De un bar en Oslo a la reconquista de América: la historia del “Remo Vikingo”, el festejo de Haaland y la Noruega de Solbakken 

Por Tiziano Moreira

El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 ya tiene su marca registrada en las tribunas y no viene del continente asiático ni sudamericano, sino de las frías tierras del norte de Europa. Noruega, que volvió a una Copa del Mundo tras 28 años de ausencia, no solo ha deslumbrado con su presencia en el campo, sino que introdujo un ritual que ya es el fenómeno del torneo: el “Viking Row” o “Remo Vikingo”.   

El camino de la selección noruega en este Mundial ha estado cargado de épica. Durante la fase de grupos, el equipo comenzó a forjar su mística con un triunfo clave ante Senegal. A pesar de la derrota ante la poderosa Francia en el último partido, logró clasificar e imponerse frente a Costa de Marfil en 16avos de final. Fue tras esa victoria que la relación con la hinchada alcanzó su punto máximo. Bajo la conducción táctica de su entrenador, Ståle Solbakken, el combinado nórdico selló su pasaje a los cuartos de final tras vencer a Brasil para desatar la locura total. 

El festejo comienza con el sonido de un cuerno nórdico y el compás de un tambor. Los hinchas se sientan y comienzan a mover los brazos hacia atrás para imitar el movimiento de los remeros en un barco, todo al ritmo de un grito coordinado: “¡Ror!” (que significa “remar” en noruego). Tras vencer a los senegaleses, la imagen de Martin Ødegaard a cargo del tambor y Erling Haaland en pleno remo sobre el verde césped, en sincronía con la tribuna, recorrió el mundo. El fervor escaló a tal punto que la “remada” llegó a replicarse en Times Square, en torneos del PGA Tour de golf para acompañar a atletas noruegos, e incluso en la apertura de sesiones del propio Parlamento en Oslo, capital de Noruega.  

Como todo gran hito popular, el origen se forjó lejos de las canchas. La iniciativa cobró forma gracias a Ole Froystad, un maestro de escuela de 38 años de aspecto fornido. Libreta en mano y tras probar decenas de opciones al estudiar los movimientos, le presentó la idea del “Viking Row” a un grupo de fanáticos en un bar de las afueras de Oslo. Su objetivo era crear una arenga de fuerte impacto cultural que uniera al pueblo noruego.  

En paralelo, el músico y productor Jonas Thomassen le puso melodía al grabar una canción que resalta el grito de “¡Ror!”, la cual se popularizó luego de una victoria ante Italia en las Eliminatorias. Hoy, los “Oljeberget” (como se conoce a la barra de Noruega) han adoptado esta coreografía como su sello indiscutido en los estadios de Estados Unidos, México y Canadá. 

¿Pero por qué remar? La historia de los vikingos está ligada a la exploración, la rudeza, la conquista y el mar. Hace miles de años, estos formidables guerreros escandinavos se embarcaban en sus naves y remaban sin descanso para descubrir nuevas tierras. 

La conexión de esta historia con la cita mundialista no es casualidad y tiene un guiño histórico: según la revista Nature, existe evidencia científica de que los vikingos llegaron a América en el año 1021, casi cinco siglos antes que Cristóbal Colón, quien la descubrió en 1492. Como bien explicó Thomassen al momento de idear la temática del festejo: “Dado que el Mundial se juega en Estados Unidos, teníamos que hacer algo con la idea de que los vikingos regresaran para reclamar el continente que descubrieron”.

Hoy, la conquista no se hace con espadas ni saqueos, sino con una pelota en los pies. El fútbol funciona como una batalla moderna, donde los guerreros llevan pantalones cortos, medias largas, botines y están liderados por figuras de la talla de Haaland. Cada vez que Noruega avanza en la cancha, sus hinchas reman desde la tribuna, dándole empuje a ese barco que ya dejó atrás la fase de grupos y que, a golpe de remo y goles, busca reconquistar América como lo intentaron sus antepasados. 

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