Argentina después de Messi

Por Jorge Acevedo

Último día de agosto, último lunes de agosto, doce del mediodía en Argentina, e inesperadamente una noticia que repercute en el mundo del fútbol. El día que no queríamos que llegara nunca. La noticia que nadie esperaba leer. Lionel Andrés Messi anunció su retiro de la selección argentina.

Fueron 20 años vistiendo la camiseta que representa a todo un país. 20 años en los que siempre demostró que la selección fue lo más importante para él.

Y cuesta. Cuesta aceptar que incluso las historias más grandes llegan a su final. Que poco a poco uno empieza a despedirse de quienes parecían eternos.

Hoy decidís dar un paso al costado con la frente en alto. Después del último Mundial de tu carrera, los adjetivos sobran y las palabras parecen quedarse cortas. Porque hay futbolistas extraordinarios, leyendas inolvidables y después está Lionel Messi.

Quizá a muchos les quede la sensación amarga de aquella final perdida. La impotencia de haber estado tan cerca de otro título. Pero también todos entendemos que tu legado hace tiempo dejó de depender de una copa más o una copa menos. Si el fútbol te debía algo, ya te lo devolvió cuando levantaste el Mundial como capitán, figura y símbolo de una generación entera.

Muchos te vieron crecer después de haber sido contemporáneos a Maradona, pero también hay muchos que crecieron con vos, y acá me incluyo, porque así como no conozco un fútbol sin Messi, no conozco una selección argentina sin vos.

Cuesta aceptar que te despedís porque siempre luchaste por ganar algo con los colores de la bandera. Porque te tocó atravesar derrotas, críticas y decepciones. Porque cuando muchos dudaban, vos seguías apareciendo. A veces en silencio. Otras poniendo la cara por todos.

Te cuestionaron por no sentir la camiseta. Te señalaron por no ganar. Te criticaron incluso por ser distinto. Por ser reservado en un ambiente que muchas veces premia el ruido. Y sin embargo seguiste adelante. Al final, la historia se encargó de poner cada cosa en su lugar. Los que te vimos llorar después de perder, los que te vimos sufrir cada golpe y levantarte una vez más, siempre supimos que esas personas se iban a tragar sus palabras.

Hoy con 39, sabemos que te da para seguir jugando más tiempo. Quizá uno o dos años más, pero querer también es saber dejar ir, y después de todo lo que te pasó este último tiempo, es imposible no entender que das un paso al costado. Después de tanta presión, de haber dejado y vuelto hace 10 años, no hay nada que nos haga más feliz que te retires de la selección por cuenta propia y creo que, totalmente hecho por los títulos que tenés en tu espalda.

Juraste ganar algo con la celeste y blanca. Terminaste ganando todo. Sabemos que diste todo y más, y que nunca bajaste los brazos y que a pesar de las mil batallas que pueden haber en tu cabeza, saliste a flote y nos representaste de la mejor manera.

Si vos agradecés ser argentino, qué nos queda a nosotros, los mortales, de compartir uno de los sentimientos más lindos que puede haber. El deporte, el fútbol, el ser argentino. Nos enorgullece decir que somos argentinos y en parte es por vos, en parte agradecemos ser contemporáneos a vos, Leo.

Nos queda agradecer.

Agradecer los goles, los títulos, las alegrías y las lágrimas. Agradecer cada partido, cada intento y cada regreso. Agradecer que durante veinte años la camiseta número diez tuviera dueño.

Toca decir gracias y a pesar de que tengamos un nudo enorme en la garganta, sabemos que tomás la decisión correcta, aunque cueste imaginar una Selección Argentina sin vos, sabemos que esta decisión te pertenece.

Por primera vez en mucho tiempo, Argentina saldrá a una cancha con otro jugador con la “10” en la espalda. Y nosotros tendremos que aprender a verla sin vos.

Quizá esa sea la verdadera dimensión de tu legado: hacernos creer durante veinte años que lo extraordinario era algo normal.

Gracias por todo, Leo.

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