Por Federico Oliver
En el deporte, muchas veces la mirada está puesta en el resultado. Una victoria, una derrota, una lesión, un pase o una convocatoria pueden ocupar titulares y convertirse en el centro de la vida de un atleta. Pero detrás de esa exposición existe una persona. Los suicidios de deportistas y exdeportistas volvieron visible una problemática que durante mucho tiempo tuvo poco espacio dentro del ambiente deportivo: la salud mental.
En el fútbol argentino y sudamericano existen distintos casos que abrieron debates sobre la presión profesional, las lesiones, la depresión, los problemas personales y la dificultad para pedir ayuda. Entre ellos aparecen los de Mirko Saric, Julio César Toresani, Alberto Vivalda y Santiago “Morro” García.
No se trata de encontrar una única explicación para estas muertes. Cada historia tiene su propio contexto y no puede reducirse a un resultado deportivo, una lesión o una situación puntual. Pero sus historias permiten observar algunas de las dificultades que pueden atravesar quienes construyen su vida alrededor del deporte.
Mirko Saric: cuando una carrera se detiene
En el año 2000, Mirko Saric tenía 21 años y era futbolista de San Lorenzo. Su caso quedó como uno de los más recordados del fútbol argentino. Atravesaba un cuadro de depresión profunda y su situación estaba acompañada por lesiones y problemas personales.
Su historia también aparece vinculada a las expectativas que rodeaban su carrera y a una lesión que interrumpió su desarrollo deportivo. A una edad en la que el futuro profesional parecía estar por delante, el fútbol dejó de ser solamente una actividad: también representaba una parte importante de su identidad.
El caso permite plantear una pregunta que atraviesa muchas carreras deportivas: ¿qué sucede cuando aquello que define la vida de un atleta deja de estar disponible?
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Julio César Toresani: después de la cancha
Julio César Toresani fue futbolista de River Plate, Boca Juniors y Colón, entre otros clubes. Murió en 2019, a los 51 años, después de atravesar un período marcado por problemas personales, familiares y económicos y una larga depresión. Su historia también pone el foco sobre una etapa que suele quedar fuera de las conversaciones deportivas: la vida cuando termina la carrera.
El retiro implica dejar una rutina, un ambiente y un rol que pueden haber acompañado a una persona durante gran parte de su vida. Por eso, se intenta plantear la necesidad de pensar qué ocurre cuando un deportista pierde el entorno y la identidad que construyó alrededor de la competencia.
Morro García: cuando aparece el aislamiento
En febrero de 2021 murió Santiago “Morro” García, delantero uruguayo y referente de Godoy Cruz. Tenía 30 años y atravesaba un cuadro depresivo.
Su caso generó una discusión dentro del fútbol profesional sobre la situación de los jugadores cuando son apartados de un plantel, el aislamiento y la necesidad de contar con contención psicológica en momentos de crisis.
El debate que dejó su historia excedió al propio jugador: puso sobre la mesa cuánto acompañamiento recibe un futbolista cuando deja de ocupar el lugar que habitualmente tiene dentro de un equipo.
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Robert Enke y una enfermedad que permaneció oculta
Fuera de Argentina aparece otro caso que se convirtió en una referencia para hablar de salud mental en el fútbol: el del arquero alemán Robert Enke.
Enke había jugado en instituciones como Barcelona y Tenerife y llegó a representar a la selección alemana. En 2009 murió a los 32 años. Su historia permitió visibilizar la depresión en el fútbol de elite y el temor que puede existir alrededor de mostrar una enfermedad mental dentro de un ambiente donde el rendimiento ocupa un lugar central.
Su caso mostró una contradicción difícil de ignorar: un deportista puede estar en la cima de su profesión y, al mismo tiempo, atravesar un profundo sufrimiento que no resulta visible para quienes lo rodean.
Cuando el problema también está en el cuerpo
La salud mental de los deportistas tampoco puede analizarse solamente desde las emociones. En algunas disciplinas, especialmente aquellas en las que existen impactos físicos repetidos, también se estudian las consecuencias neurológicas de determinadas prácticas.
Los casos de Junior Seau y Aaron Hernandez, jugadores de fútbol americano cuyas autopsias revelaron encefalopatía traumática crónica (ETC). Esta enfermedad está relacionada con traumatismos craneales repetidos y puede afectar distintas funciones cerebrales.
Estos casos abrieron una discusión dentro de la medicina deportiva sobre la relación entre los golpes repetidos y la salud cerebral de los atletas.
No significa que todos los suicidios de deportistas puedan explicarse por una causa neurológica. La salud mental es un fenómeno complejo y cada caso debe analizarse individualmente.
La identidad también juega
¿Qué queda cuando un deportista ya no puede competir?
Una carrera deportiva puede comenzar durante la infancia y ocupar años de entrenamiento, competencia, viajes, vínculos y objetivos. Cuando una lesión, el retiro o la desvinculación de un club interrumpe ese recorrido, también puede aparecer un vacío.
Se identifica la falta de preparación para una vida más allá del deporte como uno de los factores que deberían ser considerados. A esto se suma la deshumanización del atleta y el estigma que todavía existe alrededor de pedir ayuda.
La idea de que un deportista tiene que ser fuerte todo el tiempo puede convertirse en una barrera. Si admitir que algo no está bien es interpretado como una señal de debilidad, pedir ayuda se vuelve más difícil.
Más allá de los nombres
Cada uno de estos casos tiene una historia diferente. No existe una única causa que permita explicar el suicidio de un deportista y tampoco corresponde convertir estas muertes en una lista de tragedias.
Lo que sí comparten es haber generado preguntas sobre el lugar que ocupa la salud mental dentro del deporte.
¿Qué sucede cuando un jugador es tratado solamente como un producto? ¿Qué herramientas existen cuando una lesión modifica una carrera? ¿Quién acompaña al atleta cuando queda fuera de un equipo? ¿Está preparado para una vida después del retiro? ¿Puede hablar de lo que siente sin temor a ser considerado débil?
La respuesta no puede estar únicamente en el deportista.
Clubes, federaciones, entrenadores, compañeros y familias forman parte de las redes que pueden acompañar a una persona durante los distintos momentos de su carrera. La salud mental no debería aparecer solamente cuando ocurre una tragedia.
Porque detrás del jugador, del resultado y de la camiseta hay una persona. Y antes de preguntarnos cuánto puede soportar un deportista, quizás sea necesario preguntarnos cuánto estamos haciendo para que no tenga que soportarlo solo.
Si una persona atraviesa una crisis emocional o necesita hablar con alguien, en Argentina puede comunicarse con la Línea 135 de prevención del suicidio. También se encuentra disponible el 0800-345-1435 desde todo el país. Ante una emergencia, también puede recurrirse al 911.





