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Josimar Dias “Vozinha”, héroe y pintura

Por Luana San Martín

“Lloré porque me criaron mis abuelos. Pero ellos no están aquí porque murieron hace algunos años. Ellos eran todo para mí, todo en mi vida”, se sinceró Vozinha tras el empate contra España.

Josimar Dias, mejor conocido como Vozinha, apodo que le puso su abuela cuando era niño. Con 40 años se convirtió en la figura del partido al atajar siete posibilidades de gol por parte de los españoles en el gran debut de Cabo Verde en la Copa del Mundo 2026. 

Nació el 3 de junio de 1986 en Mindelo, su nombre fue inspirado por Josimar Higino Pereira, el deslumbrante lateral derecho de Botafogo que deslumbró en el Mundial 1986 con Brasil. Si bien la mayoría lo conoce como Josimar, Vozinha es el apodo que le quedó desde su infancia. Sus abuelos lo criaron en la isla de Sao Vicente, ya que su padre estaba en el servicio militar y su madre tenía que trabajar afuera. 

Su debut profesional fue en el Batuque Futebol Clube en 2009, después tuvo un paso por el CS Mindelense. Con gran sentido de pertenencia, no migró de su pueblo natal hasta los 25 años para jugar en el Progresso do Sambizanga de Angola. Ese fue el inicio de un paso por las ligas más exóticas de Europa. En el verano de 2024 arribó al Chaves de Portugal en la segunda división, y rápidamente se volvió un pilar importante para el club. 

Previo al partido frente a España los medios de comunicación y los aficionados del fútbol  tenían como favorito a los españoles. Sin embargo, el equipo debutante tuvo otros planes y rompió con todos los pronósticos. 

Los jugadores de la selección africana defendieron como unos leones. Solo cometieron una infracción en todo el partido. Pero la figura fue Vozinha. Su mejor atajada fue ante un cabezazo de Oyarzabal que la marea azul festejó en el estadio como un gol propio.

Vozinha no solo consiguió ser uno de los jugadores con más presencias para su seleccionado, detrás de Ryan Mendes con 96 partidos. Además cumplió su sueño y el de 525.000 habitantes de Cabo Verde de estar por primera vez en una Copa del Mundo.

Gracias a los goles que evitó quedó en los libros de historia del fútbol y generó el orgullo de los aficionados que residen en su país y otros que emigraron.

Por ejemplo, en Dock Sud, partido de Avellaneda, Argentina, migrantes y descendientes Caboverdianos festejaron este empate y celebraron este hito histórico para su país. “Nos subestimaron y ahora, hay que respetar a Cabo Verde”, dijo uno de los hinchas frente a cámaras.

Tras finalizar el partido, Josimar se acercó a la zona mixta donde expresó: “Es el sueño de una vida estar aquí y ayudar a mi equipo. Trabajamos mucho para este momento”. 

Sin sus abuelos, fallecidos años atrás y sin su madre, quien no había podido viajar por problemas en su visado (estará para el partido frente a Uruguay). Vozinha vivió una de las noches más importantes de su carrera. Sin dudas, un gran ejemplo de resiliencia y orgullo para su país e inspiración para miles que lo conocieron en su enfrentamiento frente a España.

Sus redes sociales explotaron. En instagram pasó de tener 50.000 seguidores a un millón en cuestión de horas, al día de hoy tiene la misma cantidad que la figura de Nueva Zelanda, Tim Payne, quien se hizo conocido gracias al creador de contenido Valen Scarsini. 

Algo que sorprendió al arquero que sigue recibiendo el cariño de todo un pueblo y de miles de personas más tras su gran actuación. 

 

España, Cabo Verde y un punto inteligente

Por Renzo Torregiani

España empató en 0 con Cabo Verde en un frustrado debut en la Copa del Mundo de México, Estados Unidos y Canadá 2026. Lo que muchos suponían que sería una goleada del combinado europeo, se convirtió en una sorpresa y los dirigidos por Luis de la Fuente no pudieron vulnerar la resistencia de los Tiburones Azules.

Pero, ¿qué sabemos de la debutante Selección africana?

Cabo Verde es un archipiélago conformado por diez islas principales y varios islotes situadas en el océano Atlántico, a unos 570 kilómetros al oeste de Senegal. Estas islas están divididas geográficamente en dos grupos según los vientos dominantes: al norte se ubican las Islas de Barlovento (Santo Antão, São Vicente, São Nicolau, Sal, Boa Vista y Santa Luzia, la única deshabitada) y al sur, las Islas de Sotavento (Maio, Santiago, Fogo y Brava). Y forman parte de la región Macaronesia, por lo que comparte características geológicas y climáticas con las Islas Canarias, Azores y Madeira.

Su capital es Praia, que se ubica en el extremo sur de la isla de Santiago y es la ciudad más grande del país. Estas islas fueron descubiertas en 1460 por navegantes portugueses y se convirtieron en un punto estratégico para el comercio de esclavos a través del Atlántico. En 1956, el intelectual Amilcar Cabral fundó el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), que buscaba liberar a estos territorios del dominio portugués. Recién el 5 de julio de 1975 y sin Amilcar, asesinado dos años antes, se declaró formalmente la independencia, ayudada por la caída de la dictadura portuguesa, y Aristides Pereira se convirtió en el primer presidente de la nación.

En los primeros años, Cabo Verde y Guinea-Bissau compartieron un gobierno socialista, con el fin de fusionar ambos países en uno solo. Este proyecto fracasó en 1980 debido a un golpe de Estado guineano que decidió romper con la alianza. A partir de 1991, Cabo Verde siguió su propio camino y se transformó en una democracia que se mantiene hasta la actualidad.

Con respecto al fútbol, la Asociación Caboverdiana se unió a la FIFA en 1986, apenas cuatro años después de haber sido creada. 40 años tuvieron que pasar para que los Tiburones Azules se clasificaran por primera vez a una Copa del Mundo y fue liderando el Grupo D de las Eliminatorias Africanas, con 23 puntos, por delante de Camerún.

Con una población estable de 530.000 habitantes, Cabo Verde es el segundo país con menos residentes que está participando de esta Copa del Mundo y se ubica por detrás de Curazao, que tiene 158.000. Sin embargo, aproximadamente 1.200.000 caboverdianos están dispersos por el mundo, lo que duplica a la población que reside en el archipiélago.

Para su histórico debut mundialista, el gobierno de Cabo Verde, por medio de su primer ministro, ulisses Correira e Silva, decretó medio día libre -a partir de las 12 pm- para los/as trabajadores/as de la administración pública y privada el lunes 15 de junio con el fin de facilitar que todo el país pudiera presenciar el partido y celebrar este momento histórico sin precedentes.

Y el festejo fue completo porque su empate contra uno de los favoritos desató una verdadera fiesta en las calles de Praia, que se extendió hasta altas horas de la madrugada.

Cabo Verde cuenta con 15 de los 26 convocados nacidos en el exterior, lo que representa un 57 % del plantel: Jamiro Monteiro, Deroy Duarte, Laros Duarte, Garry Rodrigues, Dailon Livramento y Sidny Lopes Cabral (Países Bajos); Jovane Cabral, Helio Varela, Telmo Arcanjo y Wagner Pina (Portugal); Logan costa, Steven Moreira y Willy Semeo (Francia); Roberto  Lopes (Irlanda) y CJ Dos Santos (Estados Unidos).

Lo curioso de este país es que podría haber juntado a dos jugadores que nos resultan familiares: Ayrton Costa y Cristiano Ronaldo. El defensor del Xeneize, que tiene ascendencia caboverdiana a través de su abuelo paterno, fue tentado por la Federación de aquel país en noviembre del año pasado, a lo que respondió que él era argentino y no tenía intenciones de representar a Cabo Verde.

El astro portugués, por su parte, podría haber representado a la selección de Cabo Verde porque su bisabuela paterna era de allí. Igualmente, el delantero nacido en Madeira aún conserva una conexión estrecha con el país africano, incluso se ha mencionado que su hijo, Cristiano Ronaldo JR, mantiene la posibilidad legal de representar a los Tiburones Azules.

La figura del partido ante España fue el arquero de 40 años y 12 días de edad, Josimar José Évora Dias, mejor conocido como Vozinha. El MVP registró 7 atajadas clave para mantener en 0 el arco.

Josimar nació el 3 de junio de 1986, en pleno Mundial de México, y su padre decidió llamarlo Valdano en honor al gran delantero argentino, pero el registro civil de Cabo Verde no se lo permitió. Debido a este impedimento, su padre optó por llamarlo Josimar, en homenaje al lateral derecho brasileño, que fue revelación en aquella competición.

En su infancia, el habilidoso Josimar jugaba a la pelota en su barrio con chicos más grandes en físico y edad y cuando tenía alguna pelea se iba llorando a su casa, donde lo esperaba su abuela, su vozinha. Así se le dice a las abuelitas en Cabo Verde. Tan lejos llegó este apodo, que el arquero caboverdiano lo lleva en su espalda a modo de recuerdo y agradecimiento en cada partido.

Vozinha es uno de los ocho jugadores mayores de 40 años en disputar el Mundial 2026. Craig Gordon, Guillermo “Memo” Ochoa, Manuel Neuer, Fernando Muslera, Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Edin Dzeko completan esta lista. A su vez, el arquero caboverdiano rompió el récord como el futbolista de mayor edad en disputar el partido de debut de un país en toda la historia de los mundiales, superando a Eloy Room, que lo hizo con Curazao a los 37 años.

Por otra parte, Vozinha se convirtió en el nuevo Tim Payne, incluso superó en seguidores al lateral neozelandés. El gran responsable fue Cazé TV, que difundió de forma masiva el perfil de Instagram de la figura caboverdiana e hizo que pase de 50.000 a 11 millones de seguidores en menos de 48 horas.

En lo que respecta a Argentina, la comunidad caboverdiana es una de las comunidades africanas e inmigrantes de origen afro más antiguas del país, y está compuesta por entre 10 y 15 mil personas.

La Sociedad de Socorros Mutuos ”Unión Caboverdeana”, ubicada en Dock Sud, Avellaneda, fue fundada en 1932 y este lunes abrió las puertas desde el mediodía para recibir a nietos y bisnietos de inmigrantes caboverdianos que se reunieron con camisetas y banderas frente a una pantalla gigante.

Al mismo tiempo, la Asociación Caboverdeana de Ensenada convocó a una jornada de acceso libre y gratuito, que incluyó porciones del guiso tradicional “Cachupa” para calentar el frío mediodía mientras alentaban a los Tiburones Azules.

Seguramente Cabo Verde no salga campeón del mundo, pero siempre recordaremos el día que una selección debutante le complicó la vida a España.

El muro que venció el asfalto: la odisea de Ricardo Adé

Por Tiziano Moreira 

Tanto el fútbol como la vida otorgan revanchas, pero en el caso de Ricardo Adé, su destino se definió en: “La esperanza es lo último que se pierde”. En noviembre de 2025, el Estadio Ergilio Hato fue testigo de un hecho postergado por más de medio siglo: la selección de Haití clasificó a la Copa del Mundo 2026 tras vencer 2-0 a Nicaragua. Con la cinta de capitán, un defensor central de 1,90 metros de altura es la bandera de su nación y figura de La Liga de Quito de Ecuador. Sin embargo, el éxito oculta un pasado de supervivencia extrema en el sudeste asiático.

El club Baltimore de su natal Haití, donde debutó en 2011, le dio la oportunidad ambiciosa de contactarse con un supuesto representante, que lo llevó a jugar a Tailandia. Convencido, el joven futbolista invirtió todos sus ahorros familiares en el pasaje de avión. Cuando llegaron, el agente desapareció, no hubo ningún contrato y quedó varado sin dinero en las calles tailandesas durante tres meses del 2014. Esta situación lo obligó a regresar al país caribeño.

Nacido en San Marcos, una región de Haití donde la pobreza y la violencia civil son la cotidianeidad, Ricardo Adé convivió con la redonda desde la infancia. Siguió los pasos de su padre, quien practicaba el deporte como hobby. En sus inicios fue arquero, mutó a lateral y mediocampista, hasta que descubrió su lugar en la defensa. El club Don Bosco le abrió las puertas para recuperar ritmo. Poco después, Miami United de la cuarta división de Estados Unidos lo contrató para jugar de manera semiprofesional. Con 26 años, el Santiago Morning de la Primera B de Chile firmó el primer contrato profesional de “La Pantera Adé” en 2017.

Estuvo cuatro temporadas en el fútbol chileno, entre Santiago Morning y Magallanes. La regularidad de sus actuaciones despertó el interés del fútbol ecuatoriano. En 2021 desembarcó en el Mushuc Runa, y luego de un año, Aucas contó con sus servicios. Adé se consagró campeón nacional en 2022 con el equipo, tanto que llamó la atención de La Liga de Quito, el cuadro más ganador del país. A sus 35 años, logró dos ligas, una supercopa y la Copa Sudamericana 2023, lo que lo transformó en el primer futbolista haitiano en alzar un trofeo internacional en la historia de la Conmebol.

Detrás del ídolo deportivo, su familia estaba ausente. Debido a los secuestros en Haití, sus propios seres queridos le prohibieron el retorno a su tierra por razones de seguridad, y para que nadie se aprovechara de lo que se había convertido. Hace casi diez años que no los ve.

Ricardo Adé acumula más de un centenar de partidos con la camiseta del conjunto albo y es una figura indiscutida. Aquel joven desamparado en Bangkok liderará a su país en la máxima cita de la FIFA este año. Su trayectoria demuestra que los plazos del fútbol no siempre coinciden con los de la lógica.

Valdano: “Hay una fe competitiva que nos obliga a poner a Argentina entre los favoritos”

Por Ana Ameijeiras

A 40 años de la histórica consagración de Argentina en el Mundial de México 1986, el autor de uno de los goles de la final contra Alemania Federal, protagonista de una de las páginas más gloriosas de la historia del fútbol y compañero de Diego Armando Maradona en aquel equipo inolvidable de Carlos Bilardo, Jorge Valdano observa este Mundial desde otro lugar: el análisis, la reflexión y la experiencia.

Junto a la cadena hispana Telemundo Deportes, el exdelantero analiza en el lugar de los hechos el presente de la Selección Argentina, el equipo liderado por “el abanderado de las grandes figuras”, así es como lo describe a Lionel Messi, artífice de los 3 goles frente a Argelia en el partido debut del Mundial.

Una de las camisetas que usó Valdano en México 86, en Deportea.

-Muchas selecciones llegan al Mundial con grandes figuras. ¿Qué tiene Argentina como equipo que la diferencia del resto?

-Si bien hay muchas selecciones que presentan grandes figuras que son siempre amenazantes, Argentina tiene a Leo Messi, que no es poca cosa. Tiene un grupo de jugadores y un entrenador que han sabido convertir la selección en un equipo. Eso significa que tiene otro tipo de alma.

Valdano destaca la condición de equipo antes que la condición de selección, un aspecto clave que se ve reflejado en la cancha y en la química del grupo. También profundiza sobre un aspecto que considera fundamental: la cultura. “La cultura futbolística que aparece en cualquier conversación, en el bar de la esquina, en el potrero, en el club de barrio o en el club del pueblo, tiene un valor enorme porque contribuye al oficio, a la pasión y a todos aquellos aspectos que hacen al fútbol verdadero”.

Lo grita con el alma. El delantero marcó el segundo gol para el 2 a 0 parcial en la final de México 86.

Hace no más de 8 años era impensada e incluso criticada la incorporación de Lionel Scaloni como entrenador del seleccionado argentino. Hoy con la gloria de una Copa del Mundo y dos Copas Américas, el director técnico y todo su equipo se suman a las páginas doradas de la historia del fútbol argentino. Valdano reconoce su oficio y celebra sus méritos: “Creo en el seleccionador y en su manera de entender las singularidades. En Catar prácticamente todas las selecciones desequilibraron por afuera y Argentina, a pesar de tener a Di María, trabajaba los partidos por adentro”.


Y agrega una definición que resume su mirada sobre el fútbol moderno: “No hay que seguir las modas, hay que entender que el fútbol es algo así como un equilibrio ecológico lo que uno tiene que encontrar. Y en el equilibrio ecológico lo que hay que hacer es lograr que convivan los diferentes talentos”.

Su trayectoria como jugador y director deportivo del Real Madrid, uno de los clubes más grandes del mundo, avalan y autorizan su palabra. Su forma de jugar y entender el juego le permiten analizar el oficio argentino que no aparece en las estadísticas. Valdano considera que las mayores fortalezas de esta generación no se pueden medir con números: “Este equipo trae as virtudes desde Catar o quizás desde antes, desde la primera Copa América que ganó. Primero, una convivencia que parece muy sana. Segundo, un entrenador al que los jugadores le creen. Y tercero, un oficio que viene de esa cultura de la que hablábamos”.

Como ejemplo, el campeón en México 86, recuerda la final contra Francia: “Cuando en pocos minutos se complicó el resultado y se dio vuelta el partido, Francia hacía cambios que daban la sensación de que los fortalecía, sobre todo físicamente, y uno desde afuera se preguntaba cómo va a ser la selección para sobrevivir a esto y lo que ocurrió es que Argentina sobrevivió gracias al oficio”.

Valdano comprende la relevancia del trabajo colectivo y sobre todo la importancia que tiene la trayectoria y la continuidad que presenta el seleccionado actual. Un campeonato del mundo y dos Copas Américas en menos de 4 años, no son casualidad ni coincidencia, son producto y fruto de la construcción de un buen grupo, acompañado de la figura de un gran líder como lo es Lionel Messi.


“En la selección argentina hay una sabiduría hecha de virtuosismo, de astucia, de sentido colectivo, de orgullo competitivo. Todas esas cosas esta selección las ha ido fortaleciendo a lo largo del tiempo. Es excepcional que haya ganado una Copa América, un Mundial y otra Copa América. Si hablamos de continuidad, esta selección no nos puede representar mejor”.

 

El campeón del 86 entiende que la experiencia puede transformarse en una ventaja a la hora de disputar partidos decisivos como los que pudo afrontar esta selección en los últimos años. A diferencia de Catar 2022, Argentina llega como campeón defensor del título y con una estructura consolidada con una gran base de jugadores del anterior Mundial y la incorporación de jóvenes figuras que comienzan a convertirse en promesas.


“Argentina llega con una experiencia que no tuvo en Catar y con un hambre renovada porque se han incorporado algunos chicos jóvenes que van a contribuir a darle energía al equipo”.

Sin embargo, también advierte sobre la dificultad de repetir una consagración, teniendo en cuenta que cada vez que Argentina defendió el título, tanto en España 1982 y en Italia 1990, no tuvo buenos resultados. Solo dos selecciones en toda la historia pudieron lograr un bicampeonato, es el caso de Italia en su casa en 1934 y Francia 1938; y Brasil en Suecia 1958 y Chile 1962. “Ganar dos mundiales seguidos es algo heroico. Siempre digo que se tienen que alinear los astros para ganar un mundial y los astros es difícil que se alineen en dos mundiales consecutivos, de hecho eso ha ocurrido hace mucho tiempo y en muy pocas ocasiones, por algo será”. Aun así, no duda al ubicar a la Argentina entre los candidatos: “Hay una fe competitiva que nos obliga a poner a Argentina entre los favoritos del Mundial”.

La Copa del Mundo 2026 en Estados Unidos, México y Canadá no escapa a las tensiones internacionales, se conocieron casos de familiares, hinchas e incluso un árbitro afligido por las restricciones migratorias y los visados. 

-¿Es posible separar al fútbol de todo ese contexto?

-El Mundial lo refleja todo. Refleja la evolución del fútbol y también los cambios sociales. Los mundiales son lugares de encuentro que nos ayudan a definir cómo se mueve el mundo y cómo se mueve el fútbol.

También destaca y lo relaciona en cierto punto con el aumento de la longevidad deportiva: “Por primera vez hay ocho jugadores mayores de 40 años y más de 20 con la edad de Messi. Eso nos habla de cómo evolucionó la preparación física y científica”.

Y deja una de las reflexiones más profundas de la entrevista: “El fútbol tiene la capacidad de unir. Es un lugar de encuentro de mucha gente, de distinta ideología, distintas sensibilidades, alrededor de una bandera futbolística se construye comunidad, pero eso no vence el poder de la política y mucho menos el poder represivo que caracteriza a la política en estos momentos”.

Jorge Valdano sabe lo que significa disputar y ganar un Mundial. Sabe lo que significa jugar una final. Y sabe lo que significa compartir equipo con Diego Maradona. En México 1986 se consagró campeón del mundo en el Estadio Azteca y cuatro décadas después, mientras observa a Lionel Messi disputar una nueva Copa del Mundo, encuentra en la Selección Argentina algo que trasciende los sistemas tácticos y los nombres propios: un equipo, con todo lo que eso significa.

Identidad sin fronteras: Marruecos, el plantel con más extranjeros

Por Tomás González

Doha, diciembre de 2022. El universo futbolístico contemplaba con asombro cómo una selección africana eliminaba de forma consecutiva a las principales potencias de Europa. España cayó en octavos de final; la selección portuguesa, donde brillaba Cristiano Ronaldo, se despidió en cuartos.

Detrás de aquella estructura defensiva inquebrantable, del rigor táctico y del profundo sentido de pertenencia que transmitía el equipo, se escondía un indicador estadístico que desafiaba los paradigmas convencionales: Marruecos competía en Qatar con el mayor número de futbolistas nacidos fuera de sus fronteras territoriales en la historia de las Copas del Mundo.

De los 26 futbolistas convocados por el director técnico Walid Regragui, 14 habían nacido en suelo extranjero. Esta cifra representaba el 61,5% de la nómina total. Ninguna selección en la historia de los mundiales había alcanzado las semifinales del torneo con una mayoría tan evidente de atletas desarrollados profesionalmente lejos de la bandera que representaban.

La distribución geográfica de aquel plantel constituía un fiel reflejo de la diáspora marroquí en el continente europeo. Achraf Hakimi, pieza fundamental en el lateral derecho, nació y creció en los suburbios de Madrid, donde se formó en las categorías inferiores del Real Madrid. Hakim Ziyech y Sofyan Amrabat, ejes de la creación y el equilibrio en el mediocampo, nacieron en los Países Bajos bajo las pautas del modelo formativo neerlandés. Yassine Bounou, guardameta y figura en las tandas de penales, nació en Montreal, Canadá, antes de trasladarse a Marruecos y, posteriormente, consolidar su carrera en España. Otros pilares, como Sofiane Boufal o Romain Saïss, se instruyeron competitivamente en Francia, mientras que Selim Amallah hizo lo propio en Bélgica.

Este escenario no obedeció a la casualidad ni a un proceso de nacionalización apresurado por intereses coyunturales. Fue el producto de una planificación estratégica de la Real Federación Marroquí de Fútbol, institución que durante años desplegó una red de captación en Europa con el objetivo de persuadir a los hijos de inmigrantes marroquíes de que representar al país de sus ancestros constituía una prioridad identitaria.

 

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La fórmula demostró una alta efectividad al conjugar la disciplina táctica, la velocidad y la infraestructura de las principales academias europeas con la determinación y el arraigo cultural africano.

Cuatro años después de la histórica campaña en Qatar, las diferentes federaciones internacionales han asimilado el modelo marroquí, mientras que los propios Leones del Atlas debieron gestionar la transición hacia la Copa del Mundo 2026. Lejos de mitigar esta política de reclutamiento, las autoridades deportivas profundizaron la tendencia de manera drástica.

Si el 61,5% registrado en 2022 representaba un hito sin precedentes, para el Mundial 2026 la proporción de futbolistas nacidos en el exterior se incrementó hasta alcanzar el 73% del plantel definitivo.

En la lista oficial de 26 convocados presentada por el entrenador Mohamed Ouahbi, un total de 19 jugadores nacieron y se formaron fuera de Marruecos, reduciendo la presencia de futbolistas nativos a una estricta minoría de apenas siete integrantes.

La federación capitalizó el prestigio internacional obtenido en el torneo anterior para atraer a talentos biculturales de primera línea que inicialmente dudaban entre aguardar un llamado de las potencias del Viejo Continente o inclinarse por sus raíces familiares. El exponente más claro de esta dinámica es Brahim Díaz, nacido en Málaga y futbolista del Real Madrid, quien se incorporó para liderar el frente de ataque del seleccionado.

A la estructura base que permaneció desde el proceso anterior se le acopló una nueva generación de futbolistas desarrollados en el fútbol europeo de élite. Esta masiva incorporación de jugadores formados en el extranjero relegó a las opciones del ámbito doméstico, consolidando para el Mundial 2026 un modelo en el que Marruecos ratifica su dependencia y confianza en el talento cultivado por su diáspora en Europa.

El día que un jeque bajó al campo de juego y anuló un gol en pleno Mundial

jeque Fahid Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah
jeque Fahid Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah

Por Santino Lomastro

El 21 de junio de 1982, el estadio José Zorrilla de Valladolid fue escenario de una de las escenas más absurdas e increíbles de la historia de los mundiales. Francia, que contaba con Michel Platini, el mejor jugador europeo de ese momento, goleaba a Kuwait. Pero entonces apareció un hombre vestido con túnica blanca y turbante, que bajó desde el palco, caminó hacia el árbitro y cambió una decisión en plena Copa del Mundo.

Francia llegaba golpeada: había perdido 3-1 contra Inglaterra en el debut y necesitaba ganar para seguir con vida. Kuwait, dirigido por un joven Carlos Alberto Parreira, campeón del mundo en 1970 como ayudante de campo y, más adelante, en 1994 como entrenador principal de su Brasil natal, venía de empatar con Checoslovaquia y todavía soñaba con la hazaña.

El partido comenzó parejo, pero rápidamente los franceses impusieron su jerarquía. Bernard Genghini abrió el marcador, Platini anotó el segundo tanto y Didier Six puso el 3-0. El conjunto de Oriente Medio descontó a través de Abdullah Al-Buloushi.

En Valladolid, los galos dominaban. Hasta que llegó el minuto 78. Platini recibió la pelota y filtró un pase perfecto para Alain Giresse. Los jugadores kuwaitíes se quedaron quietos. El delantero avanzó y definió sin oposición: era el cuarto para la selección europea.

Los defensores comenzaron a protestar desesperadamente. Decían haber escuchado un silbato proveniente de la tribuna y creyeron que el árbitro había detenido la jugada. Algunos levantaban las manos; otros rodeaban al juez soviético, Miroslav Stupar. Los franceses no entendían nada. “Nosotros no escuchamos ningún silbato”, recordaría Giresse para Canal+ Francia.

jeque Fahid Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah
jeque Fahid Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah

Desde el palco oficial se levantó furioso el jeque Fahid Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah, hermano del emir de Kuwait, presidente de la federación kuwaití y figura central del deporte en su país, además de un militar con enorme influencia política. Esa tarde creyó que le estaban robando el partido a su selección.

Comenzó a hacer gestos a sus jugadores para que abandonaran la cancha. Como no le respondían, decidió intervenir personalmente. Giresse comentó cómo vivió aquel momento: “Cuando él baja al campo, la Guardia Civil española que estaba en el terreno de juego se abrió y lo dejó pasar. Fue hasta el árbitro porque escuchó un silbato en la tribuna. Nosotros no entendíamos nada. Capaz que nos quitaba los otros tres goles y, de la nada, íbamos perdiendo 1 a 0”.

La imagen parecía una escena surrealista: un dirigente vestido de blanco caminando entre futbolistas y árbitros en pleno Mundial. Se acercó a Stupar y comenzó una discusión intensa. Según distintas reconstrucciones, amenazó con retirar al equipo si el gol era validado.

El árbitro soviético dudó. Miró a los jueces de línea, observó a los jugadores kuwaitíes, que seguían protestando, y finalmente tomó una decisión. Los franceses quedaron paralizados por la incredulidad. Nadie entendía cómo una invasión al campo podía modificar una decisión arbitral ya tomada.

El histórico periodista francés Jacques Ferran escribió años después en L’Équipe que aquello había sido “una rendición del arbitraje ante el poder”.

El partido se reanudó con bote neutral, pero Francia respondió rápido. Apenas un minuto más tarde, Maxime Bossis marcó otro gol. Esta vez no hubo protestas ni jeques: el 4-1 subió definitivamente al marcador.

Después del partido, el episodio recorrió el mundo. La FIFA sancionó económicamente al jeque y castigó severamente al árbitro Miroslav Stupar, que nunca volvió a dirigir un partido internacional de importancia.

El propio Fahid Al-Sabah intentó justificarse tiempo después al declarar: “No obligué al árbitro”. Según su versión, simplemente defendió a sus jugadores porque consideraba que habían sido confundidos por el silbato. Pero casi nadie creyó que aquella anulación hubiera ocurrido sin la presión de un hombre tan poderoso.

La historia del jeque tendría, además, un final dramático. Ocho años después, en 1990, Irak invadió Kuwait durante la Guerra del Golfo. Mientras la mayoría de su familia real escapaba del país, él decidió quedarse. Participó en la defensa del Palacio Dasman y murió durante los combates contra las tropas iraquíes de Saddam Hussein.

El Buenos Aires Fan Fest festejó al igual que Kansas City

Por Magalí Robledo

La Plaza Seeber fue testigo de una noche perfecta para la Selección Argentina que ganó 3-0 ante Argelia en el debut de la Copa del Mundo 2026.

Una vez más. Como cada cuatro años. Miles de personas dejaron de lado sus ideologías políticas, la economía inestable del país y se reunieron para decir presente en una nueva misa de fútbol: la Copa del Mundo. Aquella que une pasiones y corazones, y representa la cumbre de la gloria eterna.

La ciudad de Buenos Aires aportó su granito de arena para que todo fuera una fiesta. Activó su modo hincha y presentó varios puntos para realizar el Fan Fest, entre ellos la Plaza Seeber -en Av. del Libertador y Av. Sarmiento- donde miles de personas asistieron para poder ver, a través de una pantalla gigante, el debut de la Selección Argentina ante Argelia a las 22 por el grupo J del Mundial 2026.

En la tarde-noche fresca de miércoles, con apenas once grados, el cielo despejado y una brisa que todavía no hacía sentir su presencia, alrededor de las 19 fueron llegando los primeros hinchas al lugar. Familias con los más pequeños, parejas adolescentes o grupos de amigos, iban ingresando lentamente. Nadie se quería perder este momento.

Si bien en la plaza había una zona de “food stocks” muchos llegaron con sus mochilas o bolsas para sobrevivir a una noche fría y cargada de fútbol.

-El mate va a ser nuestro mejor aliado hoy. Nos va a mantener calentitos un rato- comenta al pasar un joven de unos veinte años.

Los niños con sus camisetas celestes y blancas, brillos en sus rostros, banderas y trompetas, fueron los primeros en ponerle color y alegría a la noche. Pero no eran los únicos. La pasión y el fanatismo no entienden de edades: tanto madres, padres, abuelas y abuelos también acompañaban con la bandera de Argentina colgando por sus espaldas, transformando un rincón palermitano en una verdadera tribuna.

Ph: @lindaenvivo

Y si de tribuna hablamos, no podían faltar ellos: los vendedores ambulantes. Café, gaseosas, agua, papas fritas, pochoclos. Tenían todo lo necesario para que los presentes pudieran disfrutar de la mejor manera el partido sin moverse demasiado desde sus lugares.

Pero, ¿cómo estaba distribuido el lugar? Frente a la pantalla gigante había dos sectores principales: el más cercano con unos puff azules, donde algunos se recostaban o extendían mantas sobre el pasto; y uno más alejado donde empezaban a distribuirse unas reposeras de plástico amarillas.

Ph: @somoscorta

Además de eso, estaban las zonas para jugar por premios o disfrutar jugando a la pelota, como en el barrio.

Con el entretiempo del partido de Irak contra Noruega de fondo en la pantalla, el ambiente comenzó a cambiar. El murmullo crecía, los cuerpos se acercaban y desde lejos empezaban a escucharse los primeros bombos y redoblantes. Lentamente alguien comenzó a entonar: “Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar”.

Eso sí. Se podrán imaginar que cada vez que Lionel Messi aparecía en la pantalla, el público estallaba.

El tiempo corría. De a poco, pero corría. Los minutos pasaban y la ansiedad se podía palpar en el aire.

-No estaba nerviosa, pero ahora que no falta nada sí- entre susurros se escuchaba a una chica hablar con su amiga.

Podía ser la realidad de muchos en el lugar. Y es que el clima mundialista se sintió recién a días de comenzar el Mundial.

21.57. Uno de los momentos más emocionantes de la noche. El Himno Nacional Argentino.

Todos de pie. Segundos antes de que se entonaran las primeras estrofas, un silencio se apoderó de la plaza. Uno cargado de emoción y esperanza compartida. La Selección Argentina es sentimiento. Convicción. Pasión. La fe de un país cae sobre sus hombros y el aliento de millones de personas.

Ahora sí, el himno. Se cantó como un grito sagrado, lleno de energía y optimismo.

Todos acomodados en sus lugares. Algunos no perdieron el tiempo y ya con comida en sus manos -hamburguesas o panchos- se prepararon para vivir el debut de Argentina en el Mundial 2026.

22.02. Sonó el silbato y arrancó el partido. Nadie tenía el celular entre sus manos. Todos estaban atentos. ¡Y menos mal! En un lapso de tres minutos fueron anulados un gol para cada lado… El de Argentina se podrán imaginar como se gritó. Apenas se podía escuchar cuando el relator Gustavo Kuffner dijo que estaba anulado.

Por más frío que se sintiera en el ambiente y aunque muchos estuvieran tapados hasta la cabeza, todos sentían otra cosa: el calor de una pasión capaz de hacer olvidar cualquier temperatura.

22.19. Esta vez el grito no fue en vano. Llegó el primer gol del Mundial de la mano del mejor jugador del mundo. La gente no dudó ni un segundo: todos se levantaron de sus lugares. Los abrazos no tardaron en llegar. Gritos por todos lados. El ruido de las trompetas acompañaba desde el fondo, mientras las banderas y las porras eran agitadas sin parar.

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-¡El enano está loco!- expresó un hincha entre risas.

-¡Está más vigente que nunca!- sumó otro.

Sin demasiado sufrimiento, más allá de los gritos cada vez que un jugador se acercaba al área, terminó el primer tiempo. Apenas el árbitro pitó el silbato muchos aprovecharon para ir al baño, otros a comprar y ¡ojo! hasta se pusieron a saltar como si de calentar para el segundo tiempo se tratara, para entrar en calor, combatir el frío y mantener encendida la energía.

Cada uno volvió a su lugar, como si de una cábala momentánea se tratara, y comenzó la segunda mitad.

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Al principio, pequeños susurros se escuchaban acompañando el juego. La atención estaba repartida entre la pantalla y las voces de todos hasta que, de repente, sin aviso, de miles de gargantas se desprendió un grito al unísono:

-¡GOOOOOOOOL!-

El segundo de Argentina. El segundo de Messi.

Uno ve jugar a esta selección y dice “uf, cuánto tuvieron que pasar los jugadores e hinchas de anteriores camadas para poder verlos disfrutar así dentro del campo de juego”. Porque ahora son un espectáculo. Nadie imaginaba vivir un debut mundialista con tanta tranquilidad.

23.39. Como si todavía se pudiera gritar más fuerte, llegó el tercero del capitán que descolocó a todos. Nadie lo veía venir. La expresión de asombro en todos era genuina. Con este gol, Messi igualó el récord de Miroslav Klose de 16 goles en copas del mundo.

¡Y te lo quieren seguir discutiendo…!

A los 80 minutos del partido, el diez se retiró del campo de juego para dejarle su lugar a Nico Paz. Los aplausos no tardaron en llegar al compás de la reverencia “Messi… Messi… Messi”.

Y como si se tratara de una escena ya escrita, una ráfaga de viento llegó de manera inesperada para hacer que la bandera celeste y blanca flameara en el aire, como una última postal de una noche que quedaría guardada en la memoria de todos los presentes.

Con el capitán fuera de la cancha, poco a poco algunos hinchas comenzaron a retirarse del lugar sin molestar a quienes decidieron quedarse hasta el final.

Cuando el árbitro pitó el final del partido, volvieron una vez más los aplausos. Cada persona presente emprendió la vuelta a sus hogares de manera tranquila y ordenada.

La fiesta argentina no se vivió solo en Kansas City, Estados Unidos, sino que también tuvo su capítulo especial en Buenos Aires, en la Plaza Seeber.

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El sueño de defender la copa levantada el 18 de diciembre de 2022 ya arrancó. La tercera estrella sigue brillando sobre el escudo argentino.

Una vez más. Como cada cuatro años, comenzó el sueño hacia un nuevo camino mundialista. Y cómo no ilusionarse, si tenemos al mejor jugador del mundo y un equipo que nunca nos dejó a gamba y vuelve a hacer creer a todo un país.

El Mundial para pocos

KANSAS CITY, MISSOURI - JUNE 16: Fans of Argentina show their support during the FIFA World Cup 2026 Group J match between Argentina and Algeria at Kansas City Stadium on June 16, 2026 in Kansas City, Missouri. (Photo by Maja Hitij - FIFA/FIFA via Getty Images)

Sebastián Bidart

En la mesa de un bar, entre vasos de café frío y celulares abiertos con páginas de vuelos, cuatro hinchas argentinos hacen cuentas que nunca cierran. Uno anota precios en una servilleta. Otro compara millas. Un tercero calcula cuántas cuotas le quedan disponibles en la tarjeta. Afuera llueve, pero adentro nadie habla del clima. La conversación gira alrededor de una sola obsesión: llegar al Mundial 2026.

Un hincha con la camiseta transpirada, una bandera atada al cuello y los ahorros de toda una vida puestos en un viaje imposible fue una imagen que durante décadas definió la Copa del Mundo. Una competencia que, además de fútbol, también funcionó como una peregrinación popular. Una fiesta global donde convivían idiomas, culturas y clases sociales.

Pero algo cambió. En 2026, el torneo que organizan Estados Unidos, México y Canadá no solo es el más grande de la historia. También es el más caro. Son 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones. Más ciudades, más estadios, más patrocinadores y más millones. También más distancia entre el espectáculo y quienes históricamente le dieron identidad.

Las entradas para la final podrían superar los 6.000 dólares, mientras que algunos paquetes premium ya rozan los 11.000. Cifras impensadas décadas atrás, cuando asistir a una Copa del Mundo todavía era un sueño económicamente posible para gran parte de la clase media futbolera.

Y los costos no se explican solo por las entradas. Para un hincha argentino, asistir al Mundial 2026 puede implicar un gasto total superior a los 25.000 dólares, incluso en un viaje austero. Según estimaciones de agencias de viaje y plataformas como Turismocity, un paquete que incluye vuelos, alojamiento y entradas para la fase de grupos puede rondar los 20.000 dólares, mientras que los pasajes ida y vuelta hacia Estados Unidos oscilan entre 1.300 y 2.500 dólares, dependiendo de la ciudad de destino y del momento de compra. A esto se suma la estadía, que en varias sedes puede superar los 600 dólares por noche en plena competencia.

Los traslados internos representan otro desafío: a diferencia de Qatar 2022, donde todas las sedes estaban concentradas en un territorio reducido, este Mundial se jugará en 16 ciudades distintas, lo que obligará a muchos hinchas a sumar vuelos domésticos, trenes o extensos viajes por carretera para seguir a sus selecciones.

La transformación no ocurrió de golpe. Fue progresiva. Estados Unidos 1994 representó el inicio de la expansión comercial moderna de la FIFA. Francia 1998 consolidó el marketing global y la lógica de los grandes patrocinadores. Corea-Japón 2002 elevó los costos con la primera organización compartida y una infraestructura gigantesca. Alemania 2006 incorporó nuevas tecnologías de control y venta de entradas. Sudáfrica 2010 intentó sostener cierta accesibilidad local con tickets subsidiados para residentes.

Brasil 2014 convivió con protestas por el gasto público y el aumento del costo de vida. Rusia 2018 comenzó a diferenciar claramente entre el público local y el internacional mediante sistemas de precios segmentados. Y Qatar 2022 se convirtió en una experiencia casi completamente premium, con paquetes corporativos, digitalización total y hospedajes inaccesibles para buena parte de los hinchas sudamericanos.

Muchos recuerdan todavía las imágenes de Doha: fanáticos durmiendo en aeropuertos, departamentos compartidos entre desconocidos y campamentos improvisados para abaratar costos. El Mundial 2026 parece llevar esa lógica al extremo.

Por primera vez, además, la FIFA tomó el control total del sistema de venta e implementó precios dinámicos, un mecanismo que modifica el valor de las entradas según la demanda. También habilitó un sistema oficial de reventa con comisiones incluidas.

La consecuencia fue inmediata: entradas revendidas por cifras récord y paquetes exclusivos pensados para un público de alto poder adquisitivo.

Las críticas crecieron al mismo ritmo que la demanda. Pero Gianni Infantino defendió públicamente el nuevo modelo. “Tenemos que mirar el mercado”, aseguró el presidente de la FIFA cuando fue consultado por los precios.

Y fue todavía más lejos al comparar el valor de las entradas con el deporte estadounidense: “En Estados Unidos no podés ir a un partido universitario por menos de 300 dólares”.

El público objetivo también cambió. Empresas, paquetes hospitality, experiencias VIP y turistas deportivos ganan espacio frente al hincha tradicional que ahorra durante años para seguir a su selección.

Aunque en Argentina ocurre algo diferente. Incluso en medio de crisis económicas permanentes, el Mundial sigue funcionando como una obsesión colectiva.

En un encuentro de hinchas organizado en Buenos Aires para compartir estrategias de ahorro y posibles alojamientos, las conversaciones parecen más cercanas a una reunión financiera que a una charla futbolera. Se habla de préstamos, de vender objetos personales, de dormir en micros o de cruzar ciudades enteras para conseguir un hotel más barato.

“Es como si quisieran hacer negocio con nuestra pasión”, dice Soledad Aldao, desarrolladora de software, mientras revisa precios desde su notebook. Cuenta que evalúa vender el auto para poder comprar entradas.

 

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A pocos metros, Matías Celestino escucha en silencio. Tiene 43 años y quiere viajar junto a su esposa y su hijo. Ya agotó tarjetas de crédito, organizó rifas y pidió ayuda a familiares y vecinos. “El Mundial está por encima de cualquier cosa”, dice, casi sin dudar. Las cuentas no cierran, pero la lógica tampoco pasa por ahí. Lo importante es estar.

Las historias de Soledad y Matías no son casos aislados. Para el sociólogo Pablo Alabarces, especialista en cultura futbolera y profesor de la Universidad de Buenos Aires, el fenómeno toca una dimensión más profunda de la identidad argentina. En una entrevista publicada por The New York Times el 6 de mayo de 2026, explicó que la Selección y la Copa del Mundo ocupan un lugar excepcional dentro de la cultura popular del país. Desde esa perspectiva, advirtió que la creciente elitización del torneo puede transformar la experiencia misma de las tribunas. Si los costos expulsan progresivamente a los sectores populares y de clase media, sostuvo, el riesgo no es únicamente económico. También cambia quiénes participan de la fiesta y qué tipo de ambiente se construye en los estadios.

Quizás ahí esté la verdadera transformación del fútbol moderno. No en la cantidad de selecciones y equipos. No en los estadios inteligentes. Ni siquiera en los miles de millones que mueve. Sino en el precio que hay que pagar para sentirse parte.

Mientras la FIFA rompe récords de ingresos y de demanda, en bares, grupos de WhatsApp y reuniones improvisadas por todo el país, miles de argentinos siguen haciendo cuentas imposibles para intentar llegar.

Kylian Mbappé, de Bondy a ser el símbolo de una generación francesa

Por Nazareno López

Kylian Mbappé no es solo uno de los estandartes y líderes de la selección de Francia en el campo de juego, sino también un modelo a seguir para todos los jóvenes de su país. Se ha convertido en un símbolo en los adolescentes de los barrios humildes y para la comunidad inmigrante en el país galo, siendo el portavoz de una gran parte de los afroeuropeos que habitan en Francia.

Criado en Bondy, un suburbio de clase popular en las afueras de París de donde también salieron jugadores importantes como William Saliba y Randal Kolo Muani y donde no sobraba el dinero ni los lujos, pero sí los sueños, mencionó Kylian en una carta dirigida a los jóvenes de Bondy.

Allí vivió toda su niñez junto a sus padres, ambos afrodescendientes, y sus dos hermanos Jirès y Ethan, con los que todas las noches soñaba con ser futbolista en una habitación que estaba plagada de posters de jugadores, los más repetidos: Ronaldo y Zidane.

Kiki se consagró campeón del mundo en 2018 con Francia siendo pieza clave en el equipo de Didier Deschamps. Anotó 4 goles en el torneo y uno de ellos en la final. Con la camiseta número “10” en la espalda como su inspiración Zizou veinte años antes, Mbappé le dio a Francia su segunda estrella. Logró ganar la copa como su ídolo, pero ahora debía ser ese referente en lo extradeportivo para toda la juventud como así lo fue Zidane.

El 30 de junio de 2024, en plena Eurocopa, hubo elecciones legislativas en Francia y tras conocerse el triunfo en la primera vuelta de la extrema derecha Kylian no se quedó callado. Llamó a frenar el avance del partido Agrupación Nacional, comandado por Marine Le Pen, con la cual ha tenido varios cruces. Tras esto, la candidata Le Pen criticó a Mbappé por involucrarse en la política francesa. Según ella, los famosos no deben tomar posición, sino más bien permanecer neutrales, a lo cual Kylian le respondió con críticas a su partido y explicó el peligro que sería para la comunidad afrodescendiente e inmigrante en Francia que ellos alcancen el poder.

No se lo suele vincular a Kylian con algún partido político pero sí con el presidente de Francia Emmanuel Macron, con el cual sostiene una sólida relación al punto de que Macron convenció a Mbappé a quedarse en el PSG en el año 2022.

Mbappé puede decir que así como su ídolo Zidane, se convirtió en un ejemplo tanto dentro y fuera de la cancha. Por sus goles en mundiales, en el Paris Saint-Germain y en el Real Madrid, pero también por ser el portavoz de una comunidad que fue segregada y de Bondy, donde con murales lo recuerdan todos los días y sueñan con lograr lo que él también alguna vez soñó.

La “Pulga” y el “Bicho” que conquistaron el reino del fútbol

Por Mateo Mekler

Cada generación tiene sus propios protagonistas en el mundo del fútbol y nosotros fuimos testigos de una de las rivalidades más grandes que alguna vez existió en la historia de este deporte. Conocidos como la “Pulga” y el “Bicho”, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, llegaron al punto más alto que un futbolista puede soñar, de diferentes formas pero ambos pudieron brillar y, en estos momentos, están en su último Mundial. Ambos comparten algo en común: un talento enorme y una dedicación que roza la locura para estar en su lugar.

El actual capitán de la Selección Argentina pasó por un problema complejo y costoso tras ser diagnosticado a los 9 años con un déficit de la hormona del crecimiento (GHD), una afección poco común que limitaba el desarrollo de sus huesos y músculos. A sus 11 años tenía una estatura de 1.32 metros, el equivalente a un niño promedio con una edad de nueve. Con su condición parecía imposible poder triunfar en este deporte, pero se sometió a un tratamiento que tuvo un costo total de 35 mil dólares, el cual en un principio lo financió la Fundación Acindar, empresa para la cual trabajaba su padre Jorge Messi, hasta encontrar una forma de pagarlo por otro medio. Finalmente, viajó a Barcelona para probarse en el conjunto “Azulgrana” y conocieron a Carles Rexach, secretario técnico del club, quien quedó sorprendido con su gambeta y decidió que el equipo “Culé” se haga cargo del tratamiento.

Por otro lado, tenemos al pentacampeón de la UEFA Champions League, nacido en el barrio de San Antonio, uno de los más pobres de todo Portugal. Su padre era adicto al alcohol, consecuencia de una depresión profunda tras pelear en la Guerra de Ultramar, en la que algunos territorios africanos querían independizarse del país europeo y lograron su cometido. Cuando su madre Dolores estaba embarazada de él en 1984, al ser consciente del crítico momento económico en el que estaban, decidió ir con un médico para evitar el nacimiento de su hijo por no poder criarlo adecuadamente, pero el doctor rechazó la solicitud.

Tiempo después, Cristiano encontró en el fútbol una posible vía de escape para él y su familia. En su adolescencia se formó en las inferiores del Sporting Lisboa, tras partir de la Isla Madeira a sus 11 años sin sus padres y en busca de un sueño. Posteriormente, se dio cuenta de que debía mejorar su delgado físico y, con su compañero Semedo se metían por las noches al gimnasio del club que estaba cerrado. Esta situación le trajo varios problemas, debido a los constantes avisos del guardia de seguridad de dicho establecimiento a los directivos del equipo. A sus 15 años, tuvo que operarse a corazón abierto por problemas cardíacos y, después de recuperarse, siguió con sus entrenamientos de manera cotidiana. La situación financiera no había mejorado en esos momentos y con su amigo Fabio Paim iban a un restaurante de comida rápida todas las noches para pedir los alimentos que ya no servían para la venta al público.

La “Pulga” y el “Bicho” recorrieron diferentes caminos para conquistar el reino del fútbol, en el que arrancaron como pequeñas criaturas, pero ambos terminaron convirtiéndose en los reyes de la selva. Vamos a presenciar la última Copa del Mundo en la que los “leones” van a estar presentes, pero su legado e historia van a quedar de ejemplo para todas las especies.