Por Lautaro Fernández
Thiago Agustín Tirante atraviesa el mejor momento de su carrera. A los 25 años, el tenista platense dejó atrás los torneos Challenger y comenzó a consolidarse en el circuito ATP, un salto que durante 2026 se reflejó tanto en sus resultados como en el ranking. Hoy, ocupa el puesto 52 del mundo y forma parte del equipo argentino de Copa Davis.
El crecimiento de Tirante no fue de un día para el otro. Después de varios años de recorrido en el circuito profesional, esta temporada se convirtió en un punto de quiebre. Por primera vez disputó exclusivamente torneos ATP y, según explicó el propio jugador, logró adaptarse rápidamente a la velocidad y la intensidad de ese nivel que exigen estas competencias.
Uno de los momentos más importantes del año llegó en el Masters 1000 de Cincinnati. Allí consiguió dos de las victorias más importantes de su carrera: primero derrotó al serbio Novak Djokovic y luego al checo Jakub Mensik. El triunfo ante Mensik, además, le permitió alcanzar por primera vez los cuartos de final de un Masters 1000.
Ese torneo también tuvo consecuencias en el ranking. El 24 de agosto, Tirante alcanzó el puesto 42, la mejor ubicación de su carrera hasta ese momento. Aunque luego descendió algunos lugares, actualmente se encuentra 52° del mundo.
Los números también muestran su evolución. En 2026 acumula 27 victorias y 15 derrotas en el circuito registrado, con un 64,3% de triunfos. Además, consiguió resultados destacados ante jugadores de los primeros puestos del ranking, una señal del nivel que logró alcanzar durante esta temporada.
Su buen presente lo llevó nuevamente a vestir la camiseta argentina. En septiembre fue convocado para disputar la Copa Davis frente a Turquía, en el estadio Ruca Che de Neuquén. La serie significó además su debut como local en la competencia, después de haber participado por primera vez en febrero frente a Corea del Sur.
Y el estreno ante su público no pudo ser mejor. Tirante venció al turco Mert Alkaya por 6-2 y 6-4 en una hora y 13 minutos y consiguió el segundo punto de Argentina en la serie. Con ese triunfo, el equipo dirigido por Javier Frana quedó 2-0 arriba y a una victoria de asegurar el cruce.
Pero más allá del resultado, para Tirante hubo algo todavía más importante. “Era un sueño, ganar de local por Copa Davis. Una caricia al alma. Lo que viví hoy no lo viví nunca en mi vida”, expresó después del partido.
La frase refleja un momento particular de su carrera. El tenista nacido en La Plata pasó de buscar un lugar entre los mejores del circuito a enfrentarse regularmente con jugadores de élite. Su actuación en Cincinnati, el ingreso al grupo de los mejores 50 del mundo y su presencia en la Copa Davis muestran un jugador que está dando pasos cada vez más grandes.
El propio Tirante reconoce que todavía tiene aspectos por mejorar. Después de la gira sobre cemento, aseguró que está muy conforme con su crecimiento “mental, físico y tenístico”, pero también remarcó que necesita seguir trabajando para dar otro salto.
Aquel jugador que durante años recorrió el circuito en busca de oportunidades ahora empieza a encontrar su lugar en los grandes escenarios. La Copa Davis aparece como una nueva estación dentro de ese recorrido. Y mientras Argentina vuelve a contar con él para representar al país, Tirante continúa construyendo una temporada que puede marcar un antes y un después en su carrera.





