Por Farid Esper
El 5 de septiembre de 1993, el fútbol argentino recibió uno de los golpes más duros de su historia. En el Estadio Monumental, la Selección dirigida por Alfio Basile cayó 5-0 ante Colombia por las Eliminatorias rumbo al Mundial de Estados Unidos 1994. Aquella derrota no significó solamente una humillación deportiva, sino que dejó al equipo al borde de quedarse afuera de la cita mundialista. La clasificación directa se había escapado y ahora debía disputar un repechaje frente a Australia.
En medio de la incertidumbre y la desesperación, el nombre de Diego comenzó a tomar preponderancia para emprender el regreso. Después de más de tres años de ausencia, el capitán campeón del mundo en México 1986 volvía a estar en los planes de la Selección. Su última participación oficial había sido en la final de Italia 1990. Desde entonces, había atravesado suspensiones, problemas personales y una etapa lejos de su mejor nivel futbolístico. Sin embargo, la necesidad de recuperar la identidad y el liderazgo dentro del plantel aceleró su regreso. Basile decidió convocarlo y Diego aceptó el desafío.
El 31 de octubre de 1993, en el Sydney Football Stadium, Maradona volvió a vestir oficialmente la camiseta argentina. Con la número 10 y el brazalete de capitán, encabezó al equipo en el primer encuentro del repechaje. Argentina no pudo sacar ventaja en el partido de ida y la serie quedaba abierta para definirse en Buenos Aires.
El 17 de noviembre, el Monumental volvió a convertirse en el escenario de una noche decisiva. Con un estadio colmado y la obligación de ganar, la Selección salió a buscar la clasificación. Gabriel Batistuta convirtió el único gol del encuentro y desató el festejo de miles de argentinos. Maradona, que ingresó en el segundo tiempo, también fue protagonista de aquella victoria por 1-0 que aseguró el pasaje al Mundial. Argentina había sobrevivido y Diego volvía a estar en una Copa del Mundo.
En Estados Unidos, la ilusión parecía renovarse. En el debut frente a Grecia fue victoria por 4-0 con un gol inolvidable de Maradona, que gritó frente a una cámara con una mezcla de euforia y desahogo. En el segundo encuentro, Argentina derrotó 2-1 a Nigeria y quedó bien posicionada para avanzar de ronda. Sin embargo, la alegría duró poco. Luego del partido, Maradona fue sometido a un control antidopaje que arrojó un resultado positivo por efedrina. La FIFA decidió excluirlo del torneo y el combinado albiceleste perdió a su máximo referente. Argentina sintió el golpe y terminó eliminada en los octavos de final frente a Rumania, tras perder 3-2. Aquella Copa del Mundo había comenzado con la esperanza de recuperar al mejor Diego y terminó convirtiéndose en una de las páginas más tristes de su carrera.
Su regreso en 1993 significaba recuperar al líder que el fútbol argentino necesitaba. Pero, apenas unos meses después, el sueño mundialista terminó abruptamente. Maradona había vuelto para salvar a la Selección y, cuando parecía que podía volver a llevarla a lo más alto, tuvo que despedirse antes de tiempo.





