Por Graciana Espil

Su celular, una mochila y su ropa para competir era lo que llevaba en el bolso; su familia, amigos y su entrenador lo saludaban para que aquel joven soñador volara, con 17 años, hacia Kenia para disputar el Mundial Sub 18 de atletismo en el 2017.

Elián Larregina se convirtió en leyenda luego de competir para el conjunto nacional, ya que, a un metro de llegar a la meta, su cuerpo no lo acompañó y cayó observando la línea de llegada. Pero su amor propio y las ganas de seguir peleándola lo hicieron levantarse y finalizar la carrera en el sexto lugar.

Ahora, cuatro años después, Larregina cuenta cómo vivió esa caída: “Sentí mucha impotencia en el momento, porque sabía que me quedaba poco para llegar, pero mi cuerpo dijo basta; hoy lo veo como algo que cambió mi vida; gracias a eso, aparecí en las tapas de los diarios de todo el mundo. ¡Hasta en Noruega!”.

Además, habló sobre quién fue el que se dio cuenta de su potencial, y recordó a su entrenador antes de la selección, Juan Crecimatti: “Fue el que vio mi talento, desde un principio me dijo que, si yo entrenaba, podía llegar muy lejos; voy a estar toda la vida agradecido, por acompañarme y nunca pensar que no lo podría hacer”.

Larregina también contó de su familia y qué significa su mamá, Verónica, para él: “Mi mamá es todo para mí, siempre me apoyó y me dejó irme a vivir solo con 17 años al CENARD, aunque le costó, pero lo hizo pensando en mi futuro”. Tanto su entrenador como su madre fueron quienes apoyaron a Elián en todo este proceso y quienes lo impulsaron para que no pierda la oportunidad de representar a la Argentina.

Su mamá, Verónica, habló de aquel llamado, de ese día en el que se enteró antes que nadie que los entrenadores de la selección querían que su hijo representa los colores nacionales: “Sentí mucha emoción, mi hijo es lo más importante que tengo junto sus hermanos, y que me llamen para decirme que lo querían en el equipo. Fue la sensación más linda; me sentí completa”.

Por otro lado, su entrenador, Juan Crecimatti, recordó sobre aquella caída de Larregina y cuáles fueron los motivos del tropiezo: “Antes del Mundial Elián había corrido tres veces los 400 metros; además de no tener la experiencia suficiente, ese año se enfermó varias veces y eso condiciona bastante los entrenamientos”.

También, Crecimatti recordó las palabras que le dijo a Elián antes de salir a correr: “Ya estoy muy contento con lo que lograste, todo lo que pase ahora no lo puede empañar; vas a representar a la Argentina y a Suipacha, dejá lo mejor que tengas en esa carrera”.

Luego de ese mal trago, para Larregina llegaron los logros, desde conseguir la medalla de oro en el Sudamericano de mayores en Bolivia, pasando por el Panamericano U23 en Ecuador, hasta tener el récord argentino absoluto de los 400 metros llanos con una marca de 46.02 en el Panamericano U20 en Costa Rica, finalizando con casi dos décadas de vigencia del último registro establecido en 1999 por Gustavo Aguirre.