Por Nicolás Vitale
Gana Palmeiras, 1 a 0 en el marcador. Minuto 29 del segundo tiempo, Estudiantes, a pesar de estar jugando con uno menos, tiene la oportunidad de empatar desde los 11 metros. El “10” del equipo toma la pelota y, ante una multitud Pincharrata, anota.
Sin embargo, el árbitro cobra invasión de campo. A pesar de las protestas, el penal debe repetirse. Esta vez, el arquero del Verdao adivina el palo y evita el gol. Durante el resto del partido, los de Brasil aguantan y se llevan una heróica victoria que arruina la fiesta de los platenses.
Pero no se trata de la final de la Copa Libertadores de 1968, el arquero no era Valdir, ni el 10 era Marcos Conigliaro. Tampoco se trata de una predicción de la final que se disputará el 28 de noviembre, el arquero tampoco es Carlos Miguel, ni el 10 es Tiago Palacios.
En el medio, hubo otro encuentro. Uno que Estudiantes cuenta, pero Palmeiras, no…
Se trata de un partido amistoso disputado el 4 de agosto de 2005. Ese día, el Pincha celebraba su centenario y había invitado al Verdao para conmemorar la primera de sus más grandes glorias: la Libertadores de 1968, la primera de las tres que conseguiría al mando de Osvaldo Zubeldía.
Aquella tarde-noche, 20.000 hinchas acudieron al viejo estadio de 1 y 57 -uno de los últimos encuentros disputados allí- en lo que iba a ser una fiesta. En la previa, el equipo dirigido por última vez por ‘Mostaza’ Merlo presentó a los nuevos refuerzos que llegaron para disputar el Apertura, entre ellos: José Luis Calderón, quien al año siguiente le marcaría 3 goles a Gimnasia en el histórico 7 a 0.

Lamentablemente, la fiesta del León fue amargada por la derrota. Everton marcó para los visitantes a los 25 minutos de partido. Ya en el complemento, el Pincha tuvo una seguidilla trágica: al minuto 68, fue expulsado Fernando Ortiz; seis minutos después, la secuencia del comienzo que terminó con el penal atajado a Marcelo Carrusca; y, a los 77 minutos, también fue expulsado Mariano Pavone.
A pesar de que Wendel vió la tarjeta roja en el cierre, el conjunto brasileño mantuvo la ventaja y se llevó el partido. El amistoso dirigido por Horacio Elizondo acabó con 3 jugadores expulsados y un penal que se tuvo que repetir por invasión.
Entonces, si ganaron… ¿Por qué Palmeiras no cuenta este partido? Técnicamente, es porque no lo jugó.
Resulta que ese mismo día pero unas horas más tarde, los de camiseta verde jugaban otro partido: el clásico ante Sao Paulo. Visitaban el Morumbi por la fecha 17 del Campeonato Brasilero. El Verdao se encontraba en los puestos medios de la tabla, mientras que los locales peleaban en la parte baja. Por lo que el resultado del Choque-Rei podía meter a alguno en aprietos.
Por eso, el equipo dirigido por Emerson Leao no tenía tiempo para aniversarios. Así que, a La Plata, viajó el Palmeiras-B, el equipo reserva del club.
El equipo B existió entre el 2000 y el 2013, y competía en divisiones de ascenso del fútbol paulista. El equipo que se presentó en La Plata, dirigido por Wilson Macarrao, estaba conformado por juveniles, muchos de ellos sin posibilidades de jugar en el primer equipo.
Luego de que sus jóvenes consiguieran una victoria en 1 y 57, el primer equipo también tendría su épica. Sao Paulo ganaba 3 a 0 justo antes del entretiempo, pero con goles de Marcinho, Gioino y Warley, los visitantes lograron empatar agónicamente.

Al día siguiente, ningún periódico hablaba sobre el enfrentamiento en La Plata. Lo único que se sabía era que el equipo reserva había viajado a participar en un amistoso contra Estudiantes.
De esta forma, hay dos historiales distintos. Curiosamente, el que cuenta el Pincharrata está empatado, mientras que, en el que cuentan los de San Pablo, Palmeiras está abajo.
Ahora, volverán a verse las caras por la final de la Copa Libertadores 2026 en el Estadio Centenario de Uruguay. Para Palmeiras, 58 años después; para Estudiantes, 21.





