Por Victoria Tourn
Después de 54 años, el Croke Park de Dublín volvió a ser escenario de una velada boxística. Pero esta vez, más de 80.000 personas colmaron las tribunas para despedir a esa niña que alguna vez tuvo que esconder su pelo debajo del gorro para poder subir a un ring: Katie Taylor dijo adiós al boxeo a los 40 años.
El sábado último Katie Taylor venció por decisión unánime a la francesa Flora Pili, recuperó el título vacante del Consejo Mundial de Boxeo del peso superligero y dio fin a su carrera con cuatro fajas en su poder.
Un recorrido profesional que empezó hace 10 años, pero mucho antes ya había hecho
historia en el deporte. En 2001, con apenas 15 años, formó parte del primer combate de
mujeres sancionado oficialmente en Irlanda frente a Alanna Audley, tres asaltos de un
minuto y medio y una victoria que le daría otro motivo para seguir peleando: trabajar para
que el boxeo femenino tuviera espacio y reconocimiento en todo el mundo.
Participó de combates amateurs en exhibiciones frente al Comité Olímpico Internacional que llevaron en 2012 a incluir en los Juegos Olímpicos a las mujeres. Pero eso no le bastó y
volvió a Irlanda con la medalla de oro de los 60 kg.
Pero como gran deportista que es, también tuvo un paso por la Selección Irlandesa de Fútbol, anotando dos goles para la máxima categoría, un deporte que alternaba con el
boxeo hasta 2009, cuando decidió dedicarse de lleno a los golpes.
Fueron 5 los Campeonatos Mundiales y 6 los Campeonatos Europeos obtenidos hasta 2014
en su etapa amateur. Pero dos años más tarde, en 2016 dio el salto al profesionalismo a los
30 años, tras una caída dolorosa en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río
2016 que le indicaría que un ciclo había terminado.
En el campo profesional reunió 26 victorias (6 KO), reteniendo los cuatro cinturones del peso ligero a la vez (WBA, WBC, IBF y WBO) y tiempo más tarde subiría a la categoría
superligero, en la cual tendría su única derrota frente a Chantelle Cameron en 2023. Pero la revancha llegaría rápido y en noviembre de ese mismo año, por decisión mayoritaria Taylor le arrebataría los cinturones a Cameron y volvería a ser indiscutida por segunda vez.
Un año antes ya había dejado huella; junto a la puertorriqueña Amanda Serrano
formaron parte del primer evento femenino en encabezar una cartelera en el Madison
Square Garden, siendo otra noche positiva para la irlandesa. Suceso y victoria que se repetiría en 2024 siendo coestelar de Mike Tyson contra Jake Paul ante más de 72.000 personas en el AT&T Stadium de Texas.
El esfuerzo y sacrificio de una niña que debía ocultar su identidad bajo el nombre de “K.
Taylor” y su cabello en el casco para poder formar parte de los torneos juniors de su país, es hoy una leyenda y abrió el camino para las siguientes generaciones femeninas.
Volvió a poner al boxeo en Croke Park por primera vez desde la visita de Muhammad Ali-
frente a Alvin “Blue” Lewis hace más de medio siglo, demostrando el tamaño de su legado. Y cerró con un broche de oro perfecto: de local en el templo del deporte irlandés con el que
soñó toda su vida y, por tercera vez, consagrada como campeona indiscutida.





