Se cumplen nueve años del fallecimiento de Ramón Cabrero. Nueve años desde que Lanús despidió a uno de los hombres más importantes de su historia. Un entrenador que no necesitó grandes discursos para dejar su huella y que logró algo que parecía muy lejano: llevar al Granate a conquistar su primer título en Primera División.
Ramón Armando Cabrero Muñiz nació en Santander, en la región de Cantabria, España, el 7 de noviembre de 1947. A la edad de cuatro años, en 1951, emigró junto a su familia a la Argentina y se estableció en la ciudad de Lanús, en la provincia de Buenos Aires.
Mucho antes de consolidarse en Primera División, Ramón conoció el esfuerzo diario de la clase obrera del conurbano bonaerense. Desde los 9 años trabajó en una fábrica metalúrgica, en una rutina que combinaba con la escuela y los potreros de su infancia en la calle Ferré al 1200.
Debutó el 12 de septiembre de 1965, a sus 17 años, en un partido entre el Granate y Newell’s. Fue un arranque de carrera soñado porque hizo un gol en ese encuentro. En 1969 fue transferido a la Lepra rosarina. Por su buen desempeño durante ese campeonato, el Atlético de Madrid puso sus ojos en él y lo fichó de cara a 1970.
En el Colchonero se mantuvo durante tres temporadas, aunque no fue un paso con mucha actividad para Cabrero, ya que disputó solamente ocho partidos entre todas las competencias. Posteriormente, continuó su carrera en el Elche y en el Mallorca.
En 1976, Cabrero regresó a la Argentina para jugar en la provincia de Mendoza, primero con San Martín y luego con Independiente Rivadavia, donde se retiró como futbolista profesional en 1982.
Su historia con el fútbol no terminó ahí. Luego de colgar los botines, Ramón comenzó su carrera como director técnico. Su primer éxito llegó en 1986, cuando llevó a Sportivo Italiano al ascenso a la Primera División argentina al ganar el torneo de Primera B.
Posteriormente, dirigió a otros clubes del ascenso argentino, como Deportivo Maipú, Central Córdoba de Santiago del Estero, Colón de Santa Fe y Los Andes, además de desempeñarse como entrenador de juveniles en Racing Club y Lanús.
En 2005 asumió brevemente la dirección técnica del Dinamo Tirana de Albania, pero fue despedido tras no avanzar en la Copa Intertoto. Ese mismo año regresó a Lanús como entrenador del primer equipo, tras la salida de Néstor Gorosito.
Bajo su conducción, el club granate alcanzó un hito histórico al conquistar el Torneo Apertura 2007, su primer título de Primera División. En 2009, Cabrero asumió como entrenador de Atlético Nacional de Colombia y fue el primer técnico argentino en dirigir al club en una década.
Tras su experiencia en Medellín, Cabrero volvió a Lanús, donde ocupó el cargo de coordinador general del fútbol amateur y, más tarde, de secretario técnico. Su labor fue fundamental en el desarrollo de juveniles y en la consolidación del proyecto deportivo del club.
En marzo de 2017, Cabrero sufrió un ACV que lo mantuvo alejado de su cargo como secretario técnico de Lanús. Finalmente, falleció el 1 de noviembre de ese año debido a complicaciones derivadas del ACV. Fue enterrado en el cementerio municipal de Lanús.





