viernes, abril 24, 2026
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Pablo Martínez: “Los medios de comunicación son más que un negocio”

Por Franco Zabala

El conductor del programa “Loco, ¿no te sobra una moneda?” y presidente de la cooperativa bajo la que funciona FM Ahijuna de Bernal opinó sobre los objetivos de los medios autogestionados.

La radio en la que trabaja Pablo nació como un efecto de la crisis de 2001, frente a la ausencia de medios que representaran los intereses y problemas del sector social al que pertenece.

-¿Cuántas personas trabajan?
—Somos 14. Hace bastante tiempo que se mantiene estable, siempre rondamos ese número.

Esta cifra incluye únicamente a las personas que están todos los días en la radio, ya sea como conductores, columnistas o locutores. Las participaciones varían desde proyectos sostenidos en el tiempo hasta programas que todavía están en etapa de definición, como los magazines.

Este proyecto, que comenzó con un espacio en el aire y un par de micrófonos, hoy cuenta con una página web y transmisión por streaming. Pablo remarcó la dificultad de este formato, por la necesidad de sumar una persona que se dedique exclusivamente a manejar y operar el programa.

La radio también transmite los partidos de Argentino de Quilmes, siguiendo su campaña desde hace diez años.

La elección de los temas a tratar siempre está condicionada por el capital económico y los recursos humanos disponibles. “Son las personas las que definen un medio de comunicación”, aclaró Pablo, en referencia al desafío de encontrar el equilibrio entre la inversión de dinero y los especialistas capaces de aprovecharla.

“Poner no es solo poner guita, hay que aclararlo. Muchos medios en Argentina se han sostenido con el tiempo gracias al laburo. El tiempo es valiosísimo.”

La radio es una cooperativa antes que una empresa. Aunque haya espacio para transmitir ocho horas, Ahijuna tiene como objetivo principal proyectar a quienes necesitan un lugar, y no ofrecer un esquema de empleo fijo.

-¿Notaron algún cambio desde la eliminación de la pauta, medida propuesta por Milei?

—La pauta privada funciona con medios privados. El modelo de negocio del streaming todavía no está claro; solo los cinco o seis canales más conocidos pudieron despegar. La pauta pública es una caja negra en la que no hay criterios claros de distribución.

El dato más relevante que expuso Pablo fue el porcentaje que recibían las radios cooperativas: “Solamente el 1% de la pauta pública iba para las radios cooperativas; el resto siempre fue para medios privados”.

El funcionamiento de FM Ahijuna está a cargo de una comisión de conducción. Esta no controla la línea editorial del medio, sino la gestión de la cooperativa. Ese espacio ya participó de diplomaturas y talleres, e incluso colaboró con instituciones prestigiosas como la Universidad Nacional de Quilmes.

“De esas formas también estás comunicando, no solamente haciendo radio.”

Una vez por año se reorganizan los lineamientos bajo los cuales funcionará la radio. A partir de ellos se definen el uso del dinero disponible, las personas involucradas y los proyectos que quieran llevarse a cabo.

-¿Cómo se hace para formar parte de la cooperativa?
—Es un proceso. Los que estamos llevamos ya 20 años y por aquí pasan unas 200 personas semanalmente, pero no todos están interesados en gestionar un medio.

Pablo detalló que el rol de cada persona en la cooperativa depende más de sus intenciones que de las necesidades puntuales de la radio. Así, se incluyen desde los socios hasta algunos colaboradores que, a pesar de llevar décadas en el lugar, no perciben ningún rédito económico.

“Somos una necesidad. La información es un derecho que tiene cualquier ciudadano y estoy convencido de que aportamos a que la comunicación sea más democrática”, cerró Martínez, sobre la importancia de las radios comunitarias.

El Indio Gómez: el hombre de los botines blancos

Por Gerónimo Micheltorena

Los botines de colores forman parte de la vida cotidiana del fútbol en la actualidad. Sin embargo, en los años 70, nadie se atrevía a usarlos hasta que apareció alguien que rompió con esa costumbre. Omar El Indio Gómez dejó una marca en el fútbol argentino que consiste en ser el primer futbolista en atreverse a usar unos botines blancos que llamaban la atención de sus compañeros y hasta de sus rivales.

La historia de los míticos botines blancos nace el 28 de junio de 1975 por la 18° fecha de la Primera B. Quilmes y Nueva Chicago se enfrentaron en el estadio de Vélez. El encuentro terminó en empate (0-0) pero lo trascendente no fue el resultado. Previo al encuentro la marca de ropa deportiva Fulvence decidió hacer una propaganda con los jugadores del Cervecero. Entre esa ropa que recibieron se encontraban los botines blancos emblemáticos. Las sesiones de fotos se hacían a 150 metros del vestuario y la pereza del Indio de caminar 300 metros para cambiarse sus zapatos hizo que se lo recuerde como aquel “loco” de los botines blancos.

La primera etapa de Gómez en el Cervecero fue para el recuerdo, perteneció al plantel que ascendió a Primera División en 1975 y que tres años después ganaría el Metropolitano de 1978 en un partido definitorio contra Rosario Central (3-2). Aquel plantel contaba con jugadores extraordinarios como Bernabé Palacios, Jorge Gáspari, Horacio Bianchini y Hugo Tocalli, a pesar de tantas estrellas. El Indio Gómez era el referente de aquel equipo, que es recordado por todos sus compañeros

Jorge Gáspari, ciudadano ilustre de Quilmes y ex compañero del Indio en el Cervecero entre 1976 y 1978, sostuvo: “El indio fue una persona genuina para el club y para la ciudad, que se formó en juveniles y que logró tener un sello en el fútbol argentino gracias a esos botines”. 

Horacio “El Tano” Bianchini, ex jugador y compañero de Gómez en aquel Quilmes campeón de 1978, afirmó: “El indio es un ídolo que tiene toda la hinchada de Quilmes; era un tipo querible y amable que siempre nos daba alegrías cuando jugaba”.

Lo más recordado acerca del Indio son aquellos botines fuera de época que usaba. Sin embargo, en su segundo ciclo con el Cervecero (1987-1990) dejó grandes anécdotas. En su partido de regreso al club lució sus botines blancos tan icónicos, pero el show se lo llevó su aterrizaje en un helicóptero modelo Bell 47 en el terreno de juego previo al partido contra Deportivo Merlo por la Primera B Nacional.

Su regreso al fútbol argentino fue muy significativo para Quilmes, ya que era la vuelta del hijo pródigo que un día se había ido por un bien al club. Su salida en 1979 le permitió a la institución estar al día con la paga del plantel y que pudiera disputar la Libertadores de ese mismo año. La venta del Indio fue al Tornado de Dallas, que militaba en la Major Indoor Soccer League (MISL), una liga de Estados Unidos dedicada al futsal que dejó de existir en 1992.

Tras no asentarse del todo en el futsal estadounidense fue cedido a Newell’s en 1979 por seis meses, no logró estar conforme y regresó a Estados Unidos. Su siguiente destino serían los New York Arrows en 1980. Luego de dos años con los Arrows fue vendido a los Wichita Wings, donde vistió la camiseta por cuatro años (1982-1986). Luego de esos seis años en el fútbol estadounidense volvió a Argentina para jugar en el club de sus amores, Quilmes. Desde 1987 a 1990, el público quilmeño supo ver a un Indio Gómez mayor a aquel pibe que se había ido hace ocho años atrás, pero la magia y los botines blancos que lo caracterizan seguían acompañándolo.

Sin embargo, su carrera no finalizó como todos lo esperaban. Decidió emigrar nuevamente a la MISL para volver a los Wichita Wings luego de tres años con el Cervecero. A pesar de no haberse retirado con los colores blancos y azules, el amor del hincha por Gómez es eterno. Toda su historia con el club logró que tenga una tribuna a su nombre en la cancha de Quilmes, siendo una clara muestra de reconocimiento.

El 4 de mayo de 2021, en la localidad de Florencio Varela, el Indio falleció por culpa del COVID. A pesar de que no se encuentre con vida, su historia continuará, será reconocida por todo fanático del fútbol, y la gente, al ver unos botines blancos en el verde césped de una cancha de fútbol, recordará al Indio Gómez como aquel pionero de los botines blancos.

Francisco Cerúndolo, el tenista argentino que está a un paso de recibirse de licenciado

Por Magalí Robledo

Viernes 13 de diciembre de 2024. Rendir un examen de Derecho II de 8 a 9.15 para luego ir directo al Mayling Club y competir con el Club Belgrano en el Interclubes de Primera División de tenis parece ser algo normal en la vida de Francisco Cerúndolo. Sin descuidar su carrera como deportista, Cerúndolo sigue con sus estudios y está a nueve materias de recibirse de la Licenciatura en Management con orientación en Economía y Finanzas en la Universidad de Palermo. 

Francisco Cerúndolo, tenista argentino actual 19° del ranking ATP, con 27 años es una de las raquetas más importantes de la Argentina. Entre buenos y malos resultados, no deja de lado sus estudios, como cuando era chico e iba al Colegio Esquiú, de doble escolaridad y bilingüe en el barrio porteño de Belgrano, mientras empezaba a dar sus primeros pasos en el tenis.

“Fran siempre tiene un tiempo para estudiar y dar sus materias desde cualquier lugar y acordando con la Universidad de Palermo, que tiene un sistema muy bueno”, cuenta Alejandro Cerúndolo, su padre. En 2020, Francisco ganó su primer ATP Challenger de Split en Canadá frente a Pedro Sousa por 4-6, 6-3 y 7-6 (7-4) y a la vez rindió tres parciales. Los tenistas por los calendarios ajustados de sus competencias, los viajes y los entrenamientos dejan de lado sus estudios para dedicarle todo su tiempo a la carrera profesional. Pero no fue el caso de Cerúndolo.


En 2017 empezó a estudiar Economía en la Universidad de Columbia en Estados Unidos, donde aprobó el primer semestre. Luego de su breve paso por ahí, regresó a Argentina donde se anotó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) para continuar sus estudios durante un año y medio. Como no podía llevar la carrera y sus partidos de tenis a la vez, por los horarios y falta de tiempo, es que decidió irse de ahí y estudiar en la Universidad de Palermo que tiene una alianza como socio educativo con la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) para que los deportistas accedan a distintas carreras de manera online.   

El tenis es un deporte muy mental en el que no se puede recargar la presión sobre un compañero. Se debe manejar una templanza y tranquilidad absoluta dentro de la cancha. “La carrera viene a balancear en muchos aspectos la vida del deportista e incluso a traer calma cuando las cosas no van como se pensó que iban a ir. Los ordena con la rutina, les da otra cosa en que pensar más allá de su deporte”, comenta Julia Benet, psicóloga deportiva y ex jugadora de la selección argentina de vóley y de beach volley. La universidad es aquel refugio cuando los resultados deportivos no llegan.

La familia Cerúndolo respira y vive por el deporte (tenis y hockey), y a su vez por los estudios. Francisco es el mayor de los tres hermanos. Su papá es un ex tenista e instructor de tenis; su madre, María Luz Rodríguez, además de haber practicado este deporte es psicóloga deportiva. Por otra parte, su hermano Juan Manuel de 23 años es tenista y su hermana, Constanza de 25, en cambio juega al hockey y estudió las carreras de Economía y Administración.

Si bien de chico era bastante tímido y calentón, es algo que cambió a lo largo de su vida. Antes rompía raquetas, se peleaba con su entrenador y hasta con su familia. Ahora, Cerúndolo es un tenista que si bien controla su temperamento a veces se desconoce y toda esa tranquilidad desaparece y vuelve a ser ese joven que lanzaba cosas. A pesar de todo logró mantener una estabilidad emocional que le permitió ser más agresivo en su juego y controlar más los impulsos que lo llevaban a cometer errores no forzados.

Conocido por su fuerte golpe de derecha, de un gran nivel ofensivo y con un drive muy característico y pesado, Cerúndolo es muy inteligente en su juego y somete a sus rivales con un tenis de una velocidad muy alta.

 

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Pese a las grandes críticas que recibe en las redes sociales, por algunas derrotas inesperadas en partidos donde lograba sacar una amplia ventaja desde el arranque, Cerúndolo hace oídos sordos y sigue enfocado en lo suyo. Hoy es una de las grandes promesas del tenis argentino, ya sea por su rápido ascenso en el ranking ATP o por las victorias a grandes tenistas ubicados en el top 10, como a Casper Ruud por 6-4 y 6-2 el 25 de marzo de este año por los octavos de final del Masters 1000 de Roma. Si bien en estos últimos meses no está en un gran presente, tiene todo lo necesario para escribir grandes capítulos en la enorme y exitosa historia del tenis argentino.

Sonrisa al cielo de oreja a oreja y brazos extendidos. Esa fue la primera imagen de un festejo más que esperado. Una señal de desahogo y de un logro cumplido. Un premio a la perseverancia y constancia de no bajar los brazos desde los cinco años. Desde que en julio de 2020 ganó su primer título ATP 250 de Bastad en Suecia frente a Sebastián Báez por 7-6 (4) y 6-2 hasta el último en julio de 2024 contra Lorenzo Musetti en el ATP 250 de Umag en Croacia, Cerúndolo se mantuvo con la cabeza firme y concentrada entre su licenciatura y su carrera tenística, tal así que logra su idea de poder estudiar y competir, ya que desde un principio él decidió empezar su carrera universitaria por si no le llegaba a ir en el tenis para no terminar como profesor, así como su padre.

A 45 años de un hito del basquetbol argentino

Por Marcos Giménez, Lourdes Caruso, Nicolás González y Joaquín Porto

La selección argentina de básquet consiguió un hito histórico cuando el 29 de agosto de 1980 le ganó a Brasil 85-75, consagrándose campeón invicto del segundo torneo Panamericano Junior en la historia, que se disputó en Buenos Aires.

El torneo se desarrolló entre el 24 y el 29 de agosto en los estadios de Obras Sanitarias y Ferro Carril Oeste, siendo únicamente para jugadores nacidos a partir de 1961. El campeonato fue un todos contra todos a una vuelta, en el que participaron las selecciones de: Argentina, Brasil (último campeón en 1976), Venezuela, México, Uruguay y Paraguay. Fueron los únicos equipos en competencia, ya que Estados Unidos, Panamá y Canadá no se presentaron.

La albiceleste, dirigida por Alberto Trama, estaba integrada por Héctor Haile, Rubén Ibarra, Aldo Yódice, Fernando Romero, Adrián Filloy, Eduardo Andreoli, Daniel Barrales, Miguel Mesiano, Javier Maretto, Jorge Faggiano, Daniel Aréjula, y Marcelo Duffy. Los últimos cuatro, junto con Trama, venían de conseguir el año anterior el tercer puesto en el primer mundial sub19 de la historia, que se llevó a cabo en Fortaleza, Brasil quedando por detrás de Estados Unidos y el anfitrión.

En la fecha inaugural, desarrollada el 24 de agosto en Ferro, Argentina aplastó a Paraguay 106-51. Destacando la actuación del escolta Aréjula, que fue el máximo anotador del partido con 37 puntos, seguido por Duffy (22), Maretto (20) y, los restantes, se dividieron entre los demás.

Al día siguiente se jugó la segunda fecha, nuevamente en Ferro, donde la albiceleste venció 90-68 a Uruguay. Fue un partido parejo en los primeros minutos, pero en el segundo tiempo Argentina logró estirar la diferencia y calmar las aguas. En algunos lapsos  apareció Duffy, la figura del partido, quien cambió el juego y anotó 20 puntos, Aréjula (18), Faggiano (17) y el resto fue hecho por los demás.

La tercera jornada, disputada el 26 de agosto, Argentina volvió a mostrar su jerarquía derrotando 93-81 a México,con otra gran actuación de Duffy que hizo 31 puntos, en un partido en el que la única vez que estuvo en desventaja fue a los 4 minutos del primer tiempo. Durante el final de la primera mitad, el partido estuvo momentáneamente interrumpido debido a que Aréjula, en una volcada, dobló el aro y obligó a que fuera cambiado.

Para la cuarta fecha, la Selección, que llegaba como puntera con ocho unidades, tenía la oportunidad de consagrarse campeona una jornada antes, si lograba vencer a Venezuela (que aún mantenía chances) y si Brasil, que estaba un punto por debajo, caía ante Uruguay. En el partido, el conjunto albiceleste fue contundente y ampliamente superior ante la Vinotinto, a la que venció por 92-74. Destacaron las actuaciones de Maretto y Duffy, quienes anotaron 20 puntos cada uno, y de Barrales, que aportó 14 unidades. Por su parte, Brasil logró una ajustada victoria por 69-65 frente a Uruguay, dejando la definición del campeón para la última fecha del torneo.

La jornada final se disputó en el Estadio de Obras Sanitarias el 29 de agosto a la noche, con Argentina como líder con un punto por encima de Brasil. A pesar de que en la previa el partido parecía parejo, fue un dominio de los dirigidos por Trama, quienes estuvieron siempre por encima en el marcador hasta que, a falta de tres minutos, el conjunto brasilero se puso a 5 puntos.

Afortunadamente, la reacción argentina fue inmediata y terminó logrando una ventaja de 10 puntos, que dejó un resultado final de 85-75 a favor del seleccionado albiceleste, terminando así el campeonato de manera invicta y con un promedio de 93 puntos por partido. La figura del partido fue Maretto, quien anotó 27 puntos, seguido por Aréjula (24) y Duffy (16). Este último terminó siendo el MVP del torneo y el máximo anotador de la selección, haciendo un total de 109 puntos en todo el Panamericano y un promedio de 21,8 por partido.

En una entrevista hecha en 2018 para el canal de youtube “Ciudad del Básquet”, Jorge Faggiano habló sobre esa generación y destacó: “Fue una selección que fue un recambio generacional importante para la época”. El ex basquetbolista enfatizó la relevancia de esta camada debido a que tuvieron varios éxitos deportivos juveniles después de varios años, como los mencionados anteriormente.

De aquella destacada generación, Faggiano, Duffy, Maretto, Aréjula y Barrales fueron los que tuvieron trayectorias más destacadas en el básquet nacional, con convocatorias a la selección mayor y participación en distintos torneos internacionales.

 

Independiente-Real Madrid, Nueva York y el cortito de Ferenc Puskas

El Club Atlético Independiente es reconocido internacionalmente como uno de los equipos más ganadores del mundo, y son muy recordadas sus múltiples presentaciones ante equipos europeos, como en su exitosa gira europea de 1953 o sus actuaciones en la Copa Intercontinental. Pero menos conocida fue su aventura por Norteamérica a mediados de 1965, gira que cerraría en Nueva York ante ni más ni menos que el Real Madrid.

IEl 27 de agosto, un estimado de entre 12 mil y 15 mil curiosos se acercaron al Downing Stadium en la Isla Randall al oeste de Manhattan. Recinto que en su apertura vio a Jesse Owens clasificarse a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Pero en está ocasión no había una carrera de 100 metros, sino un partido de fútbol, o bueno, lo que ellos llamaban “soccer”, un deporte al que veían solo como un pasatiempo de los inmigrantes europeos de bajos recursos.

Según relata el diario Crónica, el partido fue un duelo de estilos. El Madrid mostraba un juego más directo con pelotas largas mientras que Independiente desplegaba su juego asociado de posesión y buen toque que lo llevó a generar algunas situaciones de gol. Pero fue el Real Madrid el que se puso en ventaja cuando un remate rasante de 30 metros del zaguero blanco Tejada encontró el fondo de la red para el 1-0 de los europeos a los 32 minutos.

Poco después empezó la debacle. Mario Rodríguez encaraba al arco libre de marca cuando fue derribado por el defensor madridista Miera y el árbitro italo-estadounidense Aldo Clemente no sancionó nada. Frustrado, Rodríguez se levantó y le propinó una cachetada a Miera, desatando una batalla campal que se extendió a las tribunas ante la mirada incrédula de la policía. El árbitro fue capaz de calmar las aguas pero el clima había quedado caldeado.

Independiente salió con mucho ímpetu a buscar el empate mientras el Real Madrid protestaba y hacía tiempo, realmente parecía una final del mundo. Promediando la mitad del segundo periodo, una combinación magistral entre Bernao y Avallay permitió a este último asistir a Savoy, que definió frente a Bentancourt para marcar el merecido 1-1.

Savoy a ser grande

Quedaba mucho tiempo por delante e Independiente se sentía superior. Al minuto 29, Mario Rodríguez quiso gambetear a Bentancourt y el arquero español lo bajó de una patada. El árbitro del partido inicialmente no sancionó nada, pero ante la incesante protesta del equipo argentino y el “acting” de Rodríguez rodando en el suelo, Clemente acabó cambiando su decisión y marcó penal para Independiente.

Y ahí sí, volaron piñas, empujones, cachetazos mientras desde la tribuna llovían latas de cerveza sobre el campo de juego. En medio del tumulto el legendario delantero húngaro Ferenc Púskas (foto) le propinó un cortito en el vientre al árbitro del partido, que rodó por el suelo antes de levantarse para expulsarlo a él y a Paco Gento.

Puskas en una foto de archivo.

Llegó el momento de la ejecución, el uruguayo Tomás Rolán fue el encargado, rematando de derecha cruzado al palo izquierdo, donde ya esperaba Bentancourt para contener la pelota con las manos. Y se armó el round 3, Zoco arrancó a repartir mientras los de Independiente respondían, Rolán derribó a Veloso para luego pisarle los riñones, mientras Ferreiro arrinconaba a Agüero contra el banderín del córner.

Fue entonces que el árbitro Clemente tuvo la idea de suspender el partido, Independiente abandonó la cancha mientras que el Real Madrid, por recomendación de su banco de suplentes, permaneció en el campo. Parecía que los jugadores del rojo estaban listos para cambiarse e irse al hotel, pero se llegó a un acuerdo y el técnico de Independiente, Manuel Giúdice, les recomendó a los suyos que pasen la pelota por los laterales en los 6 minutos que quedaban. Y así fue, el partido terminó 1-1 y los jugadores se abrazaron como si nada hubiese pasado.

Así Independiente terminó su gira por Norteamérica con una buena actuación futbolística manchada por una batalla campal en lo que fue su preparación antes de viajar a Italia para disputar la ida de la Copa Intercontinental frente al Inter.

Hace 45 años, Williams ganaba su primer titulo en la F1

Por David Correa, Malena Banza, Bautista Daquarti y Thiago Marti

Dicen que en la vida siempre hay una primera vez para todo y Williams Racing, escudería británica de la Fórmula Uno, tocó el cielo con las manos el 31 de agosto de 1980, cuando se coronó campeón del campeonato de constructores en el Gran Premio de Países Bajos y empezó a escribir las primeras páginas doradas de su historia en la Máxima.

Esa tarde, en la que el brasileño Nelson Piquet se quedó con la victoria al volante de su Brabham BT49, quedó marcada por el cuarto lugar obtenido por el argentino Carlos Reutemann, quien le brindó los cuatro puntos que necesitaba el equipo para conquistar el título a falta de dos carreras por disputar.

Aquel año fue todo color de rosas para la escudería fundada por Frank Williams, ya que además de obtener el primer trofeo para sus vitrinas, Alan Jones, su piloto número uno, fue campeón del mundo de la Fórmula Uno. Para “Peter Pan”, de 34 años en ese entonces, es el único campeonato obtenido en la categoría reina del automovilismo.

Alan Jones, Montreal 1980, Williams FW07B | Williams f1, Racing, Motor racing

Williams obtuvo 120 puntos entre todas las carreras. El australiano cosechó 71 unidades, producto de cinco victorias, incluida la lograda en el Gran Premio de Canadá donde se consagró campeón mundial. Por su parte, el santafesino aportó 49 y una victoria en su haber, en el mítico circuito de Mónaco.

Sin embargo, para Reutemann no fue un año sencillo. Tras una decepcionante temporada previa en el equipo Lotus, el argentino se unió a los británicos en busca de un crecimiento inmediato. A pesar de sus deseos, había firmado un contrato con un polémico detalle: si en una carrera estaba delante y su compañero detrás, a una distancia menor a siete segundos, debía dejarlo pasar sin resistencia alguna. En el único triunfo de “Lole”, Jones, el piloto número uno de la escudería, había abandonado.

Este vínculo fue tan visible que algunos pilotos se vieron perjudicados por la postura “protectora” del argentino hacia el australiano. “Querían hacer ganar por segunda vez consecutiva a Jones, sin tener en cuenta que en 1980 ese título lo habría ganado yo, de no haber sido porque Reutemann, cumpliendo lealmente con su rol de escudero, me quitó puntos preciosos que favorecieron al australiano”, afirmó Nelson Piquet en un medio de su país. Un año después, en una controversial decisión de equipo en el Gran Premio de Las Vegas, Reutemann fue subcampeón del mundial de pilotos a sólo un punto del campeón brasileño.

Fórmula 1. Gran Premio de Las Vegas de 1981

 

 

Tras la primera conquista para la escudería Williams, los éxitos no pararon de llegar durante los 80´s y 90´s. En un lapso de 17 años, cosecharon nueve títulos de constructores: 1980, 1981, 1986, 1987, 1992, 1993, 1994, 1996 y 1997. Y como si fuera poco, siete pilotos de la escudería lograron consagrarse cómo campeones del mundo.

Luego del retiro de Carlos Reutemann de la Fórmula Uno en 1982, Argentina perdió protagonismo dentro de la Máxima y Williams no volvió a tener pilotos que porten la bandera de nuestro país. Sin embargo, por el destino, su habilidad y el estar ahí en el momento justo para reemplazar al norteamericano Logan Sargeant, Franco Colapinto fue el primer piloto albiceleste en volver a subirse al monoplaza de los británicos, 42 años después, en el Gran Premio de Imola, el 1 de septiembre de 2024. El pilarense mostró sus condiciones de inmediato: en su segunda carrera logró el octavo lugar en Azerbaiyán, donde sumó cuatro puntos y se convirtió en el primer argentino desde “Lole” en 1982 en obtener unidades en la F1. Un mes después finalizó décimo en el GP de Austin.

Cómo le fue a Franco Colapinto en en su debut en Fórmula 1 y cuándo vuelve a correr | Su presentación en el GP de Italia en Monza | Página|12

Lejos quedaron aquellos años de gloria de Williams  y hoy en día su realidad es totalmente distinta. En los últimos años se convirtió en un equipo que pelea en el fondo de la parrilla y ve de abajo la pelea por los primeros lugares. Esta temporada se ubica quinto en el campeonato de constructores con 70 puntos y en sus monoplazas tiene al español Carlos Sainz y al tailandés Alex Albon. El último triunfo de la escudería lo logró Pastor Malndonado en el Gran Premio de España en 2012.

Este domingo 31 de agosto desde las 10 de la mañana se disputará el Gran Premio de Países Bajos, 45 años después de la primera conquista del equipo inglés, sus pilotos buscarán obtener una posición que le permita celebrar este aniversario.

Hace 60 años, la Selección Argentina llegaba al Mundial de Inglaterra

Por Martín Karelitz, Matías Auday, Nahiara Toledo y Jerónimo Silva

El 29 de agosto de 1965, hace 60 años, la Selección Argentina venció 2 a 1 a Bolivia en el último partido de la serie III de la Eliminatoria Sudamericana y de esa manera logró la clasificación al Mundial 1966 de Inglaterra ante los 10 mil bolivianos que se hicieron presentes en el Estadio Hernando Siles de La Paz. Con un doblete de Luis Artime a los 33 y 39 minutos, y un gol en contra de José Ramos Delgado, los dirigidos por José María Minella, quien no contaba con el apoyo de los jugadores, consiguieron su tercera victoria para terminar como punteros invictos de su grupo sobre Paraguay y la misma Bolivia.

“Se acabó la incógnita, vamos nomas a Londres”, tituló aquel día el diario Crónica, y agregó: “Los nuestros dejaron el alma en la cancha”. Argentina formó con: Antonio Roma; Rafael Albrecht, José Diez, José Leonardi, José Ramos Delgado; Antonio Rattín, José Varacka, Ermindo Onega; Oscar Más, José Luna y Luis Artime. Los once jugaban en clubes argentinos, River era el que tenía más representantes(5).

Júbilo fue la palabra con la que el diario dio a entender el estado en el que se encontraba el público local por el partido que estaba a punto de disputarse, no por la relevancia que tuviera para el conjunto boliviano, que ya estaba eliminado, sino por lo que significaba enfrentar al seleccionado argentino.

“Sin vueltas: Triunfó el fútbol” fue otro de los títulos que surgieron tras el partido, complementado de: “Para quienes pensaban que el equipo había venido solamente a cumplir el compromiso sin importar el resultado, este triunfo lo desmiente categóricamente”. Lo que no resultó categórico, fue el triunfo argentino que tuvo un primer tiempo movido, en el que se anotaron los tres goles, y un complemento en el que sufrió una “impetuosa ofensiva local”, además, jugadores como Ramos Delgado, empezaron a sentir la falta de oxígeno por la altura.

Crónica reconoció a Antonio Roma y Luis Artime como los mejores del encuentro. “Notable Roma” y “Artime apremia” fueron los titulares para contar el gran partido del arquero y del goleador. Al primero se le quita responsabilidad en el gol encajado, ya que fue en contra, y al delantero se lo reconoce por su buen manejo de los contraataques y su capacidad para definir.

El martes 31 de agosto de ese mismo año, dos días después del encuentro, los futbolistas argentinos aterrizaron en el Aeropuerto de Ezeiza. “Logramos clasificarnos; la nueva meta es la rueda final de Londres” fue la frase que se utilizó como título para dar pie a la palabra de los jugadores. Antonio Rattín dijo: “Los pies y la cabeza nunca se pusieron de acuerdo”. Sin embargo, Ramos Delgado afirmó: “Jugamos mejor que en Buenos Aires pero eso ya pasó. Ahora hay que seguir trabajando. Hay que pensar en Inglaterra”, lo cual fue una manera indirecta de apuntar contra el entrenador, aunque otros futbolistas fueron más contundentes con frases como: “No sabe nada”, argumentando que el director técnico no daba indicaciones.

𝐍𝐮𝐦𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐑𝐢𝐯𝐞𝐫 on X: "🔙 Se cumplen 𝟏𝟏𝟒 años del nacimiento de José María Minella, una de las personas más ganadoras en la historia de River Plate. Como jugador: 🏟️ 161 Partidos

Minella contestó a las acusaciones de sus dirigidos: “Me señalan de no querer renunciar por ganar 80.000 pesos mensuales sin réditos”. En octubre de ese año, tras el descontento de los futbolistas y por pedido de la AFA, Minella renunció a su cargo y se fue a dirigir al América de Cali de Colombia, donde cobraría un sueldo cuatro veces mayor. A solo 9 meses del inicio de la Copa del Mundo, Argentina no tenía entrenador. El primer elegido fue Osvaldo Zubeldía, quien solo llegó a dirigir un encuentro amistoso antes de ser reemplazado por Juan Carlos “Toto” Lorenzo, quien había sido el director técnico en el Mundial de Chile 1962.

Mauricio Matusevich, hincha de Boca, hoy tiene 94 años y en aquella época vivía con intensidad el fútbol, recuerda: “Con el diario del lunes, creo que la mejor opción hubiera sido Minella. Para ese entonces era el más capacitado y venía teniendo buenos resultados. Los jugadores se equivocaron”. Antes de dirigir la selección, el ex River había ganado 6 campeonatos dirigiendo al Millonario, mientras que Lorenzo y Zubeldía aún no habían sido campeones en el fútbol argentino. Luego, la historia fue distinta: Lorenzo fue bicampeón de América y campeón del mundo con Boca, mientras que Zubeldía fue tricampeón de América y campeón del mundo con Estudiantes de La Plata.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nicolás Tagliafico: creativo con la pelota y con el lápiz

Por Erik Mester

Un joven Nicolás Tagliafico, de unos diez años de edad, posa con el sol de frente en el predio deportivo Luis Guillón para una foto, con una remera de mangas largas verde y blanca de Banfield, el club de sus amores. La casaca está dentro de un short deportivo negro, disimula el gran tamaño de la camiseta en comparación a su cuerpo en desarrollo. Que con su pelo de color castaño algo despeinado, mira fijo a la cámara mientras desprende una leve sonrisa. Esa es una de las primeras fotos de Tagliafico en su paso por inferiores, una etapa que lo marcó como jugador y como persona.

Tagliafico nació el 31 de agosto de 1992 en Rafael Calzada, partido de Almirante Brown, lugar en el que creció. El único deporte que practicó en su niñez fue el fútbol, en el Club Atlético y Social Rafael Calzada, en donde dio sus primeros pasos. En esa institución también se forjaron leyendas como Fernando Redondo, que jugó el Mundial de Estados Unidos 1994, o Héctor “El Negro” Enrique, campeón en México 1986. Al mismo tiempo, Tagliafico empezó a desarrollar uno de sus hobbies: el dibujo. El arte fue una afición que empezó a desarrollar en el colegio, sin la necesidad de tomar clases particulares. En sus cuadernos dibujaba escudos de Banfield, taladros y personajes de la serie “Dragon Ball Z”.

El fútbol y el arte siempre estuvieron relacionados; artistas que pintaron una jugada o un jugador. Una de las tantas promesas del fútbol que quedaron en el camino fue Matías Fondato, surgido de Newell’s y que formó parte de la selección Sub 17 en el Sudamericano de Uruguay 1999, torneo en el que Argentina terminó cuarto. Abandonó el deporte por una lesión en una de sus rodillas y redirigió sus energías a la pintura. Al igual que Tagliafico, también empezó como un hobbie y hoy puede vivir del arte retratando a jugadores, mezclando dos pasiones de cuando era un niño.

“A Banfield fue por su propia cuenta a probarse en infantiles. Toda la familia es hincha de Banfield por mi abuelo y mis hermanos mayores también jugaron ahí, pero el único que llegó a primera fue Nico”, cuenta Florencia, la hermana de Nicólas, que trabaja en Banfield como encargada de área de prensa. Tagliafico empezó jugando de volante por izquierda en sus primeros años en la categoría preinfantiles de Banfield, con ocho años, hasta que un día, en un partido contra Lanús, pasó de jugar en la mitad de la cancha a ser el marcador de punta izquierdo, ya que el coordinador de inferiores en ese momento, Silvio Marzolini, le dijo que el extremo del conjunto granate era muy rápido y si se animaba a marcarlo. Luego de ese encuentro, Nicolás se dio cuenta de que si quería llegar a primera, esa era su posición.

Marzolini, para muchos el mejor número tres de la historia del fútbol argentino, empezó su carrera en Ferro y luego pasó por Boca. Considerado ídolo en ambos clubes, también fue internacional con Argentina: disputó 37 partidos y jugó la Copa Mundial de Chile 1962 e Inglaterra 1966 (en la última fue elegido el mejor defensor por izquierda del torneo). Su juego se caracterizó por su firmeza en la marca, su salida precisa y su personalidad, características que parece haber transferido a Tagliafico.

El buen nivel de Nicolás en las inferiores de Banfield le dio la oportunidad de vestir los colores de la selección juvenil argentina, en la que jugó en la Sub 15, 17 y 19. Participó en la Copa Mundial Sub 17 de 2009 en Nigeria y luego disputó la Copa Mundial Sub 20 de Colombia 2011. En ambas ediciones completó un buen papel, siendo titular en la mayoría de partidos. “Corría a todos”, cuenta Lucas Kruspzky, excompañero en el Mundial Sub 20 de 2011.

Tagliafiico en el Mundial sub 20 Colombia 2011, Cuartos de final vs Portugal.

11 de marzo de 2011, ya de noche en Victoria. Tigre y Banfield empatan 1a 1. Marcelo Bustamante, defensor del conjunto del sur, es expulsado al minuto 70 y deja al Taladro con diez. El entrenador del conjunto visitante, Sebastián “El Gallego” Méndez, decide poner a un pibe surgido de Luís Guillón. El árbitro de ese encuentro, Pablo Díaz, avisa el cambio y detiene el partido. Sale con el número 11  el delantero paraguayo Jorge Achucarro e ingresa con el 31 en la espalda Nicolás Tagliafico, de 18 años, que corre rápidamente a cubrir la zona de la cancha que su técnico le asignó, el lado izquierdo de la defensa, cumpliendo así uno de sus sueños, debutar en primera.

Avellaneda: La caldera del Diablo

Por Catalina García

Noche estrellada, no existía el silencio. Una banda sonora que acompañaba el comienzo de un partido que terminaría en una tragedia.

Independiente por un lado, sacando a relucir las cualidades que tan ocultas llevaba. Permitió entrever destellos de lo que alguna vez fue durante el torneo pasado y le brindó esperanza a una hinchada más que dispuesta a darlo todo por el equipo.

Por otro lado, la U. de Chile atraviesa un terreno desconocido, con mayor público en su contra, pero con una pequeña facción que dejaba el aliento en cada canción.

Ambos bandos conversaban a través de letras compuestas por fanáticos del fútbol en los años donde los partidos de este calibre eran un festejo, un tipo de celebración.

Sin embargo, en el enfriamiento del entretiempo el ambiente se acaloró. Palabras efusivas salían de las bocas de ambas rivalidades para abrirle paso a la acción física.

Hinchas de la U. de Chile arrojan una bomba de estruendo hacia la parcialidad local

Botellas, vasos, butacas, azulejos volaban por los aires sin ningún tipo de dirección. Aunque uno creería que las autoridades intervendrían en situaciones en la que la gente se ve expuesta a un tipo de violencia grave, la policía brillaba por su ausencia. Los gritos y llamados de atención no fueron suficientes para que se hagan cargo de lo que estaba ocurriendo. Como meras máquinas obedeciendo órdenes, los guardias permanecieron quietos durante el desarrollo de los eventos y ni siquiera se inmutaron. Cuando por fin aparecieron ya era demasiado tarde.

Zona liberada: la barra de Independiente ingresa a la tribuna visitante.

El exterior de la cancha se convirtió en un campo de batalla. Soldados heridos regresaban a las tribunas que alguna vez fueron refugio, un refugio que quedó destruido por los disturbios provocados por los hinchas del conjunto chileno. La verdadera Caldera del Diablo, que comenzó a acumular almas que no merecieron ser despojadas de sus cuerpos.

Lo que ocurrió en la noche del 20 de agosto en el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini nunca será olvidado. Ni por los que tuvieron la desgracia de presenciarlo en las tribunas, ni por aquellos que lo vieron en los medios. Fue un suceso que marcará la historia del fútbol argentino de por vida como una mancha que no se puede quitar.

Maravilla Martínez, el goleador humilde que habla poco y no para de gritar

Por Ezequiel Mirochnik

Adrián Emmanuel Maravilla Martínez es un futbolista que se desempeña como delantero en Racing y es la prueba viviente del sacrificio, de nunca rendirse y de dejar todo en la cancha. Su historia con la redonda comienza en Campana, provincia de Buenos Aires, donde su madre presidía el club de barrio Las Acacias y él aprendió a vivir con lo justo, sin lujos, pero siempre con una pelota, aunque fuera de trapo.

Martínez nació el 7 de julio de 1992. A los 17 años tuvo un breve paso por Villa Dálmine, pero enseguida dejó el fútbol. No porque no le gustara, sino porque tenía que trabajar. Fue recolector de basura, albañil y empleado de la distribuidora fueguina recolección de residuos. La pelota quedó relegada a las canchitas de su barrio los fines de semana. Jugaba cuando podía, entre un trabajo y otro.

En 2014, su vida dio un giro dramático. Fue detenido por error en una causa vinculada a un tiroteo en el que estuvo involucrado su hermano de 18 años, y pasó siete meses preso en la Unidad 21 de Campana. En los papeles no tenía nada que ver. Lo liberaron a finales de ese año. Motivado por sus amigos, decidió retomar su vida ligada a la pelota.

En 2015, Defensores Unidos de Zárate (CADU), que en ese momento militaba en la Primera C, le abrió las puertas. Sin contrato, sin sueldo. Se entrenaba por su cuenta y aguantaba sin reprochar. Debutó oficialmente a los 22 años. En 2017 marcó 21 goles (43 en total en 73 partidos) y fue clave para el ascenso a la Primera B Metropolitana. Ese mismo año, el periodista Bruno Aleotti lo apodó Maravilla por el boxeador campeón mundial con el que comparte apellido, aunque él mismo dice que no le gusta.

En 2017 lo llamó Atlanta por pedido de su técnico, Francisco Berscé. Llegó callado, con perfil bajo, pero bastaron un par de entrenamientos para que lo notaran. “Siempre fue callado, pero cada vez que tirábamos un centro, la metía. En las prácticas hacía goles todo el tiempo”, recuerda Emanuel Pentimalli, compañero de equipo ese año en el Bohemio. Mariano Bettini, lateral derecho de ese plantel, agrega: “Era reservado, muy creyente. Pero cuando hablaba, te dabas cuenta de que todo lo que había vivido lo había hecho fuerte. No era uno más. Tenía un fuego interno distinto”.

Atlanta fue otro punto de partida. Marcó 15 goles en la Primera Nacional del 2017, incluido uno a River, y enseguida se fue al exterior. Jugó en Sol de América de Paraguay (12 goles) y luego en Libertad, donde debutó en la Copa Libertadores con un triplete ante The Strongest de Bolivia y ganó su primer título, la Copa de Paraguay en 2018. Más tarde pasó por Cerro Porteño, por Coritiba de Brasil (4 goles en 22 partidos) y regresó a Argentina para jugar en Instituto de Córdoba, donde convirtió 18 goles en 41 encuentros. Ese rendimiento lo llevó a Racing, con el que fue campeón de la Copa Sudamericana 2024 (con gol en la final) y de la Recopa Sudamericana, donde volvió a convertir. Siempre sin hacer ruido, pero siempre presente.

Ya como profesional consagrado, volvió de visita a CADU. Se sentó en el vestuario donde empezó todo, esta vez como referente. Santiago Davio, DT de CADU en 2024, recuerda: “Charlamos un rato largo. Nos decía que nunca pensó vivir todo eso como jugador. Que no se permitía quedar último en las pasadas, que se exigía siempre. Y hablaba de un proyecto de canchas que ya había empezado. Siempre humilde, siempre agradecido”.

Como agradecimiento al club que le dio su primera oportunidad profesional, es común ver a “Maravilla” visitar CADU solo para saludar, compartir un mate o dar un consejo. “Verlo es ver al jugador del ascenso. Esa humildad no la va a perder nunca”. Davio, el pasado 16 de junio volvió a tomar el mando del equipo de Zárate tras un breve paso por Flandria.

La historia de Martínez es la de alguien que no fue descubierto, sino que se descubrió a sí mismo. Nunca fue una promesa que pintaba para crack; tuvo que esperar su oportunidad. Se abrió camino a fuerza de goles, carácter y mucha fe. No lo definió una prueba en juveniles, sino su constancia en los entrenamientos. No se formó en una pensión de un club, sino en la calle, el trabajo, el encierro injusto y la voluntad de no rendirse jamás.

Hoy, con 32 años, Maravilla sigue metiendo goles. Pero para quienes lo conocen desde sus comienzos, lo más importante no es lo que hace con la pelota, sino lo que hizo con su vida. Cada definición parece revivir esa primera vez, en Zárate, cuando pidió una oportunidad y no la desaprovechó. Racing lo blindó con una cláusula de 122 millones de dólares, dejando claro que es un jugador para disfrutar y no para vender. Es de esos futbolistas que destacan donde estén y que siempre será ese nueve goleador que todos quieren ver.