Por Nazareno López
El Mundial 2030 tiene varios tintes históricos, no solo por el factor de ser el centenario de la primera Copa del Mundo, sino también por la cantidad de anfitriones que tendrá el certamen: seis países serán las sedes del torneo: España, Portugal y Marruecos albergarán casi en su totalidad el campeonato, mientras que Argentina, Uruguay y Paraguay tendrán un partido cada uno. Aún no se sabe si contará con 64 selecciones como quiere la CONMEBOL, para que los tres sudamericanos puedan disputar su grupo en su respectivo país, o si la FIFA mantendrá los 48 actuales.
La decisión del ente presidido por Gianni Infantino de contar con seis sedes diferentes fue criticada por hinchas, dirigentes y periodistas. Las distancias entre países como principal factor y cómo esto podría afectar al rendimiento de los jugadores. También recibió críticas Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, por no sostener la candidatura sudamericana (Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile) y conformarse con solo tres partidos. Pero el principal problema y trasfondo que cuenta este mundial no es alguno de los ítems antes mencionados, sino el porqué de tantos países. Y ese porqué tiene nombre y apellido: Arabia Saudita.
A fines del año 2024, la FIFA estaba intentando vender sin éxito los derechos televisivos del Mundial de Clubes 2025. Ninguna empresa estaba dispuesta a pagar los 1.000 millones de dólares que pedía Infantino. Sin embargo, el 4 de diciembre llegó la salvación: DAZN.
El medio británico adquirió los derechos globales del certamen luego de pagar el monto que había pedido la FIFA, en un movimiento que llamó la atención por el difícil momento que atravesaba la cadena, ya que contaba con pérdidas anuales de más de 1.000 millones de dólares y 7.300 millones desde el año 2019. Pero las dudas se despejaron en febrero del 2025, dos meses después de la firma de DAZN con la FIFA. El PIF (Fondo de Inversión Pública) es un fondo soberano de origen saudí que busca diversificar la economía de Arabia Saudita y mejorar la imagen del país, y que a través de su rama deportiva SURJ Sports Investment, se convirtió en accionista minoritario de la compañía británica inyectando 1.000 millones de dólares.
Según The New York Times, el PIF buscaba negociar con la FIFA los derechos televisivos del Mundial de Clubes y para poder meter en esa negociación la obtención de la sede del Mundial 2034.
¿Pero cuál es la relación entre las multisedes del 2030 y la negociación entre el PIF e Infantino?
La FIFA establece un criterio de rotación continental para la elección de las sedes. Este factor no permite que una confederación sea candidata si esta fue sede en una de las ediciones anteriores, por este motivo, el Mundial 2034 tendría que ser en la AFC (Asia) o en OFC (Oceanía) sí o sí, porque lo precede el del 2030 que se habrá jugado en tres asociaciones distintas: UEFA por España y Portugal, de la CAF por Marruecos y de CONMEBOL por Argentina, Uruguay y Paraguay. También influye la actual Copa del Mundo 2026 que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México (CONCACAF). Por eso no fue casualidad que el 11 de diciembre del 2024, tan solo 7 días después de que saliera a la luz la venta de los derechos a DAZN, el Congreso Extraordinario de la FIFA anunció los partidos inaugurales del Mundial 2030 en Sudamérica y la confirmación de que la Copa del Mundo 2034 se celebrará en el país saudí.
Qatar 2022 fue el primer mundial en Oriente Medio y el de Arabia Saudita 2034 habrá sido el segundo en dicho territorio, y todo indica que no serán los últimos en estas tierras.




