Ramón Díaz es el entrenador del equipo más ganador de la historia de Arabia Saudita,el Al-Hilal, que ganó 18 títulos y que es el club con más socios. Además es el único conjunto árabe que obtuvo La Liga de Campeones de Asia, Recopa Árabe y Súper Copa Asiática. El riojano dirigió en dos etapas: La primera, en 2016 hasta 2019, en la que se llenó de títulos, ganando 2 ligas, 2017 y 2018 y la Copa del Rey de Campeones en 2017. Luego, en un segundo período en el cual logró nuevamente el torneo nacional. Particularmente cuando Ramón tomó el banco de suplentes, el equipo se encontraba a 16 puntos del puntero.
El pelado salió campeón de la Supercopa Lusail, en la inauguración del estadio que recibirá la final de la Copa del Mundo y donde Argentina debutará frente al conjunto árabe el 22 de noviembre.
El equipo dirigido por el riojano obtuvo la copa tras ganarle por penales al Zamalek de Egipto 4 a 1.
La gran mayoría del plantel nacional es dirigido por el ex DT de River Plate. Dentro de los 26 que irán al mundial, habrá figuras que van a disputar su segundo campeonato del mundo, tras Rusia 2018, como el extremo y portador de la 10, Salem Al Dawsari, Al Shahrani, el lateral que usa la 13 y que es internacional desde 2012 con la Selección. También el mediocampista que mide 1,92, de muy buen pie, Mohamed Kanno, que en Rusia jugó solo un partido, contra Uruguay. Otro mundialista será el enganche, y capitán de 33 años, Al Faraj, que se dio el lujo de meter un gol en la victoria 2 a 1 frente a Egipto, de penal en el último partido de la fase de grupos.
Las dos camisetas usadas por Diego Maradona en su partido de despedida. Un simpático metegol reversionado que rememora el gol de Gonzalo Pity Martinez en el último minuto de la final de la Copa Libertadores 2018. El primer trofeo ganado por Los Cebollitas. Una estatua dorada a escala real que inmortaliza al genio del fútbol mundial. Una camiseta de River de los años 40 de Ángel Labruna, junto a su famosa corbata en su etapa de entrenador. Un pedazo de tablón de madera de la primera cancha de Argentinos Juniors. La piedra fundacional colocada en La Bombonera.
Los museos dedicados al fútbol son un fenómeno que ha ido surgiendo y creciendo en Argentina desde principios del siglo XXI. En 2001, Boca fue el primer club en inaugurar su espacio para recordar y homenajear a su historia. San Lorenzo creó el suyo en 2003, y seis años después, hicieron lo mismo Argentinos y River. El único museo que no pertenece a un equipo en específico es La Casa de D10s, dedicado a la figura de Maradona y montado en su primera casa en La Paternal. Hoyes sumamente importante que un elemento vital en la cultura popular argentina como el fútbol tenga sus lugares para mostrarselo al mundo.
En términos generales, los museos de River y Boca son bastante similares y siguen una línea parecida. Ambos incorporaron las nuevas tecnologías a través de imágenes digitales para separarse de la monotonía de los museos tradicionales sin perder el foco y la intención de contar historias sobre dos de los clubes más populares de Argentina.
El museo de Boca, oficialmente denominado Museo de la Pasión Boquense, está ubicado debajo de la tribuna popular del estadio Alberto J. Armando, sobre la calle Brandsen. El recorrido a través de las instalaciones comienza con un pasillo donde a sus costados se ven figuras a tamaño real de cada jugador del plantel actual del equipo. Al salir del otro lado del pasillo lo que más impacta a la vista es la alta pared donde se encuentran enmarcadas las distintas casacas xeneizes que se utilizaron a lo largo de los años. Si se camina hacia arriba por la rampa que se encuentra de frente a las camisetas, se llega hasta el sector dedicado a las conquistas de Boca a partir de la década del 2000, que tiene un sinfín de imágenes en video con los momentos más destacados de cada título. Y si se camina hacia abajo, al otro lado del sector “La Camiseta”, se ubican las distintas donde se encuentran los objetos y accesorios más curiosos de la colección: desde la remera que usó Maradona cuando invitó a Julio César Toresani a Segurola y Habana, hasta un telegrama de cortesía enviado al autódromo de Monza tras un accidente de Juan Manuel Fangio en 1952.
El Museo River Plate tiene su entrada sobre Avenida Figueroa Alcorta, a pocos metros del Monumental, y es el único de los museos de clubes que no se ubica dentro de la zona del estadio, lo que le permite ser el de mayor capacidad. Como principal atractivo, está el sector “River Infinito”, el primer tramo del recorrido, que consta de un túnel que simula ser una línea de tiempo donde, a medida que la misma avanza, se abre a los costados del camino el ingreso a pequeños cuartos dedicados a una determinada década, desde 1930, no solo de la historia millonaria sino también de la historia argentina. Además, cuenta con distintos espacios amplios dedicados a los trofeos, a los entrenadores, a la evolución del escudo y a los distintos estadios riverplatenses, y hasta una pared que recuerda a cada uno de los presidentes del club. Al costado de las maquetas a escala de los distintos estadios que tuvo en el tiempo se encuentra el sector “Los de la Banda Roja”, que es una inmensa pared donde aparecen los nombres de todos los jugadores que vistieron su camiseta. A pesar de no haberle incorporado ningún elemento tecnológico, según Rodrigo Daskal, director general desde su inauguración en 2009, la idea siempre funcionó: “Yo creía que iba a ser algo muy vetusto. Pero mantuvimos los paneles porque nos dimos cuenta que a la gente le interesa mucho buscar a cada ex jugador del club. Tratamos de renovarlo cada cierto tiempo porque justamente implica hacer ese trabajo constante de actualización de información”. El formato dado a esa misma base de datos por el Museo de la Pasión Boquense (“Los Protagonistas”) es totalmente opuesto, ya que está resuelto con dos pantallas táctiles de gran tamaño con las que los visitantes pueden interactuar y buscar información sobre cada futbolista.
Pese a haber sido hasta ahora el más recienteen inaugurarse, Daskal resalta el gran apoyo que tuvo el Museo River de parte de todas las dirigencias, sobre todo la de Rodolfo D’Onofrio (2013-2021), ya que considera que durante ese período se posicionó “en un lugar en el que antes no estaba”. “Que River cuente con un museo y un área histórica es central para entender el presente y el futuro. En términos de calidad, este es el mejor museo de fútbol de Sudamérica y uno de los mejores del mundo”.
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-¿Vos sos el director del museo?
-Yo soy el guía.
-¿Quién es el director?
-El museo está hecho por los socios
El Museo Templo del Fútbol, perteneciente a Argentinos Juniors, intenta ser diferente al de Boca y al de River. Jaime Lerner, miembro fundador y guía de las visitas, se jacta de que el museo tiene su toque distintivo: “Reconocemos que somos menos glamorosos, pero también que somos mucho más pasionales. Quiero transmitir que este es un museo único, porque Argentinos como club también lo es”.
La entrada principal se ubica sobre la calle Gavilán, y es la misma donde está la escalera que los hinchas suben para presenciar los partidos desde la platea Bichi Borghi. Debajo de la extensión de esa tribuna los creadores consiguieron conformar su espacio tras la aprobación de la idea de parte del entonces presidente Luis Segura en 2009.
Al ingresar, lo más impactante a la vista son los trofeos de los cinco campeonatos ganados por Argentinos: Primera División 1984, Nacional 1985, Copa Libertadores 1985, Copa Interamericana 1986 y Clausura 2010, cuya copa es la única original entre las que se exhiben. Sin embargo, la mayoría de los objetos mostrados son donaciones realizadas por hinchas. Al momento de su inauguración, estaba conformado por gran cantidad de fotos y de recortes de diarios de distintas épocas, además de camisetas propias que decidieron aportar “los hacedores” (así se denominan los impulsores del proyecto). A partir de la difusión del museo creció el fenómeno de las donaciones, lo que le permitió tener una amplia cantidad de historias para contar.
Las camisetas de fútbol son una de las piezas fundamentales que Argentinos eligió para hacer valer su identidad. Además de las distintas prendas donadas, también se le suman las casacas regaladas por los mismos protagonistas que las vistieron. Dentro de esta categoría se incluyen las camisetas de la selección argentina usadas por figuras del club como Lucas Biglia, Fernando Cáceres, Nicolás Pareja, Esteban Cambiasso, Fabricio Coloccini y Diego Markic. “También le hemos pedido a la selección que nos entreguen las de Nicolás Gonzalez, Alexis Mac Allister y Nehuén Pérez, pero nos dijeron que solamente nos las darán si juegan el Mundial de Catar”, explica Lerner con deseo de que se agrande la colección. Sin embargo, Nico González ya donó sus camisetas del Stuttgart alemán y de la Fiorentina italiana. Las dos casacas más relevantes que se exhiben son una de Argentina modelo 2009, con el número 17, que aportó Lionel Messi para simular la que usó en su debut en la selección en 2004 (en un amistoso en aquel estadio), y otra blanca original del Bicho enviada por un coleccionista de Singapur luego de la muerte de Maradona que, se cree, es el único objeto utilizado por él que aparece en el museo.
Por fuera del espacio del museo, sobre Avenida Boyacá y debajo de la platea Francis Cornejo y la popular García Marimon, Argentinos cuenta con el santuario dedicado a la memoria del Pelusa, que está repleto de los obsequios que dejaron los fanáticos sobre la calle el 25 de noviembre de 2020 para despedirlo. Aquel espacio también lo tiene el Museo Casa de Dios. El sitio tomó relevancia por aquellos días tras una foto que se hizo viral en la que se veía, sobre la puerta de la casa de Lascano 2257, una mancha oscura provocada por las velas encendidas de una forma similar al rostro de Maradona. Sin embargo, ni puerta ni la casa se reducen a esa anécdota.
Para Diego siempre tuvo un sentido especial. Fue su primera casa propia, donde juntó a toda su familia para sacarlos de Villa Fiorito, su barrio de origen. Luego del paso de Maradona al Barcelona de España y la mudanza de los padres a Villa Devoto, la casa cambió varias veces de dueño. Hasta llegó a montarse una fábrica de carteras. Luego de años y años de deseo, en 2008, Alberto Pérez, dirigente de Argentinos durante los años de Maradona en el club (1976-1981), logró comprar la casa para poder volver realidad su sueño del museo.
A partir de ese momento empezó un arduo trabajo de archivo y de recolección de objetos, con la ayuda de fotos y videos de la época, para recrear a la perfección el ambiente de la casa tal cual era a principios de los 80. Gracias a la ayuda de arquitectos y de la Junta de Estudios Históricos de los Barrios de La Paternal y Villa General Mitre, en 2015 se abrieron las puertas del museo La Casa de D10s. Lo más impactante es que la casa parece intacta, como si se tratara de un viaje en el tiempo. De hecho, pudo ser utilizada para grabar escenas de la serie de Amazon Maradona: Sueño Bendito. “Fue una suerte encontrar la casa así, porque tranquilamente los dueños posteriores podrían haberla reciclado a su manera. Fue mucho más difícil restaurarla en cuanto a la búsqueda de cada pieza, porque seguramente las distintas cosas se las habrán llevado a Villa Devoto cuando se mudaron o repartido entre los miembros de la familia”, cuenta César Pérez, hijo de Alberto, también dueño del espacio.
Pero más allá del trabajo de restauración, lo que mejor representa y distingue al museo es esa “magia” de estar transitando los mismos lugares que el astro argentino durante su juventud. Otro condimento especial es el sentimiento familiar movido por la pasión por Maradona detrás del desarrollo del museo. Liliana Rosa Dursi, esposa de Alberto y madre de César, fue una de las encargadas de la curaduría por sus conocimientos como artista plástica. Sin embargo, no pudo ver la inauguración ya que murió en 2014, y a partir de allí Cesar tomó la posta: “Este proyecto me ayudó a transitar el duelo por la pérdida de mi mamá. En gran parte se lo agradezco a Diego también”.
A pesar de haber manifestado varias veces sus deseos de visitarlo, Maradona nunca reapareció por aquellas calles para rememorar su juventud. Si bien lo lamentan, Alberto y César siempre quisieron que esa decisión sea espontánea de Diego, ya que sostienen que hubiera sido muy emotivo para él, sobre todo por el gran recuerdo que tuvo de sus padres luego de fallecidos. “Esto siempre fue un homenaje para él. Y lo más importante para nosotros fue que se lo pudimos hacer en vida”, concluye César.
“¿A dónde me trajiste Signo la puta que te parió?”, fueron las primeras palabras de Diego Maradona luego de abrir la ventana de su habitación en la estancia El Marito. “A Fiorito, Diego”, respondió su eterno preparador físico, Fernando Signorini. En esa pequeña estancia a unos 53 kilómetros de Santa Rosa, capital de La Pampa, Maradona haría su preparación física de cara al Mundial de Estados Unidos.
Maradona pisó Santa Rosa el 10 de abril de 1994. Un domingo de elecciones, donde se eligieron a los convencionales constituyentes que tratarían la reforma constitucional ese mismo año. De las primeras tardes frías del otoño, sin fútbol. Con tan solo una hora de anticipación, la radio pampeana había informado la llegada del 10 a la capital. A pesar de la escasez de tiempo, miles de personas se hicieron presentes en el aeropuerto de Santa Rosa. Fue en un vuelo regular de la empresa Austral y cerca de las 19, el sol caía en el horizonte pampeano, y los cantos de “olé, olé, olé, olé, Diego, Diego” iluminaban la ciudad. “Esa es mi gente”, exclamó Maradona, y se subió a una Mercedes Benz Rural color bordó.
La de 1994 no fue la única vez que Maradona arribó a la provincia del centro del país. En 1979, unos días después de haber marcado su primer gol con la selección argentina en un amistoso frente a Escocia en Glasgow, viajó a General Pico junto al plantel de Argentinos Juniors para jugar un partido de exhibición frente a Costa Brava, un club de la ciudad pampeana. Frente a la imposibilidad de viajar en avión (a General Pico no llegaban aviones en ese momento) lo hicieron en tren. Recorrieron 574 kilómetros en 13 horas. Campo y más campo. Llegaron a Santa Rosa y, de ahí, una hora más hasta el pueblo. El viaje quedó como una anécdota. Argentinos perdió plata. El frío y la lluvia hicieron que fuera muy poca gente. Esa sería la primera vez que Diego se cruzaría con La Pampa. Y 15 años más tarde se reencontrarían.
Un día antes de la llegada del 10, Signorini y Don Diego se instalaron en la capital. Visitaron la casa de Don Ángel Rosa -dueño de la estancia- en la calle Maestras Argentinas. Hicieron las compras en el supermercado “La Anónima” y se aprovisionaron para toda la semana. Diego llegó junto a su representante Marcos Franchi. En El Marito convivieron Diego, Don Diego, Signorini, Franchi y dos personas más, Germán Pérez, el chofer, y el Mudito, un amigo sordomudo de Maradona, que era su compinche. Pasaron allí una semana maravillosa.“En los más de 4 mil días que pasé con Diego, elijo esos como los más inolvidables. Lo que pasó en esos días yo lo privilegio por sobre los Mundiales, por sobre todo, porque fue maravilloso”, afirma Signorini.
Durante esos días la rutina de Diego se basaba pura y exclusivamente en el entrenamiento. “El trabajo en el campo era a la mañana, de ahí iba al gimnasio de Miguel Ángel Campanino -ex campeón mundial de boxeo nacido en la provincia-, de allí venía al gimnasio Tiempo Libre, donde entrenaba conmigo, y de ahí nos íbamos directo a la pileta del club All Boys, a hacer la parte de rehabilitación, porque en La Pampa no había sauna”, explica Pablo Blanco, preparador físico pampeano que acompañó a Diego en esos días.
Fútbol, correr en el campo, entre el frío seco y el barro, y en la cinta. Guantear con un campeón mundial que un día se bajó del ring y le dijo a Don Diego, fanático del boxeo: “Menos mal que se dedicó al futbol y no al boxeo, sino nos llenaba la cara de dedos a todos”. Así eran los días de Maradona en La Pampa, rodeado también por el fantasma de la abstinencia. “Ese fue un tema muy difícil. Diego dejó todo por ir a La Pampa, su familia, su gente. Pero él se mentalizaba con algo y lo hacía”, dice uno de sus tantos médicos, Néstor Lentini. Una de las frías noches, Signorini se preparaba para dormir, sentado en la punta de la cama, escuchó que le tocaban la puerta. Era Diego. Con los ojos “como vidrios” lo miró y le hizo la seña de irse. Salieron, y bajo la luz de la luna, corrieron, saltaron, “de acá para allá mil veces”, hasta que Diego dijo: “Ya está, ya pasó”. El fantasma de la abstinencia había aparecido en la noche. Pero desapareció con el entrenamiento. Diego y Fernando se abrazaron. “Era lo que él necesitaba cuando le pasaban estas cosas”, explica Signorini.
¿Por qué La Pampa?
“Por la tranquilidad. Sabía que ahí íbamos a estar tranquilos, que si bien la prensa y la gente iban a estar, no iba a ser nada que ver a hacerlo cerca de Capital Federal, otras opciones que teníamos.Y eso sucedió. El primer día, Diego estaba enojado porque no encontraba esa paz, lo fueron a recibir miles de hinchas, y si bien sabia que a donde iba era así, pensó que en La Pampa no iba a ser el caso. Al segundo día ya se sentía como en casa. Como en Fiorito”, comenta Signorini.
“No vuelvo más a Santa Rosa, es un quilombo, me dijeron que iba a estar tranquilo”, le dijo Maradona a Pablo Blanco, el preparador físico, el primer día en el recorrido entre el gimnasio y la pileta. “Nadie sabía qué iba a pasar al otro día, si iba a venir o no”, dice Blanco. Pero el martes Diego apareció “con una sonrisa de oreja a oreja”. Ya estaba la prensa de Buenos Aires, los saludó uno por uno a todos. Se metió al gimnasio, se paró y dijo: “Muchachos, esta noche reunión con todos ustedes en El Marito”. No dio la ubicación del lugar, nadie sabía dónde estaba, pero a las 20 la estancia sé llenó de periodistas.
Omar Lastriri, un reconocido preparador físico de La Pampa, dueño del gimnasio Tiempo Libre, junto al médico Néstor Lentini, fueron quienes coordinaron esa semana: “Yo no hice nada con él, de hecho solo lo vi una vez, pero me encargué de que todo salga a la perfección. No me podía permitir que haya algo que salga mal, y creo que gracias a Dios, así fue. Nunca se habla nada malo de esos días”, sentencia Lastriri.
En su gimnasio de la calle 25 de mayo, entre Lagos y Mansilla, Lastriri tenía un circuito aeróbico que contaba con una cinta de correr. Para 1994, era casi única en el país. El preparador físico pampeano la había visto en un congreso en Buenos Aires y había decidido gastarse todos sus ahorros para comprarla. No sabía que -en un futuro- sería un factor determinante para que Diego fuera a entrenar a su gimnasio. Diego era fanático de correr en la cinta. Llegaba al gimnasio y después de firmar todas las camisetas y hojas que le pasaban por abajo de la puerta, corría media hora sin parar y con un ritmo altísimo.
El Marito
“Era una casa austera, típica casa de campo, pero con un hogar muy grande, así que era leña todo el día para calentar bien. Cuando llegamos estaba helado, pero lo recuerdo como un hotel cinco estrellas, mejor, más lindo”, dice Signorini. El Marito era un lugar humilde, nada ostentoso. Animales silvestres, de corral, un molino, y la soledad de la llanura pampeana. Un televisor en blanco y negro con un solo canal, al que había que pegarle para que la imagen fuera más nítida. Dos kilómetros separaban la entrada de la estancia de la casa. Y un agregado especial. El olor a comida de todos los días, bajo las manos de Don Diego. Pollo y cordero, acompañado de verduras y fruta de postre. Sin gaseosa, con muchos litros de agua y, por las noches, una copa de vino.
Diego había conocido al dueño del campo, Don Ángel Rosa, en un pequeño balneario del sur de la provincia de Buenos Aires: Oriente, en el partido de Coronel Dorrego. Allí charlaron: Rosa lo invitó y Diego aceptó.
En esos diez días, el clima acompañó. Más allá del frío y el viento pampeano, el sol se hizo presente todos los días. “El cielo tenía un color azul radiante; a la mañana el pasto era blanco por las heladas. Los atardeceres eran increíbles, porque para mejor, había un lugar que es muy difícil encontrar”, cuenta Signorini, y agrega que en las tardes se sentaban en el medio del monte, él, Don Diego, Diego, Franchi, el chofer y el Mudito. El cielo se pintaba de color naranja mientras el sol iba desapareciendo detrás de los caldenes. “La consigna era no hablar”, dice Signorini. Era el momento de paz, de tranquilidad. El Profe buscaba la introspección, “el meterse dentro de uno”. En el silencio por ahí se escuchaba algún relincho a lo lejos, algún pájaro que ya se escondía, y nada más.
Hoy, la estancia se encuentra cerrada. La empresa Amazon Prime compró los derechos y filmó en El Marito la segunda temporada del documental Diego: sueño bendito. En diciembre pasado, Signorini, junto a Dalma y todo el grupo de producción, viajaron a la estancia para ser parte de la pieza audiovisual. Todavía la segunda temporada de la serie no está disponible, ni siquiera terminó de grabarse. Debido a problemas entre algunos de los protagonistas y la productora, la grabación se pausó. Se especula que recién podría lanzarse en 2023, pero todavía no hay nada seguro.
Visita a una escuela rural, una charla con Rubén Marín, gobernador de La Pampa en 1994, un partido que no se jugó, y uno que sí. Algunas de las actividades alejadas del entrenamiento en esos días. “Se venía hablando que iba a jugar un partido en el Ramón Turnes (estadio de All Boys de La Pampa) y la gente acá no lo podía creer”, dice Pablo Blanco. “Pero un día llegó y después de que le hagan una cantidad de preguntas sobre ese tema, mirando para abajo y sin subir la mirada, dijo: ‘no juego‘. De ahí en más no se tocó más el tema”.
El que sí se jugó fue un partido con los periodistas y algunas de las personas que se acercaron a El Marito en su último día. Luego de un asado con Claudia, Dalma y Gianinna -que habían llegado hace unos días- y con gente invitada, Maradona se calzó los cortos y jugó un picadito. Fiel a su estilo, en un video publicado por distintos medios que cubrieron esa semana pampeana, se lo puede ver a Diego compitiendo como si estuviera jugando un partido por los puntos.
Una ciudad revolucionada. Santa Rosa, La Pampa, en el medio del país -y de la nada- con menos de 80 mil habitantes -en ese entonces- fue testigo de la preparación física más importante de todos los tiempos. Maradona bajó cinco kilos en cinco días, y llegó al Mundial de Estados Unidos 1994 esculpido, limpio, como nuevo. Luego le “cortaron las piernas”. Tal vez, por esta semana llena de emociones, Santa Rosa, la capital de La Pampa fue la primera -y durante mucho tiempo la única- ciudad en tener una calle con el nombre del histórico jugador argentino.
De último paso por el Atlanta United de la MLS, en julio de 2021, el “Gringo” retornará al país para dirigir al club que lo vio nacer como jugador y en donde fue campeón del Torneo Final 2013, Newell’s Old Boys.
El club lo hizo oficial por la tarde del martes 25 de octubre, vía redes sociales. En la plataforma donde más activos estuvieron los de Rosario, fue en Twitter, donde previo al anuncio de su llegada postearon una serie de mensajes que jugaban con la intriga y expectativa de los hinchas.
“La Lepra”, será el cuarto equipo argentino que dirigirá Heinze, previamente pasó por Godoy Cruz, Argentinos Juniors y Vélez.
Tras un comienzo de año bastante agitado, San Lorenzo logró acomodarse en la tabla de posiciones y se clasificó a la Copa Sudamericana.
Tuvieron que pasar cinco años para que “El Ciclon”, conjunto liderado por Ruben Insúa, obtenga cuatro victorias de manera consecutiva y haga una campaña con más de 40 puntos. La última vez que esto sucedió fue en el año 2017, en aquel entonces el director técnico era Claudio Baggio. Ese año, los de Boedo finalizaron el campeonato en la tercera posición y obtuvieron 50 puntos.
La última fecha de la Liga Profesional de Fútbol estuvo cargada de emociones. Luego de vencer por 2-1 a Racing y así darle la chance a Boca de salir campeón, pese a haber empatado 2-2 frente a Independiente, Marcelo Gallardo destacó la actitud que tuvo su equipo.
“Estoy contento y muy orgulloso. Más allá de haber beneficiado a nuestro eterno rival. Es un orgullo tener esta paz interna”, declaró Gallardo tras su último partido como entrenador del conjunto “Millonario”.
Además, “El Muñeco” se refirió al posible enojo que tenían los hinchas de River por lo sucedido y les dijo que tenían que entender que salir a ganar es lo que siempre representó a estos colores.
Si de cosas insólitas hablamos, el Mundial de Qatar 2022 nos va a traer muchas, y los argentinos son creadores de lo insólito. El es Marcelo Martínez, abogado de 54 años autoproclamado “primer hincha” de la Selección Argentina, es seguramente, quien primero de todos llegó a la sede del Mundial.
Voló hacia Doha, Qatar, el tres de mayo para empezar a palpitar su mayor deseo, que Messi finalmente levante la Copa del Mundo. “Pasaron todas cosas maravillosas desde que llegué”, comentó el padre de familia, que entre ellas, consiguió cruzarse con Di Maria y Paredes, y se encontró con muchos expatriados y locales con camisetas del seleccionado. “Todos aman a Messi y Argentina”.
El Flamengo se va a medir el próximo sábado ante Athlético Paranaense, a las 17, en el estadio Monumental de Guayaquil cuya capacidad es de 59.000 espectadores.
La final de la Copa Libertadores es, sin dudas, el evento más importante de toda América y nuevamente, dos equipos brasileños se medirán para ver quien es el mejor del continente. A solo cinco días para que se dispute la final se vendieron tan solo 11.000 mil entradas, menos del 20%. Es una cifra que nadie se imaginaba y estaba totalmente lejos de ser la esperada para este acontecimiento. Cabe mencionar que en la Final de la Copa Sudamericana, partido disputado en el Mario Alberto Kempes, se dio un suceso muy similar.
Yanina Minaglia tiene 40 años y es residente de la localidad de Escobar, donde además es profesora de natación. Casi toda su vida se consideró una nadadora, hasta hace ocho años, cuando comenzó la práctica de la competencia deportiva que incluye natación, ciclismo y carrera a pie. Desde ese momento se considera una triatleta y ya cosechó varios logros y títulos que la llevarán a participar de su tercer mundial de triatlón a disputarse en Estados Unidos a finales de octubre.
El título más reciente de Minaglia se dio en el campeonato argentino de Duatlón “Hombre de Piedra”, organizado en Tandil en septiembre. Allí, no solo se consagró bicampeona de su categoría, sino que además rompió el récord histórico de tiempo en completar la competencia. “Sabemos que ir a Tandil es ir a sufrir un poco, por el tema de las sierras, de las subidas y las bajadas, es un circuito difícil”. A su vez, aseguró que no se esperaba el récord, y que de hecho se enteró después de que terminó la carrera.
Por otro lado, Minaglia comenzó el año de una excelente manera, con cuatro competencias ganadas al hilo. La más importante de ellas fue el triatlón de Mar del Plata, por la segunda fecha del Campeonato argentino de distancia olímpica sin drafting. Allí obtuvo el primer puesto, consagrándose como la mejor triatleta nacional en esas distancias. Para lograr esto, ella explicó que durante la cuarentena aprovechó su tiempo para seguir entrenando y buscar fortalecer las debilidades que tenía.
En Mar del Plata también fue campeona argentina de triatlón en la especialidad media distancia sin drafting, en 2021. Sobre este logro, planteó que ahora que se acercaba la próxima fecha, ese récord ya era una presión: “Siempre trato de ir a disfrutar, pero cada vez es más difícil no ponerse una auto presión, quiero mejorar mi tiempo de la anterior carrera”.
Sin embargo, hoy la cabeza de Minaglia está enfocada en el mundial de triatlón que se llevará a cabo el 27 de octubre en Utah, Estados Unidos. Ella ya tiene experiencia en este tipo de competiciones, dado que participó en las ediciones anteriores realizadas en Sudáfrica 2018 y en Francia 2019, donde finalizó la carrera como 17º del mundo.
Sobre su experiencia en el país africano, aclaró que terminó la carrera, pero que la sufrió mucho: “Siempre tengo la anécdota de haber corrido al lado del mar en Sudáfrica, y no haberlo visto en los 21 kilómetros de carrera”.
En cuanto al desafío mundialista que le espera en el país norteamericano, la triatleta afirmó que intentará mejorar la posición obtenida en Francia. Además, analizó las dificultades del nuevo país donde competirá: “Es un mundial más complicado por la zona en la que se hace, y hay mucho nivel de profesionales en Estados Unidos comparado con Argentina y Sudamérica”.
Más allá de la preparación física, uno de los factores más importantes para poder competir en el mundial es el económico. Actualmente, obtiene un subsidio para deportistas de parte del municipio de Escobar, el cual es una ayuda especial para la carrera, pero que no representa un ingreso.
Sobre las dificultades económicas para viajar, Minaglia planteó: “Es difícil en Argentina obtener una ayuda a nivel profesional, así que estoy agradecida con todos los que me apoyan”. A su vez, desde hace un tiempo que es atleta Adidas, lo cual también representa una ayuda para su objetivo.
Al final de la entrevista, la triatleta aseguró que existe un aumento en la popularidad de su práctica, y reflexionó sobre la importancia del deporte para la vida :“En Argentina cada vez hay más gente que hace triatlón… Obviamente como triatletas amateur, pero con que cada vez haya más gente que haga deporte,yo creo que vamos por buen camino”.
En solo días, Minaglia representará nuevamente en un mundial a una de las caras menos visibles del deporte argentino. Buscará dejar al país en lo más alto de una práctica donde la preparación y el entrenamiento son profesionales, pero los recursos son aún propios del amateurismo.
La competición se llevará a cabo en el predio de la Liga Cordobesa de Fútbol, en el barrio de Remedios de Escalada, desde el domingo 23 de octubre hasta el viernes 28 del mismo mes.
Las selecciones que participarán de esta Copa son: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. El formato del torneo es todos contra todos, en donde los dos mejores pasarán directamente a la final; y el 3ro y 4to jugarán por la medalla de bronce.
Las entradas son sin cargo y deben ser retiradas en el hotel Fundaemfa, en la calle San Jerónimo 137. Además, los partidos serán transmitidos por las cuentas de Facebook y Youtube del canal DeporTV.