Por Thiago N. Etchegaray
El inicio de la era de Jurgen Klopp, nuevo entrenador de la selección alemana, comenzó con un estreno que marca el fin de una era: Alemania y Adidas estrenaron su última camiseta en conjunto. Pronto, las tres tiras serán parte del pasado y Nike se hará cargo de la indumentaria de la Federación Alemana de Fútbol (en alemán, Deutscher Fußball-Bund o DFB).
En el empate frente a Paises Bajos de visitante por la cuarta fecha de la Nations League, Alemania vistió de negro, con vivos blancos y líneas doradas formadas por rombos, en referencia a la identidad del fútbol alemán y a los más de 24,000 clubes que forman parte de su estructura. Esta camiseta alemana será la última fabricada por Adidas y marca el cierre de un recorrido que comenzó hace 72 años, en los que transitaron y construyeron la gloriosa historia de la Mannschaft.
La guerra comercial por el patrocinio de las grandes potencias deportivas llegó a su punto más alto en 2024 cuando Nike atacó el corazón de Adidas: la marca estadounidense ofertó para quedarse con Alemania por segunda vez en su historia (NdR: el primer ofrecimiento fue en 2006, valuado en 50 millones de euros anuales por 8 años, y rechazado debido a la presión política, el peso de la tradición y la histórica lealtad hacia Adidas, que posteriormente igualó lo ofrecido por la competencia). En esta oportunidad, la propuesta de Nike fue aceptada para sorpresa de todo el mundo y entrará en vigencia a partir de 2027, una vez finalice el vínculo con la marca alemana.

¿Los motivos detrás de la disruptiva decisión? Bernd Neuendorf, presidente de la DFB, sostuvo que Nike destacó en su propuesta para apoyar al fútbol amateur, de base y femenino. Y principalmente, el dinero. El monto no fue comunicado oficialmente, sin embargo, la prensa alemana lo situó en torno a los 100 millones de euros por año, cerca del doble de lo que percibía la federación por su contrato con Adidas. Pero la dirigencia de la federación se vió obligada a aceptar debido a otras variables: la falta de ingresos por bonificaciones de FIFA producto de los fracasos deportivos posteriores al 2014, las deudas por la construcción del DFB-Campus (que demandó una inversión 180,9 millones de euros) y el riesgo legal de incurrir en un delito por malversación de fondos (hubiese ocurrido en caso de que la oferta de Adidas sea aceptado a pesar de ser muy inferior económicamente sólo por “patriotismo” o “tradición”).
A partir de esa batalla perdida, Sebastián Nieszawski, coleccionista de camisetas especializado en el fútbol europeo (@polaco_casacas en Instagram), cuenta cómo la marca alemana no se quedó de brazos cruzados: “En el último año y medio, desde que Nike ganó el patrocinio de Alemania, Adidas salió a ofertar agresivamente todo ese presupuesto que pretendía invertir en la DFB por federaciones, clubes y jugadores históricamente asociados preferentemente a Nike. Trató de ganar presencia en todo el mercado. El ejemplo más notorio fue la firma de Croacia este año”. Además, otros contratos resonantes fueron con Liverpool (temporada 2025/26), Lamine Yamal (la joya del Barcelona comenzó su carrera usando botines de Nike, pero cambió de contrato luego de la Eurocopa 2024), Nigeria (a partir de 2027) y República Checa (a comienzos de 2026, luego de 33 años de relación ininterrumpida con Puma), entre otros.
Más allá de ganar poder territorial en la geopolítica del fútbol, el quiebre Adidas-Alemania representa el final de un matrimonio que alcanzó las bodas de platino: 72 años de una alianza que trascendió lo comercial para convertirse en parte de la identidad deportiva y cultural de ambas partes. Casos como Brasil con Nike o Argentina y Japón con Adidas están lejos de alcanzar el mismo grado de representatividad y durabilidad.
La historia los une desde 1954, cuando Adolf “Adi” Dassler, fundador de Adidas en 1949, proveyó botines con tapones intercambiables a la selección, que fueron vitales en la histórica remontada alemana frente a Hungría por 3-2 en la final de la Copa del Mundo de Suiza 1954, partido conocido como el “Milagro de Berna”.
A partir de entonces, la prensa apodó a la marca “el Zapatero de la Nación” y nació una alianza en la que la firma alemana pasó de proveer calzado a ser el patrocinador y fabricante oficial de las camisetas de la Mannschaft. Juntos, forjaron un destino de grandeza: 4 Mundiales, 3 Eurocopas y una Confederaciones, unos últimos años para el olvido, es cierto, y modelos legendarios de camisetas que trascendieron el fútbol. Adidas se convirtió en un símbolo identitario de Alemania. Juntos, forjaron un destino de grandeza: 4 Mundiales, 3 Eurocopas y una Confederaciones; y modelos legendarios de camisetas que trascendieron el fútbol. Adidas se convirtió en un símbolo identitario de Alemania, a pesar de que los últimos 10 años serán los menos recordados por los malos resultados.
“Es lamentable que el negocio destruya una parte de la patria y una tradición”, criticó la influyente revista Der Spiegel. En la misma línea, Markus Söder, ministro de Baviera, región del sur de Alemania donde Adidas tiene su sede, sostuvo que la camiseta alemana es inimaginable sin las tres tiras y que es “tan identificable como decir que el balón es redondo y que un partido dura 90 minutos”. Por su parte, el ministro de Economía y vicecanciller Robert Habeck cuestionó la decisión: “Habría apreciado un poco más de patriotismo local”. El anuncio causó revuelo socio-político, y la crítica fue -y es- despiadada en todo Alemania, en gran medida por la pérdida de idiosincrasia, identidad y nacionalismo. No es para menos, dos instituciones del país unidas por décadas de títulos, fracasos y reconstrucciones. Esa combinación casi simbiótica produjo camisetas que hoy son piezas de culto para coleccionistas y apasionados de la cultura futbolística.
El terremoto comercial ocasionado por el acuerdo destapó una olla de presión que cae en manos de la marca estadounidense. “En los últimos años, la crítica hacia Nike estuvo en la falta de diseño e innovación. Si arrancan básico, van a necesitar de un milagro deportivo, porque la gente no les va a tener paciencia”, comenta el coleccionista Nieszawski. Nike tendrá la difícil tarea de “desenamorar” al pueblo alemán de Adidas a base de camisetas que reflejen su estética.
Adidas seguirá vistiendo oficialmente a Alemania por dos meses más, hasta el 31 de diciembre de 2026. El equipo de Jurgen Klopp cerrará la gloriosa etapa de las tres tiras este 14 de noviembre frente a Países Bajos por la última fecha de la Nations League. El final de un amor que parecía eterno está a la vuelta de la esquina.





