vestuarios, pero antes va a saludar a esa minoría que tanto lo alentó. Su sonrisa es de oreja a oreja. Disfruta de ese momento todo lo que puede. Él sabe que al día siguiente volverá a ser Facu, el albañil que se la rebusca trabajando en la obra por las mañanas. “Solo lo del fútbol no me alcanza -dice el delantero de 24 años-. Me la rebusco con changas relacionadas con la construcción. Dependiendo de la semana de entrenamiento, trato de trabajar de lunes a viernes. A veces es muy demandante físicamente y termino un poco cansado”.

Según la última actualización, que fue el boletín 6.400 publicado por la AFA en 2024, el salario mínimo de un jugador de la Primera C es de $203.500, el de la B Metropolitana y Federal A es de $236.800 y el de la Primera Nacional es $284.900. Aunque estos números quedaron viejos, el futbolista promedio de la segunda división tiene un sueldo entre 300 y 800 mil pesos, siendo casos excepcionales los que superan el millón. En la tercera categoría, el rango salarial está entre los 250 y 500 mil mensuales, mientras que en la cuarta división ronda los 350 mil pesos.

La grieta en todas estas categorías del fútbol argentino no se debe solo a lo económico. El pasar de los protagonistas también está definido por las oportunidades que tuvieron a lo largo de sus carreras, e incluso las que aprovecharon o no antes de ser profesionales.

 

La educación y las oportunidades

En Villa Crespo, la gente del barrio transita su vida con normalidad. Hacen los mandados, van a estudiar o a trabajar, cenan solos o en familia. Todo eso seis días a la semana. La única excepción es cuando juega Atlanta, más aún cuando el encuentro se disputa en el Estadio León Kolbowski. En la vorágine de la multitud bohemia, hay un apellido que destaca por sobre los demás.

Federico Bisanz es delantero de Atlanta. Arañando el metro setenta y cinco de altura, con sus rizos cortos y medias a media altura, se ganó el cariño de los socios y simpatizantes. Tanto él como su mellizo Juan son los jóvenes más brillantes surgidos de las inferiores del club en el último tiempo, ya que debutaron en 2021 con la camiseta del Bohemio. Su hermano juega hoy en Huracán, pero Federico se quedó en el cuadro de su vida para cumplir un sueño y también una deuda personal con la institución: ascender a Primera con Atlanta.

A lo largo de sus 24 años, los mellizos tuvieron la oportunidad de terminar el secundario y jugar al fútbol sin la presión de sus padres. Es común escuchar como muchos chicos de inferiores no completaron su educación básica, o que si lo hicieron no tienen intenciones de estudiar algo más. Por eso en años recientes los propios clubes, junto con la AFA y entes como la Organización de Estados Iberoamericanos promueven que, tanto los jugadores juveniles como profesionales, finalicen sus estudios.

La justificación que dicen quienes abandonaron la escuela es que prefieren apostar todo al fútbol, ya que este los deja sin tiempo para una actividad académica. Federico Bisanz es figura en Atlanta y, a la par de estar peleando por el ascenso a Primera División, cursa virtualmente la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Kennedy. El Melli es de esos futbolistas que nunca necesitó de un segundo empleo y que puede subsistir con lo que le deja su sueldo de jugador. Como todavía vive con sus padres, pudo ahorrar buena parte de lo que ganó a lo largo de su corta trayectoria y recién en 2025 tiene la oportunidad de irse a vivir solo.

Fede Bisanz tiene bien en claro lo que quiere para su carrera, que es priorizar lo deportivo por sobre lo económico: “En mi caso nunca fue prioridad el hecho de ganar plata. Desde chico tengo un objetivo que es hacer una carrera priorizando el nivel, las ligas y países de primera línea antes que quizá los que mejor pagan”. Ese es el escenario ideal para los que sueñan con poder dedicarse al fútbol, pero cuando en el medio hay una familia que mantener o cuentas que pagar, aparece la chance de salir al exterior.

 

El dilema de emigrar o lucharla en Argentina

Según el CIES Football Observatory, los tres países extranjeros con más argentinos jugando en sus ligas son Chile, Perú y Ecuador. Equipos de primera o de segunda división de estas naciones u otras de Sudamérica son una buena alternativa para los futbolistas del ascenso argentino que miran con buenos ojos probar suerte en esos destinos, ya que los sueldos son en dólares y más altos que los que ganan en Argentina.

En cuanto a lo económico, no hay nada que pensar. Las dudas surgen ya que el hecho de migrar a esos destinos significa prácticamente sepultar todas las chances de éxito deportivo, o al menos el concepto que tiene el futbolista promedio argentino, que es jugar en un club grande a nivel nacional para después alcanzar la gloria y llenarse los bolsillos en Europa.

Ese choque entre la ilusión y la realidad es moneda corriente en el ascenso. Las historias se repiten con diferentes nombres y camisetas, pero siempre con el mismo trasfondo.

 

Apostar todo por el fútbol

Son las 9:30 del viernes 25 de julio. Un tímido sol de invierno calienta poco y nada. Los guantes y todo el abrigo que lleva encima le dificultan a Nicolás Lobos levantar la persiana metálica para abrir su barbería “Blass”. Ubicada en la avenida San Martín, a tres cuadras de la cancha de Brown de Adrogué, la barbería se distingue por la gran cantidad de camisetas y banderines de distintos clubes que la decoran.

Al mediodía, el local está lleno de gente. El último disco de Bad Bunny sonando bien alto por los parlantes. Clientes jugando a la Play mientras esperan a ser atendidos, y en el medio de esa vorágine, el peluquero. Pese a ser alto, con un físico trabajado y tener una voz ronca, todos los que lo conocen saben que es alguien carismático y alegre. Por la tarde cierra su negocio: entrena en busca de cumplir su sueño de jugar a la pelota profesionalmente.

Nicolás recorrió clubes a lo largo de sus 27 años. Estuvo en las inferiores de Claypole y de San Martín de Burzaco. Probó suerte también en Sacachispas, San Telmo y Argentino de Quilmes, pero en ninguno de esos lugares logró afianzarse ni debutar en Primera. Pero él no se rinde. Sigue entrenando por su cuenta con un personal trainer todas las tardes. Al menos hasta la semana que viene.

En diez días viaja a Bolivia. Un contacto le consiguió pruebas en varios clubes del ascenso del país limítrofe. Ya reservó un pequeño departamento por tres meses y para pagarlo vendió la barbería. Los cortes que realiza son los últimos. Apuesta todo al fútbol. “Lo único que quiero es sentirme futbolista. Quiero cumplir mi sueño”, dice. Aunque el destino de Nicolás es incierto, ya que en su travesía por tierras bolivianas todavía no encontró club, esa frase resume lo que significa el Ascenso para muchísimos jugadores. Cargan con la angustia de ser profesionales. No siempre pueden vivir como tales. No hay cámaras, sponsors, contratos altos. Hay madrugadas frías, cuerpos que se desgastan el doble y mucha incertidumbre. Detrás de cada camiseta hay historias marcadas por la falta de oportunidades, trayectorias que se interrumpen demasiado pronto y carreras que nunca llegan a despegar.

El deporte en el Gobierno de Milei: desfinanciamiento y el estado crítico del CeNARD

Por Juan Fernando Quintana

Clank. Click, click. Clank. Es jueves 17 de julio de 2025 y son las 10 de la mañana. El sonido metálico cuando la bocha impacta en el palo se mezcla con el que generan las cámaras de los seis o siete fotógrafos que están por presenciar un nuevo entrenamiento de Las Leonas en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), la casa del deporte argentino. No es una jornada como cualquier otra. La selección femenina de hockey se prepara para la Copa Panamericana 2025 y lo hace en condiciones inusuales: la cancha que utilizarán fue limpiada, y eso es una novedad.

El CeNARD se inauguró en 1953, cuando el gobierno de Juan Domingo Perón lo asignó por decreto al Ministerio de Educación y Justicia como Centro Nº 1 de la Dirección Nacional de Educación Física. Hasta ese momento, el predio estaba ocupado por el Club de Correos y Telecomunicaciones y de Arquitectura. No fue hasta 1976 que recibió el nombre de Centro Deportivo Nacional.

Desde la primera vez que se utilizó el espacio con fines deportivos, solo en dos ocasiones se le puso un freno a la actividad. La primera fue cuando la dictadura autodenominada Revolución Libertadora cerró el centro y se lo concedió al Ejército en 1955. Y la segunda fue en noviembre de 2024, cuando otro gobierno con referencias a la libertad, el de Javier Milei, interrumpió los entrenamientos en la pista de atletismo durante tres días para realizar una exposición de deporte motor. Como si fuera poco, desde la gestión del ex jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, continuada por Jorge Macri desde diciembre de 2023, el Gobierno de la Ciudad tuvo la intención de trasladar el CeNARD a Villa Soldati y “aprovechar” los terrenos de Núñez para realizar un negocio inmobiliario. Para conseguirlo era necesario el aval del Poder Ejecutivo Nacional, ya que el espacio pertenece a la Secretaría de Deportes de la Nación, algo que una vez finalizado el mandato de Mauricio Macri no han podido lograr.

La matemática es simple: el m2 en el barrio del norte de CABA ronda los u$s 2.500, contra menos de u$s 700 en Villa Soldati, según aseguró Cristian Simonetti, especialista en la materia. Pero el CeNARD no es el único espacio deportivo bajo riesgo ante la amenaza del sector inmobiliario. El Centro Recreativo Nacional (Ce.Re.Na), en Ezeiza, y la Pista Nacional de Remo y Centro de Deportes Náuticos, en el Tigre, componen en conjunto más de 700 hectáreas. Para contextualizar, el polígono A del Tiro Federal, a metros del CeNARD, fue vendido por u$s 151,5 millones en noviembre de 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri.

Si bien durante los gobiernos de Macri y Alberto Fernández ya habían quejas de los deportistas sobre el estado infraestructural del predio, desde la asunción de Milei, cuya gestión transformó al Ministerio de Deporte en una Subsecretaría dentro de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, aumentaron y se profundizaron en 2025, luego de los Juegos Olímpicos de París 2024. Si se pone como punto de partida el 10 de diciembre de 2023, más de 100 empleados fueron despedidos en el CeNARD, según datos de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), y algunos de ellos en áreas clave como kinesiología y traumatología.

En marzo fue Agustina Albertario, ex delantera de Las Leonas, quien hizo público el malestar al divulgar que algunas de sus compañeras terminaron con la piel brotada luego de entrenar a causa de la mugre y el cemento de la cancha. Meses más tarde, en julio de 2025, volvió a hacer hincapié en las condiciones de entrenamiento del deportista argentino: “No teníamos cancha, no teníamos vestuario. No solo hockey, que es uno de los deportes más bancados (económicamente). Nadie sabe el verdadero estado del CeNARD”.

Los dichos de Albertario hicieron ruido. Pablo Koukartsev, integrante de la selección masculina de vóley, también criticó las falencias estructurales que sufren día a día, haciendo hincapié en la falta de agua caliente y vestuarios en condiciones. Su compañero, Nicolás Zerba, abrió el juego: “Se puede hacer un salto de calidad para todo el deporte argentino. Nosotros perdemos en materia económica cuando venimos a representar a nuestro país, pero lo hacemos contentos”.

Los postes de luz que supieron ser blancos resplandecientes hoy están caracterizados por grandes manchas de óxido, y la sensación que dan es que nada puede asegurar su correcto funcionamiento. A un costado de la cancha de hockey del CeNARD se encuentra una camioneta blanca bastante sucia con un ploteo de la Secretaría de Deporte y el escudo de la Nación, pero por lo borroneada que está la gráfica hay que hacer un esfuerzo para poder apreciarlo.

El entrenamiento de Las Leonas terminó, y las jugadoras se acercan de a poco al círculo central. Eugenia Trinchinetti, una de las más experimentadas del plantel, festeja su cumpleaños 28. Los abandonados postes de luz no serán del glamour y el brillo que supieron palpar en París 2024, pero seguro que se sienten más cercanos.

Hoy, las becas para deportistas panamericanos rondan entre los $ 650.000 y $ 750.000. Pero más llamativo resulta el cambio en la comunicación por parte del oficialismo. Lo que antes (durante otras gestiones) eran becas cuyo objetivo era que los deportistas no tengan que trabajar, ahora se presentan como una “colaboración” del Estado Nacional para con los atletas.

El apoyo a los deportistas y atletas que están preparándose para los Juegos de Los Ángeles 2028 es vital teniendo en cuenta que la mayoría de torneos, competencias y entrenamientos especializados se realizan en el exterior. José “Maligno” Torres, ganador de la medalla dorada en BMX Freestyle en París 2024, declaró que se sentía desilusionado con Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, por los escasos recursos que reciben los deportistas.

El Maligno Torres estuvo en el foco de la discusión política tras visitar la Casa Rosada, fotografiarse con Milei y declarar que lo había votado. Sin embargo, durante 2025 reconoció que fue en vano actuar de esa manera y se justificó comparándose con Lionel Messi, explicando que los atletas menos reconocidos no pueden darse el lujo de rechazar una invitación de esa índole, y que él no es una estrella como Messi.

Si los deportistas que ocupan los grandes focos declaran estar en situación de abandono, ¿qué pasa con los demás?

“Minuto y medio y seguimos”. Si no fuese por la cumbia santafesina que rebota en las cuatro paredes y el techo del gimnasio de boxeo del CeNARD, se podrían escuchar las respiraciones de los doce jóvenes pugilistas implicados. “Cuarenta segundos”. Los más agotados aprovechan para descansar profundamente. Los que están en mejor condición física alternan el reposo con pequeños saltitos como para no perder la adrenalina. “Y vamos en cinco, cuatro, tres, dos… ¡Va!”. El entrenador Daniel González da la órden y todos vuelven a realizar su ejercicio con la poca energía que les queda. Ahora la música se mezcla con ruidos de colchonetas, exhalaciones, y ese sonido de viento que genera el lanzar un golpe rápido. El entrenador pega un grito y otra vez reina el silencio acompañado de respiraciones. Terminó el entrenamiento de la Selección Argentina de Boxeo.

Tatiana Flores ganó la medalla dorada en la categoría de 48 kilos de la Copa Mundial de Boxeo 2025. La pugilista oriunda de Garín, provincia de Buenos Aires, sueña con disputar los Juegos de Los Ángeles 2028 y ser campeona olímpica. “El boxeo no puede faltar en mi vida. Eso justifica los colectivos, el cuidarse con las comidas, justifica todo”, explicó bajo las puertas del gimnasio.

El tópico alimentación es un tema complicado de tratar en el CeNARD. Hay quienes dicen que el servicio es bueno y los alimentos también, pero según detallaron algunos deportistas no siempre tienen proteína como una opción a su disposición. “Algunos vienen a entrenar a primera hora con un maple de huevos”, explicó uno de ellos. Resulta cómico imaginarse al polaco Wilfredo León, uno de los mejores opuestos de voley masculino del mundo, llegando al entrenamiento a cargo de su alimentación. Sobre todo después de que ambas selecciones se hayan enfrentado en agosto de 2025, con victoria en cuatro sets para los argentinos, quienes con ese resultado se consagraron campeones del torneo Memorial Hubert Wagner, preparatorio para el Mundial de Filipinas.

Durante años las diferentes dirigencias que pasaron por el poder se aprovecharon del deportista argentino y de esa pasión devota por vestir los colores celeste y blanco. “Entrenar en el CeNARD, ser una Leona, son cosas que requieren sacrificio, no rendirse. Hay que seguir aún cuando las cosas están mal”, explicó Chiara Ambrosini, defensora de Ferro que jugó en 2024 su primer partido con Las Leonas. “Cambia muchísimo tener la cancha limpia, sobre todo porque participo directamente de las jugadas de córner corto”, agregó Ambrosini.

En agosto de 2025 la nadadora argentina Agostina Hein se consagró campeona mundial júnior en el Mundial de Natación de Rumania. La oriunda de Campana obtuvo la medalla dorada en los 400 metros medley y superó el récord de Georgina Bardach, ganadora del bronce en Atenas 2004, al lograr una marca de 4:34.34 en el World Aquatics Swimming Championships de Otopeni. Con los antecedentes del prematuro retiro de Delfina Pignatiello por el acoso recibido en redes sociales, el entorno de la nadadora de 17 años está siendo precavido en materia de comunicación y medios. Sin embargo, el Estado Nacional dispuso que ni bien llegase la delegación argentina que viajó a Rumania, debía realizar una conferencia de prensa junto a las máximas autoridades del deporte.

Bajo el natatorio del CeNARD se desarrolló la sesión de prensa de la selección nacional de natación, que incluyó al secretario Scioli. “Estoy agradecida a la Secretaría y el ENARD por el apoyo”, empezó Hein, recién bajada del avión. Hasta ahí, algo típico en esta clase de eventos. El hecho curioso se produjo cuando Hein agradeció al programa de captación de jóvenes talentos, que no existe más. Es decir, a un programa que recortó el gobierno de Milei. Por suerte, en octubre de 2025 las comisiones de Deportes y de Comunicaciones e Informática dieron el visto bueno a un proyecto que planea recuperar el financiamiento del ENARD mediante el 1% de la facturación de los servicios como la telefonía móvil, fija, internet o televisión.

Los resultados en el deporte de alto rendimiento no son casualidad: son la consecuencia de un proceso que toma años y que requiere que los dirigentes cedan su protagonismo y tomen decisiones con vista al futuro. Porque aún queriendo figurar en la foto, la verdad siempre sale a la luz.

Deporte y show: La combinación perfecta

Por Nicolás Renedo

A metros de la General Paz, en Tecnópolis, entre luces de neón y pantallas que transmitían partidas de Valorant, un rugido distinto se imponía sobre el murmullo electrónico. No era un bajo ni un sample: eran motores.

La Fórmula Streamers corría su segunda fecha en la Argentina Game Show (AGS), una de las convenciones más grandes del país, ese encuentro que cada año junta gaming, esports, música y streaming en un mismo predio. En 2024 se congregaron más de 100 mil personas y este año, desde la organización, aseguran que van a superar esa cifra. El campeonato, organizado por el streamer Momo, enfrenta a creadores de contenido y figuras de internet en una pista de karting diseñada a imagen y semejanza de la Fórmula 1, aunque con el humor, el caos y la improvisación que sólo el mundo streamer puede ofrecer. Todo comenzó como “una diversión para creadores de contenido y nunca esperamos en que ESPN y Disney + confiaran en nuestro proyecto”, cuenta Momo su charla inicial con Juan Manuel “Cochito” López —expiloto de automovilismo argentino— en el GP de Miami de 2024: “Ahí nació toda esta locura”. Como resultado, terminó convirtiéndose en una competencia con escuderías, ingenieros, banderilleros, comisarios deportivos y hasta transmisión de ESPN. La primera fecha se había disputado en el Kartódromo de Buenos Aires, junto al histórico Autódromo Óscar y Juan Gálvez, y ahí Facundo Dudulec —piloto de la escudería 9Z— se había llevado el triunfo con autoridad. Pero para esta segunda cita, la historia venía con cambios. Tanto Dudulec como Dino Di Palma, piloto de BRG Team e hijo del expiloto Marcos Di Palma, fueron bajados de sus asientos por “afectar el espíritu de la competencia”. Ambos se dedican al contenido de autos y al videojuego-simulador iRacing, y aunque insistieron en que jamás habían corrido en karting, la organización quiso mantener la categoría lejos de cualquier atisbo de profesionalismo. Un capítulo polémico que sirvió de prólogo para un nuevo comienzo.

Era el segundo año consecutivo que Tecnópolis —ubicado en Vicente López, Provincia de Buenos Aires— hospedaba a la AGS, ese predio descomunal de más de 50 hectáreas donde el ruido del público y las luces de los escenarios se mezclan con el olor a pochoclo y a goma quemada. Bastaba caminar unos metros para entender el espíritu del encuentro: streamers y viewers compartían la misma fila para una hamburguesa, selfies cruzadas, abrazos que nacían en la pantalla y se concretaban en el llano. No hay distancia entre ídolo y fan; todo sucede al mismo nivel. El gran atractivo del sábado era, sin duda, la Fórmula Streamers. Desde temprano, grupos enteros de adolescentes y familias con remeras de 9Z, KRU Motorsport y Red Bull copaban el estacionamiento de Tecnópolis, donde la organización había trazado, completamente a mano, un circuito callejero con curvas cerradas, chicanas y una recta principal flanqueada por tribunas. El sol pegaba fuerte y el aire vibraba con la mezcla de música, motores y gritos. Como en otros formatos que cruzan el deporte con la farándula digital, el público encontraba encanto en ver a sus ídolos bajados del pedestal: figuras que en Kick manejan cámaras y micrófonos, ahora peleando con un volante real entre las manos. “Lo lindo es verlos sufrir un poco”, decía entre risas un grupo de fanáticos de 9Z, mientras los pilotos se ajustaban los cascos en los boxes. No pasó ni una hora hasta que el espectáculo dejó de parecer amateur. Entre carpas y cintas de seguridad se veían trajes antiflama personalizados, mecánicos revisando presiones, coaches enseñando ejercicios de reflejos y team managers repartiendo instrucciones. Había seguros médicos, un tribunal de disciplina y la transmisión oficial a cargo de Ayrton Ruiz y Juan Fossarolli, dos voces con años de Fórmula 1 encima. Esto ya tenía estructura que imponía respeto: no era salir a dar una vuelta.

Gerónimo “Momo” Benavides, en la previa de la competencia.

La jornada comenzó oficialmente con una charla convocada por los organizadores para cerrar las heridas de la primera fecha. En el aire se notaba cierta tensión; algunos pilotos miraban al piso, otros se cruzaban de brazos. Momo fue directo al punto: “El reglamento que se les envió previo al evento no permitía ni profesionales, ni semiprofesionales, ni gente que esté corriendo otra categoría. En el caso de Dino y Dudu, uno corría Turismo Pista y otro Copa Abarth”, recordó, con tono firme. Luego, aclaró que el campeonato recibe denuncias anónimas de las escuderías o los pilotos, que pasan al tribunal sin intervención suya: “Puteenme todo lo que quieran, no tengo problema. Yo doy la cara, pero no pasa por mí”. Al adentrarse en el circuito callejero, se implementó la regla del strike: si un piloto ocasiona una colisión que obligue a detener la sesión, acumula un strike; ante una acumulación de cuatro de ellos —dos en las series de clasificación y dos en la carrera— dejará de correr. Antes de la primera práctica, Walter Costabel, CEO de AGS y una de las cabezas del proyecto, tomó el mando para dar una noticia inesperada para el público: “Para esta carrera hay dos pilotos menos. Dos escuderías no trajeron al piloto en nómina y, lamentablemente, no se puede reemplazar el día de la carrera”. Se trataba de las ausencias de Milagros Mansilla (9Z) y del tiktoker Gero Laiker (Clan Mazza). El lugar de Dino Di Palma fue ocupado por Diego Cabral, otro creador de contenido de iRacing, mientras que el propio Di Palma pasó a ser coach del BRG Team. Momo intentó bajarle el tono al desorden ante la prensa: “Estoy seguro de que, con el correr de las fechas, se va a respetar mucho más a la organización y vamos a tener el campeonato que queremos”.

Los motores empezaron a rugir. El aire olía a caucho y a ansiedad, a mezcla de combustible y nerviosismo. Algunos pilotos se reían entre sí para distender, otros apenas hablaban. Ese zumbido grave, constante, traía recuerdos de veranos en Villa Gesell o Mar de Ajó, donde varios de los competidores tuvieron sus primeras experiencias arriba de un karting alquilado. El calor apretaba: 23 grados y 68% de humedad. Los puestos de hidratación desbordaban, y la gente administraba el agua con la paciencia de quien sabe que el espectáculo recién comienza. La práctica libre, en teoría una sesión tranquila para acostumbrarse al circuito, duró poco en ese modo. Entre risas, gritos y banderas amarillas, los pilotos se probaron entre sí con pequeños toques y maniobras apretadas. Lo que debía ser un tanteo se convirtió en una competencia interna para ver quién se mostraba más rápido ante las cámaras. En el paddock, mientras tanto, reinaba la camaradería: saludos entre escuderías, abrazos, bromas cruzadas. Todos parecen amigos, aunque todos saben que esa buena onda tiene fecha de vencimiento: cuando larga la carrera, no hay amistad que valga.

El formato clasificatorio no deja margen para el descanso: tres grupos de seis kartings cada uno, treinta minutos de pista libre para marcar la mejor vuelta posible. Suena simple en el papel, pero en el trazado improvisado del estacionamiento de Tecnópolis, cada curva se convertía en una ruleta. Bastaron un par de giros para que llegaran los primeros golpes al muro. Facu Navajas, con el número 14, parecía decidido a borrar cualquier rastro de profesionalismo que quedaba en el aire. Entraba pasado en cada curva, frenaba tarde —o directamente no frenaba— y provocaba que el público pasara del aplauso a la exclamación en cuestión de segundos. Las tribunas eran un termómetro emocional: se levantaban, gritaban, y volvían a sentarse como si estuvieran viendo una transmisión de Kick, pero en carne viva. Los asistentes de producción corrían de un lado a otro para recolocar los bloques plásticos que delimitaban la pista. A uno de ellos casi lo roza el kart de Luca Figurelli, de La 32 Racing Team, que terminó cruzado en una curva tras un derrape tan feo como inevitable. El sol caía a plomo sobre el asfalto improvisado, y el calor ya empezaba a pasar factura: pilotos con el mono abierto hasta el pecho, cascos en alto buscando aire, y en las tribunas algunos espectadores se abanicaban con lo que tenían y otros directamente en cuero. Momo, que observaba desde los boxes con los brazos cruzados, interrumpió la sesión unos minutos para reunir a los pilotos que iban a entrar a pista. Con tono de padre más que de organizador, les pidió calma y cabeza: que pensaran en sus estrategias, que no se desgastaran corriendo cada vuelta como si fuera la última. “No es una maratón, es una clasificación. Piensen en sus tiempos, no en su orgullo”.

La sorpresa de la clasificación fue Oscu —piloto del BRG Team—, que clavó un tiempo récord de 40.620. El circuito improvisado en el estacionamiento de Tecnópolis parecía un laberinto de plástico, y cada décima contaba como si fuera una eternidad. Cuando Oscu consiguió su vuelta rápida, todavía no había salido a pista Mati Cunial, representante de 9Z y otro creador de contenido con pasado en el iRacing, así que el ambiente era una mezcla de calma y nerviosismo. Oscu caminaba entre los boxes con una sonrisa nerviosa, mirando cada tanto la pantalla de cronometraje como si temiera que el tiempo se corrigiera solo. Cuando el reloj se detuvo, la diferencia fue de una milésima. Una milésima. El tipo no lo podía creer: se sacó el casco, respiró profundo y se rió, como si recién ahí entendiera lo que había hecho. “Muy pero muy contento, porque las qualys en circuitos como estos son importantes. Cuesta mucho adelantar. Corrí en moto de los seis hasta los doce, y eso me sacó el miedo a la velocidad y a los golpes. También estuve escuchando mucho a Dino”, explicó. Ese detalle no era menor: Dino Di Palma, más allá del conflicto que lo había dejado fuera de la parrilla, seguía orbitando como una especie de mentor invisible para varios. Lo escuchaban, lo imitaban, lo tomaban como referencia. Y Oscu lo sabía: su pole no era casualidad, era parte de un aprendizaje silencioso.

El procedimiento, a partir de ese momento, era un poco confuso para quienes no estaban familiarizados con el automovilismo en la tribuna. Se trata de tres series, no como en el famoso Turismo Carretera, donde los pilotos dan siete vueltas conforme quedaron en la clasificación y son eliminados los últimos 5 en cada serie. Al llegar a la última, los 10 mejores pilotos lucharán por su posición de salida para la gran carrera.

La primera serie comenzó con una intensidad que desbordó cualquier manual. Choques, toques, frenadas tardías y algunos roces que, más que incidentes, parecían mensajes entre escuderías. Desde las gradas, el público pasaba de la ovación al fastidio. Era difícil apreciar la técnica cuando todo se volvía un festival de adelantamientos forzados. En medio de ese desorden, Yeyo de Gregorio —actor y piloto de KRU Motorsport— emergió como uno de los protagonistas involuntarios. Lo habían tocado más de una vez y se lo notaba molesto, gesticulando incluso dentro del casco. Cuando bajó, habló sin filtro: “Yo ahora empecé a correr como corrieron todos la semana pasada. En la fecha anterior se hizo una charla previa con reglamento, en donde dijeron que no se podía tocar ningún auto porque había multa. Yo corrí sin tocar a nadie y me tocaron de todos lados. Entonces hoy dije: ‘Vamos a correr como corren todos’”. Su declaración sintetizaba lo que muchos murmuraban en voz baja: que la categoría, entre la pasión y el entretenimiento, todavía buscaba su propio equilibrio. El espíritu amateur chocaba con la competencia real, y ese roce generaba chispas.

La segunda serie largó bajo una tensión palpable. En la grilla, los cascos se movían poco, los motores rugían con un nerviosismo eléctrico. Y en la pista, otra vez, Yeyo era protagonista. En la cuarta vuelta, su karting se cruzó con el de Agustín Bernasconi —cantante, actor y piloto de Radio Disney— en la curva número uno. Bernasconi venía por dentro, buscando la cuerda, y por un instante pareció que la maniobra sería limpia. Pero el roce fue inevitable: el karting de Yeyo se desestabilizó y terminó en la banquina. Desde la tribuna se escucharon los gritos, mezcla de sorpresa y bronca. El 16 de KRU volvió a boxes repleto de furia. Se sacó el casco de un manotazo, caminó hacia los comisarios y empezó un monólogo en voz alta: “¡Todas las carreras lo mismo, amigo, basta! ¡No me pasaron bien una vez! Yo tendría que estar segundo y ahora estoy cuarto”. Los banderilleros intentaban calmarlo, pero su enojo era más grande que el circuito. El público lo observaba en silencio; ya nadie se reía. Lo que había empezado como un espectáculo lúdico, se volvía por momentos una competencia con sangre real. Bernasconi, mientras tanto, era todo lo contrario. Al bajarse, lo consultaron por la maniobra y respondió entre risas: “¿Lo pasé bien, no? Lo pasé por la cuerda, no sé si lo choqué”. Una sonrisa pícara, casi infantil, que encendió todavía más la polémica. Minutos después, los comisarios comunicaron que no habría sanción. Nadie lo podía creer. Yeyo, que seguía de pie junto a su karting, escuchó la noticia con el casco ya en la mano. Se lo calzó otra vez, dio media vuelta y lanzó una frase que retumbó entre los boxes: “Bueno, ahora no digan nada entonces. No digan nada. Voy a chocar a todos”. El público estalló entre risas, aplausos y murmullos. Había nacido el primer “villano” oficial de la Fórmula Streamers.

La serie 3 arrancó con ese clima denso, cargado de electricidad. Las pulsaciones estaban en el techo, los equipos gritaban desde los boxes, los mecánicos miraban con una mezcla de orgullo y miedo. Y, como era de esperarse, volvió el drama. Esta vez el foco se posó sobre Peto Colombo, también de KRU Motorsport, que venía teniendo una buena actuación hasta que Facu Navajas —piloto de Clan Mazza— lo empujó en una maniobra demasiado agresiva. El impacto lo mandó directo contra el muro. El golpe sonó seco, la bandera amarilla apareció de inmediato. Peto salió del karting revoleando los brazos, furioso, ignorando la orden de no moverse hasta que llegaran los comisarios. Caminó hacia boxes mientras el público lo seguía con la mirada, entre la sorpresa y el desconcierto. Se escuchaban gritos a lo lejos, pero no se alcanzaba a distinguir quiénes eran. Y sí, ¿quién más sino? Yeyo – Agus Bernasconi, capítulo dos.

—Amigo, si me vas a pasar, que no sea chocándome.

—Entonces no corras, andá a la plaza a andar en bici.

La alta tensión por este cruce se disipó enseguida, aunque el eco del roce todavía flotaba en el aire. Ante la prensa, Yeyo bajó el tono y tiró una sonrisa: “Yo le dije a Agus: ‘es increíble cómo te odio en la pista, pero en la vida te amo’. Somos amigos”.

Los kartings se acomodaban en la grilla alistándose para la carrera, cuándo llegó Momo y anunció la decisión del director de la carrera: dos puestos de sanción para Agus Bernasconi y el Pelao Khe, de la escudería Fórmula Streamers. Junto a Facu Navajas, de Clan Mazza, fueron enviados al fondo de la grilla por los daños causados en las series. Pero, atención: el tres de Radio Disney seguía segundo. Rápidamente explicaron que no podían aplicar penalizaciones de la serie 2 cuando ya se había corrido otra tanda. Son los pequeños desajustes que todavía delatan la mezcla entre organización y espontaneidad.

Bandera verde y arranque explosivo para las quince vueltas en Tecnópolis. No habían pasado ni cinco segundos cuando sucedió lo impensado. Agus Bernasconi tomó la curva tres, perdió el control y terminó en trompo. Quedó clavado en la pista, como si el destino le devolviera la jugada anterior. Yeyo, desde atrás, le regaló un saludo irónico. Bernasconi perdió 11 puestos hasta que se relanzó.

La carrera terminó con un podio inesperado. Mati Cunial se llevó la victoria con casi un segundo de ventaja sobre Seven Kayne —cantante y piloto de Shinden—, que remontó seis puestos con una actuación digna de circuito real. Diego Cabral, que defendía el asiento de Dino Di Palma, completó el podio de una jornada caótica. Al bajarse, Cabral y Cunial se fundieron en un abrazo que simbolizó mucho más que un resultado: una revancha para la comunidad de iRacing y para el propio clan Di Palma-Dudulec. “Me confirmaron esta semana”, contó Cabral. “El martes me preguntaron ‘¿estás para correr?’ y el miércoles les dije que sí. Soy del sur de Córdoba, agarré el primer colectivo y me vine”.

El Gran Premio de Tecnópolis cerró como empezó: con pasión, adrenalina y sonrisas. Entre motores, risas y champagne, quedó claro que no fue solo una carrera: fue el punto exacto donde la velocidad y el entretenimiento cruzaron juntos la línea de meta.

Una crónica del adiós de Maradona a las canchas

Por Gabriel Milian Scuri

Un 25 de octubre de 1997, Diego Armando Maradona jugó su último partido como jugador profesional. El astro argentino le dijo adiós a las canchas tras 21 años de carrera. El retiro se produjo con el club de sus amores. Ni más ni menos que en un superclásico, en el cual Boca le ganó a River por 2-1 en el Monumental.

La semana previa al partido, el Diez había dado positivo en un control antidoping, pero aun así se hizo presente en Núñez. Ambos equipos llegaban invictos, era la décima fecha del torneo y todo el país estaba expectante a lo que pasaría entre el Millonario y el Xeneize. 

En la salida de los protagonistas a la cancha, el Pelusa lanzó la primera de sus genialidades y se hizo fiel a su estilo. Ya en la manga, reunió a sus compañeros, los abrazó y les dijo: “Muchachos, yo no sé a ustedes, pero a mí, para sacarme los puntos, estos hijos de puta me van a tener que matar. Me van a tener que sacar la vida”. Los jugadores estaban extasiados. Tenían enfrente al ídolo de toda una nación gritando lo importante que era el partido que estaban por salir a jugar. Ellos no lo sabían (en realidad, nadie lo sabía), pero iban a presenciar el último baile de uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos.

Ambos cuadros ya estaban sobre el verde césped. Las cámaras solo seguían al capitán de Boca. Miró a los hinchas visitantes, levantó los brazos y giró hacia el banco de suplentes de River, en el cual estaba el DT Ramón Diaz. Entre ellos existía algún tipo de rispidez o cuenta por saldar que nadie conocía a detalle. Maradona había anticipado que lo saludaría. No mintió, aunque el apretón de manos fue insulso y casi que ni cruzaron miradas. Todo lo que sucedía en la cancha era icónico. Cada cosa que pasaba era para poner en un libro, para recordarlo incluso 28 años después.

Previo al pitazo inicial, al Monumental lo sobrevolaba un cartel que decía: “No se olviden de Cabezas”. José Luis Cabezas fue un reportero gráfico y fotógrafo argentino al cual asesinaron, en enero de 1997, sicarios que actuaban para el empresario Alfredo Yabrán.

Foto: Eduardo Longoni
Foto: Eduardo Longoni

Comenzada una nueva edición del superclásico argentino, a Maradona se lo notaba falto de ritmo. No rompía líneas, no se sacaba jugadores de encima ni metía caños. Se lo notaba ahogado, sin sobresaltos. River golpeó primero a través de Sergio Berti y se fue al descanso con el 1-0 a su favor. Para el segundo tiempo, el Pelusa no salió a jugar. Pidió el cambio. El destino quiso que quien lo reemplazara fuera Juan Román Riquelme. Aquella tarde en Núñez ocurrió la sucesión. Aquel pibe de 19 años que iba a sustituir al mejor jugador de fútbol que había dado la Argentina, terminó siendo el máximo ídolo de Boca. 

Por obra de Julio Toresani, con quien también Maradona había tenido un cruce de palabras unos años atrás, y Martín Palermo, el Xeneize se llevó los tres puntos y quedó como único líder del Torneo Apertura que acabaría ganando River. La hinchada boquense festejaba y el Barrilete Cósmico estaba ahí, como uno más. Saltaba y le dedicaba algún que otro sofisticado gesto a los simpatizantes locales.

En el vestuario, como siempre, sus declaraciones dieron mucho de qué hablar. El Diez hizo una especie de análisis sobre el partido pero a lo Maradona. “Boca jugó a lo Boca y River fue River. Jugó un gran primer tiempo y en el segundo tiempo se le cayó la bombacha”, afirmó el astro argentino.

En la primera fecha del campeonato de aquel año, tras un Argentinos Juniors – Boca, el campeón del mundo en 1986 había dado positivo en otro examen antidoping y había vuelto a estallar la polémica. El caso se llevó a la Justicia y la sanción fue levantada. De todas formas, por pedido del juez, el ídolo debía presentar controles especiales al término de cada partido, por más que no hubiera salido sorteado para el análisis. 

Pocos días después del superclásico, un rumor instaló que don Diego, padre del futbolista, había fallecido luego de haber sido internado. El 30 de octubre de 1997, Maradona le puso fin a una parte de su vida. A una etapa. Colocó a su familia por delante. Colgó los botines para cuidar a sus padres. A quienes, una vez que los perdió, él se fue con ellos. “Con todo el dolor del alma ha llegado el momento de anunciar mi retiro. Se terminó el jugador de fútbol. Nadie está más triste que yo. Mi papá se fue llorando de mi casa y yo le prometí que cuando pasara una cosa así, largaba todo”, sentenció. 

El Pelusa jugador murió aquel día. Con la contradicción de que se retiró en la fecha de su cumpleaños – a los 37 años-. En eso existe algo más que la literalidad, algo místico. La ida del Maradona futbolista fue lo que no le permitió vivir con felicidad otra vez.