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Las joyas del Mundial Sub-17: los jóvenes más valiosos del torneo en Qatar 

Por Lautaro Rivas

El Mundial Sub-17 que se disputa en Qatar reúne a las principales promesas del fútbol internacional, con planteles formados por jugadores nacidos desde el 1 de enero de 2008. Hasta el momento, se llevan jugadas dos fechas de la fase de grupos. Argentina ganó ambos encuentros, frente a Bélgica y Túnez, y ya se perfila como uno de los equipos destacados del certamen. 

Entre los futbolistas que más atención generan aparecen los diez jugadores con mayor valor de mercado según datos de Transfermarkt. El brasileño Zé Lucas, mediocampista defensivo, encabeza la lista con una cotización de cinco millones de euros. El jugador del Sport Recife se consolidó en el centro del campo y es una de las figuras de la selección brasileña, que busca repetir el título obtenido en el año 2019. 

En el segundo lugar figura el alemán Wisdom Mike, extremo izquierdo valorado en tres millones de euros. Es una de las piezas más desequilibrantes del equipo europeo, con paso por las divisiones juveniles del Bayern Múnich. Con el mismo valor aparece Justin Lerma, mediocampista ecuatoriano que milita en Independiente del Valle y que fue comprado por el Borussia Dortmund. Además, representa a una generación que continúa el proceso de proyección internacional del fútbol de su país.

Entre los defensores mejor valuados está Moncef Zekri, lateral izquierdo marroquí tasado en 2,5 millones de euros, seguido por Ruan Pablo, también brasileño, quien se desempeña como extremo izquierdo y alcanza los dos millones. En la misma cifra aparece el inglés Bradley Burrowes, extremo derecho y representante de la cantera del Aston Villa, quien combina velocidad y presencia ofensiva.

El delantero centro estadounidense Julian Hall, está cotizado en un millón de euros y forma parte del New York Red Bulls. Entre los mediocampistas defensivos sobresalen Abdoulaye Camara, de Francia, con un valor de 800 mil euros, y Eba Bekir Is, de Alemania, con 500 mil. En la misma línea de valoración se encuentra Abdellah Ouazane, mediocampista ofensivo de Marruecos, también con 800 mil euros, quien aporta creatividad en la mitad de la cancha del conjunto africano.

Dentro de las figuras argentinas, Jerónimo Gómez Mattar se destaca por su proyección y por el contexto en el que llega al Mundial. A los 17 años, el mediocampista ofensivo de Newell ‘s Old Boys tiene un valor de 300 mil euros y fue titular en el segundo encuentro del torneo. En el partido ante Túnez, el futbolista rosarino ocupó una posición más retrasada, desempeñándose como mediocampista defensivo. Gómez Mattar se convirtió en el capitán más joven en la historia de Newell ‘s y, a los 16 años, firmó su primer contrato profesional con el club. Su presencia en la Selección Argentina Sub-17 confirma el seguimiento que el cuerpo técnico realiza sobre los jugadores surgidos de las inferiores del fútbol local.

El torneo en Qatar no solo funciona como una competencia internacional, sino también como una vidriera global para los principales talentos juveniles. En esta edición, la representación de distintas ligas y continentes refleja el nivel de desarrollo de los proyectos formativos, con Brasil, Alemania y Marruecos entre los países con mayor cantidad de futbolistas de alto valor de mercado.

Valentín Perrone: el argentino que acelera hacia el futuro del motociclismo mundial

Por Francisco Frutos

Valentín Perrone tiene apenas diecisiete años, pero cuando baja la visera del casco y acelera su KTM naranja con el número 77, parece llevar toda una vida corriendo. Nació en Barcelona el 28 de diciembre de 2007, pero en su corazón flamea la bandera celeste y blanca. No es un detalle menor que haya elegido representar a Argentina por su padre, Marcelo, nacido en Buenos Aires, el hombre que lo acompañó desde que tenía tres años y se subía, tambaleante y feliz, a una mini moto en algún circuito catalán. 

En los paddocks europeos lo llaman “el argentino de Barcelona”. Es un chico tímido fuera de la pista, pero cuando se pone el casco, todo se transforma. De pronto, la serenidad se vuelve hambre; la sonrisa discreta se convierte en una mirada feroz que busca huecos imposibles entre rivales. “Quiero llegar a MotoGP, pero sé que hay que ir paso a paso”, repite como un mantra aprendido en casa, donde el sacrificio fue siempre el combustible principal. “Mi familia nunca tuvo vacaciones para que yo pudiera correr”, confesó alguna vez, con una madurez que impresiona ver en alguien de su edad.

Antes de llegar al Mundial, Valentín se entrenó en los circuitos más exigentes del Viejo Continente. Pasó por la European Talent Cup y la Red Bull Rookies Cup, donde comenzó a hacerse un nombre con victorias en pistas legendarias como Mugello y Misano. En ese ambiente competitivo, donde los apellidos suelen pesar más que los cascos, Perrone se fue abriendo camino a base de resultados, constancia y una serenidad inusual para un adolescente. 

Idolatra a Marc Márquez, pero su estilo tiene algo propio, una mezcla de agresividad controlada y lectura inteligente de carrera, como si hubiera nacido con el instinto de anticipar lo que va a pasar unos metros más adelante.

El 2025 marcó su ingreso al Mundial de Moto3 con el equipo Red Bull KTM Tech 3. Tenía diecisiete años recién cumplidos y la presión de ser el único argentino en el campeonato. La sombra de Gabriel Rodrigo, su antecesor, todavía flotaba en el ambiente, y muchos lo miraban con una mezcla de curiosidad e incertidumbre. Sin embargo, Perrone no tardó en demostrar que no estaba allí para figurar. Su debut fue áspero, con caídas, golpes y aprendizajes. En Austin sufrió una dura caída cuando peleaba por los puntos, y durante semanas sintió el dolor en los huesos y en el orgullo. Pero esa misma caída se convirtió en el punto de inflexión que necesitaba. “Aprendí más de esa carrera que de todas las anteriores”, comentó después.

El premio llegó en Assen, el templo holandés del motociclismo, donde logró su primer podio mundialista finalizando en tercer lugar, detrás de dos pilotos con más experiencia, pero con la serenidad de quien sabía que ese resultado no era casualidad. En Austria, semanas después, se adueñó de su primera pole position en Moto3, un hecho histórico para Argentina. Los medios europeos comenzaron a mencionarlo como “la nueva joya sudamericana”. En nuestro país, de repente, su nombre empezó a resonar por fuera del círculo del motociclismo.

Pero lo que realmente sorprende en Perrone no es solo su velocidad, sino su mentalidad. Habla poco, pero cuando lo hace, transmite una claridad inusual. No se desvive por la fama, no busca titulares ni polémicas; su mundo gira en torno al trabajo, la disciplina y el deseo de mejorar. En el box, los ingenieros destacan su capacidad para explicar sensaciones técnicas con precisión. Y sus rivales, aun los que lo superan en edad y experiencia, lo miran con respeto, sabiendo que tiene algo distinto, una calma que suele ser el preludio del talento verdadero.

Valentín todavía tiene mucho por aprender. El salto a Moto2 y luego a MotoGP es largo y lleno de trampas. Pero si algo ha demostrado este chico argentino nacido en Barcelona es que su historia no se escribe con suerte, sino con determinación. Mientras otros sueñan con llegar, él ya está allí, aprendiendo, cayendo, levantándose y volviendo a acelerar. En un mundo donde la velocidad lo es todo, Perrone avanza sin prisa, pero sin pausa, con la mirada fija en el futuro. Y en cada curva, en cada bandera a cuadros, lleva consigo una promesa silenciosa: “Devolver a Argentina a lo más alto del motociclismo mundial”.

Canapino y una racha histórica: cuatro triunfos que lo ponen a la altura de los grandes

Por Francisco Domínguez

Agustín Canapino volvió a escribir su nombre en la historia del automovilismo argentino. El piloto arrecifeño alcanzó una marca que parecía reservada para los mitos del Turismo Carretera: ganó cuatro carreras consecutivas, algo que no ocurría desde hace más de tres décadas. Su racha, lograda con una contundencia pocas veces vista, lo coloca en una línea que sólo compartieron nombres como Emilio Satriano, Juan María Traverso y Roberto Mouras.

El dominio del piloto se extendió a lo largo de las últimas fechas del campeonato, donde demostró que su combinación de talento, experiencia y trabajo en equipo sigue siendo un diferencial. Su Chevrolet mostró consistencia, velocidad y una gestión impecable en cada carrera, tanto en la clasificación como al ritmo de competencia.

Para dimensionar lo conseguido, hay que remontarse al año 1990, cuando Emilio Satriano encadenó cuatro triunfos consecutivos. Desde entonces, ningún piloto había logrado mantener un dominio tan prolongado. El Titan de Arrecifes no solo igualó esa marca, sino que además lo hizo en una era de reglamentos más estrictos, paridad técnica y un calendario más extenso.

El logro también tiene un fuerte valor simbólico. Canapino volvió al TC después tras su incursión internacional en la IndyCar, y lo hizo reafirmando su jerarquía. A los 35 años, ya suma más de 20 victorias en la categoría y cuatro campeonatos, pero este registro de cuatro victorias consecutivas se siente especial. No solo por la estadística, sino porque lo ubica en una dimensión histórica.

En un TC que siempre busca nuevas leyendas, Agustín Canapino acaba de recordarle al público por qué su nombre ya está grabado entre los más grandes. Y, quizás, por qué todavía tiene mucho más para escribir.

¿Qué fue de la vida de Pedro Iarley?

Por Julián Pires

Llegó a Boca en 2003, proveniente de un equipo chico de Brasil, después de hacerle un gol en La Bombonera. Ganó dos títulos con el Xeneize y anotó en un Superclásico para ganar en el Monumental.

Solo 20 jugadores brasileños jugaron en Boca en 120 años de existencia. En el siglo XX los más destacados fueron Paulo Valentim y Orlando Pecanha de Carvalho. En el nuevo siglo, de los cuatro que vistieron la azul y oro, el único que se destacó fue un volante oriundo de Quixeramobim, una pequeña ciudad del nordeste brasileño a 212 kilómetros de Fortaleza, capital del Estado de Ceará: Pedro Iarley Lima Dantas.

Iarley había debutado en 1994 en Ferroviario de Fortaleza Brasil, y tras una breve experiencia en España, donde jugó en el Real Madrid B en 1996 y varios equipos del ascenso español, pegó la vuelta a su país. En 2003 tuvo su primera gran aparición internacional. Fue nada menos que frente al Boca de Carlos Bianchi por los Octavos de Final de la Copa Libertadores de aquel año.

En el partido de ida, jugado el 24 de abril en La Bombonera, anotó el único gol a los 67´ para darle una histórica victoria al modesto Paysandú, equipo del norte de Brasil. Una semana después se jugó la vuelta en el Estadio Mangueirao de Belem ante 55.000 espectadores. Con una victoria por 4 a 2, Boca selló la clasificación a la siguiente fase y se encaminó para ganar su quinta Libertadores. Esa histórica serie, de la que fueron protagonistas Paysandú y Iarley, marcó un hito en la historia del club brasileño. En 2020 sacaron un documental sobre ese duelo y en 2023 lanzaron una equipación de camisetas con los colores de Boca, en conmemoración de los veinte años de la victoria en La Bombonera.

Después de romperla ante el equipo de la ribera un empresario argentino que tenía jugadores en Brasil lo acercó a Boca. También había hecho el intento para que jugara en River. “Después del partido que le ganamos, mi nombre empezó a sonar por los medios para muchos equipos. Fue una gran vitrina. Estaba la chance de negociar con Boca y River Plate. Cuando jugué aquel partido con Paysandú, me había sorprendido la gente, la presión que había, me encantó el ambiente, quería jugar ahí en la Bombonera”, le reveló Iarley a TyC Sports en 2020. 

Cuando llegó al club de Brandsen 805, Carlos Bianchi le dió la 10. Utilizó el mismo número que Diego Maradona y Juan Román Riquelme. Pedrito Iarley totalizó 36 partidos, 6 goles y 2 títulos en el Club Atlético Boca Juniors: el Apertura 2003 y la Copa Intercontinental 2003.

Precisamente, en esa Intercontinental Iarley fue partícipe clave para una nueva conquista de Boca en tierras niponas, esta vez frente al Milan en la final. El conjunto rossonero se había puesto adelante en el marcador a los 23 minutos del primer tiempo, pero el equipo de Bianchi empató rápidamente. En el gol participó el volante brasileño con un toque suave de pelota que fue manoteado por el arquero del Milán y que le permitió a Matías Donnet, beneficiado por el rebote, empatar el encuentro. Finalmente el marcador no se modificó y el campeón se definió por penales. 

Del puñado de goles con la azul y oro hubo uno que lo inmortalizó en la historia del Superclásico y le permitió ganarse un lugar en los corazones de los bosteros. El 9 de noviembre de 2003 se jugaba en el Monumental una nueva edición del River-Boca por la fecha 14 del Apertura. El brasileño fue una de las figuras de aquella tarde. El superclásico se abrió con un gol, de cabeza, de Sebastián Battaglia. Los dirigidos por El Virrey se fueron al descanso 1 a 0. En la segunda etapa, a los 7’ del segundo tiempo, tras robarle una pelota a Ricardo Rojas, central de River, Iarley encaró hacia el área, dejó desairados a los defensores millonarios con una bicicleta y una gambeta, y liquidó el partido con un zurdazo al primer palo de Franco Costanzo. “Venía buscando hace varios partidos el gol”, dijo después del encuentro. El resultado final fue 2 a 0 y la hinchada de Boca coreó en las tribunas: “Y ya lo vé, y ya lo vé, es el hermano de Pelé”. Olé tituló en su tapa al día siguiente “Lo desplumó”, con una foto del brasileño festejando. Boca se perfilaba para ganar el torneo y Iarley se consagraba.

Para el 2004, el ex Paysandú perdió protagonismo en el equipo y se despidió con la camiseta de Boca con un doblete en Bahía Blanca en una victoria ante Olimpo por el Clausura. Se marchó a Dorados de Sinaloa y regresó a Brasil un año después para jugar en Inter de Porto Alegre. En el equipo gaúcho tuvo una exitosa etapa y se convirtió en ídolo. Allí ganó, en 2006, la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes y en 2007 la Recopa Sudamericana. En la final del Mundial de Clubes frente al Barcelona de Frank Rijkaard, Pedro Iarley vistió la 10 y portó la cinta de capitán. El conjunto culé tenía a Ronaldinho, Puyol e Iniesta, entre otros, en el equipo. Sobre el final del partido, el oriundo de la pequeña ciudad de Quixeramobim le dio una asistencia de gol a su compañero Adriano Gabirú para obtener el título. Pedro Iarley volvía a dar la vuelta en Japón. Por su destacada actuación, la FIFA le otorgó el Balón de Plata. A la hora de la celebración, Pedrito recordó sus orígenes y llevó puesta una bandera de su ciudad natal para la foto con el trofeo de campeón y el de segundo mejor jugador de la final.

Luego de su estadía por el Colorado pasó por varios equipos de la Primera División de Brasil. Retornó en 2013 a Paysandú y al año siguiente colgó los botines en Ferroviario, club donde comenzó su carrera.

A los 43 años jugó en Alvorada, un equipo de futsal de su país. Durante muchos años fue coordinador de las inferiores del Inter de Porto Alegre y también tuvo experiencias como entrenador de equipos del ascenso brasileño: Moto Club, Santa Cruz y Sao Luiz. En la actualidad, a los 51 años, además de integrar una agencia de marketing deportivo, se dedica a analizar partidos para Canal 24 de Porto Alegre. En últimas apariciones mediáticas comentó que sigue las campañas de Boca y lamentó mucho la derrota contra River en la Final de La Copa Libertadores 2018 en Madrid.

Liverpool-Manchester City: el duelo que volvió a dividir a Inglaterra 

Por Merlina Lichtenstein 

Desde su primer enfrentamiento en 1893, Liverpool y Manchester City construyeron una rivalidad que fue creciendo hasta transformarse en el clásico moderno del fútbol inglés. Con ventaja histórica para los Reds, el City acortó distancias desde la llegada de Pep Guardiola, dando inicio a una era donde cada temporada parece girar alrededor de ellos. 

Entre 2018 y 2023, todos los títulos de la Premier se definieron entre ambos, con finales de temporada resueltas por un solo punto. Y en esa secuencia, tres momentos quedaron marcados como los hitos que moldearon la rivalidad. 

En 2018, el Liverpool de Jürgen Klopp dio el primer gran golpe europeo. En los cuartos de final de la Champions League, Anfield fue un hervidero. Los Reds firmaron un 3-0 impecable con goles de Salah, Oxlade-Chamberlain y Mané, en una noche que desbordó intensidad. La presión alta, el ritmo vertiginoso y la energía de su público neutralizaron al City, que por entonces era el equipo más dominante de Inglaterra. Esa victoria no solo selló el pase a semifinales: marcó un cambio de poder simbólico, una declaración de que Liverpool había vuelto para pelearle todo a Guardiola. 

La respuesta llegó un año después. En la Premier League 2018-19, ambos equipos ofrecieron una de las peleas más feroces de la historia del torneo. El City ganó 2-1 en el Etihad con goles de Agüero y Sané en un partido inolvidable: John Stones salvó una pelota sobre la línea con apenas 11 milímetros de margen, una jugada que terminó siendo tan decisiva como los goles. Aquella victoria terminó pesando tanto como el campeonato: los de Guardiola se consagraron con 98 puntos, apenas uno más que Liverpool, que firmó una temporada casi perfecta con 97. Nunca una liga se había decidido con tanta excelencia y tan poco margen. 

En 2020 llegó la revancha de Klopp. Tras tres décadas de espera, el Liverpool volvió a ganar la Premier League y lo hizo con autoridad, a siete fechas del final. Esa consagración fue la culminación de un proceso sostenido, con jugadores como Henderson, Salah y Van Dijk como emblemas de una identidad que combinó presión, potencia y talento. El City, que había dominado los dos años anteriores, quedó en segundo plano y entendió que el reinado ya no sería un monopolio. 

Desde entonces, cada cruce entre ambos tiene sabor a final anticipada. Ningún otro duelo resume mejor la era moderna del fútbol inglés. En el historial global, Liverpool mantiene la ventaja con 95 victorias frente a 50 del City, aunque el margen se redujo drásticamente en la última década. La rivalidad ya no es solo histórica, es una competencia constante por la supremacía. 

El nuevo capítulo se jugará este domingo en el Etihad Stadium desde las 13:30 (hora argentina). El City llega segundo en la tabla con 19 puntos y una racha sólida en casa, mientras que el Liverpool, apenas un punto por debajo (18), viaja a Manchester decidido a recuperar el liderazgo. “Es un partido muy interesante que espero con ansias”, declaró el técnico neerlandés Arne Slot en la previa del encuentro. 

A pesar de la ventaja histórica de los Reds, los últimos enfrentamientos muestran una paridad total: de los 24 más recientes, el City ganó 7 y perdió 10. Pep Guardiola, que este domingo alcanzará los 1000 partidos como entrenador, definió al Liverpool como “el mayor rival de este país” y añadió: “No podría ser mejor. El destino y el universo han querido que sea así”. 

El duelo de este domingo no solo pondrá frente a frente a dos candidatos al título, sino a los equipos que marcaron una era. La precisión del City frente a la intensidad del Liverpool volverán a medirse en un clásico que, más de un siglo después de su primer cruce, sigue representando la máxima expresión del fútbol inglés.

Treinta segundos de gloria: la carrera que marcó a Felipe Massa 

Por Merlina Lichtenstein 

Llueve en Interlagos. Son las 14.00 del 2 de noviembre de 2008 y el cielo paulista duda  entre la tormenta y el sol: caen gotas finas, se asoman relámpagos a lo lejos. En el box de  Ferrari, Felipe Massa ajusta el casco y respira hondo. Afuera, más de 100 mil personas  corean su nombre, soñando con ver a un brasileño volver a lo más alto del mundo. 

La lluvia obliga a retrasar la largada, y recién a las 15:10 el semáforo verde da inicio a la  carrera. En ese instante, un país entero contiene la respiración: comienza la historia que  quedará marcada entre la gloria y la desilusión. 

Desde la pole position, Massa parte con decisión y no mira atrás. Cada vuelta es una  declaración de control. Precisión en las curvas, ritmo sostenido, estrategia limpia en los  boxes. En la radio, su ingeniero Rob Smedley lo guía con voz serena: “You’re doing perfect,  Felipe, perfect”.  

Massa lidera sin errores. En las tribunas, la multitud ondea banderas verdes y amarillas.  Falta poco más de una hora para que la Fórmula 1 vuelva a tener un campeón brasileño. 

El piloto paulista mantiene el control mientras detrás, Lewis Hamilton intenta sobrevivir. El  joven británico de McLaren solo necesita ser quinto para quedarse con el campeonato del  mundo. Durante casi toda la carrera corre sexto, atrapado entre la presión, la lluvia y la  historia. 

Cuando Massa cruza la meta, lo hace con más de diez segundos de ventaja. Llora. Grita.  Levanta los brazos. Interlagos estalla. En la cabina de Ferrari, los ingenieros se abrazan. En  el podio, la bandera de Brasil flamea y suena el himno. Es la gloria. Por unos segundos, el  país vuelve a tener un campeón. 

Pero en la última vuelta, la lluvia vuelve a intensificarse. En la curva 12, Juncão, Timo Glock  —que había apostado por seguir con neumáticos lisos— pierde adherencia. Hamilton, con  intermedios, aprovecha la mínima tracción que queda y lo supera justo antes de encarar la  subida hacia la recta principal. Diez segundos después, cruza la meta: quinto, campeón del  mundo por un punto, 98 a 97. 

La cámara vuelve al podio. Massa sonríe, pero ya sabe la verdad. Su padre llora en los  boxes. El festejo se transforma en silencio. “Hoy hice todo lo que podía hacer. Gané mi  carrera. Pero el título… no era para mí”, dirá minutos después. 

Fue la victoria perfecta, y al mismo tiempo, la derrota más cruel.Desde ese día, ningún  piloto sudamericano volvió a ganar el Gran Premio de Brasil. Massa se convirtió en símbolo  de una generación. Ganó en casa, perdió el título, y dejó una de las escenas más  recordadas de la historia moderna de la Fórmula 1. Su desempeño impecable en Interlagos  no alcanzó para vencer a la matemática, pero sí para quedarse con algo más profundo: el respeto de todos. En un deporte de egos y fortuna, Massa mostró dignidad y serenidad. Fue  un campeón sin trofeo, pero con la ovación intacta. 

Diecisiete años después, volvió a pelear por ese título. No en la pista, sino en los tribunales.  El brasileño demandó a la FIA, a la Fórmula 1 y a Bernie Ecclestone por el escándalo del  “Crashgate” en Singapur 2008, una carrera manipulada que (según sus abogados) alteró el  resultado final del campeonato. 

El caso sigue abierto en Londres. Massa asegura que su reclamo “no es por dinero, sino por  justicia”. Quizás lo logre, quizás no. Pero en Interlagos, cada vez que suena un motor,  todavía resuena aquel grito que el viento se llevó: Felipe campeão!” 

Gomito Gómez, el emblema de Mataderos

Por Lautaro Gourovich

Christian “Gomito” Gómez es el ídolo máximo de Nueva Chicago. Enganche talentoso, con una pegada exquisita y una visión impresionante, representa un tipo de futbolista que ya no abunda. Además del Torito, tuvo pasos por Independiente (campeón apertura 2002) y Arsenal. También se aventuró en Estados Unidos: DC United (fue MVP de la liga en 2006 y campeón de la Supporters’ Shield en 2007), Colorado Rapids y Miami FC. Volvió a Chicago en 2011, a sus 36 años, logró 3 ascensos y se retiró a los 44. Se dio el gusto de jugar junto a su hijo Gabriel en el club que lo vio nacer, fue declarado personalidad destacada del deporte en la Ciudad de Buenos Aires en 2014 y, desde 2019, tiene una estatua en el polideportivo del club, ubicado en Lisandro de la Torre y Tandil. Este 7 de noviembre cumplió 51 años y se celebró la navidad en Mataderos.

-Christian, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando escuchas Nueva Chicago?

-Chicago siempre va a estar en mis mejores recuerdos, imagínate que desde mi infancia estoy ligado al club. Arranque a los cinco años, debuté a los 17 y me retiré a los 44. Toda una vida, es mi segunda casa. Pasé momentos muy lindos, felices, otros no tanto, pero el fútbol tiene ese ida y vuelta. Los momentos lindos los tenes que disfrutar mucho, porque son más los malos. Para mí Chicago es todo.

-En tantos años, ¿cuál fue el momento más especial?

-Tengo dos. Cuando nacieron mis mellizos, al día siguiente jugábamos contra Almirante Brown, tuve la suerte de poder hacerles un gol y la verdad fue hermoso (victoria 4-2 en la primera B 1997). También en el 2014 cuando ascendimos con Chicago a primera, le ganamos 1-0 a Gimnasia de Jujuy con gol mío en cancha de Instituto. Volvimos a primera después de tantos años de jugar en Primera B y en la B, volví de Estados Unidos para aportar mi granito de arena y por suerte se me dio todo. 

-Tuviste muchos compañeros y recuerdo varias duplas con las que se entendían a la perfección, ¿quién fue el jugador con el que sentiste más conexión?

-Tengo varios, es difícil dejar a uno afuera, ja. En Chicago, Ariel “el mingo” Jesús y Martín Mandra. Yo los miraba y ellos sabían que tenían que picar e ir a buscar al espacio. Me marcaban el pase y se hacía muy fácil. En DC United con Jaime Moreno, boliviano. 

-¿Qué estás haciendo ahora? ¿Te interesa ser DT o manager?

-No me gusta la dirección técnica, tengo el curso hecho pero no me llama la atención. De manager si, me veo como el nexo entre plantel, cuerpo técnico y dirigentes. En ese lugar creo que me sentiría más cómodo.

-Habiendo sido enganche clásico tengo que preguntarte, ¿cómo ves la posición hoy en día en un fútbol que es cada vez más táctico y físico?

-El enganche fue desapareciendo. En una época jugaban de doble cinco, al lado de un tapón y el otro se soltaba. Hoy en día el enganche está más de extremo por izquierda, en mi caso yo lo hacía. Jugaba ahí en un 433 pero yo no iba por la raya, me tiraba para la espalda del 5, entonces entre el central y el lateral dudaban, y en esa duda yo sacaba provecho. 

-¿Qué jugador sentís que puede tener cosas de tu estilo?

-A mí me gusta Luciano Cabral, de Independiente. Es uno de los últimos enganches, intenta jugar, poner pases de gol, en los mano a mano trata de colocar la pelota y no pegarle fuerte. Tiene buena visión, me gusta mucho. 

-Saliendo de Chicago, entre 2004 y 2010 estuviste en la MLS, fuiste campeón y MVP. ¿Cómo viviste esa etapa y cómo ves la liga ahora con la llegada de Messi?

-La etapa que viví en el DC United fue hermosa, me trataron espectacular, fue una linda experiencia, por suerte me tocó andar bien, ja. En mi época ya se veía que iba a ser una liga muy fuerte, porque llegaban jugadores importantes como David Beckham, Guillermo Barros Schelotto, Cuauhtémoc Blanco, Marcelo Gallardo, Piojo López. Hoy en día, más allá de que el periodismo de acá no le da tanta importancia, es una liga fuerte. Antes los equipos mexicanos le ganaban siempre a los de la MLS y ahora ya no es así. La llegada de Leo también impulsa a que se le dé más bola y lleguen muchos jugadores buenos que además son jóvenes, como Federico Redondo. 

-Volviendo a Chicago, ¿cómo ves el presente y qué crees que le falta para volver a primera?

-Este año no pudo entrar en el reducido, hay que barajar y dar de vuelta. El año pasado estuvo muy cerca, llegó a las semis y por muy poco no se dio. Hay que darle más bola a las inferiores, Chicago tiene que sacar ventaja ahí. Es difícil comprar jugadores y se tiene que hacer fuerte con lo que tiene, de esa forma el club va a crecer y va a mejorar en lo social además de lo deportivo. 

-Para cerrar, sos leyenda en Mataderos, ¿qué significa para vos?

-Para mí es un orgullo inmenso que los hinchas de Chicago me hayan hecho una estatua. Con mi familia y mis amigos disfrutamos mucho cuando la presentaron, que fue el día de mi cumpleaños en 2019. Quiere decir que hice las cosas bien no solo en lo deportivo, que capaz es lo más difícil. Es mi segunda casa. Es un halago el reconocimiento que me tiene la gente, cada vez que me cruzo hinchas me saludan y me agradecen. Recuerdan mucho mi vuelta en 2011, cuando Chicago estaba en la tercera categoría y yo me vine de Estados Unidos. Quería darle una mano al club y viendo cómo salió todo más que feliz, fueron momentos inolvidables y logramos todos los objetivos. 

 

La evolución de los estadios: ¿el lugar modifica la pasión?

Por Tiago Varas

Por fuera de la ideología futbolística, cada club adjudica gran parte de la pasión representativa a su estadio, su barrio y sus calles. Con el paso del tiempo, en los clubes se suceden las dirigencias, y con estas, se renuevan las ideas, los modelos deportivos y los proyectos a futuro. Entre esos planes están los cambios en los estadios, y las posibles mudanzas. Tener que abandonar los cimientos de incontables gritos de gol y de tanta euforia futbolística no es sencillo, sobre todo para el hincha argentino. A partir de esto abordaremos distintos ejemplos de clubes de todo el mundo, que a lo largo de su historia han remodelado o cambiado la locación de sus canchas.

En Inglaterra hay dos casos significativos: Tottenham y Everton. El club londinense demolió el White Hard Lane en 2017, y construyó su estadio actual exactamente en el mismo lugar. A partir de 2019, el Estadio Tottenham Hotspur es el más grande de Londres y el tercero en Inglaterra, con capacidad para 62.850 espectadores. A su vez, está diseñado para ser multiusos, es sede de la NFL en Reino Unido y tiene un diseño absolutamente moderno. Por su parte, el Everton se ha mudado recientemente del mítico Goodison Park de Liverpool al Hill Dickinson Stadium. Los dirigentes de los Toffees decidieron que a partir de la presente temporada (2025-26) Everton jugará en el nuevo estadio, mientras que el otro será utilizado únicamente para partidos del primer equipo femenino.

En España, dos de los grandes han sido protagonistas de modificaciones de esta índole: Atlético Madrid y Barcelona. El Colchonero cambió el Vicente Calderón por el Estadio Metropolitano, actualmente llamado Riyadh Air Metropolitano, por motivos de patrocinio, y que cuenta con aforo de 70.692. A pesar de que el club sí se mudó, el estadio actual no fue construido desde cero, sino que es la reforma del antiguo La Peinada construido en 1993. El Blaugrana remodeló sobre el mismo Camp Nou, que ahora tendrá el Spotify por delante del nombre debido a un acuerdo comercial. Las obras debían haberse completado para el inicio de esta temporada, pero problemas en los detalles finales no lo permitieron. Por esta razón el Barça aún se mantiene jugando en el Estadio Olímpico de Montjuic, como lo viene haciendo durante las últimas dos temporadas, a la espera de poder reestrenar su cancha.

Ejemplos más cercanos son los de Estudiantes y River. El caso del Pincha es particular: se fue, pero volvió. Durante los primeros años, aún en el amateurismo, hacía de local en Uno, y ya en la era profesional se mudó al Único de La Plata, donde permaneció hasta 2019. Ese mismo año, cuando Juan Sebastián Verón asumió como presidente, se oficializó el retorno al antiguo estadio. Se concretó la vuelta al actual Jorge Luis Hirschi. Por su parte, el Millonario, luego de la disputa inicial con “los primos” por el territorio de la Boca, nunca se movió de Figueroa Alcorta. En los últimos años las remodelaciones han sido incesantes, y el actual Más Monumental se ha vuelto un estadio imponente desde su infraestructura. Cuenta con un aforo total de 85.018 espectadores, convirtiéndose en el de mayor capacidad en Sudamérica y, en ese aspecto, en un ejemplo a seguir para los demás clubes. Las obras en River dejan en evidencia la incapacidad de actualizarse en el tiempo de su eterno rival, Boca Juniors.

El caso de la Bombonera: ¿mística nostálgica o falta de acción?

En el Xeneize ya es una película que se repite: se presenta una dirigencia y afirma que van a reestructurar la Bombonera, pero una vez que se hacen con el poder del club, eso jamás sucede. Así pasan los años, y Brandsen 805 no se reinventa. Aunque sí se jacta de mantener la “mística”. 

En los últimos años hubo dos proyectos que “picaron en punta”: el esloveno y la bombonera 360. El primero es una propuesta de ampliación que busca completar el diseño original del estadio comprando solo la primera y segunda línea de lotes en las manzanas linderas, sin expropiaciones ni cierre de calles, respetando la arquitectura existente y logrando una capacidad final de unos 90.000 espectadores. Mientras que el otro es una iniciativa para cerrar el anillo del estadio con una cuarta tribuna, aumentando su capacidad aproximadamente a 80.000 espectadores. Las versiones más recientes, impulsadas por la dirigencia de Juan Román Riquelme, proponen redistribuir el espacio existente, bajar el campo de juego y agregar un techo, buscando la aprobación legislativa para realizarlo sin necesidad de comprar propiedades. 

Es cierto que durante la gestión de Román se hicieron cosas: pintaron la fachada y las tribunas, remodelaron baños, agregaron un patio de comidas y rediseñaron los accesos. Todas obras que no hacen más que maquillar superficialmente una reestructuración que debe ser más profunda y que se reclama hace ya tiempo. Ahora bien, la inacción y la falta de compromiso de las dirigencias xeneizes repiten ciertos patrones en relación a la mítica Bombonera. Pasa el tiempo y un gran porcentaje de los socios de Boca no pueden ir a alentar a su club. La única certeza absoluta en todo esto es que el hincha no pretende grandes lujos, ni un estadio propio de los grandes del mundo, simplemente quiere que se amplíe la capacidad de aforo para que, de esta forma, se incrementen las posibilidades de estar en el lugar de los hechos, donde la pasión se vive al máximo.

Bautismos deportivos: una tradición de poder, violencia y humillación

Por Lisandro Cabello Herrera

En clubes y planteles de diversos deportes de todo el país existe una práctica que muchos llaman “bautismo deportivo”: ritos de iniciación dirigidos a los jugadores que ascienden de categoría, llegan al “primer” equipo o simplemente son novatos. Lo que para algunos es una tradición que “integra” al grupo, moneda corriente o folklore del deporte, para otros es una forma de humillación, a veces violenta, que atraviesa límites legales, morales y de salud. 

¿Qué son, exactamente, los bautismos deportivos? No hay una única forma. El nombre sirve como excusa para una variedad de acciones que van desde bromas públicas, cortes de pelo ridículos y sin consentimiento, vestimentas humillantes como usar pañales o recorrer el club en bikini frente a todos, como también maltratos físicos, consumo forzado de sustancias, y prácticas sexualmente agresivas.

En relatos periodísticos y estudios se los describe como ritos de paso: ceremonias informales que buscan marcar el ingreso del novato a la comunidad deportiva, reforzando jerarquías y la pertenencia mayormente desde los integrantes del plantel de mayor edad.

Entrenadores llevan a debutar sexualmente a menores con prostitutas en viajes con el equipo. Y en grupo. “Los cagan a trompadas y después les meten una manija en el ano. Se la queda el debutante para la próxima iniciación y así se la van pasando”, testimonia una persona a Cecilia Ce, psicóloga y sexóloga. Estos son apenas un puñado de casos que salen a la luz durante los últimos años. En el fútbol, los mayores rapan a los pibes que suben al plantel de Primera en plena pretemporada. Los llaman “rituales de iniciación”. La cultura del deporte, también en Argentina, sistematiza con violencia el pasaje a la adultez profesional.

Esta polémica práctica, no solo ocurre en planteles chicos, o en clubes no tan populares, si no que en el gran mundo del fútbol de Primera División también existe. Un reconocido caso fue el de Brahian Alemán, reconocido ex 10 de Gimnasia, quien estuvo bajo lupa tras una investigación periodística que destapó que era el líder de la banda llamada “Los Ninjas”, quienes eran los encargados de realizar la bienvenida a los que realizaban su primera pretemporada con el plantel profesional.

Este tipo de recibimientos es una generalidad en todos los clubes del fútbol argentino, pero lo que podría ser un simple corte de pelo o un cambio de look tomó otro cariz en la entidad platense. “La banda liderada por Alemán entró tres veces a la pieza de Miramón para fajarlo entre 7 u 8″, declaró en su cuenta de Twitter @taconeta_tw en referencia a un hecho ocurrido en un establecimiento de Howard Johnson en junio de 2021. Franco Torres y Bruno Palazzo fueron otros de los futbolistas que sufrieron estos hechos violentos. En el caso del primero, Torres contó que fue golpeado tras ser envuelto en sábanas, mientras que la “peor parte” se la llevó el segundo porque “lo agarraron con una madera astillada y le dejaron sangrando la parte del muslo”.

En un ámbito deportivo más chico como es el mundo del rugby, parece no importar el hecho de conocerse todos con todos, y esta práctica se hace presente también año tras año en los planteles de Primera División. En Los Matreros, club recientemente ascendido al URBA Top 12, se vivió un ejemplo de estas prácticas violentas, habiendo no solo rapado a un debutante, sino que también forzándolo a recibir picanazos sin cesar, pellizcos en los pezones y la obligación de tomar alcohol a la fuerza hasta perder la consciencia.

En conclusión, los bautismos deportivos, aunque se presentan como una tradición de bienvenida o integración dentro de los equipos, suelen esconder dinámicas de poder, violencia y humillación que contradicen los valores del deporte. Resulta una forma de sometimiento que deja secuelas físicas y psicológicas. Superar estas prácticas requiere un cambio cultural profundo: que los clubes, entrenadores y jugadores comprendan que el respeto y la camaradería no se construyen desde el miedo ni desde la violencia, sino desde la empatía, la igualdad y el verdadero sentido de equipo.

El año que no vivimos: 5 impactos deportivos de 2020

Por Fabrizio Correa Scarcella

La muerte de Maradona

El 25 de noviembre Diego Armando Maradona falleció de un paro cardíaco a los 60 años. Su muerte se produjo semanas después de haberse sometido a una cirugía por un hematoma subdural en la cabeza. La investigación posterior y el juicio en curso revelaron un cuadro de negligencia médica que contribuyó a su deceso, generando un gran impacto mundial.

En las semanas previas a su muerte, la salud de Maradona se había deteriorado considerablemente. El 30 de octubre de 2020, en su cumpleaños número 60, su última aparición pública en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata lo mostró visiblemente afectado y con dificultades para movilizarse. A principios de noviembre, tras ser operado y dado de alta, su recuperación continuó en una internación domiciliaria en una casa alquilada en Tigre. A pesar de los problemas de salud preexistentes, que incluían un corazón con miocardiopatía dilatada y otros órganos afectados, su tratamiento fue considerado deficiente y temerario por los peritos.

La autopsia reveló que la causa inmediata de la muerte fue un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada. Los hallazgos forenses indicaron que Maradona estuvo en una agonía prolongada, de al menos 10 a 12 horas, durante la cual sufrió la acumulación de líquido en los pulmones y otros signos de insuficiencia cardíaca. El informe también destacó que su corazón pesaba el doble de lo normal para un adulto, con grasa en las paredes. Los peritos concluyeron que los síntomas de deterioro eran perceptibles y que el paciente no debió haber recibido tratamiento en un domicilio.

La investigación judicial que siguió a su muerte derivó en un juicio contra el equipo médico a su cargo, acusados de homicidio simple con dolo eventual. El proceso, que sigue su curso, busca determinar la responsabilidad de los profesionales de la salud que lo atendieron. El fallecimiento de Maradona puso en relieve las graves negligencias que rodearon sus últimos días, generando conmoción y preguntas sobre la calidad de su atención médica y la falta de supervisión adecuada.

Fue velado en la Casa Rosada el día siguiente a su fallecimiento y sus restos fueron enterrados en el cementerio privado Jardín Bella Vista, junto a las tumbas de sus padres.

La postergación de los Juegos Olímpicos

El 24 de marzo se confirmó la suspensión de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 por la pandemia mundial del coronavirus. Originalmente programados para julio de ese año, la rápida propagación del virus a nivel global generó una crisis sanitaria sin precedentes, obligando a los organizadores a reconsiderar la viabilidad del evento en las fechas previstas. La medida se tomó con el objetivo principal de salvaguardar la salud y seguridad de los atletas, el personal, los aficionados y el público en general.

La decisión fue el resultado de un consenso entre el Comité Olímpico Internacional (COI) y el gobierno japonés, liderado en ese momento por el primer ministro Shinzo Abe. Fue la primera vez en la historia moderna que unos Juegos Olímpicos de verano se posponían, ya que las cancelaciones anteriores (1916, 1940, 1944) se debieron a las Guerras Mundiales.

El aplazamiento implicó una reestructuración logística y financiera masiva. Se determinó que los Juegos se llevarían a cabo en 2021, pero conservarían el nombre oficial de “Tokio 2020” como un símbolo de esperanza y resiliencia mundial. A pesar de la nueva fecha, el desarrollo del evento estuvo marcado por la excepcionalidad, realizándose con estrictas medidas sanitarias y, notablemente, sin la presencia de espectadores en las gradas debido al estado de emergencia en la capital japonesa.

Finalmente, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se celebraron del 23 de julio al 8 de agosto de 2021, convirtiéndose en los más atípicos y logísticamente desafiantes de la historia. Si bien permitieron la competencia deportiva y dejaron momentos memorables, su legado también incluyó un costo financiero significativo y un intenso debate público en Japón sobre la conveniencia de su realización en medio de la crisis, mostrando las complejidades de organizar un evento global durante una pandemia.

El fallecimiento de Kobe Bryant

El 26 de enero Kobe Bryant, sinónimo del básquet a nivel mundial, murió inesperadamente a los 41 años en un accidente de helicóptero en Calabasas, California, junto a su hija Gianna y otras siete personas, incluido el piloto. La causa probable fue la desorientación del piloto al intentar salir de una densa niebla, lo que llevó a una pérdida de control y una maniobra que resultó en el impacto contra el terreno.

El accidente ocurrió poco antes de las 10 de la mañana cuando Bryant los demás pasajeros se dirigían a la Mamba Sports Academy para un partido de baloncesto juvenil en el condado de Ventura. En el momento del vuelo, la zona estaba cubierta por una densa niebla y la visibilidad era muy baja, lo que dificultó que la aeronave fuera monitoreada por la torre de control.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) determinó que el piloto, Ara Zobayan, violó las reglas de vuelo visual al volar entre las nubes. La falta de visibilidad le provocó una desorientación espacial, una ilusión que hace que el piloto pierda la referencia visual del exterior y perciba erróneamente la altitud y la aceleración. Como consecuencia, el helicóptero se estrelló y no hubo sobrevivientes.

Luego, las autopsias confirmaron que las nueve personas fallecieron en el acto y que el piloto no tenía alcohol ni drogas en su organismo.

La muerte de Kobe Bryant, una de las figuras más importantes en la historia de la NBA, causó una enorme conmoción en el mundo del deporte y más allá. Cinco años después del accidente, su figura sigue siendo recordada por su competitividad, su ética de trabajo, su influencia en otros jugadores y su famosa “Mamba Mentality”. El 24 de agosto se ha convertido en el “Día de Mamba” en su honor en el sur de California. También, llevó ese mismo número en su camiseta.

El ex basquetbolista jugó toda su carrera en Los Ángeles Lakers y ganó a lo largo de su carrera cinco campeonatos de la NBA. Dichos títulos fueron en 2000, 2001, 2002, 2009 y 2010. Fue MVP de las finales NBA en 2009 y 2010, dos veces máximo anotador en 2006 y 2007 y una vez el MVP de la temporada regular en el 2008.

Ha tenido varios homenajes personales y artísticos: LeBron James, Michael Jordan, Shaquille O´Neal y Pau Gasol han recordado y elogiado públicamente a Bryant. Artistas han pintado numerosos murales en diferentes ciudades en memoria del jugador. También, en enero de 2025, la viuda de Kobe, Vanessa Bryant, honró su legado y el de su hija con la publicación de un emotivo libro de homenaje.

En consecuencia, Los Lakers retiraron los números 8 y 24 que Kobe usó durante su carrera en la NBA.

La histórica goleada de Bayern Munich a Barcelona

El 14 de agosto el Bayern Munich goleó 8 a 2 al Barcelona por los cuartos de final de la Champions League. El encuentro se disputó en el Estádio da Luz de Lisboa. Este resultado se considera una de las derrotas más humillantes en la historia del club catalán.

La paliza del equipo alemán fue contundente y dejó en evidencia los problemas del equipo de Lionel Messi. Barcelona no solo se llevó la peor parte a nivel juego si no que también fue víctima del poderío físico del Bayern. Los autores de los goles fueron: Thomas Müller, Iván Perisic, Serge Gnabry, Joshua Kimmich, Robert Lewandowski y Philippe Coutinho (2). Para el Barcelona anotaron David Alaba en contra y Luis Suárez.

De esta manera, Bayern Munich se encaminaba a la final de la Champions League en la que vencería al París Saint-Germain. Fue el primer título relevante otorgado por el deporte de conjunto en la era del COVID-19.

También, Barcelona registró su máxima goleada en contra en torneos europeos, hasta la fecha su peor resultado había sido un 6 a 2 contra Valencia en 1962 en un torneo llamado Copa de Ferias. Por Champions, las mayores goleadas sufridas habían sido por 4 a 0 ante el propio Bayern Munich en las semifinales de 2013, 4 a 0 frente al París Saint Germain en octavos de final en 2017 (revirtió la serie con un 6 a 1 a favor) y otro 4 a 0 frente a Liverpool en semifinales en 2019.

Asimismo, el conjunto bávaro consiguió uno de sus mejores resultados en la competencia más importante a nivel clubes en el mundo. A pesar de haber ganado por una amplia diferencia, no es la mayor de toda su historia ya que derrotó al Basel en 2012 y al Shakhtar Donetsk de Ucrania en 2015 por 7 a 0. Otros triunfos abultados fueron contra Sporting de Lisboa en 2009 y Roma en 2014 con un resultado de 7 a 1.

Este resultado negativo para el conjunto blaugrana marcó un antes y un después ya que Lionel Messi, figura y capitán del equipo español, no tuvo su mejor versión en aquel año y muchos jugadores se fueron del club al finalizar la temporada que concluyó sin poder ganar títulos. Hubo muchas bajas de peso, ya que por ejemplo Luis Suárez, Ivan Rakitic, Marc Cucurella y Arthur abandonaron la institución.

Los Lakers campeones tras una década

El 11 de octubre Los Angeles Lakers se consagraron campeones de la NBA tras 10 años de sequía. El equipo del oeste del país ganó el campeonato de la NBA de 2020 al derrotar a Miami Heat por 4-2 en las finales. Fue especialmente dedicado a la memoria de la leyenda de los Lakers, Kobe Bryant, quien había fallecido a principios de año. Fue el título 17 de la franquicia, igualando el récord histórico de los Boston Celtics.

La temporada 2019-2020 fue una de las más singulares en la historia de la liga, viéndose interrumpida por la pandemia de COVID-19. Tras una pausa de varios meses, la NBA reanudó la temporada en un entorno de “burbuja” biosegura en Walt Disney World, Orlando. Este formato especial aisló a los equipos y jugadores, creando un ambiente de gran incertidumbre y desafíos logísticos, que los Lakers lograron superar con gran determinación.

En su camino hacia el título, los Lakers dominaron en los playoffs de la Conferencia Oeste, venciendo a los Portland Trail Blazers, a los Houston Rockets y a los Denver Nuggets, todos por un marcador de 4-1. En las Finales, se enfrentaron al Miami Heat, un equipo con gran garra y dirigido por el jugador estrella Jimmy Butler. Los Lakers supieron imponer su dominio físico y su poderío ofensivo, liderado por la dupla de LeBron James y Anthony Davis, además de una excelente defensa.

James fue nombrado el Jugador Más Valioso (MVP) de las finales por cuarta vez en su carrera. En el decisivo sexto partido contra el Heat, James consiguió un triple-doble de 28 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias en la victoria por 106-93. El equipo terminó la temporada regular con un récord de 52-19, ocupando el primer lugar en la División del Pacífico y la Conferencia Oeste.