Por Gustavo Llancapani
“Jugadores, la c**** de su madre, a ver si se dan cuenta que no juegan con nadie”. Ese fue el cántico que se escuchaba en el Estadio Marcelo Bielsa mientras que los chicos del seleccionado de fútbol sub-19 de Argentina jugaban la semifinal de los Juegos Suramericanos realizados en Santa Fe.
Si bien los dirigidos por Diego Placente tuvieron una participación regular, perdiendo contra Paraguay 2 -1, venciendo a Uruguay 1 – 0 y empatando contra Venezuela en el cierre de fase de grupos, se metieron en semifinales donde eliminaron a Perú para clasificar a la gran final, donde enfrentaron nuevamente al equipo guaraní.
Más allá del resultado deportivo, ¿es realmente necesario este cántico hacia adolescentes que solamente quieren representar a su país? Hay que tener en cuenta que varios de los convocados cuentan con rodaje en las categorías sub-15, sub-17 y sub-20.
Además, habría que pensar: ¿cómo les afecta a los chicos estos cánticos y qué mensaje estamos queriendo enseñar a las demás delegaciones que participan en los Juegos Suramericanos? Teniendo en mente que los jugadores son adolescentes, a un paso de la adultez, que están cumpliendo su sueño de vestir la camiseta de Argentina, exigir como si fueran jugadores de alto nivel es injusto. Dar el ejemplo de que, si no ganan, no sirve, perjudica la mentalidad a futuro de los chicos.
Durante la final también sucedió lo mismo. Mientras se encaminaba la tanda de penales entre Argentina y Paraguay, luego de haber empatado a cero en los 90 minutos, se visualizó como la hinchada local arrojaba objetos al arquero y a los pateadores paraguayos. Finalmente, el seleccionado local perdió la final y obtuvo la medalla plateada, pero quedan como una mancha los conflictos generados por la hinchada local durante la competición.
Placente, luego de la final, mencionó: “Hoy fue totalmente diferente. Creo que la repercusión que hubo fue buena porque hay mucha gente que viene con la familia. Obviamente los padres deben darles educación a los chicos. Me pasa de ver a nenes insultar en la cancha, eso es responsabilidad de los padres”.





