Home Blog Page 2

María Eiras Terranova: galopando a Dakar

Por Diego Kviatek

Con apenas 15 años, María Eiras Terranova se prepara para afrontar el desafío más
importante de su corta carrera deportiva. La amazona mendocina representará a Argentina
en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, un objetivo que hasta hace pocos
meses ni siquiera imaginaba posible.

En apenas seis años, María pasó de acercarse a los caballos por curiosidad a
conseguir la clasificación a unos Juegos Olímpicos. Ahora, mientras continúa con el colegio
y los entrenamientos, se prepara para viajar a Senegal y vivir una experiencia que marcará
un antes y un después en su carrera.

El salto a Dakar

Una caída con su caballo Casper la complicó cuando disputaba la última jornada del
selectivo para los Juegos Olímpicos de Dakar y parecía arruinar la buena actuación de los
dos días anteriores. Pero, sin tiempo para lamentarse, en pocos minutos debía volver a
entrar a la pista con Stallone, el caballo con el que buscaba conseguir su clasificación.
“Entré muchísimo más nerviosa, pero después con Stallone pude hacer las cosas
bien”, recordó la mendocina, que logró reponerse de la caída y consiguió su objetivo.

Pero el camino para entrar al selectivo tampoco fue sencillo ya que debía habilitarse
previamente en una competencia de 1,30 metros, una altura superior a la que ella jamás
había saltado. Esta oportunidad apareció de forma repentina en Italia, y la amazona no la
desaprovechó.

“Mi mamá me dijo que había un concurso para habilitarse para la selectiva de Dakar
en Italia. Había que decidir al instante”, contó María, que a la semana ya estaba viajando
a Europa en busca de la habilitación.

Allí tuvo apenas tres días para conocer al caballo con el que iba a competir.
Después de derribar un obstáculo en la primera jornada y completar una buena segunda
actuación, terminó quinta en el último día y consiguió la habilitación que necesitaba para
disputar el selectivo en Argentina.

Tras ganar la selectiva en el Club Alemán de Equitación, Terranova reconoció que
no se imaginaba ir a unos Juegos Olímpicos y que lo máximo a lo que aspiraba era a un
Sudamericano. “Todavía no logro caer, ¡voy a ir a unos Juegos Olímpicos!”, expresó María con una sonrisa que reflejaba la felicidad por haber alcanzado su meta.

Pero en Dakar deberá afrontar un nuevo desafío: competir con un caballo que nunca
montó. Tres días antes del comienzo de la competencia, a cada participante se le asigna un
caballo por sorteo y María tendrá ese breve período para conocerlo y adaptarse de la mejor
manera posible.

“Eso es muy raro y muy difícil. Vos tenés que saber montar cualquier tipo de caballo.
Es cuestión de tener un feeling. Tenés que adaptarte a él”, explicó la amazona, que
considera que generar un vínculo en esos pocos días será fundamental.

Más allá de la competencia, María espera con entusiasmo conocer a los demás
atletas argentinos que viajarán, vivir la experiencia en la Villa Olímpica y conocer un país
que nunca imaginó visitar.

“Mi objetivo es disfrutar mucho la experiencia. Me gustaría poder hacer lindos
recorridos y dejar bien parada a la bandera. Me gustaría agarrar alguna cucarda”,
aseguró.

Una pasión no heredada

Desde chiquita, María iba todos los días en bicicleta al club de su barrio para ver a
los caballos y darles de comer. Desde el primer momento sintió una conexión que la
enamoró de ellos y, más tarde, del deporte. En 2020, por la pandemia, muchas actividades
deportivas se habían suspendido y las realizadas al aire libre eran una de las pocas
alternativas. Entonces, como siempre iba a verlos, le dijo a su mamá que quería empezar a
practicar equitación. Así comenzó su historia. “La verdad yo no conocía otras
disciplinas, en mi club sólo se da salto. Me gusta la adrenalina de entrar a la pista,
saltar e ir rápido”, afirmó la mendocina.

Vivir en Mendoza también significó una dificultad para sumar experiencia en
competencia. La provincia cuenta con pocos torneos importantes durante el año, por lo que
María comenzó desde chica a viajar a Buenos Aires para competir con mayor frecuencia.

“No es lo mismo un entrenamiento que un recorrido en competencia. Yo, por suerte,
tuve la oportunidad desde muy chica de poder concursar acá”, explicó la clasificada a
Dakar.

Algo usual entre quienes practican deportes ecuestres es la tradición familiar, pero el
caso de María es diferente. Su familia no tenía ningún vínculo con ese mundo e incluso a su
madre nunca le gustaron los caballos. Sin embargo, la pasión de su hija y sus ganas de
practicar el deporte fueron más fuertes.

“Mi familia no era del palo. Mi mamá odia los caballos. Cuando salto se va de
la pista, no me ve. Ni siquiera los toca, los odia”, reveló Terranova entre risas.

Obstáculos sin vallas

Mientras se prepara para los Juegos Olímpicos, María se enfrenta cada día a un
desafío: combinar el entrenamiento con el colegio. La mendocina está en tercer año de
secundaria y realiza jornada completa, desde las 8 hasta las 16:30, por lo que cada viaje
de competencia debe organizarse con anticipación para no atrasarse con las materias.

“Las semanas como estas que me voy y después tengo que volver me mata.
Trato de hablar con los profesores más que nada la semana anterior a la que me
voy y organizar las fechas de exámenes”, comentó Terranova.

Pero el tiempo no es el único sacrificio que requiere sostener su carrera deportiva.
La equitación también significa un importante esfuerzo económico. Traslados, concursos,
equipamiento y el pequeño detalle de tener un caballo propio son algunos de los costos
principales de este deporte.

“Lamentablemente el deporte no es muy accesible para todos. No solo depende
de vos, sino también del caballo”, explicó María, y remarcó que no tiene un
sponsor ni nadie externo que la apoye económicamente.

Otro de los aspectos que María debe trabajar diariamente es el mental,
principalmente el control de los nervios antes de cada competencia. La amazona
asegura que esta faceta es una de las más importantes del deporte, ya que el caballo
logra percibir el estado emocional del jinete.

“Los nervios siempre van a estar y son necesarios para estar conscientes de lo
que estamos haciendo, pero no hay que llevarlo a un lado malo. Hay que tranquilizarse y pensar que uno lo hace para disfrutar”, reconoció Terranova, que se considera una persona bastante nerviosa a la hora de competir.

Más allá de los resultados, las competencias y sus sueños, hay algo que
María mantiene desde que comenzó en el deporte: su vínculo con sus caballos.
Casper y Stallone para ella son mucho más que sus compañeros en cada concurso,
ya forman una parte fundamental en su vida.

“Los adoro. Me cambiaron la vida por completo. Son el amor de mi vida.
Son como mis hijos y mis amigos, todo junto”, concluyó la mendocina, a quien se
le iluminó la cara cada vez que habló de sus caballos a lo largo de la nota.

Lucas Carabajal: del camino largo al primer triunfo en el TC2000

Screenshot

Por Ludmila Lazo García

Lucas Ezequiel Carabajal nació el 22 de septiembre de 1999 en Resistencia, Chaco. Desde sus primeros pasos en el automovilismo construyó una trayectoria marcada por el paso por distintas categorías y por la necesidad de avanzar de manera progresiva dentro del automovilismo nacional.

Su carrera profesional comenzó en 2015, cuando participó en la Fórmula 4 Nueva Generación. Un año después llegó al Turismo Pista y en 2017 dio otro paso importante con su ingreso al TC Pista Mouras. Allí consiguió rápidamente resultados destacados: en apenas cinco fechas obtuvo dos podios y una victoria. En 2018 confirmó ese crecimiento con seis podios y dos triunfos, resultados que le permitieron terminar como subcampeón de la Copa Coronación de Plata.

El camino continuó con el ascenso al TC Mouras y posteriormente al TC Pista. También tuvo la posibilidad de competir en el Turismo Carretera, categoría en la que debutó en los 1000 Kilómetros de Buenos Aires de 2018. Después de su paso por el TC Pista entre 2020 y 2022, Carabajal tuvo que atravesar un período sin actividad y regresó a las pistas en 2024.

El gran salto llegó en 2025. A bordo de un Ford Falcon del equipo de Emanuel Moriatis, Carabajal consiguió el campeonato del TC Mouras y ese título le permitió cumplir uno de sus objetivos: llegar al Turismo Carretera. Para 2026 se incorporó al DTA Racing y concretó su debut en la máxima categoría del automovilismo argentino.

Pero el año también le abrió otra puerta. En mayo, Carabajal se sumó al TC2000 para disputar la fecha de Salta con un Volkswagen Nivus del Halcón Motorsport. Su llegada no pasó desapercibida: en su debut en el circuito salteño terminó encabezando el primer entrenamiento, una señal de que podía adaptarse rápidamente a la categoría.

Esa adaptación terminó de confirmarse en San Juan. En la octava fecha del campeonato, disputada en el autódromo Eduardo Copello de El Zonda, Carabajal consiguió su primera victoria en el TC2000. El triunfo llegó después de una carrera en la que pudo mantenerse entre los protagonistas y aprovechar las situaciones que se presentaron en pista.

La victoria también representó un momento importante para el Halcón Motorsport y para Volkswagen dentro de la categoría. Para Carabajal, en cambio, fue la confirmación de un recorrido que comenzó muchos años atrás y que tuvo distintas etapas antes de encontrar nuevamente un lugar entre los protagonistas.

A los 26 años, el chaqueño atraviesa una temporada particular: compite en el Turismo Carretera, categoría a la que llegó después de ser campeón del TC Mouras, y al mismo tiempo encontró en el TC2000 una nueva posibilidad para seguir creciendo. El triunfo en El Zonda se suma ahora a un palmarés que ya incluye títulos y podios en las categorías que marcaron su recorrido.

La victoria no cambia su historia, pero sí agrega un capítulo importante. Después de años de ascensos, pausas y regresos, Lucas Carabajal volvió a celebrar desde lo más alto de un podio.

Las polémicas y la violencia en el fútbol argentino

Por Lautaro Vázquez

La reciente final de la Supercopa Internacional, disputada entre Rosario Central
y Estudiantes de La Plata, generó más revuelo por las decisiones arbitrales y
los dichos de Juan Sebastián Verón, presidente del Pincha, que por el título
obtenido por el conjunto rosarino o el golazo de Ángel Di María. Sin embargo,
todo esto tiene un trasfondo que, para el fútbol argentino, no es una historia
nueva.

Todo comenzó el año pasado, en el partido por los octavos de final del Torneo
Clausura que enfrentó a ambos equipos. Previo al encuentro, la AFA emitió un
comunicado en el que pidió que Estudiantes realizara un pasillo para felicitar al
campeón de la tabla anual, título que había sido entregado a Rosario Central
mediante una reunión del Comité Ejecutivo. Estudiantes realizó el pasillo, pero
lo hizo de espaldas. La decisión generó preguntas y desacuerdos entre los
protagonistas y el público futbolero. A partir de ese episodio comenzó a crecer
la tensión entre ambos clubes, que volvió a quedar expuesta meses después.

Ya en la previa de la final, se realizó una conferencia de prensa con la
participación de un jugador de cada equipo. En un principio, el encuentro no
generó problemas, hasta que un periodista llevó la conversación hacia el
conflicto del año anterior. Leandro González Pírez, defensor del Pincha, aclaró
que no tenían nada en contra de Rosario Central y reconoció la temporada
realizada por el conjunto rosarino. Sin embargo, Ignacio Ovando, jugador del
Canalla, respondió: “Para nosotros fue una falta de respeto, lo tomamos así,
nos dolió un montón a todos los que somos hinchas”. De esta manera, el
antecedente volvió a quedar presente antes del comienzo del partido.

La tensión también se trasladó a las inmediaciones del estadio. Varios hinchas
de Estudiantes ingresaron tarde al partido debido a las demoras de la Policía
en los accesos y, mientras esperaban para poder entrar, entonaron cánticos
contra Claudio Tapia. A la salida del encuentro, algunos grupos de hinchas
fueron reprimidos por efectivos policiales, que utilizaron gas pimienta y
golpearon a varios de ellos mientras se dirigían a los micros.

Ya durante la final, el encuentro estaba igualado 1-1. Alexis Castro había
puesto en ventaja a Estudiantes al minuto de juego y Ángel Di María hizo lo
propio de tiro libre. En los minutos finales del primer tiempo, Darío Herrera
sancionó un penal a favor del Canalla luego de revisar la jugada a instancias
del VAR. Di María convirtió desde los doce pasos y puso en ventaja a Rosario
Central. A raíz de esa decisión, Verón publicó una historia en su cuenta de
Instagram en la que calificó la situación como un “robo”.

Desde el comienzo del segundo tiempo, la tensión fue en aumento. Estudiantes
reclamó distintas jugadas, entre ellas dos posibles penales que finalmente no
fueron revisados por el árbitro a instancias del VAR. Con el encuentro casi
finalizado y Rosario Central ya 3-1 arriba, jugadores de ambos planteles
protagonizaron una pelea que continuó en el túnel de los vestuarios. En medio
de los incidentes, Verón ingresó al terreno de juego y pidió que no se
continuara disputando la final. Además, increpó a Herrera y le gritó: “Ladrón,
sos un ladrón, es culpa tuya”.

La tensión continuó durante la entrega de medallas. Claudio Tapia, presidente
de la AFA, no participó de la entrega de las preseas al plantel de Estudiantes,
una ausencia que generó cuestionamientos. Verón, por su parte, permaneció
junto a su equipo, pero cuando Tapia se acercó para realizar las siguientes
entregas, se ubicó junto a los jugadores. El dirigente del Pincha también se
sumó al aplauso irónico de los futbolistas hacia el árbitro y sus asistentes
mientras recibían las medallas entregadas por el presidente de la AFA.

Pero la historia no terminó con el pitazo final. En los festejos de Rosario
Central, algunos jugadores volvieron a apuntar contra Estudiantes y Verón.
Franco Ibarra y Marco Ruben mostraron un ataúd de cartón con las
inscripciones “E de LP – Q.E.P.D. – Verón” y “porteño llorón”. Además, Gastón
Ávila apareció con una remera que tenía la bandera británica y la cara de
Verón, en referencia a las críticas que recibió el exjugador de la Selección
Argentina por su actuación ante Inglaterra en el Mundial de 2002. En otro
momento de la celebración, se exhibió una muñeca inflable pintada con los
colores de Newell’s, a la que Ávila le dio varias palmadas mientras era
mostrada durante los festejos.

Lo ocurrido durante la final y en los festejos posteriores muestra que los
conflictos alrededor del fútbol argentino no terminan cuando termina un partido.

Los malos arbitrajes, las disputas dirigenciales, los enfrentamientos entre
protagonistas y las provocaciones también forman parte de un escenario que
vuelve a poner la violencia en el centro de la escena. Mientras dirigentes,
jugadores e hinchas se cruzan, la misma pregunta vuelve a aparecer: ¿cuándo
terminará esta historia?

Lautaro Vouilloz, la promesa del martillo argentino

Por Valentín Mazzini

En 2024, a las ocho de la noche, después de salir del Instituto Superior de Formación Docente N°84 y con el frío de Mar del Plata, Lautaro Vouilloz llega en bicicleta a una sesión de masajes. Al día siguiente, a las siete de la mañana, vuelve a la pista. Otra vez en bicicleta y otra vez con frío. Desirée Guix, su masajista, lo conoció después de una sesión. “Me dije: ‘Éste está loco'”. Pero también dice que desde ese primer día vio su resiliencia y su dedicación.

Vouilloz tiene 23 años y compite en lanzamiento de martillo. En 2026 alcanzó los 69,87 metros en el CeNARD, su mejor marca personal y la sexta mejor de la historia argentina en la prueba. Está entre los principales lanzadores del país, después de haber representado a Argentina en distintas competencias internacionales. Fue subcampeón sudamericano U23 en 2023 y sexto en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción 2025.

Pero todas las historias de los deportistas tienen un inicio y la de Vouilloz fue de pura casualidad y hasta sin querer. Tenía nueve años cuando un compañero que hacía atletismo lo acercó al deporte. Un día se encontraron cerca de la pista de Mar del Plata y entró con el profesor de su amigo. En su familia nadie tenía relación con el atletismo. Con nueve años, descubrió algo nuevo y su familia también. Al principio probó distintas pruebas hasta que se fue acercando a los lanzamientos. A los 12 años apareció el martillo y empezó a destacarse. Daniel López, su entrenador, fue quien terminó de descubrir que tenía condiciones para esa prueba.

Todo empezó como una actividad para compartir con un amigo porque estaba aburrido, o para acompañarlo, pero terminó descubriendo el comienzo de su nueva vida y a lo que quería dedicarse. Con el tiempo también cambió su manera de entrenar. Claudia Bernachea, su madre, cuenta que Lautaro empezó a analizar sus errores y a entender por dónde podía mejorar: “Se volvió mucho más analítico, mucho más crítico”.

Pero no siempre le sale todo lo que espera. La masajista Guix comenta que Lautaro se frustra y se enoja consigo mismo cuando una competencia o un entrenamiento no le salen como esperaba, pero que rápidamente acepta la situación y sigue: “Jamás pierde el control ni se descarga con terceros”.

Pero antes de consolidarse entre los principales lanzadores del país, también hubo un momento en el que pensó en dejar el atletismo. En 2017, después de llegar a los juegos Sudamericano Escolares 2017, realizados en Bolivia, con posibilidades de conseguir una medalla, hizo nulos sus tres lanzamientos y quedó eliminado. Fue, según él mismo contó, “la peor competencia de mi vida”. Llegó a pensar en abandonar el atletismo, hasta que volvió a competir por otra razón: porque quería hacerlo y no porque sentía que tenía que hacerlo.

Entonces siguió. En 2022 rompió el récord histórico de la provincia de Buenos Aires con un lanzamiento de 58,70 metros. En 2023 consiguió la medalla de plata en el Sudamericano U23 con 65,03 metros. Después llegaron nuevas competencias internacionales y, en 2026, el lanzamiento llegó hasta los 69,87 metros.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Lautaro Vouilloz (@lau.vouilloz)

Pero una marca no muestra todo lo que atraviesa Vouilloz. Trabaja la fuerza en el gimnasio, realiza ejercicios específicos en la jaula de martillo y sigue planes de entrenamiento en la pista. A eso le suma sus estudios. Se recibió de guardavidas y está terminando el profesorado de Educación Física en Mar del Plata.

Para Claudia, su madre, una de las imágenes que mejor muestra ese esfuerzo son los sábados por la mañana. Mientras otros chicos de su edad pueden estar volviendo de salir de fiesta, su hijo se levanta temprano para entrenar. Si hace frío, va. Si llueve, va. No porque alguien lo obligue, sino porque eligió hacerlo. “No hay mal tiempo para él para ir a entrenar. Le dio una capacidad de perseverar, de intentar mil veces y de resiliencia”, cuenta su mamá. Esa forma tan perseverante de enfrentar las cosas, Lautaro la lleva al estudio, a las lesiones y a los problemas cotidianos. Hay otra imagen que Claudia guarda de estos años. Lautaro poniéndose la camiseta de Argentina. Para ella no existe un único momento que pueda resumir todo lo que hizo desde que entró a aquella pista a los nueve años. Hay muchos. Pero cuando se pone la camiseta, aparecen todos juntos.

Mientras tanto, su familia sigue acompañándolo en un deporte que descubrieron junto con él y que todavía recibe menos apoyo en comparación a otras disciplinas. El atletismo puede no ocupar demasiado espacio fuera de las pistas, pero para Vouilloz hace años que dejó de ser solamente lanzar un martillo. Es una parte de su vida y también una forma de enfrentarla.

Quizás por eso aquella escena que recuerda la masajista Guix diga bastante. Ocho de la noche, frío en Mar del Plata, una bicicleta después de un día largo. Y siete de la mañana del día siguiente, otra vez en la pista. Lautaro Vouilloz sigue. Y todavía tiene una larga carrera por delante.

Jeremías Bus, un gladiador de oro

Por Ignacio Laviana

Jeremías Bus comenzó a jugar al handball a los seis años, en el Colegio Mariano Acosta de Quilmes gracias a un taller extracurricular. 14 años después, ganó la medalla dorada en los Juegos Suramericanos con el seleccionado argentino.

En aquel entonces el coordinador deportivo del club, Dardo Gotuzzo, lo becó durante un año y le permitió seguir practicando el deporte.

– ¿Cuál era tu sueño cuando arrancaste a jugar?

– Mi sueño siempre fue vestir la celeste y blanca. De chico veía jugar a referentes como los hermanos Simonet o los Pizarro. Me encantaba verlos y soñaba con algún día poder estar en ese lugar y representar a la Argentina. Siempre tuve esas ganas de seguir aprendiendo y creciendo, tanto como jugador como persona.

A mediados de 2022 decidió cambiarse de club en busca de un salto de calidad. Francisco Costa, amigo de su infancia, ya había abandonado el conjunto quilmeño para ser nuevo jugador de Ferro Carril Oeste y lo convenció de que vaya a probarse al equipo de Caballito. Desde el principio, Bus se sintió a gusto con el grupo de chicos y eso hizo que el cambio le resultara más ameno.

“Los amigos son fundamentales a la hora de practicar un deporte”

El joven destacó que las amistades hacen que los entrenamientos sean más divertidos y llevaderos. Además, resaltó el sentido de pertenencia que tienen todos los jugadores del verdolaga.

Su primera vez con el seleccionado nacional fue el mismo año que comenzó a vestir la camiseta de Ferro. El torneo Sur-Centro de Cadetes en Mendoza fue el primer paso para llegar a Los Gladiadores. “Desde ese momento evolucioné bastante, tanto en lo físico como en mi juego. Con los años fui sumando experiencia y aprendiendo cosas nuevas”.

También integró el plantel que el año pasado disputó el Mundial U19 en Egipto. Bus fue el tercer jugador más efectivo del torneo luego de convertir 31 de los 35 lanzamientos ejecutados y ganó dos veces el premio a Mejor Jugador del Partido. En la primera ronda perdieron por tan solo un gol ante Noruega, una de las mayores potencias mundiales. De aquella experiencia mencionó que aprendió a ser competitivo sin importar el rival que tuviera enfrente. Asimismo, agregó que se dio cuenta del alto nivel que hay a diferencia de la competencia local y que siempre hay cosas por aprender.

IG @cahandball

El 25 de agosto, la Confederación Argentina de Handball (CAH) anunció los 14 jugadores elegidos por Rodolfo Jung para disputar los Juegos ODESUR que tuvieron como sede a la provincia de Santa Fe y en el apartado de los extremos aparecía su nombre: Jeremías Bus – Ferro Carril Oeste.

“Cuando el DT dio la lista sentí mucha felicidad y orgullo por tener la posibilidad de vestir la celeste y blanca con Los Gladiadores. La verdad es que no me lo esperaba, así que escuchar mi nombre hizo que el momento fuera todavía más especial”, confesó uno de los seis debutantes argentinos.

En el certamen, con formato de todos contra todos, se enfrentó a Paraguay (27-17), Brasil (18-17), Perú (41-11), Uruguay (31-17) y Chile (27-27). Argentina se consagró campeona invicta, defendió el título obtenido en 2022 y aseguró su plaza para los Juegos Panamericanos de Lima 2027.

El extremo derecho del plantel de la Liga de Honor Oro de Ferro remarcó que su objetivo personal era jugar tranquilo y aportar al equipo desde donde le tocase. En el apartado grupal, la prioridad era ganar el clásico ante los brasileños y quedarse con la presea dorada.

Pero la consagración tan solo evidencia el esfuerzo de jugadores amateurs por hacer lo que les apasiona. “El proceso empezó en enero y, a medida que avanzó el año, se fueron sumando varios de los jugadores mayores. Cuando se empezó a acercar el torneo, aumentamos la cantidad de estímulos semanales y pudimos jugar algunos amistosos”.

– ¿Qué sentiste al ser campeón suramericano?

– Fue algo muy especial porque era uno de los objetivos que nos habíamos propuesto y pudimos cumplirlo. Lograrlo de local, con más de 3.000 personas alentándonos y apoyándonos, lo hizo todavía mejor. En lo personal, tener a mi familia acompañándome y, sobre todo a mi viejo, fue muy importante. Poder compartir ese momento con ellos y que estuvieran presentes en la premiación es algo que voy a recordar siempre.

– Y ahora, ¿con qué soñás?

– Hoy sueño con poder seguir creciendo y disfrutando del handball. Me gustaría seguir teniendo oportunidades con el seleccionado y poder representar al país en torneos importantes. También me gustaría seguir cumpliendo objetivos con Ferro, como los nacionales o Súper 8. Pero principalmente quiero seguir disfrutando del camino y aprovechar cada oportunidad que me toque.

Jeremías entrena dos veces por semana con el seleccionado, cuatro veces con su club y los sábados juega dos partidos. El esfuerzo y sacrificio que hizo durante años, lo recompensaron al subirse a un podio suramericano con tan solo 19 años.

El partido más difícil de Roberto Roldán

Por Nahuel Fantinato

El ex jugador y actual presidente del Comité Nacional Técnico de Hockey sobre Patines (CNTHsP), lo ganó todo. Fue campeón del mundo y alcanzó un oro olímpico con la Selección Argentina, y además conquistó ligas europeas y títulos intercontinentales. Sin embargo, tras casi un año de terapia intensiva y múltiples cirugías, su mayor triunfo fue ganarle a la muerte.

Roberto Roldán siempre fue un hombre acostumbrado a proponerse objetivos y trabajar hasta alcanzarlos. Una vez cumplidos, aparece un nuevo horizonte. El esfuerzo y la perseverancia marcaron su carrera deportiva, pero también su vida fuera de las pistas. A veces, sin embargo, el cuerpo obliga a detenerse. En medio de la rutina y las responsabilidades, el cuidado de la salud puede quedar relegado. A Roberto le ocurrió y terminó enfrentándose al rival más difícil de su vida.

“Todos dicen ‘qué exitoso’, pero el éxito no es ganar una copa. El éxito fue todo lo que yo trabajé y la forma en la que lo hice para lograr los objetivos que me había propuesto. Eso es el éxito, haber formado una familia. Después el triunfo, no el éxito, es lo que logré como títulos que también requieren de suerte, de compañeros que te ayuden”, comentó.

A los 27 años, con un contrato vigente con el Barcelona, decidió colgar los patines. No lo hizo porque hubiera llegado al final de su carrera. De hecho, sabía que sus mejores años todavía estaban por delante. “La plenitud en el hockey empieza a partir de los 29 o 30 años hasta los 34 o 35”, recordó. Pero problemas familiares lo llevaron a replantearse su futuro. “Además, desde lo económico no era un problema, ya que toda mi inversión y lo que gané jugando la había basado en la empresa familiar, donde ya tenía buenos dividendos”, explicó.

Así, Roldán volvió al lugar que lo vio nacer, la ciudad de San Juan. El retiro prematuro no significó el final de una etapa, sino el comienzo de otra. En su regreso al país encontró nuevos desafíos: comenzó a trabajar y a aprender dentro de la empresa familiar, dedicada a la producción de papa y otros productos agrícolas. “Otra cosa que me había quedado pendiente en mi vida era haber estudiado. Así que ahí me inscribí en una universidad privada, a mí me gustaba derecho, pero yo estaba casado, trabajaba y ya había nacido mi primera niña, por lo que por las asistencias y demás se me hizo difícil. Y ahí me cambié a la Universidad Nacional de San Juan donde hice la Licenciatura en Ciencias Políticas, alcanzando otro objetivo que me había planteado”, contó.

Durante este tiempo de cambios y nuevas experiencias, Roberto permaneció algo alejado del deporte que lo acompañó desde pequeño. Pero nunca se distanció del todo, puesto que su intención siempre fue devolverle al hockey aunque sea una parte de lo que recibió. Entonces, se capacitó en la gestión deportiva y se sumergió en una nueva etapa: la dirigencial. Una nueva meta se había infiltrado en su obstinada y perseverante cabeza. Así, tras varios años de trabajo en San Juan, interrumpidos por problemas con su salud, volvió con aún más fuerzas y alcanzó la dirección del Comité Nacional Técnico de Hockey sobre Patines.

“Estoy convencido de que durante años no hemos tenido dirigentes a la altura. Miraban cuestiones económicas y no trabajaban en el desarrollo. Los recursos están y la gente también, es un deporte competitivo, dinámico.”, afirmó. Roldán encuentra una de las claves del estancamiento del hockey sobre patines en la dirigencia. Argentina es una potencia mundial en la disciplina, pero, según su mirada, durante años faltaron dirigentes que conocieran el deporte desde adentro, tanto a nivel nacional y provincial, y también a nivel internacional, más bien en América.

Para él, la experiencia y la pasión son indispensables para conducir cualquier actividad. “En la dirigencia general necesitás diferentes actores, de diferentes profesiones, pero sí tiene que haber gente que la haya vivido, que la haya sudado”, concluye.

Hoy, como presidente del CNTHsP, busca transformar el presente del deporte y llevarlo a un nuevo nivel. Uno de los principales objetivos es impulsar su desarrollo federal: recuperar la actividad en provincias donde alguna vez se practicó y luego desapareció, y trabajar en aquellas que necesitan mejorar su infraestructura. El proyecto también trasciende las fronteras argentinas. Roldán pretende llevar el hockey sobre patines a otros países de Sudamérica, con la intención de que la disciplina no solo crezca a nivel nacional, sino también regional.

El trabajo en el país empieza a dar sus frutos dado que el último campeonato argentino contó con la participación de equipos de cuatro provincias debutantes: Santa Cruz, San Luis, La Rioja y Buenos Aires. Por otro lado, los partidos del torneo fueron transmitidos en formato streaming, y por DEPORTV, en las instancias finales. La televisación es uno de los grandes anhelos de Roldán como dirigente. “Muchos creen que es un gasto, pero no, yo creo que es una inversión. El formato streaming sirve y suma, pero es para la gente propia del deporte. En cambio en la tele cualquiera que por casualidad cambia de canal puede verlo e interesarse”, sostuvo.

 

El vínculo con Argentina

Desde su adolescencia, Roberto entendió que para alcanzar sus metas y sueños el sacrificio debía ser enorme. A sus 16 años, como jugador de la selección argentina mayor y buscado por distintos equipos del exterior, recibió una lección de vida que jamás se olvidaría. Ansioso por marchar, habló con su padre quién sin dudar lo apoyó y le ofreció irse durante las vacaciones a probar y vivir la experiencia de estar lejos de casa. “Iba a ir por dos meses, pero cuando vi lo dura que era la vida, estuve un mes y me pegué la vuelta” comentó.

Finalmente, como requisito para poder jugar en la selección nacional, se marchó a Europa con 17 años luego de finalizar el secundario por pedido de sus padres. Solo y lejos de su familia logró aferrarse a sus objetivos y con ayuda de mucha terapia, construyó una carrera de diez años en el viejo continente. Permaneció en Italia durante su primer año en el Vercelli, los goles se le escapaban de los bolsillos, lo que despertó el interés de los equipos españoles. Llegó al Liceo de la Coruña, donde atravesó ocho años y medio. Su rendimiento individual y los logros colectivos en España, llamaron la atención de un grande: el Barcelona. Allí transitó sus últimos años, previo a regresar al país.

Si bien su carrera a nivel clubes fue excepcional, llegando a ser de los mejores jugadores del mundo, sus logros más destacados fueron junto a la albiceleste, con la que ganó un Campeonato del Mundo y el único oro olímpico en la historia del hockey sobre patines. Barcelona 1992, el hockey ingresaba a los JJOO como deporte de exhibición y el seleccionado argentino contaba con muchos de los mejores jugadores del mundo, entre ellos José Luis Páez y Roberto Roldán.

“Arrancamos muy mal, pasamos la primera fase gracias a un resultado ajeno. Pasamos a la segunda fase y parecíamos que no sabíamos patinar. Estábamos jugando en forma individual, no estábamos jugando como equipo. Y bueno, a raíz de una charla que tuvimos entre los jugadores durante el trayecto de un cambio de zona, y encerrarnos en una habitación para hablar las cosas, pudimos volver a encontrar el foco, el objetivo. Fue un antes y un después, esa reunión fue clave porque en un deporte en equipo, si no hay grupo, no hay equipo”, narró.

Tras enderezar el barco, el equipo llegó a la final. Tocaba enfrentar a España, que no solo era el local sino que también contaba con enormes jugadores, muchos compañeros de los argentinos en los equipos de la liga española. “Estaban los Reyes de España. Nosotros ganábamos 5-2, teníamos bastante ventaja, pero en un momento de desconcentración y de estar esperando que termine el partido, nos empataron y tuvimos que ir a larga.”, relató.

El equipo volvió a encontrarse sobre las cuerdas y necesitaba recuperarse del golpe para salir al alargue. “Fueron claves esos cinco minutos en el vestuario, retomar el objetivo”, afirmó.  Finalmente el encuentro terminó con victoria argentina por 8-6 y Roldán y compañía se inscribieron por siempre en la historia mundial del hockey sobre patines. “Como deportista de alto rendimiento es algo inigualable. Es el objetivo de todos los deportistas. Después el momento en el que te entregan la medalla y ponen tu himno…”, expresó con emoción.

“Lo gané todo, incluso dos o tres veces”, afirmó. Y es así, su forma de asumir responsabilidades y trabajar inevitablemente hasta alcanzar lo que quería lo llevó a ganarlo todo, pero también a casi perder la vida. Tras meses de terapia, se refugió en lo que él describe como su mayor éxito: su familia. Durante este tiempo Roberto aprendió y empezó a ver las cosas de otra manera, a valorar pequeños momentos y detalles. Con más sabiduría y fortalecido, seguirá luchando por el crecimiento del deporte que le dio tanto, aunque el éxito esté alcanzado.

70 debutantes: signos de una reconstrucción histórica

Por Thiago Maison

30 de septiembre de 2026. Argentina 4-0 Bolivia. Estadio Mario Alberto Kempes. El día, el partido y el lugar en el que se sentenció un hecho que, quizás, hace menos de una década era inimaginable que sucediera de la manera en la que lo hizo: 70 jugadores han debutado en la Albiceleste durante la era Lionel Scaloni. Acaso una caricia al alma para nosotros, o, tal vez, una demostración más de que jamás deberían dar por muerto a este país.

Cuando se nos anudaba el corazón por las desilusiones, apareció Leónidas de Pujato como un incipiente entrenador, tras separar su camino de Jorge Sampaoli, director técnico en el Mundial 2018, para comandar un barco que moralmente no daba para más. Parecía haberse hundido. Pero él, con su trayectoria inexistente en un plantel mayor, entendió que no tenía nada que perder, pero sí una misión: sacar a flote a Argentina.

Le dijo adiós a la vieja guardia y, por ejemplo, retiró temporalmente de las convocatorias a Ángel Di María, en una decisión celebrada por muchos que deseaban que fuera definitiva, pero que acabó siendo una obra maestra. Le permitió tomar aire de las críticas, volver a ganarse el lugar por mérito propio -y no por portación de apellido- y demostrar que la Copa del Mundo en Rusia no había sido su última bala.

Como parte fundamental de esa renovación, llegaron los nombres inéditos para la Selección. En primer lugar, Gerónimo Rulli, Renzo Saravia, Exequiel Palacios, Gonzalo Martínez, entre otros siete que hicieron su estreno con el combinado nacional mayor ante Guatemala, en el debut del oriundo de Pujato en la dirección técnica.

Algunos jugadores, de paso efímero y tal vez olvidable. Otros, marcaron época e integraron el plantel campeón del mundo en Qatar 2022. Pero, por fuera del ojo común, hay algo que simbolizó la línea a seguir por Scaloni y su cuerpo técnico, ya que, de los 70 debutantes, solo dos tenían 30 o más años al momento de sumar minutos: Matías Suárez y Walter Benítez.

Un promedio de edad de 22,81, lo que denota una clara y fuerte apuesta a la juventud, con interés neto en lo próximo y la posibilidad de asentarlos como parte esencial del grupo para agregarle frescura, irreverencia y constante hambre de gloria. También mantuvo nombres de más experiencia y con ya bastantes partidos con la Albiceleste, como Leandro Paredes y Nicolás Tagliafico.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por adidas Argentina (@adidasar)

Todo esto tenía un solo fin, que era romper la conocida como Messi-dependencia, para generar un juego autogestivo que no debiera pasar por el “10” constantemente para ser peligroso en el último tercio o tener dinamismo, sino que se buscó que eso sea otorgado por los 11 jugadores en cancha, con la Pulga con libertad de movilidad y acción según el contexto, para recibir en condiciones acordes a su aparición para romper los esquemas luego de que el resto del equipo haya allanado el camino.

Era utópico pensar que semejante reconstrucción funcionara, pero cada futbolista que llegaba pensaba en lo que le quedaba a Messi por delante con la Selección argentina. Pasaron de idolatrarlo en sus casas a compartir entrenamientos y partidos con él. Tenían el sueño de salir campeones, pero en sus cabezas resonaba el merecimiento de Leo de tocar el cielo con las manos vistiendo la Albiceleste.

Por eso, el plan de Scaloni funcionó. Un gigante dormido despertó y consolidó un equipo que sale prácticamente de memoria y que llegó a la cima del mundo en el infernal verano qatarí y conquistó América dos veces consecutivas. Nadie tuvo el lugar asegurado nunca y todos debían jugar cada partido como el último.

Aún hoy, a más de 3 años de aquella consagración en el Lusail y a meses de haber sido subcampeones mundiales, continúa siendo así, porque esta vez toca barajar y dar de nuevo, ya que se va Lionel Andrés, que aseguró ya haberse vaciado. Y con su partida, continúan llegando esos pibes que en el potrero siempre corrían atrás de la pelota imaginando ser él.

Leonel Flores, el debutante número 70 del ciclo Scaloni, extremo de 19 años con presente en Boca, tuvo su bautismo oficial en Primera 76 días antes de su estreno con la Selección. Atrevido y encarador, fue el generador de dos oportunidades que acabaron en gol (uno fue anulado) y se animó a desparramar rivales por el terreno de juego como si de un partido familiar se tratara.

Ezequiel Fernández, Valentín Barco y Franco Mastantuono compartieron cancha 19 minutos. Equi y el Colo, categoría 2002 y 2004 respectivamente. Franco, 2007. Triangularon, hicieron jugar y dejaron en claro que la irreverencia futbolística va a sobrar en este nuevo proceso. El hambre de gloria no se acaba y la juventud quiere más, no se conformará con simplemente vestir la Albiceleste.

Eso es la Scaloneta: confiar en los pibes y atreverse a jugar a la pelota como en casa, divirtiéndose y dejando la vida por el otro, y una manera de entender que jugar en la Selección Argentina no se hereda, se gana y que no hay edad que valga porque, una vez que la número cinco comienza a rodar, todos vuelven a ser ese chico que soñó con llegar hasta ahí y triunfar.

25 años de PUPI: una noche de celebración y solidaridad

Por Luana San Martín

El 30 de septiembre fue un día especial para la fundación “PUPI”, que cumplió 25 años, y para el diario Olé, que festejó sus 30 años de trayectoria. Ambas instituciones se unieron para festejar con una cena solidaria en el edificio de Grupo Gaman.

La noche fresca de Buenos Aires recibió a los distintos invitados: desde empresarios hasta íconos del deporte, en un piso 10. El espacio estaba bajo luces azules y cálidas, ventanales altos que daban vista a la autopista Panamericana de Buenos Aires. El catering fue uno que también se robó la noche: fiambres de todo tipo, quesos, y muchos platos frescos fueron la entrada. 

Mientras los invitados se acomodaban, Catalina Sarrabayrouse fue la encargada de dar comienzo a la noche. Pero la cena no tenía como factor principal festejar, sino que había una causa detrás. A través de un código QR, que se proyectaba en dos de las pantallas del salón, los presentes podían escanearlo y participar donación mediante de diferentes sorteos, entre los que había objetos como una remera firmada por el capitán de Boca, Leandro Paredes; una camiseta del Como de Italia firmada por Nico Paz; Gonzalo Montiel también dejó la suya, al igual que Franco Mastantuono.  

Una vez que Cata finalizó la introducción, el mago “Chester” fue el responsable de sacar carcajadas y entretener al público. A lo lejos, sentado entre el público, Luis Scola, integrante de la Generación Dorada, también disfrutaba del evento entre risas, hasta que los mozos y mozas comenzaron a servir el plato principal: pastas y pernil. 

A medida que el evento avanzaba se podía ver a sus organizadores felices por lo que se iba recaudando para la fundación. “Estamos muy orgullosos de todo lo que construimos en estos 25 años”, expresó Paula de la Fuente, esposa del ex futbolista Javier Zanetti.

La fundación PUPI se construyó en 2001 de la mano de “Pupi” y su esposa, comenzó con 39 chicos y hoy son más de mil personas por día las que llegan a la fundación buscando ayuda. “Cada vez que volvía de Italia, veía que la situación de nuestro país no era la mejor. Que los que más necesitaban eran los niños. Y me focalicé en poder ayudarlos y devolverles todo lo que mi país me había dado”, se sinceró Zanetti durante la charla en el día dos del Olé Summit. 

Su sede central se encuentra en Remedios de Escalada, donde funciona un centro de atención a la primera infancia y el centro cultural comunitario “Madre Teresa de Calcuta”. En el mismo lugar se encuentra la sede logística y el dispositivo integral de abordaje territorial: Casa Carla Mariani. Finalmente cuentan con la Fondazione PUPI O.n.I.u.s radicada en Italia.

El postre llegó, y con él, la última parte del evento: la subasta, que incluía diferentes premios. Pasada la medianoche, los invitados comenzaron a despedirse y Javier Zanetti fue el que más recibió saludos. Entre abrazos y reencuentro la noche llegó a su fin, con la satisfacción de que los presentes colaboraron con una causa que lleva 25 años en la búsqueda de nuevas oportunidades para quienes más lo necesitan.

Las voces de la admiración al 10

Por Florencia Gimenez

Cuando nos referimos a Lionel Messi, no hablamos de cualquiera, hablamos del 10 que nos eriza la piel, el capitán que nos acelera el corazón, el jugador que logra cristalizarnos los ojos y nos enmudece con su magia. Porque, ¿quién lleva mejor los colores que él?, sería un tanto extraño y hasta pareciera lejano no verlo jugar con la albiceleste. Pero, lamentablemente: “es el momento”, señaló el Astro del fútbol en su carta de despedida.

Pareciera inimaginado cómo una persona puede llegar a ser tan querido, y no es una simple deducción; rivales, compañeros, técnicos, familiares, fanáticos y un país entero, hicieron público su cariño hacia él. Solo que, a veces, hace falta una frase para entenderlo: “Messi me hace amar el fútbol”, reveló el francés, Paul Pogba, luego de que Francia eliminase a Argentina en el Mundial 2018, lo cual dejó en claro que la admiración puede trascender cualquier rivalidad.

Por otro lado, se dice que la amistad es comprender que hay días de cercanía y otros en los que cada quien está lidiando con su propio mundo. Messi y Luis Suárez lo saben bien: estuvieron más de tres años sin compartir cancha, desde su último partido juntos en Barcelona hasta volver a encontrarse en Inter Miami. Y, aun así, la distancia no cambió el vínculo, ambos tenían un sueño juntos y al vivirlo, lo supieron disfrutar: “Nos miramos a veces y nos ponemos a pensar que estamos cumpliendo con lo que habíamos hablado en aquel momento en el Barcelona: disfrutar de nuestra última etapa como jugadores de fútbol juntos”, se refiere así Suárez, con afecto, a la relación que tiene con el argentino.

Además, a lo largo de este camino, hubo quienes lo guiaron y fueron testigos cercanos de cómo aquel joven se transformó en leyenda. Uno de ellos fue Josep Pep Guardiola, ex director técnico del 10 en el Barcelona, con quien consiguió 14 títulos desde el 2008 hasta 2012: “Messi en mi carrera significa todo (…) es capaz de hacer todo lo que tiene que hacer un futbolista perfecto. Y lo hace cada tres días. Lo siento por los que todavía intentan ocupar su trono, pero les prometo que es imposible: este chico es el mejor de todos”. Sin dejarlo atrás, quien también refirió mucho aprecio hacia el jugador es Lionel Scaloni, entrenador de la selección argentina campeona del mundo en 2022, subcampeona en 2026, ganadora de dos Copas América y una Finalissima: “Sos el capitán que cualquier técnico sueña con dirigir. Pero, sobre todo, una persona enorme”.

Antes de llenar estadios, camisetas con su nombre y partidos que quedaron en la historia, hubo un hogar en donde no existían los títulos ni los récords. Allí no era el capitán, ni el campeón, ni el ídolo de millones. Era simplemente Lionel, un chico con grandes sueños, que atravesó momentos difíciles y creció lejos de casa. Pero en realidad, él nunca estuvo solo, siempre fue acompañado por su familia y por eso quizá nadie pueda hablar con la misma cercanía que los que lo vieron crecer: “Hemos pasado muchos momentos buenos y no tan buenos. Sobre esos momentos no tan buenos vos sabés que siempre salimos reforzados y pretendemos que esto continúe así, porque esto nos ayuda a ser más fuertes en la vida y a vos te ayuda a ser lo que sos, porque de alguna manera yo creo que por encima de ser un buen jugador de fútbol sos una excelente persona”, declaró Jorge Messi, padre del futbolista, en 2007.

47 millones de argentinos conocieron y vivieron el verdadero fútbol gracias a Lionel Messi, porque él es el fútbol, el legado y la evolución de Diego Armando Maradona. Es el claro significado del juego, no solo por la habilidad dentro de la cancha sino también por la historia de resistir, es lo que nos enseñó y a lo que nos acostumbramos: “Si no se sufre, no vale”. Resistimos con él hasta el final, en cada partido, en cada canción, en todas las banderas argentinas que desplegamos y en todas las camisetas albicelestes que nos ponemos. Por esa razón, todo el pueblo exclama: “Gracias, Leo”.

Finalmente, los mejores momentos no se pueden repetir, pero si se pueden recordar en la historia y guardar en el corazón. Todos los goles, gritos, festejos, llantos, las sonrisas que aparecían cuando descubrías que tus sueños se hacían realidad y tu mirada buscando a tu familia en el palco, mientras agitabas los brazos hacia tu gente, son experiencias que van a quedar guardadas en nuestra memoria. Si de algo podemos estar seguros como argentinos, es que diste todo, no nos debes nada. Nadie es eterno. Pero, algunas personas como vos, Leo, dejan una huella que permanece incluso después de su retiro.

El futsal celebra su día, diez años después de llegar a la cima mundial

Por Joaquín Prieto

1 de octubre. Pareciera ser un día cualquiera para casi todos, pero para el futsalero no lo es. Como cada año desde 2017 se conmemora en honor a los campeones del mundo en Colombia 2016 el hito más importante para la disciplina, el cual confirmó que el trabajo que se venía realizando era el correcto, que se debía profundizar ya con una mayor visibilidad desde entonces, para un deporte que no para de crecer.

Aquel 1 de octubre de 2016, Argentina rompió la barrera, se adueñó con el trono que parecía que únicamente le pertenecía a Brasil y a España, en menor medida, y le mostró al mundo que había alguien dispuesto a enfrentar a las históricas potencias.

Desde Holanda 1989 hasta Uzbekistán 2024 han pasado 10 ediciones de la Copa Mundial de futsal. El seleccionado argentino estuvo en todas y eso no es casualidad. Es la causalidad de un trabajo silencioso en conjunto. Desde Vicente De Luise, quien fue el primer entrenador del conjunto nacional, hasta Matías Lucuix, actual director técnico.

Aquella cita a finales de la década de los 80 marcó el inicio de las competencias organizadas por la FIFA y de donde partía la disciplina en Argentina. Bajo la dirección técnica de De Luise, la Albiceleste obtuvo un octavo puesto en su primera participación y, en Hong Kong 1992, un séptimo. A partir de ahí, comenzaría el ciclo más extenso de un entrenador al mando del equipo nacional, el de Fernando Larrañaga.

El plantel argentino del primer Mundial, en 1989.

Larrañaga dirigió 22 partidos en Mundiales, sólo superado por el ucraniano Gennadiy Lisenchuk con 26 y por el español Javier Lozano con 32, campeón de las dos copas que posee España. Bajo su dirección técnica, se obtuvo el primer título en la historia del país: la Copa América 2003 en Paraguay. Argentina ya era un equipo fuerte en Sudamérica, pero tenía que demostrárselo al mundo entero y Taiwan 2004 era la oportunidad perfecta. En aquella edición se alcanzaron las semifinales por primera vez, en las que el seleccionado cayó por 7-4 con Italia y repitió marcador con su rival sudamericano, Brasil, en la disputa por el tercer puesto. Brasil 2008 y Tailandia 2012 con un sexto y séptimo puesto, respectivamente, confirmaron que no había sido suerte.

A finales de 2013, ya con la salida de Fernando Larrañaga, asumió Diego Giustozzi con la intención de continuar impulsando la disciplina. Unos meses después de haberse hecho con la dirección técnica, campeonó en la Copa de las Naciones 2014 y en la Confederaciones 2014. Al año siguiente, llegó la segunda Copa América a la vitrina, que le daba al equipo el último impulso de cara al Mundial de Colombia. Hasta ese momento se habían jugado siete ediciones y solo dos campeones: Brasil con cinco y España con dos.

Los dirigidos por Giustozzi no llegaban como favoritos ni mucho menos, pero sí como un seleccionado al que se debía respetar. Comenzó la acción en tierras cafeteras y Argentina se quedó con el grupo E con dos victorias ante Kazajistán e Islas Salomón y un empate con Costa Rica. 

En octavos tocaba Ucrania, que había clasificado segunda del grupo de Brasil, fue un partido muy cerrado, tan así que finalizados los 40 minutos el resultado estaba en cero. En tiempo suplementario, Leandro Cuzzolino entró a patear una sexta falta y no erró. Selló el 1-0 final y le dio el pase a los cuartos de final. “Sabíamos que iba a ser un partido duro y muy físico”, confesó Cuzzolino luego del partido y aseguró que estaban seguros que su fuerte era el juego colectivo.

Ya con los europeos en el camino, el siguiente rival era Egipto. El seleccionado debió moverse de Bucaramanga, donde había jugado sus anteriores partidos. No hubo dudas en Medellín, fue un sólido 5-0. Se venía Portugal, que contaba en sus filas con Ricardinho, galardonado seis veces como mejor jugador del mundo (2010, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018) y máximo goleador de la edición.

La confianza del equipo nacional era total, salieron a jugar el partido con la misma convicción durante todo el torneo, y en las semifinales no iba a ser distinto. Con un juego muy intenso, los de Giustozzi tuvieron el control del partido durante los 40 minutos. El resultado final lo asegura: goleada 5-2 y a la final por primera vez. “Apuntamos a algo muy bastante alto y difícil, pero sabíamos que era posible. Nuestros objetivos eran ganar el grupo y jugar los siete partidos, los conseguimos”, declaró el capitán, Fernando Wilhelm, previo al partido con los lusos.

1 de octubre de 2016. El Coliseo El Pueblo en Cali, el escenario. Rusia, el oponente. La tensión era máxima, la oportunidad, incomparable. Como era de esperar, no iba a ser fácil. Eder Lima abrió la cuenta para los rusos a los 15 minutos, sin embargo la respuesta fue inmediata: Alamiro Vaporaki a los 16 y Cuzzolino a los 19 para irse al entretiempo en ventaja. Ya en el complemento, Alan Brandi por duplicado a los 22 y 23 marcaba el 4-1 parcial. Eder Lima descontó para los rusos, pero Constantino Vaporaki selló el quinto en la cuenta argentina. Sobre el final, Lima convirtió el tercero y Dmitry Lyskov el cuarto a segundos del pitazo final.

Respaldados en la seguridad del arquero Nicolás Sarmiento, los de Diego Giustozzi resistieron y así, con un marcador final de 5-4 en Cali, rompieron rebeldemente la hegemonía y se convirtieron en los campeones del mundo, confirmando el trabajo de las últimas dos décadas de la Asociación del Fútbol Argentino. Nicolás Sarmiento, Matías Quevedo, Guido Mosenson; Maximiliano Rescia, Pablo Taborda, Damián Stazzone; Fernando Wilhelm, Santiago Basile, Gerardo Battistoni, Leandro Cuzzolino, Cristian Borruto, Constantino Vaporaki; Alamiro Vaporaki y Alan Brandi fueron los 14 que escribieron la historia más importante del futsal nacional.

En julio de 2018, en medio del caos del fútbol de 11 luego del Mundial de Rusia y la forzada salida de Jorge Sampaoli, Giustozzi anunció que dejaba el cargo para buscar un nuevo desafío profesional en la liga de España, en el club ElPozo Murcia.

Matías Lucuix fue el elegido para continuar con el trabajo, al igual que en el fútbol, asumiría un entrenador sin experiencia previa en clubes, siendo el seleccionado su debut. Con él a la cabeza los resultados siguieron llegando: campeones de Copa América 2022 y dos subcampeonatos del mundo en Lituania 2021 y Uzbekistán 2024.

 

Qué sucedió a nivel clubes

El crecimiento de la liga local también es fruto de todo el proceso. Actualmente, el torneo de AFA se divide en cuatro categorías: Primera A, B, C y D. La creación de la Liga Nacional de Futsal federalizó la disciplina y visibilizó el trabajo de los clubes del interior. Además, son cada vez más los clubes del interior que forman parte de las competencias organizadas por la casa madre argentina. Ya con Newell´s asentado en la máxima categoría, Rosario Central en la Primera C y Atlético Provincial de Rosario en la D, se sumó Colón de Santa Fe para este 2026.

Por su lado, a nivel internacional los clubes no se quedan atrás. De 24 ediciones ya disputadas de la Libertadores de América, en tan solo tres de ellas el campeón no fue brasileño. En 2021 fue San Lorenzo, siendo hasta la fecha el único argentino en lograrlo. Además, Argentina cuenta con dos subcampeonatos: Boca en 2014 y Barracas Central en 2024. En 2019, el Xeneize fue invitado a la Copa Intercontinental y en semifinales venció 3-1 al Barcelona de España. 

Ese mismo año, la Legislatura Porteña sancionó la Ley N° 6160, la cual establece como el Día del Futsal en Argentina cada 1 de octubre, en honor al título obtenido.

El Futsal en Argentina ya no es una simple actividad amateur. Es un deporte que creció, dijo presente y apunta a más. Son cada vez más los chicos que lo practican por voluntad propia, a diferencia del pasado cuando era una segunda oportunidad para quienes quedaban libres en sus clubes de fútbol 11. El principal motor del crecimiento, obviamente, son los clubes de barrio, a quienes hay que apoyar en los momentos más difíciles ya que son ellos los que sacan a los chicos de las calles y les dan un lugar seguro. La infraestructura poco a poco va creciendo, cada vez son menos los clubes que alquilan un espacio para entrenar y para hacer de local el domingo, y cada vez son más los que invierten en la actividad, atraen sponsors, pagan viáticos a jugadores y profesionalizan la práctica de este deporte.