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Silva, el Gardel del fútbol

Por Juan Osorio

Santiago Silva fue un delantero con todas las letras: un verdadero “tanque”, capaz de imponerse con potencia y al mismo tiempo manejar la pelota con delicadeza. Su huella en el fútbol de este país es tan profunda que hace dudar si es más argentino que uruguayo.

La pelota cayó bombeada en el punto penal. Allí, un delantero hundió con firmeza su botín en el césped, controló y se tomó un instante para decidir el próximo compás de la jugada. Entre sus opciones, imaginó un enganche improvisado hacia la derecha, como un corte y quebrada, un giro brusco, rotando sobre su eje para dejar atrás a su marcador; o la definición inmediata, con un remate seco y potente.

Alrededor del mundo, bailar un tango es sinónimo de seducción. Quizás el estilo de juego de Santiago Silva no era el más atractivo, pero sí uno de los más efectivos. Fue un delantero cumplidor que dejó su sello en cada club en el que jugó, con algunos vaivenes que lo consolidaron como figura.

En las tierras rioplatenses siempre existió la eterna discusión sobre si Carlos Gardel era argentino o uruguayo. Con Silva no hubo tal polémica, pero sí vale destacar que la mayor parte de su carrera —donde más brilló— transcurrió en el fútbol argentino. El “Tanque” reconoció en más de una entrevista que estaba dispuesto a vestir la camiseta albiceleste. “Soy absolutamente uruguayo. Capaz si hubiese sido argentino habría tenido alguna oportunidad con la selección argentina”, confesó.

En 2018, vestido con el manto de Talleres de Córdoba, anotó el gol del empate frente a San Martín de San Juan. Ese tanto no fue uno más: lo convirtió en el máximo goleador uruguayo de la historia del fútbol argentino, un registro que le valió el apodo de “Pelado Récord” en los diarios. Con su sello, superó a Enzo Francescoli.

Pero no todo fue compás de dos por cuatro en su vida. Mientras Silva se concentraba para un partido, en su hogar lo esperaba una noticia desgarradora. Durante una fría mañana de octubre, un cartero se acercó y golpeó repetidas veces la puerta. Ante la ausencia del delantero, su esposa Vanesa abrió y recibió un sobre. En este, se le informó a Santiago que iba a ser suspendido por un control de doping positivo. En ese momento, él atravesaba un tratamiento de fertilidad que regulaba sus hormonas y elevaba los niveles de testosterona más allá de lo permitido. “Estás buscando un hijo y te pegan un martillazo, te retiran”, sentenció.
Santiago Silva [@tanquesilva09]. (31 de octubre de 2020). “Ayer recibí la triste notificación sobre la decisión que tomó AFA, dictaminando mi suspensión y anulando mi posibilidad de seguir jugando…”. Instagram.

 

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Gardel cantó alguna vez: “Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más pena ni olvido”. Tras ser habilitado luego de su sanción, el “Tanque” soñó con regresar a la ciudad de sus amores, esa donde vistió la camiseta de ocho clubes distintos. Sin embargo, aquel deseo no encontró puerto y su vuelta quedó en el aire, como un tango inconcluso.

 

Roxana Iannello: “Soy la única ciega que rema en estos botes en los 40 países que tiene esta categoría”

Por Geraldine Novello

Roxana Iannello, de Mataderos, tiene 52 años y es sagitariana. Perdió la visión de un ojo cuando tenía un año y solo podía ver el contorno de las cosas y algunos colores. Leía únicamente letras grandes. Hoy su vista es nula.

Su categoría es ACS (Rosas del Plata), una asociación sin fines de lucro de mujeres sobrevivientes de cáncer de mama. En marzo de 2020 fue diagnosticada sin tener antecedentes. Tras la enfermedad, comenzó a realizar actividad física y encontró el remo en botes dragón en 2024.

Inició con la práctica de ciclismo en bicicletas dobles (tándem). Fue a través de esta actividad que se enteró de un programa de vela adaptada de la Armada para personas con discapacidad. Después de completar un curso de timonel, una amiga le habló sobre la existencia de su actual club.

La técnica de remo en bote dragón, con las dos manos en la pala (una abajo y otra arriba) y en forma de círculo, ayuda a drenar el brazo operado de cáncer de mama, previniendo el linfedema. Esta técnica fue descubierta hace más de 30 años por el Doctor McKenzie, un médico canadiense deportólogo y oncólogo, que ayudaba a las mujeres con cáncer de mama tanto física como psicológicamente.

El primer día le explicaron la técnica verbalmente, en vez de usar imágenes como el resto de los principiantes. Los botes estaban preparados para incluir a personas no videntes. La capitana del equipo había conocido a un ciego que remaba, lo que la animó. En el bote dragón, un “drummer” (tamborilero) marca el ritmo de la remada, lo que le ayuda a coordinar con las demás palistas.

No tuvo miedo al empezar a remar, ya que le gustan los desafíos y es inquieta. Le gusta la concientización sobre el cáncer de mama y la medicina pero no pudo estudiar porque hay materias que requieren utilizar la visión.

Antes de dedicarse al remo, estudió música y clarinete. Ganó un concurso y trabajó como primer clarinete en la sinfónica desde 1994 hasta 2020, tocó en conciertos con artistas conocidos como Patricia Sosa.

Su familia, su marido y sus dos hijas, siempre la apoyan. No ven su discapacidad como un impedimento, sino como una condición más, ya que están acostumbrados a que ella realice todas las actividades de una madre.

Lleva más de un año en el equipo y en octubre viajará a Chile para representar a Argentina siendo la única palista ciega, en un encuentro internacional del Festival del Bote de Dragón organizado por el Instituto Confucio Santo Tomás, junto al equipo Fortale-Senos Chile y la Embajada de China.

Está ansiosa y emocionada por el viaje a Chile, espera compartir experiencias y dar aliento a otras mujeres. Ha participado en pocas carreras, como en el Año Nuevo Chino y en Quilmes, pero nunca en una competencia internacional. La asociación IBCPC, que agrupa a los equipos rosas del mundo, ha comunicado oficialmente que ella es la única palista ciega, e invita a otros equipos a incorporar a mujeres que deseen hacerlo.

La competencia en Chile le genera ansiedad sobre cómo concentrarse en el tambor de su bote y no en el de los otros. Para ella, no importa si llegan primeras o últimas, porque “la carrera de la vida ya la ganamos”.

El deporte del remo necesita ayuda del Estado. Roxana creó su  perfil de Instagram “Mira la cieguita”, para buscar patrocinadores, ya que al ser una asociación sin fines de lucro y un deporte amateur, cada una debe costearse todo. Ha hecho rifas y vendido cosas para financiar sus gastos. Le gustaría ir al próximo encuentro en Barcelona, que es muy importante y reúne a mucha gente, pero los costos son elevados.

Su diagnóstico de cáncer de mama fue durante un control anual. Le detectaron un nódulo maligno, fue operada, recibió quimioterapia y radioterapia, y actualmente toma medicación.

A las mujeres recién operadas, les aconseja que, una vez dadas de alta, realicen actividad física. Desmiente el mito de que el brazo operado no debe moverse, ya que ahora se sabe que es mejor movilizarlo. Las invita a remar con ellas o a buscar cualquier actividad física, especialmente al aire libre, para mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico.

Roxana ve su ceguera como algo cotidiano y le gusta romper barreras. En los lugares a los que va, suele ser la única persona ciega. Pide a los profesores y médicos que no la encasillen por su discapacidad, sino que la valoren como persona.

Para entrenarse, se reúnen en Nordelta en un lugar prestado por Puerto Canoas. Las que no tienen coche se organizan en “pools” con las que sí tienen, y desde allí van a Tigre y Nordelta. La actividad tiene un costo mínimo de cuota social.

Le gusta remar y no encuentra razones para dejarlo, disfruta de la paz y tranquilidad del entorno. Su filosofía es transformar el “¿por qué a mí?” en “¿para qué a mí?”, viendo los obstáculos como oportunidades para crecer. Su “para qué” actual es difundir que se puede, concientizar sobre el cáncer y que las personas con discapacidad sean vistas como personas, no como “pobrecitos”.

Se la puede seguir en Instagram en @miralacieguita, donde comparte contenido educativo sobre discapacidad, sus actividades diarias y el remo, con el objetivo de enseñar a “mirar sin ver”.

Eddie Robinson, el DT que rompió barreras en el fútbol americano

Por Valentino Carluche

El 5 de octubre de 1985 Eddie Robinson escribiría su nombre en la historia del deporte estadounidense de manera definitiva. Aquel día, como entrenador del Grambling State University, alcanzó la victoria número 324 superando el récord de Paul “Bear” Bryant como el técnico universitario con más triunfos de todos los tiempos.
Pero más allá del número, lo más extraordinario fue el contexto en el que lo supo lograr. Grambling State es una universidad históricamente afroamericana y Robinson dirigía a sus equipos en un momento en el que la desigualdad racial aún marcaba al deporte universitario estadounidense de manera rotunda. Con recursos limitados y rivales con mayor presupuesto, Eddie no sólo entrenaba jugadores: los formaba como hombres, líderes y profesionales.
Su filosofía era simple pero potente a la vez: disciplina, pasión y respeto por el juego y sus rivales. Sus equipos producían no sólo jugadores de calidad sino también personas preparadas para enfrentar la vida más allá del campo, con una visión mucho más extensa y realista para afrontar la adversidad que sea. De los pupilos que supo entrenar, hubo más de 200 que llegaron a la NFL, muchos de ellos, incluso, se convirtieron en grandes figuras gracias a la formación integral que habían recibido, entre ellos Willie Davis, miembro del Salón de la Fama del fútbol americano profesional y ganador de 5 Super Bowls o Doug Williams, quien fue el primer quarterback afroamericano en iniciar y ganar un Super Bowl en la historia del deporte.

Lucha, una leona en tiempos de maternidad

Por Mora Roust

La ex capitana de Las Leonas enfrentó fuera de las canchas el desafío más complejo de su vida: convertirse en madre después del retiro. Lo logró con el mismo esfuerzo con el que marcó una era en el hockey mundial.

Al retirarse del hockey profesional, a Luciana Aymar no solo le quedó pendiente el oro olímpico con Las Leonas. Había una meta aún más profunda y personal que no había logrado cumplir: convertirse en madre. Ese camino, lejos de las canchas y las medallas, le demandó un esfuerzo emocional aún mayor que sus veinte años de carrera deportiva. Entre estudios médicos, diagnósticos difíciles y momentos de incertidumbre, Aymar enfrentó la maternidad como un nuevo desafío, con la misma entrega con la que lideró a la selección durante más de una década. Tuvo que dejar de ser la capitana de Las Leonas para ser la capitana de su vida.

El mismo cuerpo que le permitió ser 8 veces mejor jugadora del mundo, bicampeona mundial y Leyenda del Hockey declarada por la FIH, a sus 42 años le jugó una mala pasada en su lucha para tener su primer hijo. “Me hice muchos estudios médicos y ahí me dijeron que los deportistas de alto rendimiento tienen más desgaste que otras personas y que por eso era probable que me costara quedar embarazada”, confesó Aymar en una entrevista sobre su proceso de búsqueda.

El primer embarazo llegó después de mucha espera, ansiedad y sesiones de terapia. Aunque ya fuera de las canchas, la noticia estuvo rodeada de deporte, imposible que sea de otra manera si se trata de la mejor jugadora de hockey de todos los tiempos. En 2019, mientras participaba en una actividad del Comité Olímpico Internacional en Suiza se supo la gran noticia de que estaban esperando a su primer bebé junto a su pareja, el ex tenista chileno Fernando González. Nueve meses después, llegó Félix, llenando de felicidad una casa donde la pasión por el esfuerzo es moneda corriente.

Dos años más tarde llegó Lupe, y Luciana volvió a ser mamá, esta vez con 44 años. Su historia de resiliencia no se resume en la final de los Juegos Panamericanos de 2007, donde jugó con la rodilla infiltrada y condujo a Las Leonas al oro, ni en la medalla de plata en sus últimos Juegos Olímpicos. La mayor demostración de fortaleza fue seguir persiguiendo un sueño nuevo, no el que tenía a los 20 cuando se puso por primera vez la camiseta del seleccionado juvenil, sino el que nació en 2016, cuando conoció a su pareja, Fernando González. Un deseo simple, para la mayoría, pero postergado por años de torneos, giras y entrenamientos.

La mujer que alguna vez fue el centro de una cancha hoy gira alrededor de dos pequeñas vidas. El estadio mundialista en Rosario lleva su nombre, Las Leonas siguen jugando sin ella, pero Luciana Aymar, lejos del pasto sintético y la exigencia del alto rendimiento, encontró en la maternidad una forma de gloria que no se cuelga del cuello ni se exhibe en vitrinas. Un trofeo íntimo, solo suyo y de su familia.

En cada provincia, una manera distinta de soñar

Por Matias Cuesta y Magalí Robledo

Argentina es un país futbolero. Sin embargo, tiene una particularidad: hay ciudades y provincias en donde el fútbol no es el deporte principal. San Juan, por ejemplo, es la capital del hockey sobre patines. Ahí, los padres a sus hijos no les dan una pelota de fútbol: les regalan patines, palos de hockey y una bocha.

La Selección Argentina de hockey sobre patines es una de las potencias mundiales. Tercera en el ranking de campeonatos del mundo con seis títulos, también ganó la única medalla olímpica de oro que se disputó en la disciplina, en Barcelona 1992, cuando fue el deporte de exhibición. Los planteles argentinos que compiten en esta clase de torneos suelen estar plagados de sanjuaninos.

No es el único deporte que es fuerte en una provincia en particular. En sóftbol, el seleccionado nacional logró el Campeonato del Mundo en 2019 tras vencer a Japón por 3-2 en la final. De todo el plantel, 18 nacieron en Entre Ríos, entre ellos 13 jugadores y 5 que integraban el cuerpo técnico.

Los jugadores del resto del país generalmente van a prepararse a Entre Ríos y algunos deciden radicarse ahí. “Más que Entre Ríos, la capital nacional del sóftbol es Paraná. Se juega en varios sectores de la provincia, pero el epicentro es la capital”, explica Mariano Montero, capitán de aquel equipo. La ciudad fue reconocida así mediante la Ley 27.215.

La importancia de la provincia de Entre Ríos en el sóftbol viene de hace 65 años. En la década de los 60, se empezó a practicar en las escuelas primarias de Paraná, donde también se fundó la Federación Argentina de Sóftbol. El desarrollo en la provincia permitió que a principios de los 70 ya exista la Liga Paranaense. Además, se encuentra el Estadio Mundialista Ingeniero Nafaldo Cargnel, un importante centro para la práctica del sóftbol en Entre Ríos.

Es tan importante el sóftbol en Entre Ríos que, luego de consagrarse campeón mundial en 2019, el gobierno de esa provincia le preparó una bienvenida en Paraná al plantel. Montero recuerda entre risas: “Significó mucho; miles de personas había ese día y una caravana de autos de cuatros kilómetros. Nos iba a recibir el gobernador en Paraná, pero como de camino nos pararon en varias localidades, no pudo y nos terminó recibiendo el vice. Fue un punto de inflexión en nuestra carrera deportiva”.

El básquet también tiene su mayor concentración en una ciudad: Bahía Blanca. Según la Ley 27.380 es la Capital Nacional del Básquet debido a todo el aporte que le brindó a la Selección Argentina, como Manu Ginóbili, y al deporte en sí. La historia del básquet en Bahía Blanca nace desde los clubes, que son 21 repartidos por toda la ciudad, como fundamento necesario para el desarrollo. El factor más importante para que el básquet se realice tiene que ver con las condiciones climáticas. Debido a las grandes ráfagas de viento, los gimnasios son cerrados y es por eso que no se practican tanto otros deportes, como el fútbol.

Entre los logros que consiguió Bahía Blanca como ciudad se destacan la histórica victoria en 1971 por 78-75 del seleccionado nacional contra Yugoslavia, que venía de ser campeón mundial en 1970 frente a la Unión Soviética por 92-75; tener a Juan Ignacio “Pepe” Sánchez como el primer basquetbolista argentino en jugar en la NBA en el año 2000 y la federación más antigua y principal de la provincia, la Asociación Bahiense de Básquetbol (ABB).

Arrecifes, localidad ubicada en la provincia de Buenos Aires, es apodada como la Cuna de Campeones. Esto se debe a que tiene un fuerte vínculo con el automovilismo debido a que numerosos pilotos y estrellas, como José Froilán González, integran una cultura fierrera. El automovilismo en Arrecifes suma alrededor de 750 pilotos que, de forma profesional o amateur, están relacionados con el deporte. La importancia cobra fuerza con el pasar de los años porque hasta hoy siguen en actividad grandes corredores, como Agustín Canapino. El pionero de los autos en esta ciudad fue Cástulo Hortal, quien ganó su primera carrera el 12 octubre de 1925 en una competencia organizada por el Automóvil Club de Salto

Si bien el fútbol es el deporte que mayor trascendencia tiene en Argentina, no se debe dejar de lado, más allá de la provincia de Buenos Aires, el trabajo excepcional que hacen en San Juan o Entre Ríos para que el deporte argentino crezca en todas sus disciplinas.

El asesinato de Emanuel Balbo

Por Santiago Clas

El 15 de abril de 2017, en el entretiempo del clásico entre Belgrano y Talleres en el Estadio Mario Alberto Kempes, Emanuel Balbo, de 22 años, fue asesinado por otros hinchas luego de ser arrojado de la tribuna. La víctima era hincha del Pirata, lo confundieron por error como hincha de la T, fue perseguido, golpeado y finalmente tirado desde la popular Willington media. La caída de 4 metros le provocó heridas muy graves en la cabeza y quedó en coma en el Hospital de Urgencias. Dos días después, pese a los esfuerzos médicos, murió. 

La investigación determinó que el ataque no fue producto de la casualidad ni de un malentendido. El joven había reconocido en la tribuna a Oscar “Sapito” Gómez, quien había atropellado y matado al hermano de la víctima de 14 años, en 2012, mientras corría una picada. La agresión ocurrió cuando Gómez incitó a que comience la brutal golpiza diciendo que Emanuel era hincha de Talleres.

Durante ese año, la familia realizó incansables reclamos y pedidos de justicia hasta que en marzo de 2019, la Cámara 12 del Crimen dictó condenas ejemplares. Gómez fue sentenciado a 15 años de prisión como instigador del homicidio. Otros cuatro acusados recibieron penas: Matías Oliva fue condenado a 10 años y 8 meses por homicidio agravado, Darío Vergara a 11 años y 7 meses, Pablo Robledo y Yamil Salas a 7 años y 2 meses. Mientras tanto, Hugo Acevedo fue condenado a 2 años de prisión en suspenso por robarle las zapatillas a Emanuel cuando agonizaba, y Cristian Oliva, padre de uno de los condenados, resultó absuelto. Por el hecho, Belgrano sufrió sanciones deportivas: la AFA le prohibió al club jugar con público local en Córdoba durante casi 5 meses. 

Alejandra Mercado, mamá de Emanuel, recordó el momento cuando se enteró de lo sucedido en una entrevista para “La Nación” el día que se cumplieron 8 años de la muerte de su hijo: “Estaba en Bialet Massé, en la casa de quien era mi cuñada. Una vecina me dijo que Emanuel había tenido un accidente. Y yo creía que era un accidente de tránsito, pensé que se había caído en la moto de su amigo Lucas, con quien había ido a la cancha. Cuando íbamos llegando al dique San Roque escuché que dijeron los datos filiatorios de las personas involucradas y lo nombraron a él. Quería bajarme ahí mismo.”

Una noche estrellada: La carrera por la que Flavio Briatore fue expulsado de la Fórmula 1

Por Bruno Migliore 

Se corrió el Gran Premio de Singapur, circuito donde hace 17 años tuvo lugar uno de los mayores escándalos en la historia de la Fórmula 1: El “Crashgate”. 

El Gran Premio de Singapur de 2008 fue histórico desde antes de empezar ya que fue la primera carrera de Fórmula 1 en llevarse a cabo de noche gracias a las luces artificiales que iluminaban las calles del circuito Marina Bay.  

Para esa carrera, la número 18 del calendario de ese año, Lewis Hamilton con McLaren lideraba el campeonato del mundo. Detrás, por tan solo un punto, se encontraba Felipe Massa, el piloto brasieño que corría para Ferrari y que lograba la “pole position” de ese fin de semana. 

Aunque el verdadero protagonista de esa noche sería el equipo Renault, escudería que en esa época era dirigida por Flavio Briatore, actual jefe del equipo de Alpine, y que tenía a los pilotos Fernando Alonso y Nelson Piquet Jr, que saldrían en el puesto 15° y 16° respectivamente. 

La carrera comenzó con normalidad hasta la vuelta 12, cuando Alonso haría una muy pronta e inesperada parada en boxes. Tan solo dos vueltas después su compañero de equipo, Piquet Jr, sufrió un accidente contra el muro en la curva 17 lo que provocaría la salida del “safety car”. Cabe destacar que en esa época no se podía hacer parada en boxes durante la salida del auto de seguridad, por lo que una vez que este se retiró de la pista todos los demás pilotos entraron desesperados a cambiar neumáticos y cargar combustible. Quien no tuvo que preocuparse por esto fue Fernando Alonso, que con su temprana parada en boxes se aseguró un primer puesto que mantendría hasta el final de la carrera.

El escándalo saldría a la luz un año después gracias a Nelson Piquet Jr, que tras ser expulsado de Renault reveló que Flavio Briatore le había ordenado chocar a propósito para beneficiar a su compañero de equipo, a este arreglo se lo conoció como “Crashgate” 

Esto llevó a una exhaustiva investigación por parte de la Federación internacional del automóvil (FIA) con juicios de por medio. Piquet Jr no se vio afectado ya que pidió inmunidad antes de confesar. Por su parte, Fernando Alonso salió absuelto tras comprobar que supuestamente desconocía este arreglo. 

Flavio Briatore no se salvó, ya que fue castigado con una suspensión de por vida para participar en competiciones de la FIA. Aunque años después un tribunal francés anuló la condena y el italiano regresó a la Fórmula 1 en 2024 como asesor ejecutivo de Alpine. Pero en 2025, tras la renuncia de Oliver Oakes, ocuparía el puesto de director de equipo. Con ese lugar Briatore tomaría la decisión de contratar a Franco Colapinto como piloto de reserva, puesto donde estaría poco tiempo hasta ocupar el asiento que antes le perteneció a Jack Doohan. 

Este fin de semana el argentino participó del Gran Premio de Singapur por primera vez con Alpine, donde terminó en el puesto 16° sin poder aún sumar sus primeros puntos en la temporada 2025.

 

Jonathan Aquino, deportista de boccias: “Me gustaría que la sociedad empiece a informarse más sobre esta discapacidad”

Por Malena Gomez

Cada 6 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Parálisis Cerebral. Es una fecha destinada a visibilizar y reivindicar los derechos de las personas con esta condición y generar conciencia. La iniciativa surgió en 2012, impulsada por la Cerebral Palsy Alliance de Australia y la United Cerebral Palsy de Estados Unidos. Actualmente esta jornada cuenta con el apoyo de más de 500 organizaciones en 65 países.

La parálisis cerebral es una discapacidad producida por una lesión en el cerebro, que afecta a la movilidad y a la postura de la persona, limitando su actividad. De hecho se determina como una pluridiscapacidad porque afecta a distintas habilidades motoras. Sin embargo, el desarrollo físico, motor y social de la persona puede mejorar a través del deporte, como boccia, fútbol, natación o atletismo adaptado.

El deporte como motor de vida 

La boccia es un juego de estrategia y precisión que se adaptó como deporte paralímpico en el año 1970, para ser jugado por personas con parálisis cerebral, que se designan por cuatro categorías: BC1, BC2, BC3 Y BC4.

Jonathan Aquino, integrante del seleccionado argentino de boccias, cuenta lo fundamental que es el deporte en su vida teniendo parálisis cerebral y que tener una discapacidad no es un impedimento para hacer lo que te gusta: ”Luché mucho por ser quien soy hoy y los logros que conseguí a través del deporte. En mi caso, fue fundamental el apoyo de mi familia y las personas que me rodean”.

Aquino, resalta que su llegada a la selección le cambió la vida: “Con esfuerzo, dedicación y constancia logré representar a mi país. Luché mucho, era un sueño muy lejano y hoy hace 11 años que estoy en el equipo. Además me abrió la puerta para competir en torneos internacionales y de vivir la experiencia única de participar de los Juegos Paralímpicos en Tokio 2020”.

El deportista morenense destaca que el deporte adaptado también cuenta con atletas de alto rendimiento que merecen mayor reconocimiento: “Me gustaría que la sociedad empiece a informarse más sobre esta discapacidad. Somos personas con distintas condiciones que, muchas veces, la mayoría desconoce. La inclusión es fundamental, y es necesario que todas y todos conozcan los distintos deportes para personas con discapacidad”.

¿Vuelve a pelear Chávez Jr.?

Por Dante Durso

El boxeador mexicano Julio César Chávez Junior volverá a subirse a un ring luego de que su padre, la leyenda mexicana Julio César Chávez, lo confirmara en un encuentro con la prensa en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Lo curioso de su vuelta al cuadrilátero es que “el Junior” se encuentra en libertad condicional tras ser extraditado desde los Estados Unidos por tráfico de armas y por extender la duración de su visa.

A comienzos de julio de este año fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) por irregularidades en los documentos. El hecho acabó con el exilio del púgil mexicano a su país natal, dónde la Fiscalía General de la República tiene un caso abierto a su nombre que lo vincula con el Cártel de Sinaloa, organización criminal ligada al narcotráfico, hace seis años. También se conoce que Chávez Junior tuvo una relación muy cercana con los hijos del “Chapo” Guzmán. El excampeón de peso mediano se casó con Frida Muñoz, exesposa y madre de una hija de Edgar Guzmán. Cuando él fue asesinado por una banda rival en 2008, el exboxeador se hizo cargo de la crianza de la niña.

Chávez cumplió parte de su sentencia en la cárcel federal número 11 de Hermosillo y, aunque pasó un mes en una prisión de EEUU, el pasado 24 de agosto Enrique Hernández, juez de control, decretó que podía seguir su proceso judicial en libertad condicional. Esto fue lo que la FGR presentó a la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada. Por el momento no se tiene certeza de su futuro, tanto en la cárcel como arriba del cuadrilátero. Aunque, según su padre, el próximo 13 de diciembre volvería a subirse al ring en una pelea de exhibición en San Luis Potosí.

La final que marcó el clásico cordobés

Por Agustina Lamenti, Luna Lorenzo y Azul Ramos

Córdoba, 1998. El fútbol cordobés vivió su capítulo más vibrante el 5 de julio de 1998, cuando Talleres y Belgrano se enfrentaron en lo que bautizaron como la “Final del Siglo”. Aquel día, la ciudad se paralizó y quedó dividida entre los colores albiazules y celestes con el ascenso a Primera División en juego. El escenario: el estadio Chateau Carreras (hoy Mario Alberto Kempes), repleto y al borde del colapso emocional.

En aquella temporada 1997/1998, la B Nacional contaba con 32 equipos y estaba dividido en 2 zonas de 16 a partidos de ida y vuelta. Los 8 mejores pasaban a la etapa campeonato y el resto etapa permanencia. Talleres había llegado tras eliminar a Atlético Tucumán, mientras que Belgrano había dejado atrás a All Boys. Pero el morbo no era solo por el ascenso: era el primer clásico oficial en una instancia tan decisiva.

En el partido de ida, jugado el 1 de julio en Alberdi, Talleres se impuso 1-0  con gol de José “Cachi” Zelaya a los 38 minutos del primer tiempo, ante 35 mil personas. La ventaja parecía darle aire a la “T”. En la vuelta, Talleres salió decidido a ponerle fin a la historia. Daniel “Chanchita” Albornós puso en ventaja al local, pero minutos antes del final del partido ”el pirata” cordobés reaccionó y lo dio vuelta 2 a 1, con goles del capitán Luis “Chiche” Sosa y del delantero Cristian Carnero. “En los clásicos hay que dejar todo en la cancha e irse sabiendo que hiciste el mayor de los esfuerzos”, asegura Sosa. 

Con el global igualado 2-2, todo empezaría de cero en los penales. La definición desde los doce pasos fue una montaña rusa de emociones para los hinchas. Cristian Carnero fue el encargado de patear el primer penal para Belgrano, con solidez y frialdad definió al medio del arco, mientras que Mario Cuenca, con su mala intuición, se deslizó por la línea del arco hacia su derecha. Gustavo Lillo, con la 14 en su espalda, empató el marcador al darle un derechazo a la pelota para que vaya al ras del piso y entre a la derecha de Bernardo Ragg. Fernando Clementz erró su penal y le dio por primera vez en los 180 minutos la ventaja al “Pirata”, pero Diego Alarcón no pudo aprovecharlo y tampoco convirtió. Manrique tuvo nuevamente la oportunidad de darle el triunfo a Belgrano, pero el arquero de la “T” puso firme las manos y le dijo no. 

Para cerrar una tanda colmada de emociones hasta el último segundo, las expectativas de los hinchas de la “T” recayeron sobre Roberto “Lute” Oste. El delantero de Talleres y ex jugador de Belgrano, convirtió su penal, consiguió la victoria por 4 a 3 ante el equipo de Alberdi y dejó su firma en la historia del fútbol cordobés. “Nunca pensé que un gol pudiera marcar el resto de mi vida, es como mi segundo cumpleaños”, dice “Lute”.

Oste recuerda haber vivido la final con mucha fe: “Se había formado un grupo muy lindo, sabíamos que no se nos podía escapar”. Así fue como Talleres consiguió el ansiado regreso a Primera, bajo la dirección técnica de Ricardo Gareca. Fue una jornada histórica, no solo por el ascenso, sino por el marco, la tensión, y el significado emocional que representó para toda la provincia. Lo curioso es que, a pesar de no haberse impuesto ante su clásico rival en la Final del Siglo, Belgrano se quedó con el segundo ascenso ese año, tras derrotar a Aldosivi en el reducido.

Actualmente, la T es el único club del mundo que consiguió el ascenso y al año siguiente se consagró campeón de un título internacional (Copa Conmebol 1999). Además, el equipo de Barrio Jardín lleva más de 17 años sin perder un partido oficial ante la B.