Arruabarrena y Ponzio, dos viejos conocidos que se vuelven a enfrentar

Por Celeste Benítez

El Vasco Arruabarrena volvió a Boca casi diez años después. En su segundo ciclo en el Xeneize le tocará disputar su octavo Superclásico. El historial no está a su favor, como director técnico cuenta con dos victorias, tres empates y dos derrotas.

Desde su vuelta al club, en el mercado de pases de junio, el plantel recobró el espíritu de competitividad. En la Liga Argentina solo perdió en su debut, y si bien empató la misma cantidad de encuentros que ganó, supo llevar a su equipo en la disputa de cuatro campeonatos, Torneo Clausura, Torneo de Liga, Copa Argentina y Copa Sudamericana. Algo que hubiera sido impensado para aquel Boca que fue eliminado, de local, en la fase de grupos de la Libertadores, cinco meses atrás.

Por el contrario, River fue a la inversa de su clásico rival de toda la vida. Durante el parate de mitad de año se quedó afuera de la Copa Argentina por una goleada 3-1 ante el último de la tabla y como si no fuera poco, casi un mes después fue eliminado por penales, en el Monumental, de la segunda competencia internacional más importante. Un día después, recién salido de la escuela de entrenadores y con la inexperiencia en sus hombros, Leonardo Ponzio llegó como director técnico interino, agarró un equipo desordenado y carente de idea de juego. Sin muchas expectativas ganó tres partidos al hilo, al igual que empató y perdió un encuentro. 

El rosarino tiene tres objetivos claros por delante: clasificar a una copa, coronar con el Torneo Clausura y ganarle al Xeneize en La Bombonera, en lo que será su primer Boca- River como DT. El ex jugador sabe lo que es disputar ese tipo de encuentros, ya que tiene a su favor un historial de veintitrés Superclásicos oficiales, con ocho triunfos, nueve empates y seis derrotas.

Arruabarrena y Ponzio se volverán a encontrar en bandos opuestos, pero ya no será con uno parado al lado del banco de suplentes y otro dentro del campo de juego. Esta vez, lo harán desde el mismo rol, como entrenadores y aunque los dos tienen una extensa historia en sus respectivos clubes, solo se cruzaron en cuatro oportunidades. Dos fueron por el torneo local, en los que el Vasco se llevó ambos triunfos, mientras que Ponzio fue titular en el 1-0 del conjunto de la Ribera en Núñez y en otro se quedó sin ingresar.

En las instancias que fueron definitorias, la primera fue la vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana 2014, en la que Marcelo Barovero le atajó el penal a Emanuel Gigliotti, en el estadio Monumental y el conjunto de Gallardo eliminó 1-0 al Xeneize, con un joven Ponzio de titular en la mitad de la cancha. La segunda vez ocurrió casi seis meses después, pero no tuvo un desenlace pacífico. Fue por los octavos de final de la Copa Libertadores, River llegó de visitante con un triunfo por la mínima diferencia, en la búsqueda de mantener o agrandar el resultado y por su parte, Boca necesitaba darlo vuelta.

Nada de eso ocurrió, ya que los jugadores del Millonario fueron agredidos con gas pimienta, que tiró un hincha que se encontraba contra el alambrado, al salir del descanso por la manga hacia el campo de juego. El final del partido fue atípico. Por un lado un Vasco Arruabarrena enojado contra el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, por sus palabras dichas en la cancha y por el otro, un Leo Ponzio con los ojos rojos a causa del químico. Lo que debería haber sido un encuentro más entre Boca y River terminó en un suceso deplorable. 

Está será la quinta vez que se enfrentarán Arruabarrena y Ponzio desde equipos opuestos. El Xeneize llega mejor que el Millonario, aunque nada está escrito y todo puede pasar en un Superclásico que cuenta con la premisa de dos estilos de juego distintos y un entrenador con más experiencia que otro.

 

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