Franco Mastantuono: el pibe que dejó la raqueta para romper récords con los botines

Por Mora Scarpato

De posicionarse entre los mejores tenistas Sub-12 del país a convertirse en la venta más cara en la historia del fútbol argentino. Cómo sus récords a temprana edad en River y el interés del Real Madrid marcaron el ascenso del pibe que nunca olvidó su primer amor.

“Era bueno, quizás fuerte mentalmente y podía aguantar muchas horas jugando y lo hacía con mucha pasión. Y corría. Corría para todos lados…”.

Antes de convertirse en una de las grandes promesas del fútbol argentino y de dar el salto al Real Madrid, Franco Mastantuono supo destacarse con una raqueta en la mano. Durante su infancia en Azul, el tenis ocupó un lugar central en su vida, entre torneos, viajes y horas de entrenamiento. Sin embargo, la pelota debajo del pie siempre estuvo presente y una oportunidad en River terminaría marcando un antes y un después en su carrera.

El tenis no era solamente un pasatiempo. Mastantuono llegó a ubicarse entre los mejores de su categoría —alcanzó el puesto 5 del ranking nacional Sub-12 en 2018— y a competir en distintos puntos del país. Aquellos viajes desde pequeño, la exigencia de los torneos y la necesidad de sostener la concentración fueron parte de una formación que, años más tarde, fue clave para su desarrollo futbolístico.

En una entrevista durante su etapa en River Plate, el propio futbolista explicó la huella que le dejó el deporte de la raqueta: “Con el tenis he conocido mucha gente, he viajado solo de chico con compañeros y andar por el país compitiendo en un deporte donde lo mental pesa mucho, me ha ayudado un montón a crecer como jugador de fútbol”. La competitividad, la disciplina y la experiencia le permitieron adquirir herramientas que después trasladaría a las canchas.

La pasión por el fútbol nunca estuvo ausente en su infancia. Mientras se destacaba en el tenis, también pasaba horas con una pelota bajo la mirada de su padre, Cristian, quien lo entrenaba en el club Cemento Armado de Azul. Ambos deportes convivían en su rutina hasta que en 2019, a sus 11 años, llegó la propuesta formal para sumarse a las inferiores de River Plate. Aquella oportunidad terminó inclinando la balanza y abrió el camino que lo llevó desde el suelo azuleño hasta el fútbol de Primera División.

Su llegada a Núñez fue el comienzo de un recorrido veloz. El 28 de enero de 2024, con apenas 16 años y 5 meses, Martín Demichelis lo hizo debutar oficialmente en el primer equipo frente a Argentinos Juniors, y se convirtió  en el tercer jugador más joven en debutar en la historia de River. Pocos días después, ante Excursionistas por Copa Argentina, anotó su primer gol profesional y quebró la marca que Javier Saviola mantenía desde el 18 de octubre de 1998, convirtiéndose en el goleador de menor edad en la historia del club.

Su consolidación definitiva no tardó en llegar: un zurdazo de tiro libre desde 28 metros para clavar el 1-0 en un Superclásico ante Boca Juniors aceleró los tiempos. Con 17 años y 8 meses, no solo le dio la victoria a River, sino que se transformó en el futbolista millonario más joven en marcarle al rival de toda la vida. Ese remate terminó de encender las alarmas en el continente europeo.

En junio de 2025, el Real Madrid concretó su fichaje por una cifra récord de 63,2 millones de euros (45 millones netos para River), lo que lo posicionó como la venta más cara en la historia del fútbol argentino.

En ese mismo período, Lionel Scaloni lo hizo debutar en la selección argentina durante las Eliminatorias Sudamericanas frente a Chile. Con 17 años, 9 meses y 22 días, se transformó en el futbolista más joven en sumar minutos en un partido oficial bajo el ciclo del santafesino. En pocos años, aquel chico de Azul que repartía su tiempo entre una raqueta y una pelota pasó de las canchas de tenis a vestir la camiseta albiceleste y protagonizar una de las operaciones más importantes del fútbol sudamericano.

Su historia en el Viejo Continente continúa, ahora en la Fiorentina, en la que suma minutos cedido por el conjunto español.

Sin embargo, el tenis jamás quedó al margen de su vida. A mediados de 2025 compartió una tarde de entrenamiento sobre polvo de ladrillo con el tenista profesional Federico Coria, quien se sorprendió al ver la intacta calidad de su drive. Meses más tarde, en abril de 2026, ya instalado en España, aprovechó un momento de descanso para decir presente en las tribunas de la Caja Mágica durante el Mutua Madrid Open.

La raqueta quedó atrás a nivel competitivo, pero sigue siendo un refugio y una pieza fundamental para entender la personalidad, la mente fría y el camino que llevaron a Franco Mastantuono a la élite del deporte mundial.

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