El día menos pensado, Leo

Por Sofía Sedeño y Thiago Maison 

Llegó el día que nadie quería. Tu despedida, Leo. 

Una vida entera hemos pasado viéndote vestido con la celeste y blanca, representando los colores de tu patria en el lugar donde mejor te sentís: en una cancha. Esquivando patadas y gambeteando rivales para conseguir lo más preciado: Un Mundial. 

Dos finales tuvieron que pasar para que se cumpliera ese sueño. No lo hiciste solo, sino que estuviste acompañado por 25 jugadores, un cuerpo técnico que demostró estar al nivel pese a las críticas y 45 millones de argentinos que nunca te dieron la espalda. 

Y en tu tercera aparición en un duelo decisivo de la Copa del Mundo, el destino decidió escribir otro final para vos. Uno impensado, o tal vez doloroso porque no fue el que tanto se anhelaba. Pero hay que saber entender que no todos los finales están a la altura de la historia, y que toda grandeza conoce el dolor en algún momento. 

Y vos, Leo, que fuiste, sos y serás enorme, lo has conocido en reiteradas ocasiones. En esta oportunidad debiste reencontrarte con él en el instante menos deseado, porque era tu final con la camiseta que tanto amás y por la que has luchado demasiado, incluso más de lo que el mundo cree saber y también aquellos que llevaban tu misma bandera pero decidían criticarte constantemente. 

Tras la tarde del 19 de julio ya se encienden las lámparas del recuerdo, con más ganas de creer que de pensar. Porque tus sueños vuelven como el viento desde tu ciudad, y así logramos darle a lo que sentimos algún lugar dentro de tu eternidad. 

Aunque quisiéramos borrar este capítulo final y escribirlo a nuestra forma, eso va a ser imposible. Pero sabes qué, Leo, lo que será imborrable es lo que hiciste por un país que no valoró lo que tuvo en sus manos hasta que se le escapó de las mismas. 

Elegiste seguir estando, seguir luchando hasta conseguir una alegría con la camiseta que más amás, pero no fue como pensabas. Fueron cuatro los trofeos que levantaste. Y no para demostrarle al mundo de qué estás hecho, sino para saldar tu mayor cuenta pendiente. Quizás, tu razón de ser, futbolísticamente hablando. 

No fue casualidad tu alma de potrero ni tu espíritu de lucha constante. Solo una personita logró comprender que tu fútbol era distinto al de los demás: Celia Olivera de Cuccittini. No fue el destino o un Dios, fue ella que con un “Ponelo, que te salva el partido”, nos dio, casi sin querer, las alegrías más grandes posibles. Un amor de abuela y nieto que perdura en el 

tiempo pese a la distancia entre el cielo y la Tierra. 

Aquel momento amargo en 2016, en el mismo escenario, el MetLife Stadium, en el que habías decidido retirarte de la selección, resultó ser el más dulce consuelo para tantos que deseaban verte caer. Aunque poco les duró, porque con una frase nos llenaste el corazón

otra vez: “Yo no engañé a nadie, dije lo que dije porque lo sentí, porque estaba desilusionado, pero recapacité”. 

Hoy de nada vale hacer juicio por retrovisión. Si nos has dado todo, incluso cuando creían que no dabas nada. Porque las cicatrices nunca fueron el final del camino, sino el mapa que te trajo hasta acá. Y cuando el tiempo apenas intente apagar el ruido de esta noche, todavía habrá millones caminando sobre tus huellas, convencidos de que los sueños también usan botines. 

Lionel Andrés Messi Cuccittini, con tu fútbol, tu coraje y esa obstinada costumbre de siempre ir hacia delante, fuiste el encargado de enseñarle a una generación entera que rendirse jamás será una opción. Y que los sueños no deben abandonarse por más que el destino los demore. Nos mostraste que la vida puede golpearnos una y otra vez, pero que siempre hay una manera y un motivo más para levantarse y seguir caminando hacia la luz. 

Gracias, Leo. Gracias, no solo por las copas, sino por devolvernos una ilusión que era nula si vos no seguías en el camino. Gracias por dejar el pasado atrás y continuar escribiendo el presente. 

Afortunadamente, no habrá distancia que te aleje porque estarás conmigo y, desde ahora en adelante, vivirás dentro de mí.

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