Maradona contra River: siete Superclásicos, cinco goles y una historia que empezó antes de Boca

Por Federico Oliver

El 30 de octubre de 1960 nació Diego Armando Maradona, una figura que cambió para siempre la historia del fútbol argentino. Un día después de su cumpleaños 66, el calendario ofreció la oportunidad de volver sobre una de las rivalidades que atravesaron su trayectoria: la que mantuvo con River Plate, el clásico rival de Boca Juniors, el club del que fue hincha y cuya camiseta defendió en dos etapas de su carrera.

Su historia con el Superclásico no se explica a través de los goles. También habla de una elección, de la identificación con una camiseta y de una despedida que tuvo como escenario al Monumental. En siete partidos oficiales frente a River con Boca, Maradona convirtió cinco tantos, consiguió tres victorias, empató tres veces y perdió en una oportunidad. Los números permiten reconstruir una parte de ese vínculo, pero detrás de cada resultado hay episodios que ayudan a entender por qué su figura quedó ligada para siempre a la identidad xeneize.

La elección de Boca: una historia que comenzó antes de la camiseta

Antes de convertirse en uno de los grandes protagonistas de la historia de Boca, Maradona ya tenía un vínculo con el club desde su infancia. Su familia era hincha Xeneize y uno de sus recuerdos más significativos estaba relacionado con una visita a La Bombonera para presenciar un Superclásico. Aquella identificación se mantuvo durante su carrera y encontró su primera expresión profesional en 1981, cuando llegó a Boca después de destacarse en Argentinos Juniors.

La negociación por su pase también estuvo atravesada por la posibilidad de jugar en River. En distintas entrevistas, Diego contó que el club de Núñez había mostrado interés en contratarlo, pero que él no quería vestir esa camiseta. Según su propio relato, su decisión estuvo vinculada con su sentimiento por Boca.

La llegada se concretó a comienzos de 1981. Maradona debutó de manera oficial el 22 de febrero, frente a Talleres de Córdoba, en una victoria por 4-0 en la que convirtió dos goles. Su primera temporada con el conjunto azul y oro terminó con la conquista del Campeonato Metropolitano, el único título oficial que ganó con Boca como futbolista.

En ese contexto comenzó también su historia particular con River. Para Maradona, el Superclásico no era un partido más dentro del calendario: representaba una de las expresiones más intensas de su pertenencia al club.

1981: los goles que marcaron su primera etapa

El 10 de abril de 1981, Boca recibió a River en La Bombonera por el Metropolitano. El equipo local se impuso por 3-0, con dos goles de Miguel Ángel Brindisi y uno de Maradona. El tanto de Diego quedó entre las imágenes más recordadas de aquel encuentro: gambeteó al arquero Ubaldo Fillol y dejó atrás a Alberto Tarantini antes de definir.

La victoria fue uno de los grandes momentos de aquella primera etapa. Maradona no solo aportó su capacidad para desequilibrar, sino que dejó una escena que todavía forma parte de la memoria visual del Superclásico.

El segundo enfrentamiento de ese año se disputó el 5 de julio, en el Monumental. River y Boca empataron 1-1 y Maradona convirtió el gol del empate. Meses después, el 27 de septiembre, volvieron a encontrarse en La Bombonera, esta vez por el Torneo Nacional. River ganó 3-2, aunque Diego volvió a marcar para Boca.

El último Superclásico de aquella temporada llegó el 1 de noviembre, en Núñez. El encuentro terminó 2-2 y Maradona anotó los dos goles de su equipo, uno de ellos de penal. De esa manera, cerró su primera serie de enfrentamientos oficiales contra River con cinco tantos en cuatro partidos.

El balance de 1981 muestra las distintas caras de la rivalidad: una goleada como local, empates, una derrota y actuaciones individuales que sostuvieron el protagonismo de Diego incluso cuando Boca no conseguía ganar.

El regreso: otra etapa, la misma camiseta

Después de su primera etapa en Boca, Maradona continuó su carrera en Barcelona, Napoli y otros equipos, además de convertirse en el principal referente de la Selección argentina. Su regreso al club se produjo en 1995, después de más de una década fuera de la institución.

El 26 de noviembre de ese año volvió a enfrentarse con River en un Superclásico disputado en el Monumental. El partido terminó 0-0. A diferencia de los encuentros de 1981, esta vez no hubo goles suyos, pero el encuentro representó otro capítulo de su historia con el clásico rival.

En julio de 1996, Boca recibió a River en La Bombonera por el Torneo Clausura. El equipo local ganó 4-1, con tres goles de Claudio Caniggia y otro de José Horacio Basualdo para el conjunto xeneize. Maradona no convirtió: tuvo la posibilidad de marcar desde el punto penal, pero no logró hacerlo. El resultado, sin embargo, quedó entre las victorias más recordadas de aquella etapa.

Su segunda etapa en Boca fue diferente de la primera. Diego ya era una figura mundial, con una trayectoria que excede el fútbol argentino. Aun así, su presencia en el equipo llamaba la atención de los hinchas y de los medios, en especial cuando el calendario enfrentaba a Boca con River.

El último capítulo: el Superclásico de 1997

El 25 de octubre de 1997, Boca visitó a River en el Monumental por el Torneo Apertura. El equipo xeneize ganó 2-1 y Maradona disputó solo el primer tiempo. En el entretiempo fue reemplazado por Juan Román Riquelme, que ingresó en un partido que terminaría asociado a dos generaciones de futbolistas emblemáticos de Boca.

Aquel encuentro quedó marcado por una circunstancia que excedió el resultado: fue el último partido profesional de Maradona. Después de más de dos décadas de carrera, el fútbol argentino despedía a uno de sus protagonistas más importantes en un escenario cargado de historia y frente al rival de toda la vida.

Diego no necesitó convertir un gol en ese encuentro para que quedara ligado a su historia. Su salida en el entretiempo, el triunfo de Boca y el contexto de su despedida transformaron aquel Superclásico en un capítulo singular de su trayectoria.

La estadística de sus enfrentamientos oficiales con River con la camiseta xeneize quedó así: siete partidos, cinco goles, tres victorias, tres empates y una derrota. Pero reducir su historia a esos números dejaría afuera buena parte de lo que significó su relación con Boca.

Una rivalidad que trascendió los resultados

Maradona expresó en distintas ocasiones la intensidad con la que vivía el Superclásico. Una de sus frases más recordadas resume esa relación con el triunfo frente a River: «Ganarle a River es como que tu vieja te venga a despertar con un beso». La comparación, cotidiana y afectiva, reflejaba una manera de entender el fútbol en la que la rivalidad se mezclaba con los sentimientos y la pertenencia.

Su historia con Boca no terminó con su retiro. Diego siguió ligado al club como hincha, referente y presencia habitual en distintos acontecimientos de la institución. Su figura pasó a formar parte de la memoria colectiva de los xeneizes y de una historia que se transmite entre generaciones.

En la previa de un nuevo Superclásico, volver sobre sus partidos frente a River permite mirar más allá de los resultados. Los goles de 1981, el regreso de 1995, la victoria de 1996 y la despedida de 1997 forman parte de una trayectoria en la que el fútbol y la identidad estuvieron conectados.

Maradona jugó siete Superclásicos oficiales con Boca y convirtió cinco goles. La cifra resume su registro estadístico, pero no alcanza para medir lo que representó para los hinchas. Su historia con River fue una parte de su historia con Boca; y su historia con Boca, mucho más que una sucesión de partidos, fue una de las expresiones más visibles de su manera de vivir el fútbol.

Más notas