Por Emanuel Soste
En la vida, todos pensaron en ser una cosa y la cumplieron, pero otros terminaron haciendo algo totalmente distinto. Hasta la gente que hoy en día es famosa no es la excepción. En el ámbito de la música, se sabe, por ejemplo, que el famoso cantante español Julio Iglesias atajó en las inferiores del Real Madrid. Por otra parte, está el caso de Rod Stewart, que en 1960 hizo una prueba para jugar en el Brentford de Inglaterra. Pero también hubo un cantante que originariamente se puso los cortos y luego fue un crack en la música, y ese fue Luciano Pavarotti.
El tenor italiano en su juventud tenía el sueño de ser futbolista. En la década de 1950, él jugaba en las inferiores como arquero en el club Módena (equipo que fue refundado hace ocho años tras haber caído en quiebra y que actualmente juega en la segunda división). Algunos registros biográficos mencionan que también llegó a desempeñarse ocasionalmente en otras posiciones del equipo durante su adolescencia.
Hasta que un día su madre, Adele Venturi tuvo una charla con él y lo convenció de que el fútbol era un camino muy arriesgado; además, lo alentó a formarse y trabajar de manera más segura como maestro de escuela primaria. Por aquellos años, el país transalpino se estaba reordenando tras haber perdido en la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, Pavarotti le hizo caso a su mamá y enseñó en una escuela primaria durante dos años.
A “Il Tenorissimo” le gustaba mucho la ópera desde pequeño, ya que su padre fue quien estimuló a Luciano para que empezara los estudios en el mundo del canto lírico. De hecho, su papá, aparte de ser panadero, era un tenor aficionado. Pavarotti comenzó el estudio serio de música en 1954, a la edad de diecinueve años, con Arrigo Pola, un respetado maestro y tenor profesional en Módena que se ofreció a enseñarle sin remuneración. En 1955, experimentó su primer éxito como cantante cuando era miembro del Corale Rossini (un coro de voces masculinas de Módena que también incluía a su padre) , el cual ganó el primer premio en el Eisteddfod Internacional en Llangollen (Gales). Más tarde comentó que esta fue la experiencia más importante de su vida y que lo inspiró a convertirse en cantante profesional.
La conexión entre Pavarotti y el fútbol no iba a quedar solamente en su pasado como arquero. En el sorteo de la Copa del Mundo de 1990, el tenor estuvo de espectador junto a otras figuras como Sophia Loren, Giorgio Moroder, Edoardo Bennato y Gianna Nannini (encargados de interpretar en vivo la canción oficial del torneo, “Un’estate italiana”). Por otro lado, la cadena británica BBC (British Broadcasting Corporation) utilizó la célebre grabación de 1972 del aria “Nessun dorma”, interpretada por el cantante italiano, como la sintonía principal de su cobertura televisiva para el Mundial de fútbol.
Además, en la víspera de la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1990 (en la que Argentina fue subcampeona tras perder la final con Alemania), cantaron por primera vez juntos el 7 de julio en las Termas de Caracalla (Roma) “Los Tres Tenores”, integrados por Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras. El concierto también sirvió para celebrar el regreso de José Carreras tras superar el cáncer de sangre y para recaudar fondos para la Fundación Internacional Josep Carreras contra la Leucemia.
A mediados de este año, el club Módena lanzó una camiseta en homenaje al gran tenor. Fue lanzada por Decca Classics y Universal Music en junio como parte de una colección conmemorativa por Italia ’90 y el 90.º aniversario de su nacimiento. La camiseta está confeccionada en azul profundo con vivos detalles en amarillo, rindiendo tributo directo a los colores de su ciudad y del club que siempre apoyó. Cuenta con un patrón repetido de la silueta del maestro sobre el escenario, la palabra «Vincerò» en el pecho (el clímax triunfal de su icónico Nessun dorma) y el número 90 en la espalda.





