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El maldito momento de mirar a un costado

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Por Luisina Meccia

Lo vestí por primera vez el 17 de agosto de 2005; era apenas un pequeño joven nacido en  Rosario, con los ojos llenos de emoción y los botines cargados de sueños. Desde ese instante supe que no era uno del montón, sino que iba a representar como nadie nuestra bandera; había algo diferente al sentir su piel, como si supiera todo lo que íbamos a vivir. 

En el camino pasaron muchos años, partidos y finales; millones de lágrimas que me empaparon más que cualquier lluvia y abrazos que quedaron en mi memoria, como el de Diego Armando Maradona. También conocí la gloria, esa que se hizo esperar, pero cuando llegó nos encontró juntos. Y como dice la canción de No Te Va Gustar, llegó ese maldito momento de mirar para un costado, de darnos ese último abrazo representando a la Argentina frente a miles de ellos.

Dicen que el tiempo pasa, el tiempo corre, que disfruten el hoy porque nunca se sabe el mañana, pero yo puedo jurar que las agujas del reloj nunca pasaron, sigo sintiendo lo mismo que el primer día. Cuando salga al campo de juego, cuando el himno empiece a sonar, voy a notar cómo se le eriza la piel debajo mío, cómo respira hondo y aprieta los labios. Yo voy a estar ahí en su última final, pegada a su cuerpo, voy a sentir  cada gota que caiga de su frente, cada latido que se acelere y cada mirada que se dispare al cielo buscando guardar el momento para siempre, porque sé lo que significa, no es un partido más, tampoco una Copa del Mundo más, es la última, y aunque no lo diga en voz alta, esta en la cabeza de todos los argentinos. 

El vestuario huele a concentración, a historia, a una despedida que nadie se anima a nombrar. Escucho los botines, las cintas ajustarse, las voces bajas que intentan calmar la ansiedad, porque sí, todos estaban preparados para verlo crecer pero nunca para decirle adiós. Entonces lo veo entrar, camina tranquilo, como siempre. Pero yo lo conozco, detecto lo que no dice, hay algo distinto en su mirada. Antes de acercarse a mí, se detiene y del otro lado está Lionel Scaloni, director técnico. No hace falta un discurso largo, un simple “disfrutalo” alcanza. Un mensaje claro y directo. Él asiente, se miran, y me lleva a ese abrazo de Qatar 2022 lleno de respeto e historia, pero esta vez suena a una etapa que está por finalizar.

Me toma con sus manos, que siguen siendo las mismas, firmes y seguras. Me levanto y, por un segundo, el tiempo se detiene; como si todo lo vivido pasara frente a nosotros en un instante. Cuando me apoya sobre su cuerpo, lo siento. Salimos al campo y el mundo se vuelve ruidoso. El estadio vibra, las luces, la gente, la bandera celeste y blanca, todo se mezcla en una sola emoción.

Y después, se escucha el himno, respira hondo y de fondo llega el último grito “Messi… Messi…” ese que atraviesa todo. Ese que lo empuja, que lo abraza, que no lo va a soltar nunca. Yo voy a estar ahí, vibrando cada paso, cada tensión, cada pensamiento que no necesita palabras.

Se acomoda la cinta de capitán, mira alrededor y se posiciona. En ese instante en el que todo está por empezar, el árbitro pita el inicio del encuentro.

La mentira más grande de los mundiales

Por Dante Durso

Corea del Norte se coronó como nueva campeona del mundo tras fulminar al Brasil anfitrión en la final. Fue una victoria apabullante por 8 a 1, con un Maracaná repleto de aficionados “chollimas”. Mientras, en el FanFest de Copacabana, el presidente y dictador Kim Jong-un, saludaba a los fanáticos y felicitaba a los jugadores.

En realidad, Corea del Norte ni siquiera clasificó al Mundial.

La Selección inexistente no jugaba en Río de Janeiro, ni en Belo Horizonte, tampoco figuraba en las planillas de la FIFA, sin embargo millones de personas creyeron verla. En el mayor torneo de las naciones los asiáticos humillaron en fase de grupos a Japón con un 7 a 0, a Estados Unidos por 4 a 0, y a China 2 a 0. Mientras que las potencias disputaban el trono, las calles brasileñas respiraban fútbol y los estadios rugían como volcanes, la televisión norcoreana anunciaba que su Selección estaba lista para enfrentar a Portugal en fase de eliminatoria.

Un video subido a Youtube por una cuenta llamada “Korea News Backup” imitaba la estética de los medios de comunicación estatales. Las imágenes mostraban a hinchas celebrando, banderas agitándose al viento y un supuesto informe deportivo que ubicaba a Corea entre los protagonistas del campeonato. La pelota rodó más rápido que la verificación y el caso llegó a medios internacionales que reprodujeron la grabación y sospechaban que se trataba de un régimen que engañaba a sus ciudadanos haciéndoles creer que estaban a un paso de la final ya que parte de la dictadura del presidente Kim es la exclusión total de información fuera del territorio nacional, y el manejo completo de la televisión y redes sociales.

Varios usuarios comenzaron a detectar grietas dentro del video, la sincronización de la voz no coincide con los movimientos de la conductora del noticiero y el dialecto utilizado tampoco correspondía al habitual en las transmisiones oficiales. La gran operación propagandística resultó ser una parodia cuidadosamente diseñada por un canal surcoreano creado originalmente para burlarse tanto de los prejuicios occidentales como de la facilidad con la que circula la desinformación en los medios de comunicación.

Mientras tanto, el verdadero Mundial seguía escribiendo su propia novela. Alemania trituraba a Brasil en aquella semifinal con el inolvidable 7 a 1, Argentina rozaba la gloria en la derrota ante Alemania en la final, con el gol de Mario Gotze en el tiempo suplementario, para igualar a Italia con cuatro copas mundialistas.

La historia reveló algo más profundo que una simple broma viral. No fue Corea del Norte la que quedó expuesta, si no la credulidad global. El engaño funcionó porque encajaba perfectamente en una narrativa construida, es decir, la de un país presentado como un territorio donde cualquier extravagancia parece posible. También el uso de resultados tan exagerados, y pocos goles proporcionados por las selecciones rivales, los cuales fueron en contra según la sátira audiovisual, deja a la vista que en Internet puede llegar todo muy lejos y ser creíble para cualquier persona que no tenga contexto alguno de lo ocurrido. Reflejó menos a la capital Pyongyang que a quienes estaban dispuestos a creer cualquier cosa sobre ella.

Doce años después, el video sigue siendo una reliquia en la era digital. Un recordatorio de que las noticias falsas no siempre nacen para convencer o informar; a veces nacen para reírse y en ocasiones esta risa no la provoca el autor de la broma, sino quienes corren a publicarlo como primicia sin chequear la realidad detrás del caso. Porque aquel Mundial tuvo jugadores destacados, goles históricos, selecciones que cayeron con la cabeza en alto, pero el verdadero vencedor fue la burla que logró driblar a periodistas, portales y espectadores de todo el mundo antes de terminar celebrando, en el área más vulnerable del siglo XXI: la credulidad.

El Mundial que cambió la historia de Colombia

Por Valentino Antonelli

Corrían 28 minutos del primer tiempo y Colombia todavía no encontraba la forma de romper el cero. Del otro lado estaba Uruguay, un rival incómodo. Típica noche sudamericana en pleno mundial de Brasil 2014: pierna fuerte, interrupciones y una sensación de que haría falta una genialidad para abrir el marcador. Y un factor fundamental: Colombia estaba igualando su mejor participación en los mundiales.

Después de una serie de rebotes y despejes, la Brazuca cayó desde el cielo en el pecho de James Rodríguez. En un solo movimiento, controló la pelota, giró y sacó una volea antes de que tocara el suelo. Durante una fracción de segundo, el estadio quedó en silencio. El remate viajó directo hacia el arco, golpeó el travesaño y terminó dentro. Colombia se ponía en ventaja y el mundo acababa de presenciar uno de los mejores goles de los mundiales.

Esta Selección para muchos era la sorpresa del torneo, porque no jugaba un mundial desde Francia 1998. Los colombianos tuvieron que esperar 16 años para volver a ver a su país en una Copa del Mundo. Fue una de las mejores selecciones durante las Eliminatorias, que con la ausencia de Brasil, era la oportunidad para muchos de lograr la clasificación.

Colombia sumó 30 puntos, la primera vez que obtuvo esa cantidad, y quedó segunda, a solo dos unidades de la Selección Argentina. El escenario era ideal, el equipo comandado por José Néstor Pékerman era muy equilibrado. La solidez de su sistema defensivo fue clave para que el equipo terminara con la valla menos vencida: apenas 13 tantos en 16 partidos.

Pero esa no era la única virtud. Su delantero centro era Radamel Falcao, uno de los mejores “nueves” de la época. El “Tigre” fue reconocido con el quinto lugar del Balón de Oro 2013. En las Eliminatorias había marcado nueve tantos en 13 partidos, más goles que Sergio Agüero o Edinson Cavani y mejor promedio de gol que Lionel Messi y Luis Suárez.

Pero cuando todo parecía alineado apareció el golpe más duro. En enero de 2014, durante un partido con el Mónaco, Falcao sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda. Durante meses, el país entero siguió de cerca su recuperación. Sin embargo, a pocas semanas del debut, la noticia que nadie quería escuchar se hizo realidad en rueda de prensa. “El cuerpo técnico decidió esperar hasta el último momento y tengo que agradecerle, pero bueno, creo que fuimos sensatos y conscientes de que todavía me falta” afirmó Falcao, minutos después de que Pékerman confirmó la lista de convocados.

Con Pékerman a la cabeza y James como abanderado, Colombia no decepcionó. Siendo cabeza de serie en el grupo C, golearon a los Griegos con un 3-0 contundente. Luego vencieron 2-1 a Costa de Marfil, liderados por Didier Drogba, y en la última fecha golearon a Japón por 4-1.

La ausencia de “El Tigre” parecía capaz de derrumbar las ilusiones de Colombia, pero abrió la puerta para que apareciera otro protagonista. Con apenas 22 años, James Rodríguez asumió la responsabilidad y se transformó en el líder de una generación que estaba decidida a hacer historia.

Con sus dos goles frente a Uruguay, James alcanzó las cinco anotaciones en apenas cuatro partidos. Aquella victoria por 2-0 había llevado a Colombia a un territorio desconocido: Colombia había clasificado a los cuartos de final de un mundial por primera vez. Su técnico, Pékerman, no escondió su felicidad en la entrevista post partido para DIRECTV Sports: “Felicidades a todo el pueblo Colombiano, la gente lo merecía. Siempre buscó esto y estoy contento de haber estado con ellos”.

Lo que para muchos ya era una actuación inolvidable todavía podía transformarse en algo mucho más grande. Del otro lado esperaba Brasil, el anfitrión, y uno de los favoritos. El desafío era gigantesco, ya que Colombia no lograba derrotar a los brasileños desde la Copa América de 1991 y ahora debía intentar romper esa racha en el escenario más complejo imaginable: en Brasil y con un lugar entre los cuatro mejores del mundo en juego.

El 4 de julio de 2014. El Estadio Governador Plácido Castelo, en Fortaleza, tuvo a 65 mil espectadores como testigos de ese enfrentamiento. El golpe llegó temprano. A los siete minutos, Neymar ejecutó un córner preciso al corazón del área y Thiago Silva apareció sin marca para empujar la pelota y establecer el 1-0.

A partir de entonces, el partido se jugó al ritmo del local y Colombia no lograba imponer el fútbol que había demostrado. Para colmo, a los 25 minutos del segundo tiempo quien debía darle esperanza, cometió un error gravísimo. James Rodríguez cometió una falta sobre Hulk a más de 30 metros del arco. David Luiz, ejecutó un tiro inatajable para marcar el 2-0 a favor de la “Canarinha”.

Pékerman reconoció en una entrevista para DIRECTV Sports en el campo de juego, que descuidaron un factor clave del juego: “Hoy estábamos ante un gran rival y nos hicieron dos goles de pelota parada. Eso acá es muy importante y nos costó recuperarnos.”

El sueño colombiano comenzaba a desmoronarse. A diez minutos del final, Julio Cesar cometió un penal sobre Carlos Bacca. Desde los 12 pasos James Rodríguez marcó el 2-1 final pero a Colombia no le alcanzó para seguir en la Copa.

Dani Alves y David Luiz: consuelo y reconocimiento para James.

En la entrevista post partido para DIRECTV Sports, James admitió estar contento a pesar de la eliminación: “Tantos cracks abrazándome, la verdad que me pone muy feliz pero bueno hay que levantar la cabeza, y decir gracias a Colombia por esto”.

La segunda oportunidad de Qatar

Por Melina Contino

“Todavía estamos un poco atrasados. El país seguirá trabajando para que la próxima vez que Qatar venga a una Copa Mundial, ojalá pronto, podamos competir mejor”. La frase de Félix Sánchez, el ex director técnico español, fue pronunciada en noviembre de 2022 en Independent España, mientras su selección se despedía de su propio Mundial. Qatar acababa de convertirse en el primer anfitrión de la historia en perder sus tres partidos de la fase de grupos y marcharse sin sumar un solo punto.

El 14 de octubre de 2025, Qatar derrotó 2-1 a Emiratos Árabes Unidos y consiguió algo que nunca había logrado: clasificarse a una Copa del Mundo a través de las Eliminatorias asiáticas. Ya no como anfitrión, sino por mérito deportivo. Entre una eliminación que expuso todas sus limitaciones y una clasificación histórica, se construyó el recorrido que llevó al país de la decepción mundialista a la búsqueda de una segunda oportunidad.

El Mundial de 2022 había sido presentado como la gran carta de presentación de Qatar ante el mundo. Durante los doce años que separaron la elección de la sede y el inicio del torneo, el emirato construyó siete estadios desde cero, remodeló uno e invirtió más de 220 mil millones de dólares en infraestructura. Sólo en estadios se destinaron alrededor de 6 mil millones de dólares, convirtiéndose en la edición con mayor desembolso económico.

El Seleccionado qatarí debutó ante Ecuador y se convirtió en el primer anfitrión de la historia en perder el partido inaugural de un Mundial. La derrota por 2-0 marcó el inicio de una campaña que rápidamente expuso sus dificultades para competir al máximo nivel.

Días después llegó el 3-1 frente a Senegal. Con ese resultado, y a falta de un encuentro por disputar, el Seleccionado quedó eliminado en la primera fase, convirtiéndose en el primer anfitrión en quedar afuera tan rápido.

La derrota 2-0 ante Países Bajos terminó de sellar el balance estadístico: tres partidos jugados, tres derrotas, un gol convertido y siete recibidos. El único tanto qatarí en la historia de los Mundiales fue obra de Mohammed Muntari, durante el encuentro ante Senegal.

“No me siento decepcionado ni avergonzado. La Copa del Mundo es la competencia más exigente y sólo unos pocos pueden estar aquí”, aseguró Félix Sánchez en la conferencia de prensa previa al último partido del grupo.

Para Sánchez, la participación en Qatar 2022 no representaba el final: “Si trabajamos en esto día a día, poco a poco estaremos más cerca de este nivel”, sostuvo. Con el paso de los años, sus palabras dieron frutos como el punto de partida de una reconstrucción que llevaría a Qatar a volver a una Copa del Mundo por sus propios medios.

Tres años antes del Mundial, la Selección había conquistado la Copa Asiática 2019, el mayor logro de su historia. Aquel equipo sorprendió al continente al derrotar a Japón en la final y levantar por primera vez el trofeo. Lejos de ser una actuación aislada, el conjunto volvió a coronarse campeón en la edición de 2023, convirtiéndose en la segunda selección capaz de ganar dos Copas Asiáticas consecutivas en el siglo XXI.

Pedro Miguel, uno de los referentes del plantel, habló con la prensa previo a las Eliminatorias. “Tenemos que trabajar duro, jugar bien toda la temporada y llegar de la mejor forma al Mundial”, afirmaba. El defensor destacaba la importancia del respaldo: “Siempre apreciamos el apoyo de la gente. Por nuestra parte vamos a darles todo para que estén contentos”.

Mientras tanto, el contexto también jugaba a favor. La FIFA confirmó que el Mundial 2026 pasaría de 32 a 48 selecciones y Asia aumentaría sus plazas. El continente tendría ocho cupos directos y una vía adicional de repechaje. El escenario abría nuevas posibilidades para selecciones emergentes como Qatar, aunque clasificar seguía sin ser una garantía.

En mayo de 2025 llegó uno de los cambios más importantes del ciclo. El español Julen Lopetegui asumió la dirección técnica del Seleccionado en reemplazo de Luis García. Con experiencia en la selección española y en grandes clubes como el Real Madrid y el Sevilla, aterrizó en Doha con una misión: clasificar a Qatar a la Copa del Mundo. “Nada más llegar, cambié la palabra ‘exigencia’ por ‘sueño’. Estábamos persiguiendo algo que nunca se había conseguido en la historia”, expresó en Coach Voices.

La recompensa llegó el 14 de octubre de 2025. La victoria por 2-1 frente a Emiratos Árabes Unidos le permitió quedarse con el primer lugar de su grupo en la cuarta ronda de las Eliminatorias asiáticas y asegurar su presencia en la Copa del Mundo de 2026. El festejo tuvo un significado especial.

En esta edición, disputada en Estados Unidos, México y Canadá, Qatar se encontró en una realidad distinta. Cuatro años después, en su debut ante Suiza, obtuvo el primer punto en una cita mundialista. El próxima partido será contra Canadá y cerrará su participación en el grupo B contra Bosnia Herzegovina. ¿Logrará acceder a 16vos de final?

Taty Almeida, una mujer invencible

Por Conrado Maguna Martorell

El pueblo argentino le sigue amagando a la orfandad de líderes populares con otra pérdida desde lo más profundo de la resistencia, militancia, compromiso y el amor: Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. 

A sus 95 años, su lucha física terminó, pero durante más de medio siglo se encargó de inmortalizarla simbólicamente al pasar la posta a sus siguientes generaciones. Mientras los ídolos se despiden habiendo sido maestros de vida y disputa, sus alumnos, el resto de los mortales, toman como tarea primordial la eternidad de esas figuras a través de la vigencia de su legado. De esa manera, aunque Taty parezca que no esté, lo hará en cada persona que busque a su hijo Alejandro, desaparecido el 17 de junio de 1975.

 

Hincha de Racing por su papá y socio desde 1967, Alejandro era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) cuando fue secuestrado a sus 20 años. Desde los 14 daba clases de apoyo escolar en la villa 1-11-14. Luego trabajó en la Agencia Télam y formó parte del Instituto Geográfico Militar. También era estudiante del primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El 7 de diciembre de 2021, la Academia realizó un acto en el cual homenajeó a sus desaparecidos entregando a sus familias un carnet de “socio eterno”. Aquella vez, Taty sentenció: “Es la primera vez que piso esta cancha y pienso en las veces que Alejandro lo habrá hecho. Y lo sigue haciendo, porque Alejandro, como los 30.000, está presente”.

 

Taty estuvo en Tea y Deportea en octubre de 2023, cuando se reconoció a Ariel Scher como personalidad destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En aquella ocasión, Almeida le recordó al periodista cuando este fue el primero en entrevistar a una Madre de Plaza de Mayo y a un jugador argentino del Mundial 1978, Ricardo Villa.

“Fue estupendo, porque fue el primero. Fuimos a un bar, y fue muy lindo. Villa me decía ¨Taty, sinceramente yo tenía un miedo porque no sabía qué me iba a decir usted por haber jugado ese Mundial´, yo le dije ´¿qué pibe no sueña con jugar en un Mundial?´”.

También hizo referencia al libro de Julián Scher, Los desaparecidos de Racing, que perpetuó en papel el pedido de Memoria, Verdad y Justicia por los 46 asociados que siempre brillarán blancos y celestes, entre ellos Alejandro.

 

Taty pudo conocer a Diego Armando Maradona a comienzos de 2020, cuando se acercó a Estancia Chica (sitio de entrenamiento de Gimnasia La Plata) y le entregó al astro el libro de poemas que había escrito Alejandro. En esa oportunidad, la referente le aseguró que verlo era “un placer, porque siempre has estado cerca de Madres y Abuelas, de los organismos de derechos humanos”. También lo recordó como alguien que “siempre ha estado cerca no solo de los organismos, sino de aquel que más lo necesitaba”.

“Hoy recibí la visita de Taty Almeida, en Estancia Chica. Y me regaló un libro de poemas que escribió Alejandro, su hijo desaparecido. Muchas gracias Taty, por todo lo que hacés por los derechos humanos, junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. Te llevo en el corazón”, había publicado la cuenta oficial de Diego en Instagram en aquel entonces.

Almeida participó de la apertura del Congreso Internacional Diego Armando Maradona en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA en 2025: “No podemos olvidarnos de vos. Te vamos a recordar porque siempre serás el 10. No habrá otro”.

 

Durante el último año, Taty tuvo su acercamiento al periodismo conduciendo el programa radial ¿Qué me contás?, que tenía salida por la AM750.

 

La pérdida de una figura de semejante tamaño como Taty, ícono de la resistencia popular, la importancia del otro y las causas colectivas que enarbolan las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, cayó peor en tiempos donde reinan el negacionismo y el individualismo. La mejor, y única, manera de respetar su tranquilidad porque “la posta la hemos pasado” es permitir y garantizar el descanso en paz de un alma que no paró ni un segundo. Eso, a través de la continuidad de la pelea para saber dónde está Alejandro. Ella decía que “a pesar de los bastones y las sillas, las locas seguimos de pie”. Esas locas seguirán de pie en cada ronda de los jueves, militante o persona que reclame por un desaparecido o un nieto por encontrar; en cada club que haga un acto, o estrella que se pronuncie; en cada actividad de una escuela, elenco teatral o de canto; cuando una infancia pregunte qué significa ese pañuelo, o cuando esa criatura pise por primera vez la Plaza de Mayo un 24 de marzo; en cada ratificación, mediante el canto, de que “el pueblo las abraza”. En esos momentos, Taty estará presente y las locas sabrán que no las han vencido.

Taty, la voz que se negó al olvido 

Por Lola Fariña Villaverde 

Desde hace décadas, había una voz que insistía, que se negaba a aceptar el silencio, el olvido y la impunidad. Este domingo, Taty Almeida emprendió su última ronda. Sin embargo, su voz seguirá girando alrededor de la Plaza y de la memoria colectiva. Supo transformar el dolor en lucha. La desaparición de su hijo Alejandro, lejos de llevarla al silencio, la convirtió en una de las referentes más importantes de los derechos humanos en Argentina. 

Su historia estuvo atravesada por contradicciones y transformaciones profundas. Ella provenía de una familia militar y se crió en un ambiente completamente ajeno a la militancia política. “Yo no tenía idea de la militancia de Alejandro”, recordaba. Fue después de su desaparición cuando comprendió el significado de aquello que tantas veces se había dicho con desprecio. “No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militancia es compromiso”, enseñó. 

Durante años caminó con un pañuelo blanco anudado sobre la cabeza. Un nudo pequeño, sencillo, convertido en símbolo. Hoy, para muchos, la noticia de su partida deja otro nudo, uno en la garganta. Quizás ambos estén hechos de lo mismo: memoria y la decisión de no olvidar. Porque si algo sostuvo Taty durante toda su vida, fue la convicción de que recordar es una forma de hacer justicia. Defendió hasta el último día la idea de que un pueblo que olvida corre el riesgo de repetir los episodios más oscuros de nuestra historia, y que la verdad no es solamente una demanda de las Madres, sino una condición indispensable para construir memoria. 

“Voy a hablar parada porque, a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos siempre de pie”, dijo alguna vez. Y esa frase resume mejor que cualquier otra quién fue Taty: una mujer que nunca dejó de estar de pie. 

Cuando le preguntaron cómo le gustaría ser recordada, respondió con la sencillez de quien nunca se creyó más importante que la causa que defendía. Dijo que en ella estaban todas las Madres. Dijo que imaginaba a Alejandro riéndose y diciendo: “Miren en qué se convirtió la gorilita”. Y pidió algo más: que la recordaran con alegría, tratando de transmitirla a quien estuviera caído. 

Quizás esa sea la mejor forma de despedirla. Con el dolor inevitable de su ausencia, pero también con la certeza de que hay personas que permanecen incluso después de partir. Gracias, Taty, por enseñarnos que amar también es resistir. Y que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

Yasin Ayari: ¿Y si estaba del otro lado?

Por Renzo Torregiani

En su debut en el Mundial 2026, Suecia le ganó a Túnez por 5 a 1 con los goles de Viktor Gyökeres, Alexander Isak, Mattias Svanberg y un doblete de Yasin Ayari. Este último se viralizó rápidamente en redes sociales por no gritar su primer gol en una Copa del Mundo y, además, por disculparse ante el público rival.

Esto se debe a que Ayari tiene raíces tunecinas por parte de su padre, Azzouz, y ascendencia marroquí por parte de su madre, Amina Abbas. El volante de 22 años convirtió dos golazos para abrir y sellar la victoria de su Selección y empezar con el pie derecho su camino en la competencia.

Yasin Ayari nació el 6 de octubre de 2003 en Solna, Suecia, y comenzó a jugar en AIK Fútbol, el club más importante de su ciudad. Hizo su debut en primera división el 6 de diciembre de 2020 en el empate 2 a 2 con el Elfsborg y se consolidó en el primer equipo dos años más tarde.

Después de un 2022 en el que disputó 48 partidos y convirtió seis goles, fue transferido al Brighton de Inglaterra por cuatro millones de euros. Seguido de su traspaso, llegó el debut en la Selección mayor, que fue el 10 de enero de 2023 en la victoria 2-0 frente a Finlandia por un partido amistoso.

Tras no encontrar su lugar en el club se marchó a préstamo: primero al Coventry City y luego Blackburn Rovers, ambos de la segunda división. En 2024, Las Gaviotas lo repescaron del préstamo y lo tiraron a la cancha. Desde aquel momento, Yasin se ganó  un lugar entre los titulares y es una pieza clave en el equipo dirigido por Fabian Hürzeler.


A los 19 años, Azzouz Ayari dejó Siliana, Túnez, con el sueño de ser jugador profesional de fútbol. Llegó a Arlanda, Suiza, con tan solo 200 coronas suecas en el bolsillo y tuvo que comenzar a trabajar en el área de servicios para subsistir, debido a que su sueño deportivo se vio frustrado rápidamente.

Azzouz se estableció en la localidad de Solna, en la periferia de Estocolmo, una zona con alta densidad de inmigrantes. Allí aprendió el idioma y conoció a su esposa Amina, con quien se casó y tuvo a Yasin y Taha.

En una entrevista con Aftonbladet, Azzouz confirmó que la Selección tunecina le ofreció a su hijo ser parte del equipo para el Mundial 2022. Yasine dijo: “Me hablaron y me preguntaron un poco por mi situación, pero he jugado en Suecia desde pequeño y era natural que continuara aquí”.

Además, el 14 de febrero de 2023, en My Albion TV, el canal oficial del Brighton, Yasine expresó que su intención siempre fue representar a su país y al lugar donde creció. “Debutar en la Selección fue un sueño hecho realidad”, concluyó el pequeño mediocampista de 171 cm de altura.

Su padre también se opuso a la propuesta de Túnez. “Yo quería que jugara para Suecia. Yasin debería sentir que le está devolviendo algo al país que lo cuidó”, dijo Azzouz en aquella entrevista.

Distinta es la situación de Taha Ayari, el hermano menor de Yasin. Taha se desempeña como delantero en el AIK y ya ha disputado dos partidos con la selección sub-21 de Suecia, pero se rumorea que el seleccionador tunecino Sabri Lamouchi lo quiere en sus filas.

Son 15 los futbolistas que nacieron en otro país y están jugando para la Selección africana en el Mundial 2026. Por ejemplo, Moutaz Neffati, de Norrköping, representó al conjunto nacional juvenil de Suecia antes de aceptar vestir la camiseta de Túnez.

Hannibal Mejbri, la figura del Burnley, aprendió a gambetear en las afueras de París; el prometedor delantero de 18 años, Rayan Elloumi, tiene padres tunecinos pero es originario de Saint Albert, Canadá; el mediocampista del Norwich, Anis Ben Slimane, nació en Copenhague; y Sebastian Tounetki proviene de Tromso y ha jugado en las selecciones juveniles noruegas.

Entre los veteranos se encuentra el mediocampista nacido en Lunel, Ellyes Skhiri, que comenzó su carrera juvenil allí, en Francia, debutó como profesional en la Ligue 1 y ya suma 81 partidos con el combinado tunesino. Montassar Talbi dio sus primeros pasos en las academias del Paris FC, a los 12 años se mudó con su familia a Túnez y, antes del Mundial 2022, volvió a su país natal para firmar con el Lorient. Otros dos que también nacieron en Francia son Dylan Bronn e Ismaël Gharbi, el primero inició en Cannes pero su madre es de origen tunesino, y el segundo nació en París, pero tiene ascendencias tunecina y española.

Adem Arous de Medina, de Arabia Saudita; el defensor central Omar Rekik, con pasado en Manchester City y Olympique de Marsella, de Países Bajos; Elias Saad y Rani Khedira de Alemania, uno en Hamburgo y el otro en Stuttgart; y, por último, Elias Achouri y Yan Valery, también de Francia, el primero en Saint-Denis y el segundo en Champigny-Sur-Marne, son otros de los futbolistas que integran la lista de 26 jugadores para afrontar lo que resta del Mundial.

“Así es la historia de Túnez: muchos de mis jugadores viven en Europa y militan en las grandes ligas. Solo elijo a los mejores jugadores disponibles”, explicó su entrenador en conferencia de prensa.

De Santiago del Estero a Nueva Zelanda: la historia de Emiliano Tade en una liga en crecimiento

Por Faustino Licursi Tamazián

A más de 10.500 kilómetros de su Santiago del Estero natal y casi por casualidad, Emiliano Tade se convirtió en el máximo goleador histórico del Auckland City, uno de los clubes más dominantes de una de las ligas más recónditas del mundo, la de Nueva Zelanda. A pesar de que el país se caracteriza por el rugby, el fútbol está en pleno crecimiento y logró clasificarse al Mundial 2026, el tercero en su historia.

Años después de su llegada a Oceanía y de convertirse en referente del equipo, el argentino reconoció que su llegada a ese país no fue con objetivos futbolísticos, sino que fue una decisión de vida, para cambiar de aire y conocer otra cultura. 

El surgido en Mitre arribó en 2009, trabajó en un restaurante y jugó por diversión hasta que, en 2010 y a través de un amigo se probó en Wellington United y se incorporó al equipo. Luego dio el salto al Auckland City, la institución más importante de la liga, donde desarrolló una carrera histórica.

El santiagueño, hoy de 38 años, disputó más de 200 partidos con los “Navy Blues”, en los que marcó 138 goles y conquistó 24 títulos, entre los que se destacan cinco campeonatos de Nueva Zelanda y siete Ligas de Campeones de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía). Su capacidad goleadora lo consolidó como el máximo anotador histórico del club y del antiguo New Zealand Football Championship, que fue la competición local entre 2004 y 2021.

“Para ellos el fútbol es lo mismo que el rugby para nosotros”, confesó Tade, una frase que refleja el contexto deportivo en Nueva Zelanda, donde los “All Blacks” se llevan todas las miradas y dejan al resto de los deportes en un segundo plano.

Sin embargo, desde la creación de la Liga Nacional en 1970, el soccer, como lo llaman habitualmente, experimentó un gran crecimiento que lo llevó a clasificar a los Mundiales de 1982, 2010 y 2026. Incluso se convirtió en la actividad más practicada a nivel infantil y juvenil.

A pesar de ese avance, todavía está lejos de ocupar un lugar central en la cultura neozelandesa. Un ejemplo que respalda esta afirmación es el del Auckland City, la institución más laureada a nivel local, que juega en un estadio con capacidad para no más de 5000 espectadores en una región que supera el millón y medio de habitantes. A este panorama se le suma una estructura mayormente semiprofesional, en la que muchos futbolistas combinan la competencia con otras actividades laborales.

Bajo este escenario, la historia de Emiliano Tade permite entender el crecimiento de un deporte que busca consolidarse. Con Nueva Zelanda presente en el Mundial 2026, donde integrará el Grupo G junto a Bélgica, Egipto e Irán, el mayor desafío será superar por primera vez la fase de grupos. Esto ayudaría a que el fútbol neozelandés empiece a ganar más visibilidad y que experiencias como la del argentino funcionen como un reflejo de ese proceso que busca avanzar en un territorio dominado históricamente por el rugby.

Nani, el mejor futbolista nacido en Cabo Verde y su historia de superación

MOSCOW, RUSSIA - JULY 02 : Nani of Portugal in action during the FIFA Confederations Cup Russia 2017 Play-Off for Third Place between Portugal and Mexico at Spartak Stadium on July 2, 2017 in Moscow, Russia. (Photo by Sefa Karacan/Anadolu Agency/Getty Images)

Por Pedro Berrutti

Luis Carlos Almeida da Cunha, conocido como Nani, nació en Praia, capital de Cabo Verde. El futbolista nacionalizado portugués emigró hacia el viejo continente en la década de los noventa. Junto a sus padres y siendo el menor de nueve hermanos llegó a Santa Filomena en busca de una mejor vida. A los 5 años, su padre Domingos Almeida, fallecido en 2025, se volvió a Cabo Verde de vacaciones para nunca más volver. Sin embargo él siempre lo defendió advirtiendo que nunca regresó al territorio luso por problemas burocráticos con el país.

Tiempo después, a los 12 años, su madre María, también lo abandonaría yéndose a vivir a Países Bajos buscando una nueva vida y el joven comenzó a buscar techo por los bajos barrios de Lisboa. “Yo nací en Lisboa. Pero me considero tan portugués como africano. Toda mi familia es de Cabo Verde y mi sangre es de ahí. De hecho, hablo criollo con mis padres y amigos”, expresó en una entrevista con la revista española Panenka en 2016. 

En Santa Filomena llegaron a compartir un cuarto entre seis hermanos, hecho que lo llevó a fortalecer mucho el lazo entre ellos y sobre todo con su hermano mayor, quien le enseñó a jugar al fútbol. A los 14 años, otro de sus su hermanos, Pablo, lo llevó a una prueba en el club local Real Massama, equipo en el que ya había sorprendido siendo un infante y volvió a hacerlo como cadete. Su tía Antonia, quién lo crió desde los 12, recordó que uno de los entrenadores vio su talento de inmediato y le pidió que volviera. 

El cuadro que milita en la Primera Ddivisión de Lisboa no dudó en contratarlo y mejoró su estilo de vida dándole dinero, comida, material deportivo y lo ayudó a conseguir una tarjeta de identificación y un pasaporte para viajar. A pesar de estos beneficios, tratando de evitar los problemas de las zonas precarias, el ex Lazio acompañaba a sus hermanos a las obras y trabajaba como peón para ganar plata extra. Desde los queluzenses lo ayudaron mucho, invitando a dormir con alguno de sus preparadores o compañeros debido a que vivía a 4,5 kilómetros y no tenía capital para pagar los boletos de tren.

Nani comenzó su carrera en el Sporting de Lisboa. En el 2003 se incorporó al equipo juvenil y dos años más tarde hizo su debut oficial en un partido de eliminación directa en la Champions League contra Udinese. En la temporada 2006/07 ganaría su primer título como profesional, la Copa de Portugal. Al final de esa temporada despertó el interés de Manchester United, donde ya jugaba su compatriota Cristiano Ronaldo. 

Tras dos años en el Sporting, en los que jugó 58 partidos y marcó 9 goles, Nani fue traspasado a los Diablos Rojos por 25 millones de euros. Llegó con 21 años y permaneció ininterrumpidamente durante 8 temporadas, en las que ganó cuatro Premier Leagues, una Champions League y un Mundial de Clubes, totalizando 40 goles en 230 partidos. Fue parte de la gloriosa hegemonía del club de la mano de Sir Alex Ferguson. 

“Fergie” fue el que levantó el teléfono para que el portugués aterrice en Old Trafford. “¿Tiene la mentalidad suficiente para jugar en la Premier League? No, no quiero saber si es bueno técnicamente, lo doy por hecho. ¿Es fuerte mentalmente?”, fueron las palabras provenientes de la boca del entrenador escocés. 

“No quería saber si tiene buenos pies. Sabía todo acerca de eso. Él quería saber acerca de su personalidad, cómo podía hacer frente a un país diferente y un equipo diferente”, reconoce Aurelio Pereira, responsable de la sección de formación de las categorías inferiores del Sporting de Lisboa, en una entrevista para Daily Mail. 

Internacional y fijo con la selección de Portugal, Nani se convirtió en uno de los mejores extremos de Europa por su técnica, velocidad y capacidad de desborde, siendo uno de los mejores asistentes de la liga inglesa durante varias temporadas. Con la selección jugó 112 partidos, marcó 24 goles, representó a su país en el Mundial 2014 y ganó la Euro 2016. 

En 2014, sin espacio en Manchester, regresó mediante un préstamo al equipo que lo vio nacer. Ese año el Sporting levantó su segunda Copa de Portugal. Luego fichó por el Fenerbahçe turco en 2015, y un año después por el Valencia español. En 2018 regresó nuevamente al Sporting, donde ganó su tercera Copa de Portugal y la Copa de la Liga portuguesa por primera vez. 

Luego de ese tercer paso por su país, pasó por varias ligas de segundo orden, como Estados Unidos, Turquía y Australia. Anunció su retiro en 2024 mientras jugaba en el Estrella de Amadora. En 2025 apareció en un partido benéfico para UNICEF con jugadores retirados, pero en este mes de enero fue una de las sorpresas del mercado, al anunciar su fichaje por el FC Aktobe de Kazajistán. El Aktobe es un equipo cinco veces campeón de la liga de Kazajistán, aunque no se consagra desde 2013, y el fichaje de Nani fue una novedad inesperada.

La Segunda Guerra Mundial y Klinsmann, ejes del crecimiento de la selección estadounidense

Por Matías Moroni

Estados Unidos venció 4 a 1 a Paraguay en la primera fecha del Mundial con una actuación inolvidable. Rotación posicional, velocidad y dinámica fueron los atributos que ensamblaron el gran desempeño estadounidense. Una de las razones principales de este desarrollo futbolístico de los norteamericanos es que cinco de los jugadores que protagonizaron el partido hicieron las divisiones inferiores en Alemania: Chris Richards, Malik Tillman, Weston McKennie, Christian Pulisic y Giovanni Reyna. ¿Los motivos? La Segunda Guerra Mundial, la flexibilidad legal alemana y la leyenda Jürgen Klinsmann

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y a comienzos de la Guerra Fría, Estados Unidos asentó múltiples bases militares en Alemania Occidental para supervisar la reconstrucción alemana postguerra y evitar su resurgimiento militar. Además, buscó contener la propagación de la Unión Soviética en territorio alemán. Hasta la caída del muro de Berlín en 1989 hubo 250.000 soldados americanos viviendo en la nación teutona. 

Uno de los ejemplos más significativos de esta situación geopolítica es Tillman, quien fue titular ante la “Albirroja”. El jugador del Bayer Leverkusen nació en Alemania. Su padre fue un soldado estadounidense, mientras que su madre es alemana. Aunque jugó en las selecciones juveniles teutonas, eligió representar a Estados Unidos. Otro ejemplo es John Brooks, uno de los mejores zagueros centrales en la historia del fútbol estadounidense. No obstante, nunca jugó en la MLS ya que su situación es la misma que la de Tillman.

A diferencia de la mayoría de las ligas grandes de Europa, la Bundesliga no exige un límite de jugadores extranjeros en los planteles de los equipos. Además, los clubes alemanes buscan jóvenes promesas entre los 16 y 18 años, ya que si son menores de edad, pero tienen pasaporte europeo, la FIFA les permite firmar un contrato profesional. Este es el caso de Pulisic, estrella de Estados Unidos, cuya ascendencia croata lo habilitó para ser fichado por el Borussia Dortmund a sus 16 años. Otro ejemplo es Reyna, cuyos abuelos son portugueses, se incorporó a la misma edad y al mismo club que Pulisic.

Jürgen Klinsmann, impecable goleador alemán y campeón del mundo en 1990, dirigió a la selección de Estados Unidos entre 2011 y 2016. El delantero fue el precursor en reclutar a los jugadores germano-estadounidenses. Además, a lo largo de su dirección, se encargó de promulgar la migración de los jugadores norteamericanos a la Bundesliga.

“Creo que la Bundesliga tiene un buen entorno creciente para que los jóvenes futbolistas estadounidenses lo prueben y lo intenten. Cuando deciden o tienen la oportunidad de ir a un equipo de la Bundesliga, saben que se les verá y que serán evaluados y si les va bien en los entrenamientos serán ‘lanzados al agua fría’ (la titularidad) y eso es lo que la Bundesliga le ofrece a los jóvenes talentos de Estados Unidos, pero también es para el talento global”, explicó Klinsmann.