En 2024 no pudo competir y pensó dejar el tiro deportivo por problemas económicos. Un año después consiguió la medalla de plata en los Juegos Panamericanos 2025. Sin sponsors ni apoyo financiero. La actualidad de alguien que casi lo tira todo por la borda pero que logró recomponerse y posicionarse nuevamente en lo más alto.
Joaquín Cisneros, con apenas 20 años, se volvió a destacar en el ámbito internacional, esta vez en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, donde logró la medalla de plata tras haber cosechado 39 puntos en la modalidad de Trap (disciplina en la que se dispara con una escopeta a pequeños discos de arcilla). Quedó a tan solo 2 puntos del primer puesto, Hussein Daruich.
La conversación se da a través de videollamada, en la que se lo ve como suele andar: chomba polo, bermudas cargo azules por arriba de las rodillas y zapatillas blancas con el tobillo al desnudo (a veces usa alpargatas también). Sereno y con voz pasiva va respondiendo pregunta tras pregunta. Correcto él, pero sobre todo humilde y agradecido. Cada tanto se le escapa alguna risa.
– ¿Qué se te vino a la mente cuando obtuviste esa medalla?
– La verdad me puse muy contento, me cuesta creerlo. Todavía no caigo en que gané la medalla de plata en los Juegos Panamericanos, es un sueño hecho realidad. Se me cruzaban mi abuelo y mi viejo que también son tiradores, y a la vez victorias y fracasos. Eso me terminó haciendo más fuerte en la final. Me acuerdo de las complicaciones que tuve el año pasado y que gracias a dios este año me tocó ganar esta medalla.
– ¿Cuáles fueron esas complicaciones?
– El tiro es un deporte muy costoso y la Federación (FAT) no te ayuda mucho con los gastos, todo sale de nuestro bolsillo. Por eso en 2024 tuve que dejar de competir por problemas económicos. Ese año estuve casi sin disparar, pero a principios de 2025 me llegó un mensaje de la Federación diciéndome que era el elegido para ir a competir al Campeonato de América en Barbados. Allí conseguí la medalla de plata y clasifiqué primero, lo que me dio la plaza para los Juegos Panamericanos.
– ¿Y cómo te preparaste para estas competiciones después de un año sin tirar?
– Más allá de la competencia no tuve mucha preparación. Cada entrenamiento es muy costoso por los cartuchos que se gastan. Además, no siento que sea una situación real de competencia, en los entrenamientos estoy mucho más tranquilo y no tengo presión. Mis entrenamientos fueron la Copa del Mundo en Buenos Aires y en Lima.
– ¿Cómo hacés para mantenerte en ritmo a pesar de no entrenar diariamente?
– No es que no tiro, nada más que no entreno todos los días. Pero cada tanto sí entreno y las competencias también me sirven para mantenerme en forma digamos.
A pesar de no contar con un entrenamiento cotidiano, el nombre de Cisneros sonaba fuerte en el ámbito del tiro deportivo argentino. Tiene un historial repleto de consagraciones: además de la medalla de plata en Barbados y los Panamericanos 2025, fue campeón nacional, campeón sudamericano, campeón panamericano, fue subcampeón mundial y obtuvo la medalla de bronce en el España Gran Prix 2022. En el ranking de la Federación Argentina de Tiro, se mantuvo en la primera posición en 2022 y 2023 hasta 2024, año en el que estuvo inactivo. Sin embargo, antes de finalizarlo y pese a perder algunos puestos, retomó y logró escalar hasta la segunda ubicación. En 2025 volvió a recuperar la punta y se convirtió en el tirador junior con más puntaje del país.
– ¿Qué sentiste cuando subiste al podio?
– La verdad es inexplicable. Como te dije, no lo podía creer aunque estuviera ahí. Cuando salí campeón sudamericano en Perú en 2022 sonó nuestro himno y ahí sentí mucho orgullo. Esta vez sonó el de Brasil pero ya con estar donde estaba y ver la bandera de Argentina me emocioné mucho.
– Con la medalla de plata obtenida, ¿cómo afrontás el año?
– Con mucha felicidad (se ríe). El año no termina, todavía queda una competencia muy importante. En octubre se disputa el campeonato mundial en Grecia. Ya no es Junior, es en categoría Senior. Ese es mi próximo objetivo, aunque tendré que ver si mi familia puede pagar el viaje, sobre todo mi viejo que es quien más me banca económicamente. La Federación no te apoya así que depende de nosotros. Veremos si podemos estar”.
Antes de que acabe el año se enfrentará a un desafío aún mayor en el mundial que tendrá lugar en Malakasa, Grecia, del 8 al 19 de octubre, dado el nivel dispar entre Latinoamérica y países como Estados Unidos o España. “Ya me tocó ir a competir afuera y se nota mucho la diferencia que hay con Argentina. Acá es muy complicado cubrir todos los gastos que se requieren. Allá se le da mucha más bola al deporte y las federaciones apoyan más a los tiradores. El viaje a Grecia lo tendría que pagar yo, por ejemplo. A los tiradores europeos o estadounidenses les cubren el viaje, el lugar donde se quedan, los cartuchos para los entrenamientos, todo. Afuera se puede vivir del tiro, acá no”, reconoce.
– Sabiendo que la diferencia es amplia, ¿cómo hacés para que no afecte tu motivación de cara a este tipo de torneos?
– La verdad, yo voy a competir porque me encanta tirar, ya desde muy pibe lo hago. La primera vez que tiré tuve miedo pero ahora lo disfruto mucho. No pienso demasiado en estas cosas, sé que si hago bien mi trabajo puedo conseguir grandes logros. Además ya tuve la oportunidad de ir a competir afuera. Fue la Copa del Mundo en Alemania. Llegué a las finales pero se me rompió el arma y no pude seguir participando. Quedé sexto pero me quedo con buenos recuerdos de la competencia.
Aún no tiene el lugar asegurado en el mundial de Grecia. Su clasificación depende de cómo le vaya en el torneo selectivo nacional en Córdoba, el cuál por ahora no tiene una fecha definida. El mismo determinará los representantes de Argentina en la competencia. Quienes más resuenan son Nicolás Clady, Federico Martín Ruiz y, por supuesto, Joaquín Cisneros.
– ¿Para el torneo de clasificación planeás llevar adelante un esquema de entrenamiento?
– No sé si un esquema pero sí planeo entrenarme por mi cuenta aparte del entrenamiento que hacemos con la selección, que es en Córdoba. Recién llego a mi casa después de los Panamericanos así que voy a entrenarme solo hasta viajar allá y, si Dios quiere, poder clasificar.
– ¿Qué pasa si clasificás pero no podés costear los gastos del viaje?
– En ese caso termina clasificando el que salió segundo, y si él tampoco puede, el que le sigue.
– ¿No clasifica el mejor sino quien pueda cubrir los gastos para ir entonces?
– Exactamente. En este país hay muy buenos tiradores pero que, lamentablemente, no cuentan con los recursos para competir. Entonces muchas veces no termina clasificando el mejor sino el que puede pagar. A mí me pasó un año de que no pude ir a un torneo por la plata y terminó yendo un compañero. Por eso hago la comparación con el extranjero. Allá sí clasifica el mejor porque la plata no es un problema.
El 25 de mayo de 2025 a las 18 horas, el Nuevo Gasómetro estaba colmado por 45 mil hinchas de San Lorenzo. Al minuto 51 del segundo tiempo, el árbitro Leandro Rey Hilfer finalizó el partido. Platense le ganó 1 a 0 a San Lorenzo y pasó a la final del Torneo Apertura. Con lágrimas en los ojos, Iker Muniain saludó al público mientras se dirigía al vestuario en lo que fue su último partido como futbolista profesional a los 32 años.
Recibimiento vs Platense.
Dos días después, mediante una publicación en Instagram, el oriundo de Pamplona, España, nacido el 9 de diciembre de 1992, expresó: “El dolor por no conseguir lo que queríamos”. Esas fueron sus primeras palabras luego de la eliminación. Se podía distinguir, con color blanco, la cinta de capitán en su brazo derecho como portó en Athletic Club de Bilbao, su anterior equipo, en el que jugó durante 14 años (2009-2024) y fue dirigido por dos argentinos: Marcelo Bielsa (2011-2013) y Eduardo Berizzo (2018).
A diferencia de los jugadores que eligen al club que mejor salario ofrece, Muniain fue un caso atípico. Pese a tener mejores ofertas económicas de equipos de Brasil, México y Arabia Saudita, prefirió ir a San Lorenzo a cumplir su sueño de jugar en el fútbol argentino y como comentó en una entrevista en ESPN el 18 de enero de 2025, al ver videos de los hinchas y el sentido de pertenencia que existe en Boedo, no dudó en venir. Tampoco le importó la delicada situación institucional que atravesaba el Ciclón con el presidente Marcelo Moretti y jugadores que no cobraban su sueldo a fin de mes.
Su llegada, el 6 de septiembre de 2024, revolucionó por completo a San Lorenzo. Fue presentado con un video en redes sociales y se recordó el paso de otro jugador vasco, Isidoro Lángara quien es el séptimo goleador histórico de la institución con 110 goles. El otro que también se desempeñó en el club de Boedo fue Ángel Zubieta, tercer jugador con más presencias en el Ciclón con 352 partidos. Ambos venían de jugar una gira por América con la selección de Euskadi, un plantel conformado sólo por jugadores vascos que fue creado con el propósito de recaudar fondos para el Gobierno del país vasco en medio del conflicto por la guerra civil española en 1939.
En los nueve meses que Muniain jugó en San Lorenzo se ganó el cariño de cada hincha, jugador y empleado del club. Mateo Sagardoy, intendente del club, menciona: “Era muy respetuoso, una referencia para los más jóvenes. Le preguntaba a los trabajadores cómo estaban en el día a día, peleaba y protegía a sus compañeros por cuestiones salariales”. Matías Tirelli, encargado de las redes del Ciclón, explica: “Estaba predispuesto a todo lo que necesitan los empleados, se preocupaba por aprenderse el nombre de todos; tengo innumerables cosas para contar de gente que ayudó. Es generoso, es una de las mejores personas que conocí en mi vida”.
Desde su debut frente a Vélez el 14 de septiembre de 2024, Muniain jugó 25 partidos y anotó cuatro goles. Le tocó pasar por una de las etapas más turbulentas de San Lorenzo, enfrentar a la barra brava; dos entrenadores en menos de tres meses; que el presidente se tome una licencia por denuncias de corrupción; y terminar 24 de 28 en la tabla de posiciones. En la derrota por 1 a 0 ante Tigre en el último partido de 2024, el vasco obligó a todos sus compañeros a permanecer en el medio de la cancha para recibir los insultos de la gente por no representar con orgullo y sacrificio la camiseta. Estas actitudes fueron las que hicieron que Muniain se gane el respeto y cariño de los hinchas. Era de los pocos que entendían lo significaba jugar en un grande como San Lorenzo.
En 2025, pese a perderse los primeros ocho partidos del Torneo Apertura y anotar solo un gol, Muniain fue pieza clave en un plantel corto que llegó a semifinales y logró revertir la imagen del año anterior. Pero a raíz de todos los problemas que tuvo el club, más el estar lejos de sus hijos, hicieron que le ponga punto final a su paso por San Lorenzo y a su carrera profesional.
El 28 de junio fue presentado como entrenador del CD Derio de la tercera división de España. Lleva los colores azul y rojo. En una estadía corta, Muniain se metió en el corazón de los hinchas del Ciclón, que se aferran a la ilusión de que sus caminos vuelvan a cruzarse en el futuro tras escuchar al vasco en su despedida decir que “aguante San Lorenzo” y que volverá.
Por más lejos que lo haya llevado la pelota, Julián Kmet siempre supo dónde estaba su casa. Jugó en Portugal, compartió entrenamientos con Cristiano Ronaldo y pasó por clubes de tres continentes, aunque hay un punto fijo que nunca cambió en su vida: Lanús. No como un punto geográfico en el mapa sino como un territorio emocional, un refugio y una forma de estar en el mundo. Hoy, retirado del profesionalismo pero vinculado al fútbol desde otro lugar, acompaña los pasos de su hijo Luca Kmet, quien sigue sus huellas con el mismo escudo en el pecho y con la misma pasión. Como si la historia se escribiera dos veces, solo que esta vez, quizá, con un final distinto.
Julián Andrés Kmet nació en Lanús el 21 de noviembre de 1977. Creció en el barrio, con una pelota como compañera inseparable y más sueños que recursos. “Arranqué en el 86, con 8 años, en el club viejo, con cancha de madera, nada que ver con lo que es hoy. La realidad era otra”.
En esa infancia no todo fue juego: también hubo días sin plata, botines que no siempre se podían renovar y la comida pasaba a ser un lujo. “A veces se comía y a veces no. Pero mis viejos dieron todo para que yo pudiera jugar. A veces se compraban buenos botines y a veces no”, rememora con gratitud.
“Nosotros teníamos hambre. Hoy a los pibes les falta hambre de gloria”, suelta con esa mezcla de nostalgia y crudeza que sólo pueden tener quienes crecieron con carencias. Esta frase atraviesa décadas de cambios sociales y deja al descubierto una herida que todavía duele. Su talento destacaba más allá de las adversidades. A medida que fue creciendo, Julián empezó a sobresalir. Mediocampista habilidoso, con gol, personalidad y lectura del juego. Rápidamente llamó la atención. En 1997 fue una de las figuras del Torneo Clausura con Lanús, anotando 10 goles en 36 partidos y despertó el interés de varios grandes del país.“Me quería River, casi voy al Rojo”. Aunque finalmente fue otro el camino que se impuso.
El destino le tenía preparada una sorpresa tan inesperada como lejana: el Sporting de Lisboa. “Yo no sabía ni dónde quedaba Portugal”. Con sólo 20 años y más ilusiones que certezas, hizo las valijas y cruzó el océano rumbo a una vida que no conocía. Lo que parecía un salto de calidad terminó siendo un golpe emocional. “Estuve un año en el Sporting pero la pasé mal, extrañaba mucho a mi familia y amigos. A mis 20 años… tenía más tristeza que alegría en esa época”. Pese a entrenar con figuras como Cristiano Ronaldo – “Él tenía 15, pero ya lo veían bien. Practique con él” – Kmet nunca logró asentarse del todo.
Las distancias, la soledad y el desarraigo le pasaron factura: “En ese tiempo no existía la videollamada, los mensajes. Yo me la pasaba pensando en cómo estaría mi familia y qué horario sería en Argentina”. Después de su paso por Portugal, Kmet regresó a Argentina y continuó su carrera en distintos clubes: Lanús, Nueva Chicago, Estudiantes de La Plata, Unión de Santa Fe, Instituto de Córdoba, Ferro hasta el fútbol chipriota. “En todos los clubes sacás cosas buenas, pero mi vida está en Lanús”, asegura.
En medio de ese torbellino emocional, hubo momentos insólitos que retratan el caos de su carrera. “El hijo del Flaco Menotti me dijo que me escape de la pensión de Estudiantes porque el papá lo iba a matar si no me hacía firmar con Independiente, pero ya era tarde. Estaba todo arreglado con “El Pincha”, revela.
En ese recorrido por equipos diversos también hubo capítulos duros, “En Chipre era un club chiquito, muy linda zona, se jugaban torneos importantes pero pagaban muy mal. Cobré sólo el 30% del primer sueldo y cuando tuve que empezar a usar mis ahorros decidí irme. Después el club quebró”.
A lo largo de su carrera, Julián encontró apoyo en quienes supieron ser sus guías. “Siempre tuve referentes que me ayudaron a crecer”. Pero la caída fue inevitable. “Llegué a tenerlo todo: ropa, dinero, comodidades. Iba al shopping y me compraba diez remeras, diez pantalones… pero nada de eso era lo que realmente me llenaba”.
Con el retiro llegó el silencio. “Cuando no jugás más se te cierran muchas puertas. Y se te acerca mucha gente buena… y mucha gente mala también”. A diferencia de muchos, Kmet encontró el camino de regreso a su casa: Lanús. No solo como ex jugador, sino como padre y mentor. Hoy, quien lleva con orgullo su apellido en el club es su hijo, Luca Kmet, una joven promesa de las inferiores que ya fue convocado por la Selección de Paraguay (foto).
La historia de Luca también está tejida con lazos de identidad. Es paraguayo por la madre de Julián, su abuela, que siempre mantuvo viva esa raíz. El chico creció entre pelotas y camisetas granates, respirando fútbol en cada rincón del club. Hoy forma parte del plantel juvenil y ya ha sido convocado para defender la camiseta guaraní, algo que llena de emoción a su padre. “Cuando se enfrentó con la Selección Argentina le dije a Luca que cante el himno porque él ya era paraguayo, así lo había decidido. Si hacía un gol que lo festeje pero con respeto hacia los argentinos”.
Además verlo vestir los mismos colores que Julian en su juventud también lo llena de orgullo “Lanús es como mi casa. Pasé toda mi vida acá, viví los mejores y peores momentos. Mi hijo juega acá también. Siempre me trataron bien, estoy cómodo”.
Su mirada va más allá de la nostalgia. Kmet lanza una reflexión directa sobre el presente: “Antes había respeto. Ahora los chicos hacen lo que quieren”. Sin rodeos, completa con otra mirada realista y dura: “Acá hay pibes cuyos padres fueron chorros, que vendían droga o robaban. Padres que golpeaban a sus parejas. Para esos chicos, la pensión es mucho más que un lugar: es un refugio, una oportunidad”. Julian sabe que el fútbol no se sostiene solo con talento, sino que depende del contexto, del apoyo y de las chances que se les den
En la cancha, en los entrenamientos, en las charlas de vestuario o en los pasillos de la pensión, Julián observa de cerca el mundo que habita su hijo. Lo acompaña, lo orienta, lo cuida. Pero no le facilita el camino. Sabe que cada generación tiene que hacerse fuerte a su manera. Lo que sí le dejó fue una herencia invisible: la resiliencia, el apego a los valores y la certeza de que se puede volver a empezar, incluso cuando parece que todo se cae.
Si alguna vez lo tuvo todo, hoy entiende que el verdadero valor no está en los lujos ni en los flashes. Está en la familia, en las calles del barrio donde creció, en el club que lo vio nacer. Está en ver a Luca con la camiseta granate y la diez en la espalda, o defendiendo los colores rojo, azul y blanco de Paraguay. Está sobre todo en esas pequeñas victorias cotidianas que no salen en los diarios, pero que construyen una vida con sentido.
Julián Kmet es mucho más que un exfutbolista. Es un sobreviviente del sistema, un hijo del ascenso, un testigo del fútbol global y un padre presente. Su historia no es de títulos ni de portadas deslumbrantes, pero tiene un peso emocional que la vuelve inolvidable. En Lanús, su apellido sigue sonando fuerte. Y con Luca ya dando sus primeros pasos, la historia apenas está comenzando…
Por Laureano Vergara, Valentín Kostler y Rocco Miño
—¿Considerás que con esta nueva modalidad que crearon son el futuro del deporte?
—Más que el futuro somos el presente —responde.
Santiago Roncoroni, de veinticortos, con su pantalón sastrero oscuro, suéter tejido en ochos con cuello de tortuga y zapatillas blancas, viste en armonía al estereotipo que el común de la gente puede imaginar de un director comercial. Cumple el rol en WIN Investments, la primera empresa en permitir que cualquier persona pueda invertir en el mercado de pases de jugadores de fútbol.
Los impulsores de este proyecto, hoy sus co-CEO ‘s, son Valentín Jaremtchuk y Gonzalo Busnadiego. Ambos son oriundos de Comodoro Rivadavia, ciudad portuaria de la provincia de Chubut y una de las más grandes de la Patagonia. El destino recién los cruzó en el Ultra Music Festival de 2013 en la ciudad de Buenos Aires, cuando Jaremtchuk tenía 17 y Busnadiego 22. Desde entonces mantienen un vínculo amistoso y laboral, donde el primero cumple un rol comercial y el segundo mantiene un perfil más tecnológico. La dupla se sumergió a lo largo del tiempo en distintas ideas que bordeaban una misma isla: el deporte. Su primera creación, una página web, unía jugadores con representantes. Tras años de intentos fallidos y no dar con la tecla, llegaron a WIN Investments. Habían detectado dos problemas principales: la falta de financiamiento y la falta de visibilidad en los clubes formadores de fútbol y sus atletas. Querían solucionarlo y tal vez hayan descubierto cómo.
“Las necesidades de todos los clubes son iguales. Tienen la misma fuente de ingresos que hace 30 años. El mundo avanza, la tecnología avanza, pero los clubes se estancan en la misma fuente de financiación de toda la vida: venta de entradas, sponsors, merchandising y lo más importante siempre, por lo menos en Latinoamérica, el derecho televisivo. Fuera de esas cuatro, no se podía buscar otra”, dice Roncoroni mientras pide al mozo su infusión: café con leche doble.
En 2001, la FIFA decidió reformar el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores. Suprimió el Derecho de Retención e incorporó la Indemnización por Formación y el Mecanismo de Solidaridad. Este último implica que los clubes formadores obtengan una parte proporcional de los ingresos generados por cada transferencia de un jugador que hayan desarrollado entre los 12 y los 23 años. Representa hasta un 5% del valor de la transferencia, que se distribuye entre los clubes formadores de acuerdo con el tiempo que cada uno contribuyó a su desarrollo. El requisito que se debe cumplir es que el traspaso definitivo o en calidad de préstamo sea entre clubes afiliados a asociaciones distintas, o bien, que sea entre clubes afiliados a la misma asociación, siempre que el club formador esté afiliado a una asociación distinta. Este Mecanismo de Solidaridad es el que WIN Investments tokeniza —un token es la representación digital de un activo, físico o intangible— al asociarse con los distintos equipos de fútbol.
El único inconveniente que supone para los clubes formadores el Mecanismo de Solidaridad es que necesitan que se materialice la transferencia del jugador e, incluso cuando esto sucede, los pagos pueden demorar. Al aliarse las instituciones con WIN Investments, este último les permite transformar contratos del mundo real en fracciones digitales al lanzar utility tokens, que están diseñados para usarse dentro del ecosistema de la plataforma. WIN los llama Club Transfer Tokens, cuentan con un activo subyacente que respalda su valor en el mercado —en este caso, una fracción de los ingresos futuros derivados de la próxima transferencia de un jugador— y son los que adquieren los inversores que participan en esta modalidad.
La seguridad y transparencia del sistema es posible gracias a la tecnología blockchain: un gran libro digital, distribuido y descentralizado, que permite guardar datos de forma segura, donde nadie puede alterarlos sin que todos se den cuenta de lo que pasó.
“Si el jugador se transfiere en formato libre, el Mecanismo de Solidaridad no se paga. Tenés a Newell’s, que formó a Messi, el mejor jugador de la historia, y nunca recibió nada por ello. Estadísticamente, el 61% de las transferencias se dan en formato libre. La posibilidad es muy alta. Es un problema fundamental que nosotros con tecnología podemos resolver”, dice convencido Roncoroni mientras hace bailar sus brazos.
—Digamos que es una especie de adelanto para los clubes, o un respaldo en caso de que no ocurra la transferencia, ¿no?
—Exacto. Es la posibilidad de financiarse de forma anticipada con este derecho y mitigar el riesgo. Ese riesgo que tiene el club lo asume la persona que compra los tokens.
Para WIN, la lista de beneficios que obtienen las instituciones formadoras no es escasa: reducen amenazas financieras, adquieren ganancias con antelación, aumentan su patrimonio e incluso alcanzan una audiencia global, a la que tal vez antes no llegaban por fronteras geográficas que lo impedían. La totalidad de los fondos recaudados entra a las arcas del club correspondiente. El único requisito que deben acatar es la utilización completa de las ganancias en sus actividades formativas.
Cualquier persona mayor de 18 años —a excepción de ciudadanos estadounidenses debido a no contar aún con la autorización— tiene la posibilidad de invertir a partir de un euro en los futbolistas disponibles. Ser un inversionista experto o alguien acaudalado no resulta necesario.
Para aportar solidez y transparencia al sistema, WIN es regulada por la Comisión Nacional de Valores de España. La empresa también tiene a dos árbitros del Tribunal de Arbitraje Deportivo: Gustavo Abreu y Luiz Felipe Santoro, quienes asesoran la parte legal para que esté dentro de la reglamentación FIFA.
El mozo entra en acción y deja lo pedido. Entreveradas con papeles, biromes y grabadores, las tazas humean; el vapor sube. En medio de ellas, pequeños alfajores de maicena aguardan; con lentitud desaparecerán. Roncoroni endulza su café, revuelve con su derecha y continúa explicando: “El ‘board’ de la compañía está compuesto por 5 integrantes: Valentín Jaremtchuk y Gonzalo Busnadiego, quienes empezaron WIN. A ellos se sumaron Roberta Werthein —exjugadora de Las Leonas—, Agustina Román y Juan Riquero. Somos más de 30 personas trabajando full time. Tenemos áreas de todo tipo: Comercial, Marketing, Finanzas, Legales, Datos, Diseño, Producto, Programación, Tecnología”.
—¿De qué forma gana plata la empresa?
—Nosotros le cobramos al inversor un 8% de costo por servicio. Al momento de hacer la compra del token, cada dólar que la gente invierte se paga 1,08; 0,08 permanece en WIN y 1 va para el club. Después cobramos un 2% al momento de retirar los fondos.
—¿Eso les alcanza para sustentarse o tienen algún inversor detrás?
—Estamos en ronda de inversión, como la mayoría de las startups cuando recién empiezan. Tenemos distintos inversores de la compañía. Los más importantes quizás son el grupo Werthein, dueño de DirecTV y de varias empresas en Argentina. Y Ripio, que es el exchange más grande de cripto en toda Latinoamérica; también de capitales nacionales —dice Roncoroni, que desliza su mano sobre el tapizado del sillón y estira una pierna, cómodo, como si estuviera en el living de su casa—.
El primer club en asociarse con WIN fue la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia. Una institución fundada en la década del 80 que tenía como objetivo formar jugadores de la ciudad, ya que muy pocos habían llegado al ámbito profesional, pero que con el tiempo amplió su red de captación a más provincias del país.
El contacto llegó luego de la pandemia, con los propios Jaremtchuk y Busnadiego acercando su propuesta al equipo que conocían de toda la vida. “Nos encantó el proyecto; hubo un interés y una identificación desde las charlas iniciales. No solamente lo que planteaban en relación a ganancias, estrictamente hablando de la tokenización, sino a la visibilidad que le podía dar a los clubes. La mayoría tenemos una economía muy ajustada y no le dedicamos el presupuesto que debiéramos al departamento de marketing”, comenta Karina Thomas, gerente general de la CAI.
Con el pelo ondulado recogido en una colita y anteojos de marcos transparentes, aparece en cámara en lo que puede ser tanto una oficina como su casa. Al resguardo del viento característico e incesante de la zona, y con el mate en mano, comenta que llegar a un acuerdo “no costó en lo absoluto”. Las claves fueron la claridad del fundamento teórico y técnico expuesto, sumado a la confianza de saber que los impulsores eran de la ciudad y sus familias conocidas.
Hasta ahora, el mayor caso de éxito para los inversores fue un jugador formado y tokenizado por la CAI: Tomás Conechny (foto), que en mayo de 2023 había sido valuado en 603.000 euros por la empresa, y un año después era transferido desde Godoy Cruz al Alavés por 2.105.000. Esto supuso un retorno de inversión del 248%.
El trabajo de elegir qué futbolistas estarán disponibles se realiza en conjunto entre las partes. WIN acerca la lista de nombres posibles, y el club es quien da la aprobación final y el porcentaje que está dispuesto a tokenizar de lo que le pertenece. Del club patagónico, además de Conechny, supo estar Leonardo “Colo” Gil, quien a comienzos de año se marchó libre de Colo Colo a Huracán. En estos casos el inversor pierde sus tokens y cualquier tipo de restitución. Hoy en día, en el catálogo están Nicolás Freire, Pablo Ruíz y Brian Orosco, y en breve esperan hacer un anuncio de la suma de más jugadores, entre los que podría incluirse a Ian Subiabre, formado en la CAI y actual joya de River.
—¿Es significativo el impacto del acuerdo?
—Sí, sobre todo porque te permite darle un destino específico. El primer aporte que recibimos lo utilizamos para una gira a Buenos Aires. Viajamos con 45 juveniles, jugamos 7 partidos allá, incluso uno con la Selección Nacional Juvenil, y 12 chicos quedaron en clubes de AFA —contesta Thomas mientras juega con los grandes aros de sus orejas.
—¿En lo social también influye?
—El trabajo es deportivo y el resultado es deportivo, pero imaginate que, para que lleguen, nosotros trabajamos con 70 clubes que están asociados a la CAI: casi con 10.000 jugadores al año para que quizás lo logren 4 o 5. Entonces, la labor social que hacés en lo cultural, en ordenar la alimentación, la documentación, el seguimiento académico, es lo que nos queda y lo más rico del proyecto.
El libro “Organización del fútbol formativo en un club de élite” de los autores Antonio Wanceulen Ferrer, Miguel Valenzuela, José Francisco Wanceulen y Antonio Wanceulen Moreno— plantea como idea principal que los equipos deben dirigir su sistema de inferiores de forma seria y organizada. Como aparece en el texto, “la cantera no puede ser un apéndice del club, debe ser su corazón”. Por último, también aconseja que los clubes no tendrían que convertirse en rehenes del mercado y depender de él para sostener su economía: las inferiores tienen que generar un retorno económico a través de ventas estratégicas o patrocinios.
Parece ser que la CAI es un ejemplo que se adapta con armonía a la creencia que divulga la obra mencionada. La herramienta les estaría permitiendo escapar del estado de alerta o incertidumbre, que, como baches, surgen en el camino. La institución continúa así con su crecimiento, eleva la vara cada vez que puede e intenta cumplir con la deuda —que ellos sienten— que tienen con sus jugadores: contar con una cancha propia.
Un caso distinto, que marca la evolución de WIN, es el de Santa Fe FC, un club formador de historia reciente, que tiene su base en esa ciudad .Fue fundado en 2005 por reconocidos exjugadores: Roberto Trotta, Gabriel Amato, Ariel Garcé, Horacio Ameli y Carlos Mazzoni, sumados a Esteban Kreig, quien era representante de futbolistas. En busca de aggiornarse con la modernidad, buscaron y se subieron a la ola de WIN Investments.
“Los vimos a través de internet, que había algunos clubes, o por su página, o por Instagram, no recuerdo. Nos conectamos y empezamos a intercambiar mensajes con los chicos, hasta que comenzamos a darle forma”, dice Esteban Kreig mientras trata de evocar en su memoria.
La plataforma hace asiduo uso del marketing digital porque sabe que, al ofrecer un producto tecnológico, su audiencia compradora de tokens tiende a ser joven —la estiman entre los 25 y 40 años en su mayor parte—. La utilización de estos canales le resulta fundamental para darse a conocer al público y a los equipos. Además, al no cobrarles una tarifa a sus asociados por el servicio, WIN sí les pide a cambio publicidad y colaboración en redes sociales.
—¿Les costó comprender la dinámica de la empresa en Santa Fe FC?
—Particularmente a mí, lo que me pareció un poquito más costoso de entender es el formato de los contratos. Un especialista, un abogado, lo entiende mejor por cuestiones que tienen que ver con esta situación moderna de tokenizar; un formato nuevo de negocio. Los chicos son claros, transparentes en su forma de transmitir; tienen contratos, no es la palabra complejos, pero sí adaptados a esta cuestión actual.
Kreig, mayor de 50 años, sostiene su teléfono desde un ángulo contrapicado; en el pequeño rectángulo virtual no se logran ver más que pocas cosas: su cabeza calva, su barba prolija y canosa, además del buzo celeste que lleva puesto con estrellas blancas en la capucha.
Desde WIN Investments aseguran que la cuestión del entendimiento no distingue entre clubes grandes y chicos, Sociedades Anónimas Deportivas o no, sino que depende más de la edad de las personas que están del otro lado. Saben que su mayor traba o circunstancia a sortear es la comprensión de lo que ofrecen. Continúan trabajando en ello, aunque afirman que cada vez resulta más sencillo porque la empresa adquiere mayor renombre y reconocimiento entre los equipos.
Hasta el momento, Santa Fe FC tokenizó 4 futbolistas: Facundo Farías —ya no está disponible luego de su transferencia desde Inter Miami a Estudiantes—, Joaquín Pereyra,Francisco Ortega y Juan Ignacio Nardoni —uno por los que más se apuesta de todo el mercado—. Luego de casi un año trabajando con WIN, el club no recibió ingresos, pero Kreig dice: “No recuerdo qué cuestión fue, algo burocrático, de un trámite que tenemos que hacer nosotros. Está la tesorería con eso, pero el dinero lo tenemos a disposición y está por acreditarse. Nos enviaron los resúmenes de lo que la gente había adquirido en tokens. Para un club formador chico como nosotros es interesante.”
—La empresa les exige que reinviertan lo recaudado en la formación, ¿ya saben en qué lo van a utilizar?
—Sí, no tenemos otra concepción que no sea esa. Entrará a las arcas y ahí se destinará para los gastos que son corrientes del funcionamiento del club. Manejamos un presupuesto anual que tiene que ver con la compra de elementos, mantenimiento de las canchas, pago a los profesores.
El directivo afirma que por ahora están “contentos y conformes”, pero reconocen que “es un trabajo que lleva tiempo”. El equipo santafecino, en su breve historia, ya sabe lo que es nadar en aguas turbulentas. Hubo un periodo de algunos años donde debió recortar el funcionamiento de algunas categorías. También han tenido reiterados inconvenientes por el incumplimiento de convenios de jugadores por parte de diversos clubes con la entidad. Por ejemplo: Unión y Colón —con quienes pudieron resolverlos— por Nardoni y Farías respectivamente; con Rosario Central, que nunca se manifestó con el “Tatengue” y continúa el proceso por Pereyra; y también con Vélez Sarsfield, a la espera de una propuesta de solución por Ortega. Kreig piensa que los beneficios que obtenga Santa Fe FC con WIN no dejarán de ser importantes y de significativa ayuda, aunque afirma: “No es una cuestión ligera para poder fondearse y generar recursos, pero es un elemento más, una herramienta más”.
WIN Investments no solo está asociado con los clubes mencionados: actualmente son 16 los equipos y una asociación que trabaja con ellos. Grêmio Novorizontino de Brasil;Juventud de Las Piedras de Uruguay —que desde su cambio de presidente parecería que no continuaría el acuerdo—; Atlético Venezuela —de ese país—; Olimpia de Paraguay; Emelec de Ecuador; Alianza Lima de Perú; Unión La Calera, San Luis de Quillota y Audax Italiano de Chile. Del ascenso nacional, además de la CAI y Santa Fe FC, se encuentran Estudiantes de Caseros y Atlético Boxing Club. De la Primera División argentina, quienes dieron el paso son Independiente, Argentinos Juniors y Banfield.
Prácticamente la mitad de estas instituciones son Sociedades Anónimas Deportivas. Y la más reciente incorporación fue la AFA, primera federación en llegar a un acuerdo de este tipo, pero que está completamente en contra de las SAD…
Desde el municipio Cariacica, en el estado Espíritu Santo, donde Banfield disputó la Vitória Cup 2025, un torneo internacional de carácter amistoso, atiende el teléfono Matías Mariotto (foto), presidente del “Taladro”. “Yo había tenido una experiencia en Unión La Calera —donde fue gerente general— con la herramienta. En Chile no habíamos podido darle demasiada continuidad porque no se jactaba nuestra institución de tener mucho desarrollo de juveniles. Apenas asumí acá, yo ya tenía la relación y automáticamente nos pusimos de acuerdo en un minuto y medio porque nos conocíamos”.
—¿Qué es lo que más te gusta de la plataforma?
—Es absolutamente gratuita y nos permite hacernos de un activo con tiempo. Involucra a la gente, a la pasión; a los socios e hinchas de Banfield les gusta ser parte de la gestión. Y también cómo posiciona a Banfield en el mundo acerca de las formaciones juveniles —responde quien en 2024 se convirtió con 26 años en el presidente más joven de un equipo de la Liga Profesional.
—¿Y el tema de la confianza, de que sea algo tan nuevo?
—Banfield no corre riesgo; todo es ganancia. Creo que el hincha en su momento lo vio con duda, ¿viste? Es lo que pasa cuando alguien no conoce la herramienta. Después pasó a ser sponsor de la liga y los clubes empezaron a interiorizarse. Eso nos vino muy bien porque se generó la confianza en el hincha argentino.
El “Taladro” es el equipo que más futbolistas tiene dentro de la página: 18. Entre los de mayor renombre están James Rodríguez, Agustín Urzi y Giuliano Galoppo. También es uno de los tres conjuntos que cuenta con un campeón del mundo tokenizado, Nicolás Tagliafico; además de Emiliano Martínez en Independiente y Alexis Mac Allister en Argentinos Juniors.
—¿Creés que se sumarán clubes a partir del acuerdo con AFA?
—La AFA tuvo un gran acierto sentando a todos los que quizás no entendían o no estaban abiertos a esta herramienta. Eso genera confianza, cercanía y abre la posibilidad de que WIN integre la mayoría de los clubes del fútbol argentino.
En mayo se oficializó la alianza entre AFA y WIN, a partir de un evento con sede en el Predio Lionel Andrés Messi. Hace algunos años ya habían tenido reuniones donde explicaban lo que hacían. Luego de un proceso de seguimiento, desde el ente nacional valoraron el impacto que producía la herramienta en los clubes de Primera y volvieron a comunicarse para comenzar a colaborar. Según la plataforma, una de las claves fue darse cuenta de que los equipos podían recibir fondos de personas de todas partes del mundo manteniendo la figura de Asociación Civil. Comprendieron que, lejos de sacarle el fútbol a los hinchas, venía a incrementar la posibilidad de participación.
De ser así, es un poco raro el pensamiento de la Asociación del Fútbol Argentino porque existen modelos de Sociedades Anónimas Deportivas donde los inversores pueden ser de cualquier rincón del planeta, y además los socios siguen manteniendo el porcentaje mayoritario de decisión, tal como ocurre en Alemania. Nadie de AFA respondió sobre el tema, por lo que su postura no queda clara.
El primero en tomar el micrófono arriba del escenario durante la presentación fue Claudio “Chiqui” Tapia. Con saco azul oscuro, camisa blanca sin corbata y con el cuello abierto, el presidente de AFA destacaba la importancia de la iniciativa al afirmar que “marcaría un antes y después en el fútbol mundial”. Y también agregaba que serían incluidos “clubes del ascenso, regional y federal”. Desde WIN aseguran que en poco tiempo se anunciará la suma de algunas instituciones, con la pista de que más campeones del mundo y jugadores importantes de Argentina van a ser tokenizados.
Otra de las personas que estuvo presente en el evento fue Mariano Noceto, de 33 años, politólogo en la Universidad de Buenos Aires e inversor de WIN Investments. Por ser uno de los primeros en animarse a probar la herramienta, fue convocado a través de un mail a ser parte. No sabía ni a qué iba, pero describe el hecho como “una locura hermosa”. No fue el único; varios usuarios dijeron presente. “Independientemente si uno invirtió una fortuna y otro dos pesos con cincuenta, te invitaban a subir a retirar un premio y dar unas palabras. Estuvo re bueno, me sentí re cómodo. Conocimos el predio, hicimos un recorrido y fue tremendo con todo lo que te encontrabas ahí”, cuenta Noceto con alegría en la voz.
Conoció la plataforma a través de una publicidad de Instagram y le llamó la atención el mensaje de poder invertir en equipos de fútbol. En el momento solo había tres asociados, pero como eran locales, lo atrajo.
—Viste la publicación, fuiste averiguando cómo funcionaba, ¿te pareció sencillo el uso de la página?
—Cuando te aparecen cosas en internet te agarra preocupación porque no sabés cuánto es verídico o no. Empecé a mirarlo con recaudos, entendiendo que era algo novedoso. Después me imaginé la balanza y pensé: no pierdo nada; en una de esas está bueno. Al principio no era nada fácil. Te pedía datos de tarjeta y a veces era medio engorroso. La aplicación no estaba adaptada para que la usara cualquier persona. Incluso toda la información estaba en fase beta; había que aprender bastante. La lógica, la idea, la entendí muy desde lo básico.
Desde WIN Investments comentan que en el último tiempo tuvieron una reducción del 63% en el tiempo promedio de conversión de clientes. Una cifra que marcaría la evolución en la confianza y el entendimiento.
Hincha fanático de Independiente, Noceto fabulaba con la incorporación del “Rojo”, y en medio del debate entre SAD sí o no, quería que se hiciera realidad para aportar un granito de arena al club de sus amores. “Dije: mirá si el día de mañana aparece. Y dicho y hecho pasó, así que fue una hermosa sorpresa” recuerda entre risas.
—¿Cuáles fueron los primeros futbolistas en los que invertiste y cuánto te costó animarte a hacerlo?
—No estaba tan preocupado en si invertir o no, porque el monto es bastante mínimo. Si bien todo es plata, lo importante era que no iba a perder una cantidad enorme. De los jugadores elegí varios; creo que Alexis Mac Allister era uno, pero nada, fue un euro. Lo que invertí no es significativo; sí, capaz, constante.
La incertidumbre era la compañera de Noceto en aquellos días. ¿Le darían retorno sus elecciones? El primer jugador con el que ganó fue Esequiel Barco. Cuando vio la transferencia, recordó que tenía tokens de él y la expectativa creció: “¿Y? ¿Qué pasa? ¿Por qué todavía no se está dando? Eso sí me generó cierta incertidumbre. Pero vi que hubo ganancia y a partir de ahí empezás a confiar un poquito más”. Él calcula que el proceso desde su inversión inicial hasta el retiro tardó unos 8 meses.
Según cifras de la página web de WIN Investments, solo el 15% de los futbolistas tokenizados cambiaron de club mediante transacciones pagas, siendo de 14,8% el retorno de inversión promedio en los casos de éxito.
A Mariano Noceto la propuesta de la empresa le parece buenísima. Destaca la parte democrática, la vinculación con la institución y la apuesta en la formación de juveniles, aunque también admite: “Me gustaría que sea algo público, una acción pública, no una acción desde lo privado para poder intervenir en los clubes. Si son asociaciones de fútbol, estaría bueno que los sistemas de socios tengan circuitos aceitados para poder tener estos accesos”. Y cierra: “Creo que deben hacer la plataforma algo más lúdica, más entretenida en el buen sentido, porque si no es una aplicación netamente de negocio”.
Otro de los usuarios/inversores es Osvaldo Daniel Jatib, mendocino, productor de películas y cortometrajes, e hincha de Godoy Cruz. “Mis inversiones fueron modestas porque recién entraba en tema y quería saber cómo era. Donde invertí más plata fue en el ‘Dibu’ Martínez. Compré 60 euros. Estaba en 11.000.000 el valor inicial. Ahora la cotización puede estar en 31.000.000. Si se llega a vender por tres veces más, recibiría 180 euros”, comenta con expectativa.
Jatib comenzó su actividad en este mundo luego de leer “Padre Rico, Padre Pobre” de Robert Kiyosaki y Sharon Lechter, un libro que trata la educación financiera y promueve la inversión. Además de WIN, probó “Slice Token” —co-fundada por Mariano Zabaleta—, una empresa similar, pero enfocada en el tenis y el golf, donde uno invierte en jugadores específicos y recibe partes proporcionales de los premios que va acumulando el deportista. A este ritmo, parece que dentro de poco cada uno podrá comprar profesionales del deporte y tenerlos en su casa cuando quiera.
La primera ganancia para Jatib llegó con la confirmación de venta de Nehuén Pérez (foto) desde Udinese al Porto. Había puesto 26 euros en él y su valor inicial era de 11.600.000. Como la transferencia fue primero a préstamo —en este caso mantenés los tokens— y luego definitiva, Jatib cobró por duplicado con un total de 57,88% de retorno de inversión.
—¿Cuánto tiempo le dedicás a la app?
—Por cuestión de que me vendría bien la plata, estuve siguiendo estos 20, 25 días para ver si venden al “Dibu”, porque hay un número importante para mí.
Para escoltar el rastro de los futbolistas elegidos, Jatib analiza con constancia en internet sus noticias, rendimientos, estadísticas, situación contractual y demás. Mientras no se vuelva en una obsesión, pase y siga.
De nuevo en el Bar Notable de Avenida Libertador, el aroma de los granos recién molidos y medialunas se mezcla con el ir y venir de los mozos. Afuera, en la vereda, las sillas desiertas: hace frío y está nublado. Adentro, en las mesas a cartón lleno, no hay un solo niño. La ocupan exclusivamente adultos mayores que charlan, leen diarios, negocian. La vestimenta de las personas, los sillones tapizados en cuero marrón y los grandes aros de luz que cuelgan del techo evidencian el poder adquisitivo del escenario. En una pared cuelga, enmarcado en madera, el único cuadro distinto del lugar: un resumen histórico de la Selección Argentina de fútbol. Camisetas mundialistas en miniatura, fechas memorables grabadas en chapa, trofeos tan chiquitos que casi no plasman el impacto que tuvieron. También desperdigados, nombres e imágenes de los mayores ídolos que la representaron y dirigieron.
La cafetera, con su sonido constante, parece que no dará abasto. Quien continúa vendiendo incansable la idea es Santiago Roncoroni: “Nuestro deseo en WIN es financiar a todos los actores del deporte. Empezamos con los clubes, pero también nos interesa hacerlo con jugadores. Además, estamos desarrollando un mercado secundario que hace posible transaccionar los tokens entre personas. Si yo tengo un token de Alexis Mac Allister y me lo querés comprar, vas a poder hacerlo”.
Desde hace un par de años anuncian esta alternativa complementaria para los inversores, pero hasta el momento no termina de concretarse.
—¿Cuáles son sus principales objetivos en el corto plazo?
—Estamos cerrando el primer club de Colombia, uno de los pocos países de América Latina que nos falta, junto con Bolivia. El objetivo es poder firmar el primer club en México, donde aún no tenemos presencia. Luego, para la segunda mitad del año, buscamos desbloquear el mercado europeo.
Al momento de la entrevista, en el Viejo Continente, específicamente en el estadio del Tottenham en Londres, Valentín Jaremtchuk y Roberta Werthein se encontraban en la MESIF, evento organizado por el Fondo de Inversión Pública y el gobierno de Arabia Saudita. Esto en busca de una relación más estrecha con el mercado de Medio Oriente.
—¿Piensan en el fútbol femenino?
—Por supuesto, es interesante, es algo que está en desarrollo. Hoy en día los derechos que existen en el fútbol masculino no son los mismos que existen en el femenino; la posibilidad de digitalizar jugadoras de fútbol, de la misma manera en que lo hacemos con el masculino, no está. Pero sí tuvimos un acuerdo que firmamos con la Women’s Cup.
Este certamen amistoso reúne cada año desde 2021 a algunos de los mejores equipos femeninos del mundo. Parecía un tanto lejano el escenario donde las jugadoras son tokenizadas, pero cada paso dado puede ir acercándolo a la realidad. La alianza entró en vigencia a partir de la edición 2024 del torneo, pero aún no hay jugadoras disponibles. En declaraciones que realizó Valentín Jaremtchuk el día que fue anunciado el convenio en Brooklyn, aclaró que en esta modalidad, el dinero invertido iría directamente a las jugadoras y no a los clubes, como ocurre hasta el momento en el ámbito masculino.
Según el inversor Mariano Noceto, el propio “Chiqui” Tapia, durante el evento de AFA y WIN, hizo hincapié en no olvidarse del fútbol femenino, por lo que no resultaría extraño que en el futuro comiencen a surgir novedades al respecto. WIN Investments tampoco le cierra las puertas a la incursión en otros deportes. Por ejemplo, han analizado el cricket, una de las disciplinas más practicadas del mundo. Aun así, advierten que cada actividad cuenta con sus propias particularidades: derechos, figuras legales y entes regulatorios. Se enfocan 100% en el fútbol, pero, aunque no lo desarrollan todavía, está en el plan de la empresa expandirse a distintos rubros.
—¿Considerás que con esta nueva modalidad que crearon son el futuro del deporte?
—Más que el futuro somos el presente. WIN ya es una herramienta de transformación digital que funciona hoy en día. Por supuesto que a medida que crezca, el impacto en el ambiente del fútbol va a ser mayor, pero hoy ya tenemos uno muy grande —contesta un tanto apurado Roncoroni: tiene otra reunión.
Se levanta y despide, no sin antes saludar a alguien detrás del mostrador. Sale del café por una de sus puertas laterales con marco dorado. La ciudad lo absorbe y se pierde entre la muchedumbre: vaya uno a saber el acuerdo de qué club irá a cerrar.
La ambición parece no tener límites en WIN Investments. Amantes de su propia idea, quedará por verse si cumplen con sus pretensiones personales.
Por Valentina Pineda, Dante Gobbi, Santiago Martin y Lucas Nogueira
Ella no lo sabía, pero un día como hoy, hace 70 años, jugaría su último torneo bajo los colores de su país.
Mucho antes de Gabriela Sabatini y Nadia Podoroska, existió una mujer conocida como Mary Terán de Weiss. Fue la primera tenista argentina con protagonismo a nivel internacional, considerada entre las mejores diez del circuito en 1950 y fuera de las canchas una militante del tenis popular y la igualdad femenina.
Pero, ¿Qué sucedió con Mary y por qué no se habla de ella?
Corría el 2 de septiembre de 1955 y Terán de Weiss estaba en Grecia, como parte de una gira por Europa, disputando el Campeonato Internacional de Atenas, también conocido como Eastern Mediterranean Championships. Este era un torneo que se realizaba en polvo de ladrillo en el que ya había sido finalista en 1950 y 1951.
Ese mismo día la argentina venció a la estadounidense M. Mcguire por 6-2, 7-5, avanzando a semifinales, en las que cayó frente a la belga Christiane Mercelis. La final de singles femenino se jugó el 4 de septiembre y consagró campeona a la francesa Maud Galtier, quien derrotó a Mercelis por 6-2 y 6-4.
Ese torneo resultó ser el último que Terán de Weiss disputó con normalidad, pues en su próxima parada, Alemania Occidental, la Asociación de Tenis Argentino (AAT) le exigió a la Federación Internacional de Tenis (ITF) que le prohibiera seguir jugando. ¿El motivo? En Argentina, Juan Domingo Perón había sido derrocado por el general Eduardo Lonardi y Mary, como tantos otros, fue proscrita por su vínculo con el peronismo.
La relación de la tenista con el movimiento peronista había sido estrecha, pues además de destacar en el deporte, luchó por los derechos de las mujeres junto a Eva Perón, impulsó la creación del Ateneo Deportivo Femenino Evita en 1951 y asesoró a la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Buenos Aires junto a Juan Manuel Fangio.
Mary junto al presidente Juan Domingo Perón y su esposo, el tenista Heraldo Weiss.
Perseguida, Mary se vio obligada a exiliarse a Montevideo, Ginebra, Madrid y Barcelona. El gobierno de facto incautó sus pertenencias, le prohibió competir a nivel nacional y solicitó a la ITF que la excluyera del circuito, pero la federación repudió este comportamiento y le negó el pedido bajo el concepto de “evidente intencionalidad de persecución política en su contra”.
Durante su exilió participó de algunos torneos en Europa durante y hasta llegó a ser la número uno de España en 1957, aunque sin poder representar a la Argentina, algo que ella lamentaba profundamente. Además, fue despreciada e ignorada por los medios que no difundían sus logros.
En 1959 regresó al país con la vuelta a la democracia e intentó insertarse en la competencia local. El club River Plate le abrió sus puertas para representar sus colores, pero sus rivales se negaban a presentarse a los partidos para impedirle sumar puntos en el ranking nacional. También recibió amenazas y fue altamente discriminada por sus colegas.
Decidió poner punto final a su carrera en 1964. Desde entonces fue ignorada por el ambiente del tenis argentino, quedando su historia cada vez más tapada por el polvo y olvidada en un rincón de la biblioteca. Esta situación generó depresión en la tenista, que se acentuó con la muerte de su madre y en 1984, a los 66 años, se arrojó desde un séptimo piso en Mar del Plata.
Antes de morir, en una carta enviada a El Gráfico tras su retiro, expresó su deseo para el futuro: “¡Qué fácil olvida la gente! Me remito al juicio de la opinión pública sana de mí país. A pesar de todo confío que la cordura de los equivocados prevalezca para que se me reconozca el lugar que merezco como mujer, deportista y como argentina”.
Mary Terán en la portada de la revista El Gráfico, 1939.
Su figura se recuperó en 2007, cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires bautizó el estadio de Parque Roca bajo su nombre. Por otro lado, en Rosario, su ciudad natal, la recuerdan desde 2017 con una calle en el Barrio La Cerámica, y en 2020 se realizó un homenaje en las canchas del Rowing (su club de origen) con un torneo donde las mujeres utilizaron vestimenta retro y jugaron con raquetas de madera.
Ese 2 de septiembre de 1955 quedará en la memoria como el último día en que Mary fue plenamente ella: Una mujer con ideas y convicciones, jugando al tenis bajo la bandera de su país. En la cancha, con una raqueta en mano, se expresaba y luchaba por lo que creía justo.
Constantino Vaporaki, campeón del mundo con la selección Argentina de futsal en 2016 y referente histórico de la disciplina, analiza su paso por Letonia, el crecimiento del futsal en el país y los desafíos que afrontará en su regreso vistiendo la camiseta de Argentinos Juniors.
“Kiki” Vaporaki, que juega de ala derecho, llegó en condición de libre a Argentinos Juniors que actualmente milita en la segunda categoría del futsal AFA y es dirigido por su hermano, Alamiro Vaporaki. “Fue una decisión que tuve que pensar como cualquier otra de las que tomé en mi carrera. Obvio que la presencia de mi hermano y el empuje que tuvo fueron determinantes, pero Argentinos de por sí es una propuesta linda, es un club grande y me mostraron desde el primer momento el interés que tenían por mi”.
Actualmente, Argentinos está peleando el campeonato y en zona de ascenso directo con un plantel conformado en su mayoría por chicos de las divisiones inferiores. Sin embargo, “Kiki” considera que los veteranos son fundamentales para todo grupo ganador: “Es indispensable la experiencia para poder controlar mejor los momentos de tensión. Jugadores que puedan aconsejar y absorber distintas situaciones sacándole responsabilidad a los más chicos. No obstante, la energía que aportan estos últimos es muy importante para tener un equipo competitivo. Que se entrene a un ritmo alto toda la semana es, en gran parte, por el trabajo de los más jóvenes”.
El futsal es, probablemente, el deporte que más creció en los últimos años en Argentina. Ligas como LAAMBA, Futsala, BAFI, CAFS, LNFA y otras tantas regionales, permiten que miles de chicos y chicas practiquen este deporte. Dicho crecimiento se ve influenciado por las muy buenas campañas de la Selección en los últimos años, que incluyen un título mundial en 2016, dos subcampeonatos del mismo torneo en 2021 y 2024 y dos títulos de Copa América, en 2015 y 2022. Vaporaki fue parte de todos estos certámenes, y del crecimiento de la disciplina: “Siento que los logros de la Selección fueron la pata fundamental para que se piense al futsal como un deporte en el cual se puede tener un futuro profesional. Antes era visto como un hobby o algo alternativo al fútbol. Hoy el futsal tiene entidad propia, los pibes y pibas creen que pueden llegar a vivir de esto y lo eligen desde edades muy tempranas. Contagiar a tanta gente a través de la Selección sucedió en muchos deportes y este no es la excepción”.
Como en todos los ámbitos, no solo deportivos, siempre hay cosas para corregir. “Es necesario mejorar la estructura. Hay muchas canchas que están lejos de los estándares que tienen en otras ligas más desarrolladas; la legalidad y profesionalidad de los deportistas y entrenadores mediante contratos deben ser una garantía para los jugadores y para los clubes”.
También, consideró esencial que el deporte sea más federal y se pueda integrar al interior. “Los torneos que tenemos de referencia (España, Brasil, Portugal, Italia) son nacionales, donde hay equipos fuertes a lo largo de todo el país que se financian con dinero de empresas, del estado o del propio club. El resto del país no tiene la calidad ni cantidad de campeonatos que tiene Buenos Aires. Los jugadores, entrenadores y preparadores físicos que quieren crecer y dar el salto se ven obligados a buscar oportunidades acá. Ayudaría a construir un producto más comercial que llegue a personas por fuera del nicho. Que haya más empresas que vean al futsal como una oportunidad de llegar a la gente y que el deporte se retroalimente al tener a estas compañías queriendo participar.”
Tras buenas temporadas en el futsal local, vistiendo la camiseta de Boca, Vaporaki dio el salto a Europa. Jugó en España (CFS Jumilla Montesinos y Peñíscola de Castellón), en Italia (Meta Catania Calcio) y en Letonia, un pequeño país báltico de Europa del Norte, donde defendió los colores del Riga FC y del RFS Futsal: “Vivir y jugar en Letonia es una experiencia bastante particular, diferente a cualquier otra que haya experimentado. A nivel deportivo, es una liga que tiene solo dos equipos que pueden darse el lujo de contratar extranjeros y que tiene un cierto nivel competitivo. El resto de los equipos no estaban a la altura, pero teníamos el objetivo de ganar la liga para jugar la Champions League que era uno de los motivos por los cuales decidí jugar en el Riga, además de lo económico, que siempre es importante”.
Sobre la vida en Letonia, agregó: “El desafío de vivir allí fue espectacular, un país totalmente distinto y muy frío. Por momentos fue bastante difícil de llevar debido a la soledad y el estar tanto tiempo encerrado por cuestiones climáticas, el invierno es muy largo, con mucha oscuridad y mucha lluvia. Sin embargo, fue bastante grato conocer gente completamente distinta a la que estamos acostumbrados, nuevos idiomas, nuevas maneras de vincularse y un gran reto como es descubrirse a uno mismo en un ámbito así. Estoy muy agradecido y alegre de haber vivido dos años en esta región, que me transformó de muchas maneras. Estuve en varios países, pero Letonia es diferente”. En Riga, Vaporaki se alzó con una liga, una Copa de Letonia y una Supercopa nacional, mientras que en el RFS consiguió su segunda Copa local.
Constantino y Alamiro se criaron bajo el intenso frío de Tierra del Fuego, tocaron el cielo con las manos vistiendo la camiseta albiceleste, compartieron vestuario y gloria defendiendo los colores del Xeneize, y hoy, varios cuartetos después, un “Kiki” de 35 años baja al barro del ascenso para conquistar juntos un último objetivo. Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley Primera.
El conductor del programa “Loco, ¿no te sobra una moneda?”y presidente de la cooperativa bajo la que funciona FM Ahijuna de Bernal opinó sobre los objetivos de los medios autogestionados.
La radio en la que trabaja Pablo nació como un efecto de la crisis de 2001, frente a la ausencia de medios que representaran los intereses y problemas del sector social al que pertenece.
-¿Cuántas personas trabajan? —Somos 14. Hace bastante tiempo que se mantiene estable, siempre rondamos ese número.
Esta cifra incluye únicamente a las personas que están todos los días en la radio, ya sea como conductores, columnistas o locutores. Las participaciones varían desde proyectos sostenidos en el tiempo hasta programas que todavía están en etapa de definición, como los magazines.
Este proyecto, que comenzó con un espacio en el aire y un par de micrófonos, hoy cuenta con una página web y transmisión por streaming. Pablo remarcó la dificultad de este formato, por la necesidad de sumar una persona que se dedique exclusivamente a manejar y operar el programa.
La radio también transmite los partidos de Argentino de Quilmes, siguiendo su campaña desde hace diez años.
La elección de los temas a tratar siempre está condicionada por el capital económico y los recursos humanos disponibles. “Son las personas las que definen un medio de comunicación”, aclaró Pablo, en referencia al desafío de encontrar el equilibrio entre la inversión de dinero y los especialistas capaces de aprovecharla.
“Poner no es solo poner guita, hay que aclararlo. Muchos medios en Argentina se han sostenido con el tiempo gracias al laburo. El tiempo es valiosísimo.”
La radio es una cooperativa antes que una empresa. Aunque haya espacio para transmitir ocho horas, Ahijuna tiene como objetivo principal proyectar a quienes necesitan un lugar, y no ofrecer un esquema de empleo fijo.
-¿Notaron algún cambio desde la eliminación de la pauta, medida propuesta por Milei?
—La pauta privada funciona con medios privados. El modelo de negocio del streaming todavía no está claro; solo los cinco o seis canales más conocidos pudieron despegar. La pauta pública es una caja negra en la que no hay criterios claros de distribución.
El dato más relevante que expuso Pablo fue el porcentaje que recibían las radios cooperativas: “Solamente el 1% de la pauta pública iba para las radios cooperativas; el resto siempre fue para medios privados”.
El funcionamiento de FM Ahijuna está a cargo de una comisión de conducción. Esta no controla la línea editorial del medio, sino la gestión de la cooperativa. Ese espacio ya participó de diplomaturas y talleres, e incluso colaboró con instituciones prestigiosas como la Universidad Nacional de Quilmes.
“De esas formas también estás comunicando, no solamente haciendo radio.”
Una vez por año se reorganizan los lineamientos bajo los cuales funcionará la radio. A partir de ellos se definen el uso del dinero disponible, las personas involucradas y los proyectos que quieran llevarse a cabo.
-¿Cómo se hace para formar parte de la cooperativa? —Es un proceso. Los que estamos llevamos ya 20 años y por aquí pasan unas 200 personas semanalmente, pero no todos están interesados en gestionar un medio.
Pablo detalló que el rol de cada persona en la cooperativa depende más de sus intenciones que de las necesidades puntuales de la radio. Así, se incluyen desde los socios hasta algunos colaboradores que, a pesar de llevar décadas en el lugar, no perciben ningún rédito económico.
“Somos una necesidad. La información es un derecho que tiene cualquier ciudadano y estoy convencido de que aportamos a que la comunicación sea más democrática”, cerró Martínez, sobre la importancia de las radios comunitarias.
Los botines de colores forman parte de la vida cotidiana del fútbol en la actualidad. Sin embargo, en los años 70, nadie se atrevía a usarlos hasta que apareció alguien que rompió con esa costumbre. Omar El Indio Gómez dejó una marca en el fútbol argentino que consiste en ser el primer futbolista en atreverse a usar unos botines blancos que llamaban la atención de sus compañeros y hasta de sus rivales.
La historia de los míticos botines blancos nace el 28 de junio de 1975 por la 18° fecha de la Primera B. Quilmes y Nueva Chicago se enfrentaron en el estadio de Vélez. El encuentro terminó en empate (0-0) pero lo trascendente no fue el resultado. Previo al encuentro la marca de ropa deportiva Fulvence decidió hacer una propaganda con los jugadores del Cervecero. Entre esa ropa que recibieron se encontraban los botines blancos emblemáticos. Las sesiones de fotos se hacían a 150 metros del vestuario y la pereza del Indio de caminar 300 metros para cambiarse sus zapatos hizo que se lo recuerde como aquel “loco” de los botines blancos.
La primera etapa de Gómez en el Cervecero fue para el recuerdo, perteneció al plantel que ascendió a Primera División en 1975 y que tres años después ganaría el Metropolitano de 1978 en un partido definitorio contra Rosario Central (3-2). Aquel plantel contaba con jugadores extraordinarios como Bernabé Palacios, Jorge Gáspari, Horacio Bianchini y Hugo Tocalli, a pesar de tantas estrellas. El Indio Gómez era el referente de aquel equipo, que es recordado por todos sus compañeros
Jorge Gáspari, ciudadano ilustre de Quilmes y ex compañero del Indio en el Cervecero entre 1976 y 1978, sostuvo: “El indio fue una persona genuina para el club y para la ciudad, que se formó en juveniles y que logró tener un sello en el fútbol argentino gracias a esos botines”.
Horacio “El Tano” Bianchini, ex jugador y compañero de Gómez en aquel Quilmes campeón de 1978, afirmó: “El indio es un ídolo que tiene toda la hinchada de Quilmes; era un tipo querible y amable que siempre nos daba alegrías cuando jugaba”.
Lo más recordado acerca del Indio son aquellos botines fuera de época que usaba. Sin embargo, en su segundo ciclo con el Cervecero (1987-1990) dejó grandes anécdotas. En su partido de regreso al club lució sus botines blancos tan icónicos, pero el show se lo llevó su aterrizaje en un helicóptero modelo Bell 47 en el terreno de juego previo al partido contra Deportivo Merlo por la Primera B Nacional.
Su regreso al fútbol argentino fue muy significativo para Quilmes, ya que era la vuelta del hijo pródigo que un día se había ido por un bien al club. Su salida en 1979 le permitió a la institución estar al día con la paga del plantel y que pudiera disputar la Libertadores de ese mismo año. La venta del Indio fue al Tornado de Dallas, que militaba en la Major Indoor Soccer League (MISL), una liga de Estados Unidos dedicada al futsal que dejó de existir en 1992.
Tras no asentarse del todo en el futsal estadounidense fue cedido a Newell’s en 1979 por seis meses, no logróestar conforme y regresó a Estados Unidos. Su siguiente destino serían los New York Arrows en 1980. Luego de dos años con los Arrows fue vendido a los Wichita Wings, donde vistió la camiseta por cuatro años (1982-1986). Luego de esos seis años en el fútbol estadounidense volvió a Argentina para jugar en el club de sus amores, Quilmes. Desde 1987 a 1990, el público quilmeño supo ver a un Indio Gómez mayor a aquel pibe que se había ido hace ocho años atrás, pero la magia y los botines blancos que lo caracterizan seguían acompañándolo.
Sin embargo, su carrera no finalizó como todos lo esperaban. Decidióemigrar nuevamente a la MISL para volver a los Wichita Wings luego de tres años con el Cervecero. A pesar de no haberse retirado con los colores blancos y azules, el amor del hincha por Gómez es eterno. Toda su historia con el club logró que tenga una tribuna a su nombre en la cancha de Quilmes, siendo una clara muestra de reconocimiento.
El 4 de mayo de 2021, en la localidad de Florencio Varela, el Indio falleció por culpa del COVID. A pesar de que no se encuentre con vida, su historia continuará, será reconocida por todo fanático del fútbol, y la gente, al ver unos botines blancos en el verde césped de una cancha de fútbol, recordará al Indio Gómez como aquel pionero de los botines blancos.
Viernes 13 de diciembre de 2024. Rendir un examen de Derecho II de 8 a 9.15 para luego ir directo al Mayling Club y competir con el Club Belgrano en el Interclubes de Primera División de tenis parece ser algo normal en la vida de Francisco Cerúndolo. Sin descuidar su carrera como deportista, Cerúndolo sigue con sus estudios y está a nueve materias de recibirse de la Licenciatura en Management con orientación en Economía y Finanzas en la Universidad de Palermo.
Francisco Cerúndolo, tenista argentino actual 19° del ranking ATP, con 27 años es una de las raquetas más importantes de la Argentina. Entre buenos y malos resultados, no deja de lado sus estudios, como cuando era chico e iba al Colegio Esquiú, de doble escolaridad y bilingüe en el barrio porteño de Belgrano, mientras empezaba a dar sus primeros pasos en el tenis.
“Fran siempre tiene un tiempo para estudiar y dar sus materias desde cualquier lugar y acordando con la Universidad de Palermo, que tiene un sistema muy bueno”, cuenta Alejandro Cerúndolo, su padre. En 2020, Francisco ganó su primer ATP Challenger de Split en Canadá frente a Pedro Sousa por 4-6, 6-3 y 7-6 (7-4) y a la vez rindió tres parciales. Los tenistas por los calendarios ajustados de sus competencias, los viajes y los entrenamientos dejan de lado sus estudios para dedicarle todo su tiempo a la carrera profesional. Pero no fue el caso de Cerúndolo.
En 2017 empezó a estudiar Economía en la Universidad de Columbia en Estados Unidos, donde aprobó el primer semestre. Luego de su breve paso por ahí, regresó a Argentina donde se anotó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) para continuar sus estudios durante un año y medio. Como no podía llevar la carrera y sus partidos de tenis a la vez, por los horarios y falta de tiempo, es que decidió irse de ahí y estudiar en la Universidad de Palermo que tiene una alianza como socio educativo con la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) para que los deportistas accedan a distintas carreras de manera online.
El tenis es un deporte muy mental en el que no se puede recargar la presión sobre un compañero. Se debe manejar una templanza y tranquilidad absoluta dentro de la cancha. “La carrera viene a balancear en muchos aspectos la vida del deportista e incluso a traer calma cuando las cosas no van como se pensó que iban a ir. Los ordena con la rutina, les da otra cosa en que pensar más allá de su deporte”, comenta Julia Benet, psicóloga deportiva y ex jugadora de la selección argentina de vóley y de beach volley. La universidad es aquel refugio cuando los resultados deportivos no llegan.
La familia Cerúndolo respira y vive por el deporte (tenis y hockey), y a su vez por los estudios. Francisco es el mayor de los tres hermanos. Su papá es un ex tenista e instructor de tenis; su madre, María Luz Rodríguez, además de haber practicado este deporte es psicóloga deportiva. Por otra parte, su hermano Juan Manuel de 23 años es tenista y su hermana, Constanza de 25, en cambio juega al hockey y estudió las carreras de Economía y Administración.
Si bien de chico era bastante tímido y calentón, es algo que cambió a lo largo de su vida. Antes rompía raquetas, se peleaba con su entrenador y hasta con su familia. Ahora, Cerúndolo es un tenista que si bien controla su temperamento a veces se desconoce y toda esa tranquilidad desaparece y vuelve a ser ese joven que lanzaba cosas. A pesar de todo logró mantener una estabilidad emocional que le permitió ser más agresivo en su juego y controlar más los impulsos que lo llevaban a cometer errores no forzados.
Conocido por su fuerte golpe de derecha, de un gran nivel ofensivo y con un drive muy característico y pesado, Cerúndolo es muy inteligente en su juego y somete a sus rivales con un tenis de una velocidad muy alta.
Pese a las grandes críticas que recibe en las redes sociales, por algunas derrotas inesperadas en partidos donde lograba sacar una amplia ventaja desde el arranque, Cerúndolo hace oídos sordos y sigue enfocado en lo suyo. Hoy es una de las grandes promesas del tenis argentino, ya sea por su rápido ascenso en el ranking ATP o por las victorias a grandes tenistas ubicados en el top 10, como a Casper Ruud por 6-4 y 6-2 el 25 de marzo de este año por los octavos de final del Masters 1000 de Roma. Si bien en estos últimos meses no está en un gran presente, tiene todo lo necesario para escribir grandes capítulos en la enorme y exitosa historia del tenis argentino.
Sonrisa al cielo de oreja a oreja y brazos extendidos. Esa fue la primera imagen de un festejo más que esperado. Una señal de desahogo y de un logro cumplido. Un premio a la perseverancia y constancia de no bajar los brazos desde los cinco años. Desde que en julio de 2020 ganó su primer título ATP 250 de Bastad en Suecia frente a Sebastián Báez por 7-6 (4) y 6-2 hasta el último en julio de 2024 contra Lorenzo Musetti en el ATP 250 de Umag en Croacia, Cerúndolo se mantuvo con la cabeza firme y concentrada entre su licenciatura y su carrera tenística, tal así que logra su idea de poder estudiar y competir, ya que desde un principio él decidió empezar su carrera universitaria por si no le llegaba a ir en el tenis para no terminar como profesor, así como su padre.
Por Marcos Giménez, Lourdes Caruso, Nicolás González y Joaquín Porto
La selección argentina de básquet consiguió un hito histórico cuando el 29 de agosto de 1980 le ganó a Brasil 85-75, consagrándose campeón invicto del segundo torneo Panamericano Junior en la historia, que se disputó en Buenos Aires.
El torneo se desarrolló entre el 24 y el 29 de agosto en los estadios de Obras Sanitarias y Ferro Carril Oeste, siendo únicamente para jugadores nacidos a partir de 1961. El campeonato fue un todos contra todos a una vuelta, en el que participaron las selecciones de: Argentina, Brasil (último campeón en 1976), Venezuela, México, Uruguay y Paraguay. Fueron los únicos equipos en competencia, ya que Estados Unidos, Panamá y Canadá no se presentaron.
La albiceleste, dirigida por Alberto Trama, estaba integrada por Héctor Haile, Rubén Ibarra, Aldo Yódice, Fernando Romero, Adrián Filloy, Eduardo Andreoli, Daniel Barrales, Miguel Mesiano, Javier Maretto, Jorge Faggiano, Daniel Aréjula, y Marcelo Duffy. Los últimos cuatro, junto con Trama, venían de conseguir el año anterior el tercer puesto en el primer mundial sub19 de la historia, que se llevó a cabo en Fortaleza, Brasil quedando por detrás de Estados Unidos y el anfitrión.
En la fecha inaugural, desarrollada el 24 de agosto en Ferro, Argentina aplastó a Paraguay 106-51. Destacando la actuación del escolta Aréjula, que fue el máximo anotador del partido con 37 puntos, seguido por Duffy (22), Maretto (20) y, los restantes, se dividieron entre los demás.
Al día siguiente se jugó la segunda fecha, nuevamente en Ferro, donde la albiceleste venció 90-68 a Uruguay. Fue un partido parejo en los primeros minutos, pero en el segundo tiempo Argentina logró estirar la diferencia y calmar las aguas. En algunos lapsos apareció Duffy, la figura del partido, quien cambió el juego y anotó 20 puntos, Aréjula (18), Faggiano (17) y el resto fue hecho por los demás.
La tercera jornada, disputada el 26 de agosto, Argentina volvió a mostrar su jerarquía derrotando 93-81 a México,con otra gran actuación de Duffy que hizo 31 puntos, en un partido en el que la única vez que estuvo en desventaja fue a los 4 minutos del primer tiempo. Durante el final de la primera mitad, el partido estuvo momentáneamente interrumpido debido a que Aréjula, en una volcada, dobló el aro y obligó a que fuera cambiado.
Para la cuarta fecha, la Selección, que llegaba como puntera con ocho unidades, tenía la oportunidad de consagrarse campeona una jornada antes, si lograba vencer a Venezuela (que aún mantenía chances) y si Brasil, que estaba un punto por debajo, caía ante Uruguay. En el partido, el conjunto albiceleste fue contundente y ampliamente superior ante la Vinotinto, a la que venció por 92-74. Destacaron las actuaciones de Maretto y Duffy, quienes anotaron 20 puntos cada uno, y de Barrales, que aportó 14 unidades. Por su parte, Brasil logró una ajustada victoria por 69-65 frente a Uruguay, dejando la definición del campeón para la última fecha del torneo.
La jornada final se disputó en el Estadio de Obras Sanitarias el 29 de agosto a la noche, con Argentina como líder con un punto por encima de Brasil. A pesar de que en la previa el partido parecía parejo, fue un dominio de los dirigidos por Trama, quienes estuvieron siempre por encima en el marcador hasta que, a falta de tres minutos, el conjunto brasilero se puso a 5 puntos.
Afortunadamente, la reacción argentina fue inmediata y terminó logrando una ventaja de 10 puntos, que dejó un resultado final de 85-75 a favor del seleccionado albiceleste, terminando así el campeonato de manera invicta y con un promedio de 93 puntos por partido. La figura del partido fue Maretto, quien anotó 27 puntos, seguido por Aréjula (24) y Duffy (16). Este último terminó siendo el MVP del torneo y el máximo anotador de la selección, haciendo un total de 109 puntos en todo el Panamericano y un promedio de 21,8 por partido.
En una entrevista hecha en 2018 para el canal de youtube “Ciudad del Básquet”, Jorge Faggiano habló sobre esa generación y destacó: “Fue una selección que fue un recambio generacional importante para la época”. El ex basquetbolista enfatizó la relevancia de esta camada debido a que tuvieron varios éxitos deportivos juveniles después de varios años, como los mencionados anteriormente.
De aquella destacada generación, Faggiano, Duffy, Maretto, Aréjula y Barrales fueron los que tuvieron trayectorias más destacadas en el básquet nacional, con convocatorias a la selección mayor y participación en distintos torneos internacionales.