El grito de gol más poético de Messi

Por Julieta Landriel

Pocas veces se lo vio a Lionel Messi gritar un gol de la manera en que lo hizo al minuto 95 contra Austria. Su segundo tanto del partido, quinto del torneo, y decimoctavo en Mundiales. La escena explotó desde que remató con zurda después del pase de Paredes y salió a correr como un nene. Uno de 38 años que en dos días cumpliría 39 y jugó desde el arranque con la intensidad que ameritaba. Se cayó al piso, vio cómo la pelota entraba y en el festejo largó pasión, bronca y cansancio. Un gol poético por el simple hecho de ser suyo, coronado con descarga emocional. 

El estadio estalló. En la tribuna vive su carrera: los hinchas no dejaron ni una de sus camisetas sin usar en el estadio. La “19” del Mundial 2006, en el que Diego Armando Maradona festejó desde el palco su debut y primer gol en Mundiales con la Selección (un 16 de junio en Alemania). Seguro que él hasta lo ponía de titular. La del Barcelona, no puede faltar. La del PSG, aunque no fue su etapa más feliz. Y esa rosa que muchos critican, pero lo revitalizó.

Fueron cinco los jugadores que defendían el arco cuando le pegó. Dos justo en la línea en la que rodó el balón. ¿Y el resto de los jugadores argentinos? Inmóviles. Desde la gambeta de Messi arrancada en el punto penal y jugada hacia la izquierda del área chica. Enzo Fernández amagó con acompañar, pero al verlo controlar prefirió quedarse mirando. Como un hincha más. Atrás, Leandro Paredes. El instante previo tenía que estar concentrado por si había otro rebote y a la vez casi saltaba de los nervios. Y Julián Alvarez, el mismo que a los 11 años había nombrado a Messi como su ídolo y al Mundial como su sueño.

El cronista Joaquín Bruno será envidiado. Fue el primero al que miró el ahora máximo anotador en solitario en la historia de esta competencia para gritarlo y chocarle las manos. Qué lujo. El número 10 que logra erizar la piel de todo un país (y del mundo del fútbol). Y de tal resiliencia que, después de errar un penal en el inicio, concluye coloreando la página en un abrazo de más de veinte personas en el campo de juego.

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