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Rotura de ligamentos cruzados, ¿final o punto de partida?

Por ​​Ezequiel Galitó

Los jugadores de fútbol conviven con el riesgo latente de tener una lesión severa y complicada como es la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla. Se produce por distintos mecanismos, el 80% de las veces sin que exista contacto con otro jugador, el más común es un giro brusco acompañado de una flexión de la rodilla. Ese movimiento incoordinado puede ocurrir porque el pie se traba en el piso, pero también puede haber factores que hagan que la rodilla esté más vulnerable a romperse. La lesión de ligamento cruzado anterior puede alejarlos de las canchas por un lapso de entre seis y ocho meses que les afecta en la parte física pero también repercute en lo anímico y mental. Pasa por múltiples emociones: la primera cuando se produce el shock de la rotura, ya que de forma instantánea el futbolista se da cuenta de lo duro que le sobrevendrá porque conoce la profunda gravedad de lo que le aconteció y que la recuperación, seguro, será larga.

La rotura del ligamento cruzado anterior de rodilla es la lesión principal y más recurrente en la Primera División del fútbol argentino. Alejandro Cabrera, mediocampista de Banfield que en julio de 2023 la sufrió en su rodilla derecha, dice: “Estoy viviendo este momento dentro de todo bien, metiéndole ganas”. A su vez, en relación a su día a día en el predio de Luis Guillón, Cabrera, de 31 años, agrega: “La rutina es más o menos parecida a la de siempre, entrenamiento por la mañana y ya después tengo el día libre”. En cuanto a la rehabilitación, el oriundo de Los Cóndores, provincia de Córdoba, señala: “La recuperación es un poco fastidiosa pero hay que meterle para quedar bien y seguir jugando”.

Con respecto a la misma lesión hace 30 o 40 años, Julio Olarticoechea, futbolista campeón del mundo con Argentina en México 1986, dice que “el tiempo para volver era de ocho meses porque te ponían yeso y la recuperación era más lenta”. Respecto a la parte física, el Vasco expresa algunas similitudes y diferencias entre las décadas de 1980, 1990 y la actualidad: “Cambió muchísimo, antes nos íbamos de pretemporada y estábamos casi un mes en Mar del Plata o Necochea; eran largas las pretemporadas, mucha arena, te potenciaba mucho pero te quitaba velocidad, no era bueno tanta potencia”. Y sobre las rutinas de aquellos tiempos, especifica: “Poca pelota teníamos, agarrábamos el balón a la tarde pero ya estábamos fusilados de la paliza que nos pegaban en la mañana en los médanos”. En comparativa con la forma de entrenar en la actualidad, Olarticoechea remarca: “Las pretemporadas son mucho más cortas, dinámicas, y se trabaja muchísimo más con pelota, que es lo que el día del partido tenés que tratar de manejar”.

En los 80 y 90, con menos recursos o herramientas desde lo tecnológico para los problemas físicos, la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla podía significar el final de la carrera futbolística para los profesionales del fútbol. Al respecto, Fernando Signorini, histórico preparador físico de Diego Maradona, se refiere a este fenómeno de lesiones ligamentarias: “En los años 80 no eran tan comunes; creo que a partir del 2000, con el nuevo milenio, los entrenamientos comenzaron a ser mucho más intensos, casi despiadados, a veces irracionales, con demasiados trabajos de fuerza”. También Signorini manifiesta: “Cuando uno entrena, la prevención en realidad pasa por el hecho de que el contenido de los entrenamientos tiene que ser racional; sin embargo, hay una tendencia todavía instalada en Argentina en creer que más es mejor”.

El médico Daniel Galcerán, especialista en traumatología, se refiere a la intervención quirúrgica por rotura de ligamento cruzado: “La cirugía ha avanzado muchísimo; antes se hacía a cielo abierto, había que abrirle la rodilla, se buscaba hacer la reparación del ligamento mediante plásticas, y en general lo que se usaba era una parte del tendón rotuliano para reemplazarlo. Ahora es todo por artroscopia, se hacen pequeños orificios y se trabaja por ahí con cámaras de televisión para reemplazar el ligamento que se rompió con este tendón del semitendinoso. El no abrir la rodilla implica que la apertura de la articulación en vez de ser una gran incisión son tajos chiquitos, con lo cual la cicatrización es de estructuras mucho menores”. Galcerán aclara: “Antes no había cirugía de ligamentos cruzados; la artroscopia comenzó en los 80 pero era más para meniscos. Cuando tenías que hacer una reparación de ligamentos cruzados había que abrir la rodilla al medio como un libro y ver lo que estaba roto y tratar de repararlo. Implicaba grandes procesos de cicatrización y las chances de secuela eran rigideces, se hacían yesos para que no se mueva. Ahora se opera y por ahí le ponen una valva para los primeros siete días pero que se la saque un par de veces para empezar a moverse. En el Mundial 1978 vas a ver tipos que tienen unos muslos que parecen toros y arriba el tórax y los hombros son chiquitos, porque los hacían correr ocho horas por día y pegarle a la pelota todo el tiempo. En cambio hoy hacen un entrenamiento mucho más completo, con una dieta especial, los cuidan en un montón de sentidos para que el jugador físicamente esté perfecto”.

En 2023, en la Liga Profesional del fútbol argentino, hay 17 futbolistas que sufrieron la rotura del ligamento cruzado en una de sus rodillas. Supera ampliamente en número a otras dolencias como desgarros, distensiones y fracturas. El 10 de octubre, Exequiel Zeballos, extremo de Boca, sufrió esta lesión en un partido ante Belgrano por la Copa de la Liga. Es una cifra alta de futbolistas con esa ruptura pero hace cuatro años, desde la Superliga 2017/2018 hasta marzo de 2019, hubo 39 jugadores con la tan temida lesión, una alarmante estadística ya que había un promedio de una rotura de ligamentos cada 19 días. Los futbolistas de Primera disputan la Liga Profesional y la Copa de la Liga, sumados a la Copa Argentina y algunos clubes juegan torneos internacionales como Libertadores y Sudamericana. Un calendario estrecho y profesionales que compiten al máximo. No hay tanto tiempo de descanso y no se invierte tanto en prevención. Al jugador se le abren interrogantes en el proceso en el que está lesionado, sin poder realizar su trabajo ni hacer lo que tanto le apasiona.

Uno de los ejemplos trascendentes en el fútbol argentino sobre rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha es el de Martín Palermo, máximo goleador histórico de Boca, que tuvo la lesión a mediados de noviembre de 1999, anotando su gol 100 en el profesionalismo, ante Colón en Santa Fe, y volvió a jugar el 24 de mayo del 2000, cuando le marcó un gol a River en su vuelta. En total estuvo 191 días fuera de las canchas, poco más de seis meses de inactividad, el período mínimo para una lesión tan significativa, de estas características. En 2008, Palermo volvió a tener la misma lesión mientras jugaba contra Lanús en La Bombonera. En comparación con décadas pasadas, lleva un tiempo prudencialmente menor de recuperación, ya que Roberto Baggio, uno de los futbolistas italianos más destacados de los 80 y 90, sufrió en 1985 la rotura del cruzado y estuvo casi un año y medio para volver al campo de juego, un verdadero calvario para el histórico mediocampista, que confesó que llegó a pedirle a su madre que lo matara debido a tamaño sufrimiento y padecimiento físico.

Hay muchas veces ansiedad y premura por retornar al campo de juego luego de una lesión, tanto por parte del cuerpo técnico para volver a tener al jugador, como desde el futbolista, porque sabe que si está afuera de la cancha mucho tiempo pierde el ritmo de juego y, de alguna manera, se va desvalorizando porque su cotización bajará notoriamente. Sin embargo, puede ocurrir en algunas ocasiones que el retorno antes de tiempo, es decir sin cumplir el proceso de recuperación, conlleve una nueva lesión y se prolongue así la inactividad del futbolista.

Hoy los clubes tienen un personal de salud amplio que incluye médicos, masajistas, kinesiólogos, psicólogos, nutricionistas y preparadores físicos. La nutrición adecuada para el futbolista le permite disminuir la incidencia de lesiones, acelerar la recuperación y, sobre todo, conservar la salud general. En la actualidad hay muchas más posibilidades para los futbolistas que atraviesan una rotura de ligamento cruzado de volver a un rendimiento similar al que tenían previamente a la lesión, con la esperanza de seguir compitiendo al máximo nivel.

Victoriano Arenas: la isla en la que antes se olía la basura y hoy se respira fútbol en estado puro

Por Matías Di Menna y Juan Moure

Uno de los lugares más excéntricos para jugar a la pelota por su proximidad al Riachuelo y ver un espectáculo completamente poco habitual es la cancha de Victoriano Arenas.

Al pasar por el Camino de la Ribera, tres hombres se dirigían a ver al club de sus amores, Victoriano Arenas, en una tarde fría y nublada de sábado. Matías Varela, una de esas personas que era vocal de la institución hasta mediados del año pasado destacaba que se hicieron trabajos de saneamiento en el Riachuelo, por lo que ya no se nota tanto el “olor a podrido” y se podía disfrutar más del ir a la cancha.

Saturnino Moure es el estadio que probablemente sea el más raro del país por estar ubicado en el meandro de Brian, asemeja a una pequeña península perteneciente administrativamente a la Ciudad de Buenos Aires, pero integrado a la localidad de Piñeyro, en Avellaneda, dado a que está rodeada por el Río Matanza Riachuelo y sólo se conecta con el resto de la capital mediante un puente ferroviario del tren Ferrosur. Según cuentan en el club, los terrenos fueron comprados a Ferrocarriles Argentinos hace poco más de seis décadas.

El ambiente familiar en la cancha se siente desde el momento en que se cruzan las vías abandonadas en la entrada de la Saturnino Moure. Allí se empiezan a ver cada vez más banderas celestes y blancas, más pintadas y a los hinchas del CAVA disfrutando del quincho del club que no es muy grande. Tiene varias mesas, un buffet, la pileta del club y no mucho más.

Algo para destacar de esta cancha es que en el sector “Luis Ventura” (en homenaje al periodista de espectáculos que era el director técnico del club hasta hace unas semanas) se permite el acceso a hinchas de los equipos visitantes, algo a lo que ya no se está acostumbrado en las principales categorías del fútbol argentino.

Guido Franck, relator de TodosUnoTV que siguió la campaña de Victoriano Arenas en su medio, contaba la experiencia de relatar a su equipo: “Gracias al club pude conocer un montón de canchas que reflejan un fútbol distinto, uno sin tanto show como el de primera, pero hermoso de todas formas. Si alguien que no conoce al equipo ve que para transmitir nos tenemos que subir arriba de los vestuarios para que se vea toda la cancha, se termina enamorando de lo rudimentario que es esto”.

Lo que hace muy particular a esta cancha es que está prácticamente rodeado por el Riachuelo, por lo que, cada vez que una pelota se va muy lejos por detrás de los arcos o el sector “Luis Ventura”, alguien debe salir corriendo detrás de ella para que no se vaya al río.

Además, al ser un equipo del ascenso argentino, el campo de juego no se encuentra en las mejores condiciones, por lo que pareciera que la pelota tiene un “conejo” por cómo va saltando por toda la cancha, lo que hace que sea muy frecuente el pelotazo largo para no complicarse que termina con el balón por afuera del alambrado. 

Victoriano Arenas no es un equipo “lindo de ver”, pero sin dudas su cancha, Saturnino Moure, es un lugar al que los amantes del fútbol de ascenso y, en especial, de los estadios tienen que visitar al menos una vez en su vida por lo distinta que es en comparación de los grandes estadios de Buenos Aires. Más aún ahora que las obras de saneamiento del Riachuelo hicieron que cada vez haya menos olor a basura y se pueda disfrutar de un espectáculo atípico en el fútbol.

La tragedia del Estadio Nacional de Perú: un desastre olvidado que se cobró más de 300 vidas

Por Agustín Heredia

Es la tarde del 24 de mayo de 1964. Perú atraviesa una difícil situación desde lo social y lo político. Una crisis golpea al país por la constante suba de precios, en especial en los alimentos, y las constantes movilizaciones de la sociedad durante la presidencia de Fernando Belaúnde Terry, electo hace apenas nueve meses. Pero la realidad no le impide a Jorge Alberto Vila, un niño de apenas siete años, ir al Estadio Nacional de Perú junto a su padre Zacarías y a su tío, Aldo. Las cuatro horas que separan Ica, la ciudad donde viven, de Lima no son motivo para perderse el Perú vs Argentina en busca de la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.

Eterno fue ese viaje en colectivo para Jorge, un chico que ansiaba ver el partido. Cuatro horas de mirar por la ventana y buscar algún entretenimiento. A las ocho de la mañana emprendieron el viaje. La idea de Zacarías era llegar a Lima a la hora del almuerzo. Y así fue. Aquella mañana, el clima limeño amaneció repleto de nubes grises y con una garúa molesta e intermitente. Parecía transmitir ciertos aires de tristezas, casi que precediendo lo que sería uno de los días más tristes pero menos recordados de la historia peruana. Ese domingo se presentaba como un día festivo con el partido de la selección como eje principal.

Ya almorzados, Jorge y su familia partieron camino hacia el estadio. Con entrada en mano, rechazaban a los cientos de hinchas que revendían sus entradas en las inmediaciones. Tribuna de occidente, sector medio, fue el lugar elegido por los iqueños. Luego de varias horas sentados en un colectivo, por fin estaban en el imponente Estadio Nacional del Perú que albergaría a un poco más de 47 mil espectadores, según registros oficiales. Algunos hinchas calculaban unos 53 mil por el poco espacio que había.

Ya estaban todos reunidos en una tarde que pasó de nublada a soleada. En unas pocas horas, el clima triste pasó al sol que irradiaba cierto regocijo. Las alegrías se transformaron en nervios a las 15:30, cuando el silbatazo del árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos se escuchó en la cancha. Argentina se puso en ventaja a los 60 minutos con el gol de Néstor Manfredi luego de un tiro de esquina desde la derecha.Cinco minutos faltaban para el final del partido cuando se desató el infierno. El réferi anuló el empate 1 a 1 de Perú, convertido por Victor “Kiko” Lobatón, que los acercaba a la clasificación a los Juegos de Tokio 1964. De los gritos de gol a los gritos de groserías. La gente se volvió loca y enfureció. Volaba cualquier objeto que los hinchas tenían a mano.

En el medio del disturbio, ingresó Víctor Melasio Campos, también conocido como “El negro bomba”, con la intención de golpear al árbitro. La policía lo retiró de buena manera. Pero lo mismo no ocurrió con Germán Cuenca, otro hincha que entró con las mismas intenciones. La policía liderada por el comandante Jorge de Azambuja soltó a los perros para que lo atacaran y la gente terminó de estallar. Los Vila se encontraban encerrados en una olla a presión. Estaban paralizados. Los almohadones para sentarse que recibieron los hinchas en la entrada volaban prendidos fuegos. Jorge miraba sin respuesta alguna cómo caían cerca del árbitro y de la policía. La reacción fue inmediata cuando las bombas de gases lacrimógenos aterrizaron en las tribunas, tras la orden del comandante de Azambuja.

El humo de las bombas no dejaba respirar. Las bocas de entradas se volvieron una acumulación de personas. Jorge se metió por el túnel que desembocaba a las escaleras. La gente bajaba corriendo hacia las salidas, en busca de aire. La desesperación nublaba la visión. Empujones y corridas parecían pasar en cámara lenta alrededor de Jorge. De fondo, los gritos de ayuda que quedarán inmortalizados en la memoria de los presentes. Sin pensar, Zacarías tomó del brazo a su hijo y a su primo para llevarlos hacia la salida. Aldo lo convenció de subir a la tribuna para tomar aire. Una decisión que les salvó la vida. La desesperación no lo abrumó para querer bajar hacia la salida, que estaba cerrada.

En esos tiempos, los hinchas que no podía entrar a los partidos debido a la mala situación económica del país tenían una costumbre: la “segundilla”. Consistía en ingresar durante los últimos 15 minutos, cuando los guardias abrían las puertas para la salida de los hinchas. Aquella tarde el Estadio Nacional del Perú estaba tan rebalsado que nunca se abrieron las puertas para evitar la “segundilla”.

Alrededor de tres horas estuvieron Jorge, Zacarías y Aldo en la parte superior de la tribuna de occidente. Vieron una infinidad de personas bajar esas escaleras. Destinados a la tragedia y a un desenlace mortal. En las afueras, las aguas no se calmaban. Al contrario, la desesperación y la violencia crecían. Luego de horas, las puertas se abrieron. Algunas con ayuda de los rescatistas y otras por la presión de los cuerpos. A lo lejos se escuchaban tiros y estruendos. De fondo algunas sirenas de ambulancias y policías, casi que tapadas por los gritos pidiendo auxilio.

Los jugadores habían ingresado al vestuario cuando el duro accionar policial había comenzado. Héctor Chumpitaz, capitán de aquella selección peruana con 21 años, relata en primera persona cómo se vivió la tragedia desde el lado de los jugadores: “Fuimos directo al vestuario y pusimos una mesa para ver por la ventana del lado de afuera. Veíamos cómo la gente corría y quemaba los patrulleros. También escuchamos tiros y muchos estruendos. Nunca había sucedido algo así”.

La hora de afrontar la verdad había llegado para Jorge y sus dos familiares. Las puertas ya estaban abiertas y tenían que salir. La situación afuera no era la mejor. Los sonidos anticiparon lo que en minutos verían. Los que lograron salir buscaban una especie de venganza por aquellos que ya no estaban. Incendiaron cualquier cosa que se les cruzara. Autos, edificios y hasta iglesias. Otros volvían a entrar en busca de una luz de esperanza para encontrar a sus seres queridos que no habían salido.

De la mano de su padre y de su tío, Jorge logró salir del estadio. Ya eran alrededor de las siete de la tarde y había caído la noche. Sumado a que se había cortado la luz, la salida fue en completa oscuridad y con pañuelos en la boca. Pisando los cuerpos que estaban en el piso. Ya en la salida, afrontaron los disturbios, pasando entre medio de botellas y bombas lacrimógenas que seguían volando en cielo limeño. Una experiencia traumática. Sobre todo para un niño de apenas siete años, shockeado por presenciar el suceso que más muertos dejó en una cancha de fútbol, con una cifra de 328 muertos y más de 500 heridos.

No todos fallecieron dentro del estadio por asfixia. Mientras Jorge, Zacarías y Alldo escapaban en colectivo del infierno que se había convertido Lima, la policía continuaba con la represión y la mano dura. Varios muertos y heridos fueron encontrados con balazos en sus cuerpos.

La prensa llegó lo más rápido posible al estadio para dar cobertura de lo ocurrido. Las tapas de los diarios latinoamericanos del lunes 25 de mayo incluían la noticia de la tragedia. La Prensa, uno de los más importantes de Perú en los años 60, mostró al menos una noticia en su tapa hasta el 28 de mayo. Luego, desaparecieron de la tapa y pasaron a estar dentro del diario, dando a entender que tenían una importancia menor. Las noticias de la tragedia regresaron a la tapa de La Prensa por única y última vez el 1 de junio y trataban la pérdida del cadáver de un fallecido dentro del estadio.

La poca visibilización de la prensa ayudó al olvido. También fue fundamental el papel de la justicia. El juez Benjamín Castañeda, no hizo justicia por las 328 víctimas. El único que tuvo condena fue el comandante de la policía Jorge de Azambuja, quien dio la orden de lanzar los gases lacrimógenos, sentenciado solo a 30 meses de prisión. Por otro lado, el ministro de Gobierno y Policía, Juan Languasco de Habich, negó el uso de bombas lacrimógenas. Cuando se demostró lo contrario, decidió renunciar a su cargo de ministro.

Hoy, la tragedia del Estadio Nacional del Perú es olvidada por la sociedad peruana. Muchos actores y acciones tienen que ver con esto, desde el accionar de la justicia hasta la visibilización de los medios. En la familia de Jorge Alberto Vila siempre estará presente porque él lo cuenta y mantiene esa ingrata experiencia en su mente, como pasa en muchas de las familias de los sobrevivientes. Pero todo lo contrario pasa en la mayoría de los peruanos. Parte de responsabilidad la tiene el Estado de Perú. A casi 60 años no se conmemora nada que recuerde a las víctimas. Tampoco hay una placa en las inmediaciones del Estadio Nacional del Perú que ayude a la memoria de los que lo visitan. En el aniversario 50, sin más, el estadio fue alquilado para que se realice un recital de reggaetón.

 

El crecimiento del futsal en Argentina: ¿es posible la profesionalización?

Por Agustín Aumente 

El 1 de octubre de 2016 en la ciudad de Cali, Colombia, la Selección argentina de futsal masculino venció 5-4 a Rusia en la final del Mundial con los goles de Alamiro Vaporaki, Leandro Cuzzolino, Alan Brandi por duplicado, y Constantino Vaporaki, y logró su primer campeonato del mundo al romper con la hegemonía brasileña-española en los siete mundiales, cinco de Brasil y dos de España. Este título fue un hito para el crecimiento del futsal en Argentina, ya que la liga de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en la compiten solo equipos del Área Metropolitana de Buenos Aires, más Rosario Central y Newell’s, Gimnasia La Plata, y Banco Provincia de Mar del Plata, pasó de tener 65 equipos en tres categorías (Primera, Segunda y Tercera) en 2016 a 122 clubes en cinco divisiones (A, B, C, D y Argenliga) para 2023. Sin embargo, el deporte en Argentina sigue sin ser profesional, aunque existe un plan para cambiar esto.

El 24 de febrero de 2021, luego de cinco años del Mundial en Colombia y siete meses antes del subcampeonato en el Mundial de Lituania frente a Portugal, Claudio Tapia, presidente de la AFA, presentó en el predio de Ezeiza junto a Matías Lucuix, técnico de la Selección argentina de futsal masculino, y Jonathan Sanzi, presidente de la Comisión de Futsal y Fútbol Playa, el “Plan Estratégico Futsal 2021-2025”. El plan se basa en diez objetivos de cara a 2025: excelencia deportiva, crecimiento dirigencial, competencias juveniles, comunicación, patrocinio y responsabilidad social, proyección internacional, desarrollo territorial, capacitación, infraestructura deportiva y, la más importante, profesionalización del deporte. Cada uno cuenta con varios subobjetivos que sirven para cumplir el principal. Christian Ciuta, dirigente de la Primera B de la Comisión de Futsal de la AFA, comenta: “Ya se cumplieron el 50% de los objetivos, que no es poco. La capacitación y la profesionalización son los que más trabajo llevan. El crecimiento fue grandísimo tanto por el trabajo de la Comisión de Futsal como así también por los resultados obtenidos por las distintas selecciones a nivel mundial. Ciuta hace referencia a los buenos torneos hechos, como el título en la Copa América 2022 y el oro en los Juegos Suramericanos 2022 por la mayor, ambos en Asunción, Paraguay, y el Sudamericano Sub 17 en 2023 en Luque, Paraguay.

La liga de la AFA se creó en 1986, pero recién en 1997 tuvo una mayor relevancia, ya que hasta ese momento solo podían participar clubes afiliados a la asociación con el fútbol 11. Desde ese año empezaron a competir equipos “invitados” que no tenían que estar afiliados de forma directa a la AFA, los famosos “clubes de barrio”, que le dieron la esencia que le faltaba a la competencia. El “Plan Estratégico 2021-2025” llega 35 años después de la fundación del torneo con un objetivo principal: la profesionalización del futsal, no solo para que los futbolistas puedan vivir de jugar, sino para profesionalizarse en todos los aspectos posibles. En 2021, cuando se presentó el plan, habían en total, entre todas las categorías contando inferiores, 11.000 jugadores federados a la AFA, y para 2023 ya son 13.000, casi un 20% más en solo dos años.

Nicolás Tumkiewicz, ala de América del Sud de 24 años y campeón de los Juegos Suramericanos 2022 con la Selección mayor, manifiesta sobre la profesionalización: “Cada vez AFA le da más importancia al futsal, que es el primer paso porque es la que tiene los recursos; además los clubes y la televisión están haciendo más cosas”. Pero Tumkiewicz reconoce: “Para que sea un trabajo con todo lo que corresponde falta muchísimo, pero está avanzando un montón, hace unos años era impensado que alguien pueda vivir de esto y hoy sucede, y va a seguir creciendo porque es de los deportes más vistos y practicados en el país, ojalá siga los pasos del básquet”.

La Liga Nacional de Básquet es el torneo más importante de ese deporte a nivel nacional y participan clubes de todo el país. Fue creada en 1985 para que crezca la competencia y es una liga 100% profesional.

Si bien los jugadores en forma oficial siguen siendo amateurs, ya existe entre 50 y 100 que viven solo del futsal y otros que cobran un buen sueldo pero tienen otro trabajo. Los futbolistas que viven del futsal en su mayoría se desempeñan en la A, aunque también hay algunos casos especiales en la B y otros menos en la C. Además, la gran mayoría de los jugadores que no viven del futsal cobran un viático, sobre todo en las categorías superiores, que los ayuda en lo económico en una menor o mayor proporción. Tanto los sueldos “profesionales” como los viáticos no se cobran de forma legal, es decir, no existe un contrato ya que todo se paga en negro, a excepción de algunos casos especiales, como en los equipos de sindicatos, Camioneros o Metalúrgico.

En los últimos años se viene dando una gran migración de los jugadores argentinos hacia el exterior. El principal destino es Europa, pero también van a ciertas ligas asiáticas, por una sola razón: ser profesionales. En muchos casos el sueldo es muy bueno, en otros es normal, pero los clubes también les ofrecen tanto vivienda como comida, y eso es mucho más de lo que pueden conseguir en Argentina. Hace un lustro que, en especial entre los más jóvenes, el sueño de ir a jugar a Europa, al igual que en el fútbol 11, es cada vez más grande, lo que hace unos años era casi imposible. Tumkiewicz, nacido en Tierra del Fuego, dijo sobre la posible migración: “Es un sueño jugar en las principales ligas de Europa porque están un escalón por arriba de la nuestra, aunque la liga argentina es una de las mejores del mundo. Estar afuera te da ese plus para formar parte de la Selección”. Las principales ligas del mundo son la Primera y la Segunda de España y la Serie A de Italia. En la temporada 2022/2023, en los 48 equipos, 16 de cada liga, hubo 37 jugadores argentinos. La Primera de España fue la que más argentinos tuvo con 15 futbolistas. La Segunda División española contó con 12 jugadores y la Serie A italiana, con 10.

Si bien el futsal oficial de la AFA se juega en su mayoría en el AMBA, también existen 48 ligas del Consejo Federal del Futsal que forman parte de la asociación y se desarrollan en el resto del país, con 25.000 futbolistas federados, divididas en 15 de las 23 provincias, entre las que se destaca Tierra del Fuego por la cantidad de jugadores fueguinos que migran al AMBA para jugar en la principal liga del país. La idea a futuro es que haya torneos en todas las provincias para acrecentar el nivel. Las competencias sirven como clasificatorios para la Liga Nacional de Futsal Argentina, competencia creada en 2018 para desarrollar el futsal en el interior del país.

El campeón y subcampeón del mundo Damián Stazzone, en una charla con TyC Sports después de perder la final del Mundial 2021, declaró: “Crecimos mucho, ya que hay un montón de jugadores que pueden vivir del futsal, cosa que antes no pasaba, pero sí nos falta esa explosión a nivel nacional. Hoy todos los que viven de este deporte están en Buenos Aires y son los que tienen mejor infraestructura, competencia y cuerpos técnicos. Todo eso hace que haya una diferencia con respecto a los jugadores del interior”. La Liga Nacional se desarrolla durante una semana, participan 16 equipos de toda Argentina, de los que tres son de la liga de la AFA, y el campeón clasifica a la Copa Libertadores. En los primeros cuatro torneos de la Liga Nacional que se disputaron los campeones fueron de la AFA (Villa La Ñata, San Lorenzo y Barracas Central dos veces) y ningún equipo del Consejo Federal llegó a la final. Un nuevo formato más competitivo es uno de los puntos principales del “Plan Estratégico” en el objetivo de la excelencia deportiva.

Mientras el deporte siga creciendo como hasta ahora, la idea es que se puedan sumar la mayor cantidad de equipos de todas las regiones a la liga de la AFA para que participen clubes de todo el país y no solo del AMBA, con ciertas excepciones, como en la actualidad. Los ingresos a la Primera D en 2023 de Rosario Central y Banco Provincia de Mar del Plata, sumado a la participación de Newell’s y Gimnasia La Plata, son un reflejo de lo que se busca en un futuro cercano, aunque todavía falta ya que por logística estos equipos solo participan en los torneos de Primera y Reserva, y no presentan inferiores. “Por como se viene trabajando, en un futuro es posible que con el crecimiento que se obtuvo en los últimos años la disciplina pueda profesionalizarse”, analiza Ciuta, el dirigente de la Comisión de Futsal de la AFA, aunque aclara: “Es difícil ya que hay que crecer en todos los aspectos, incluido lo estructural. Hace falta que se sigan construyendo o modificando estadios para un mejor desarrollo del deporte”.

Ruso Verea, fútbol y comunicación

Por Bautista Gagliardi 

En el fascinante universo del periodismo deportivo argentino, pocas voces resuenan con tanta pasión y autenticidad como la de Norberto “Ruso” Verea. Con su estilo inconfundible y su mirada única sobre el fútbol y sus lazos con la cultura, la música, el arte y la sociedad, Verea se posiciona como un referente indiscutible. Ex arquero de Independiente y ex conductor de uno de los programas de radio más exitosos de Argentina en los ´90, repasa su  trayectoria, sus experiencias más memorables y algunos de sus referentes e ídolos. 

-¿Cómo surgió pasar del mundo del fútbol al periodismo de música?

-Yo siempre consideré mi llegada a los medios de comunicación como algo absolutamente casual. Si te soy sincero, nunca sentí una vocación o un fuego interno que me llevara al periodismo. No me preparé. Yo era un ser que consumía radio desde muy chiquitito gracias a mi familia. En mi casa siempre la radio estaba prendida, la televisión se prendía recién a las seis de la tarde, entonces yo me la pasaba escuchando Los Beatles, los Rolling Stones y muchas bandas de acá, de ahí el cariño a la música. Mi tía tuvo mucho que ver también, ya que junto a mi casa había una tienda de artículos para el hogar con una sección de discos. Solía ir y comprar discos porque ella me autorizaba entre dos y tres por semana. 

Norberto “Ruso” Verea en la radio.

-Estuviste muchos años en Rock & Pop y muchas bandas pasaron por tu programa: ¿cual es la visita que más disfrutaste?

-Esa fue realmente una de las mejores épocas de mi vida, la recuerdo con nostalgia. Los tipos que admiraba en las revistas los tenía frente a mí, y les hacía preguntas. Tony Iommi, el guitarrista de Black Sabbath, vino y me agradeció por invitarlo a mi espectáculo. También Joey Ramone de Los Ramones trajo discos para poner en mi programa. Tuve la oportunidad de jugar al fútbol con Steve Jones de los Sex Pistols y con los integrantes de Iron Maiden. Esas son las anécdotas digamos que más valoro de aquél momento. Esto me permitió viajar y cruzar el charco, algo que nunca antes había hecho. Fue verdaderamente inolvidable.

Ruso Verea junto a Joey Ramone y Campino, estudios de FM Rock & Pop, 14/09/1992

-Atajaste mucho tiempo acá y mencionaste en varias ocasiones tu admiración por Hugo Gatti, un referente histórico. Para la gente de hoy que no pudo verlo ¿Quién era él? 

-Gatti resume muchas de las cosas que el fútbol brinda en su totalidad. Ejecución, capacidad, efectividad, espectáculo. Él es junto a Fillol, el arquero que atajó más penales en acá, en el fútbol argentino. Es campeón de todo: de América, atajando el penal decisivo, Intercontinental… es ante la alternativa de lo que se conoce como seriedad, un arquero muy serio, que nunca dejó de pensar que el fútbol es un espectáculo para toda la gente que va a la cancha. Yo lo viví y quizás muchos no lo entiendan, pero fue una especie de revolucionario también. Era tener esa camiseta verde con el vivo amarillo arriba, las bermudas pinzadas, los pantalones cortados… las medias caídas. A mí me conmovió mucho. Pasaba el tiempo en mi casa tratando de copiar sus movimientos. De chico me iba en subte después de sus partidos, en dónde solo lo iba a ver a él, diciendo: “Dios mío, lo que hizo hoy este tipo”, aún yo sabiendo ya lo que era estar en el arco y las dificultades que había. Yo, y toda mi familia somos de Independiente, pero también fui hincha de él. Me hizo ahorrar e irme hasta La Plata a ver a Gimnasia para verlo. Eso fue Gatti para mí. Durante mi carrera, siempre intenté imitarlo de manera honrosa, aunque algunos dicen que eso me costó la carrera (risas).

Reserva del Club Atlético Independiente. Ruso es el arquero, buzo verde, quinto de izquierda a derecha en la fila de arriba.

-Viniendo un poco más a la actualidad, cubriste el Mundial de Qatar en el programa “Qatar de noche”: ¿Cómo es la experiencia de cubrir la cita mundialista?

-Algo muy lindo que vivimos junto a Miguel Pep y Pedro Saborido. Y más con la Selección Argentina campeona, que fue un plus muy bueno para el programa. A lo largo de los 5 domingos que duró el Mundial, intentamos abordar el fútbol con la literatura, las artes, la historia y la política. No fue de la psicosis colectiva de fútbol y del periodismo de los negocios, sino que fue un programa crítico. 

-¿Cómo ves a Independiente hoy tanto futbolística como dirigencialmente? ¿Crees que puede llegar a pelear por algo en el corto plazo?

-Bueno… Creo que está a la vista el cambio que hubo en este torneo en cuanto a lo futbolístico. Me parece que la llegada de Tevez al banco de suplentes fue una jugada muy arriesgada por parte de la dirigencia, recordemos que el equipo, antes de empezar este torneo, tenía un riesgo muy alto con el tema del descenso. Sin embargo salió bien, y creo que en parte es a la motivación que le dio Carlos a los jugadores ya que es un técnico que, a pesar de tener solo un paso por Rosario Central, es joven y con una carrera de muchos años, lo que le aporta una experiencia que dudo que hoy por hoy se pueda encontrar acá. Ahora, el equipo no juega bien. Si es verdad que por momentos tiene destellos de buen fútbol, como por ejemplo el partido con Racing, pero es un equipo en proceso. Lo que no se le discute es la actitud, por lo menos estos últimos partidos. Sabe lo que quiere, pero le falta.  Me parece que hasta que no se refuerce bien, va a ser complicado pelearle a River, Boca, Talleres, incluso Racing, son equipos con mejores jugadores y con una buena efectividad. Y ahí entra la dirigencia, deben hacer su trabajo. Independiente es muy grande para que cierta gente venga a hacer sus negocios y le tome el pelo a la gente.

Gastón Edul: “Cubrir el Mundial fue más de lo que podría haber soñado”

Por Agustín Tebele

En un mundo en donde el periodismo está siendo cada vez más cuestionado por la audiencia, son pocos los periodistas que cumplen con el rol más básico del oficio: informar sobre hechos y sucesos que están aconteciendo. Esta es la historia de un joven de 27 años que, pese a su corta edad, lleva más de 10 ejerciendo una carrera que comenzó en el ascenso del fútbol argentino y que llegó hasta la coronación de la selección en la Copa del Mundo Qatar 2022. Él es Gastón Edul, un periodista todoterreno. 

-¿Cómo fueron tus comienzos en el periodismo?

-Siempre me interesé por el periodismo desde que tenía 12 o 13 años, aproximadamente cuando estaba terminando la primaria y arrancando la secundaria, pero en ese entonces todavía no sabía si abocarme a la parte deportiva o a la general. Lo que a mí me gustaba básicamente era la comunicación, pero nada, como también soy futbolero terminé eligiendo hacer periodismo deportivo. Personalmente creo que ese es un error bastante recurrente en los chicos que quieren estudiar periodismo, porque muchos creen que porque les gusta el fútbol les gusta el periodismo, y en realidad es al revés: a nosotros nos gusta la comunicación, la noticia y el cómo se forma el análisis. 

-El año pasado tuviste la oportunidad de ir a Qatar para cubrir ni más ni menos que una Copa del Mundo, en la que encima Argentina salió campeón, ¿cómo fue vivir eso? 

-Fue más de lo que podría haber soñado. Es lo que, creo, todo periodista deportivo quiere. Ir a cubrir a tu selección a un mundial. Nunca me imaginé la cobertura de la Argentina campeona del mundo. Probablemente va a ser uno de los recuerdos más felices de mi vida. Me quedo con todo: las notas post-partido, el día a día, los entrenamientos, el hacer campo de juego.

-¿Cómo se hace para ser profesional y a su vez ganarte la confianza de los jugadores? 

-No lo consideraría amistad porque tenés que ser muy cercano, pero sí tengo confianza con ellos. Trato de que eso no afecte el laburo, y ellos tratan de que no los afecte en su trabajo, porque eso hace que uno pierda objetividad y no es lo ideal. Pero sí, tengo cierta confianza generada porque nos vemos muy seguido. Esto es como ser compañeros de laburo, salvando las diferencias, no deja de ser una coincidencia entre el trabajo de ellos y el mío. 

-Hablando del mundial, Alejandro Wall, con quien realizaste el libro de “La Tercera”, te planteó esta pregunta: ¿cuál fue el momento periodístico que más disfrutaste en Qatar?

-Muchos pueden pensar que fue el momento de la nota con Lionel Messi post-partido contra Países Bajos, en ese entonces no la disfruté tanto, sí comencé a apreciarlo más viendo la repercusión que tuvo, pero ahí no. El momento que más disfruté fue la nota después de la final con Messi y la Copa del Mundo. Es el recuerdo más latente que tengo.

-Mencionando a “La Tercera”, el libro que escribieron en dos meses, ¿cómo fue trabajar en un tiempo tan corto?

-Fue algo totalmente nuevo para mí. Por suerte lo realicé con una persona muy experimentada en el periodismo gráfico como lo es Ale Wall y tenía en claro la dinámica. Charlamos un poco, pusimos temas en común, y comenzamos a realizarlo. Trabajábamos 7 horas semanales para hacerlo, siendo muy minuciosos con los detalles. Tuvimos la suerte de que la memoria estaba muy fresca, por lo que esto nos ayudó a ser más detallistas.

-A nivel más personal, está Esteban Edul, tu hermano y también es periodista deportivo, pero también está tu hermano mellizo, Guido. ¿Puede ser que no le guste el fútbol?

-Sí, los dos tenemos 27 años, y le gusta poco y nada el fútbol. Siempre digo que por suerte no le gusta nada porque sino seríamos monotemáticos, aunque igual ya lo somos porque es la verdad, el futbolero es así, nos enriquece un poco y nos da una mirada fuera de todo el fervor que uno vive. 

-Este año tuviste una conferencia de prensa Deportea junto a Morena Beltrán, ¿cómo fue ver a esos chicos y chicas sentados en el lugar en donde vos estuviste durante tres años?

-Eso me emocionó muchísimo. Mirá que había hecho un montón de cosas después del mundial: charlas, promociones, eventos y demás. Ese momento en particular me encantó hacerlo porque no hace mucho tiempo yo estaba sentado ahí, y además me gustó porque siento que les sirve a los chicos tener a alguien cercano que ya está laburando en los medios, como para que puedan motivarse y que vean que es totalmente posible. Cuanto más sepamos, cuanto más nos instruyamos en diferentes ámbitos del deporte o en idiomas, mejor nos va a ir, porque esto nos va a dar herramientas para poder defendernos en nuestro trabajo y desenvolvernos mejor en cualquier tipo de plataforma, ya sea radio o televisión. 

-¿Te ves como docente en un futuro?

-No lo descarto para nada, tengo vocación de docencia. Siempre trato de dar la mayor cantidad de entrevistas que puedo, pese a que a veces se me hace imposible por cuestiones lógicas. Todas las notas que puedo dar las doy, como también trato de ir a las charlas en las que me invitan. No se cómo, en donde o en qué plataforma, pero en algún momento de mi vida me encantaría hacerlo.

-Mencionaste la palabra “plataformas”, ¿qué opinas de los nuevos medios emergentes como las transmisiones en vivo en Youtube o en Twitch, es diferente?

-Es un mundo totalmente nuevo, más si venís desde un medio tradicional. Igualmente, a mí me encanta porque me defino como un “híbrido” y yo quedé a mitad de camino. No soy de la generación totalmente de la “vieja escuela” en los medios tradicionales, por más que mis comienzos como periodista hayan sido ahí, le di importancia a las redes sociales y siempre me manejé por ahí. Me encontré con otra dinámica, es muy diferente a la televisión, porque en las transmisiones podes ver en vivo la reacción de la gente, charlar con el “chat”, no hay unilateralidad en la comunicación. Es una dinámica muy diferente en la que no quiero dejar de estar, porque siento que es un lugar en donde les puedo dar un espacio a la gente que me quiere ver. Es mi manera de devolverles algo de lo que me dan día a día.

-Para finalizar, ¿cómo definís tu carrera?

-Se me está dando lo que siempre soñé. Más allá de ese mensaje en sí, el mensaje que realmente me gustaría dar es que siempre hay un laburo detrás de años. Si bien soy joven, empecé hace más de 10 años a ejercer la profesión. Entonces, si a mí me hubiese llegado de un momento a otro lo de poder cubrir a la Selección Argentina, no hubiese pasado por la cobertura de Quilmes, Arsenal, Defensa y Justicia, Independiente y otros clubes. No me hubiese agarrado preparado para lo que venía. Todo ese camino me preparó. No importa en qué partido, en qué equipo o qué jugadores están involucrados en el laburo que tenemos que hacer. Lo que importa es las ganas que le pongamos, porque al fin y al cabo es siempre la misma práctica. Esto es algo que siempre remarco: “no cambia nada cubrir a Argentina o un partido del ascenso, obviamente que es mucho más internacional porque te ve más gente, pero la gimnasia es la misma”.

 

Emiliano “Palito” Santamaría: “No soy boxeador, soy un twittero pelotudo y desempleado”

Por Agustín Cánovas

El 21 de diciembre un Luna Park explotado será testigo de Párense de Manos, el evento organizado por Lucas Rodríguez que juntará streamers, comediantes e influencers en una velada de boxeo amateur. Dentro de las peleas de la jornada, una de las que resalta es la disputa twittera entre Emiliano Palito Santamaría y Valentin Torres Erwerle. El primero es conocido por sus ocurrencias en las redes, que van desde el reiterado falso anuncio de la muerte de Pelé hasta el hacer caer en sus burlas a más de un inocente que cree en lo que él afirma en forma de broma. Lo cierto es que detrás de esa foto de Patrick Vieira que exclama barbaridades a través del teléfono hay un chico normal, nacido en Liniers y criado en Villa Luro.

-Antes del tenis, del stream y de Luquitas, tu primer gran éxito fue con el FIFA.

-Sí. Filtraba información sobre los nuevos eventos y las nuevas cartas, pero jamás generé un peso en base a eso. Incluso había gente que agarraba eso y lo vendía. Era un flash para mí porque llegué hasta DJ Mario, que todavía me sigue, y yo era un pibe de 16 años twitteando desde la secundaria.

-En esa época en Twitter se burlaban diciendo que la secundaria se te había hecho eterna, ¿te molestaban esos chistes?

-Nah, eterna no se me hizo, pero repetí dos veces. Las materias no me costaban, pero no me gustaba sentarme a estudiar. Después hice unos años acelerado y dije: “Fue, me lo saco de encima”. El chiste no me jode de un amigo, pero sí de alguien que no conozco, ahí me resulta insoportable la cargada constante. Ahora voy a ir por el lado del deporte, voy a anotarme en gestión deportiva en la UADE.

-¿Cómo llevaron tus papás el cambio en tu vida?

-Mi mamá estaba en contra de que le dedique tanto tiempo a la Play, pero ahora ya lo asumió. A veces cuando pego un grito me hace alguna seña, pero después no pasa nada.

-Y eso que gritás bastante, hasta tenés un contador de gritos en tu stream…

-Sí, me enojo bastante en el juego porque quiero ganar, sé que tengo con qué ganarle pero por algún motivo no puedo ganar. Es frustrante.

-Te atacan bastante en los directos, ¿es con complicidad?

-Sí, hay una complicidad por la que no suelen excederse. Pero sobre todo con los bits (mensajes pagos que lee una voz artificial), que son una demencia. Algo junto con eso, creo que 100 bits son un dólar. Aunque a veces se ponen tan densos que los saco. 

-Después del FIFA volviste a tomar impulso cuando hiciste creer a tus seguidores que podían cambiarle el nombre de Instagram a otros y los perjudicados terminaban siendo ellos mismos.

-Ahí fue mi verdadero boom y lo aproveché, pero no lo busqué. Buscaba hacer una joda que quedase ahí entre los muchachos pero se expandió demasiado. Igual, sinceramente, no sé por qué me sigue la gente. Me considero mínimamente gracioso pero no entiendo por qué tengo 200 mil seguidores.

-¿Con ese humor que te caracteriza, como evitás que te suspendan la cuenta? 

-Alguna vez me suspendieron, pero ahora ya sé cómo lidiar con el algoritmo y cambio algunas palabras para que no vuelva a pasarme. Lo tengo medido a Elon Musk. La gente me busca igual, como pasó con Pelé.

-¿Después de hacer tantos chistes anunciando falsamente la noticia, cómo tomaste su muerte?

-Estaba yendo a jugar al tenis y empezaron a llegarme mensajes por todos lados. No tenía nada preparado porque para una muerte real hubiese sido muy cruel, así que puse las dos cosas típicas: “RIP Pelé” y “se nos fue un grande”.

-Tu otro chiste típico es el del ALT F4 que te llevó a la guerra contra las fanáticas de Taylor Swift.

-Con las swifties está todo bien, ese día estaba de vacaciones con mi abuelo en Mendoza. Me lo pidieron tanto que terminé subiéndolo y después me fui para las sierras, ni le di bola.

-¿Pensaste alguna vez en monetizar o vender la cuenta?

-Nunca me hicieron una oferta. Aunque si alguna vez desaparezco, quizás si Valen me noquea, creo que estarían bien 5 mil dólares. Por ahora, hasta que me la suspendan voy a seguir, no la pienso vender.

-En Twitter también conociste a Luquitas, ¿Qué significa él para vos?

-Siempre tuvimos una buena relación. Es un amigo y una especie de mentor que me ayuda en todo. Siempre cuando ve que me saco o me paso me dice: “pará un poco con esto que está mal” y sabiendo de quién viene se cómo tomar el consejo.

-Te marcó para siempre con el grito de “PA, PA, PA, PALITO”.

-Dios, sí. Hasta me llegaron videos de gente gritando mi nombre en escuelas y facultades. Me lo han dicho en la calle y no sabía dónde meterme, me incomodaba muchísimo, encima era gente grande. No me acostumbro a que me paren en la calle, pero entiendo que es algo que tengo que soportar.

-¿Cómo te propuso boxear en el Luna Park?

-Me insistió demasiado, cada tres horas me mensajeaba pidiéndome que pelee y no tenía ganas. No soy boxeador, soy un twittero pelotudo y desempleado. Pero terminé diciendo que sí para que no me rompiera más. Quizás sea la decisión de la que más me arrepiento este año.

-¿Por qué elegiste a Valentín como rival?

-Él se ofreció. Existe la pica twittera porque pegamos el salto más o menos al mismo tiempo y quedó el chiste. Igual, cuando me dicen que lo haga mierda digo: “pará, yo no voy a hacerlo mierda”. Me cae bien, es un gran conocido.

-¿Te sorprendió que la gente agotara un Luna para ver a dos twitteros a las piñas?

-Entiendo que no es solo por mí en la mayoría de los casos, pero hay gente que me decía que sacó la entrada solo por mi pelea. El núcleo duro capaz quiere ver la mía porque soy un pibe más. Valen también, pero yo soy más del piberío.

-¿Cómo viene el entrenamiento?

-Estoy haciendo gimnasio y eso me ayuda. Todavía no arranqué el sparring, las primeras piñas a las caras van a ser duras porque soy un tipo que jamás se peleó.

-Te queda un mes para arrancar el sparring, ¿Llegás? No vayas a bajarte, eh. 

-Las cosas como son. No voy a bajarme, aunque sería buenísimo para el chiste, pero no. Tengo que buscar contra quien hacerlo. No se cómo, pero lo solucionaré.

 

Federico D’Elía: “Argentina es campeona del mundo gracias a Messi y Scaloni, no por la gestión de Tapia”

Por Gonzalo Levin

El actor platense, fanático de Estudiantes, no deja de lado su pasión por el fútbol, mientras analiza el fenómeno de Los Simuladores y sus nuevos desafíos.

-Como futbolero que sos, ¿cuál es tu opinión acerca de la gestión de “Chiqui” Tapia?

-Estoy muy en contra, en general, de todo lo que está haciendo en la AFA. Esto de cambiar las reglas en el medio del juego en vez de al principio, no solamente en el fútbol sino en la vida también, me parece un espanto en todo sentido. No nos hace bien. Tapia, además, tuvo la suerte de que bajo su gestión, Argentina salió campeona del mundo, pero no fue gracias a él, sino a (Lionel) Messi, (Lionel) Scaloni y compañía.

-Ya que estamos hablando de fútbol, ¿qué significó para vos haber actuado en la serie de Diego Maradona?

-Fue hermoso. Mi trabajo tiene eso lindo que es lo sorpresivo. Yo estaba en Perú de viaje con mi esposa por mi cumpleaños y me llamó mi representante para preguntarme si quería participar. Tenía que viajar a Barcelona, después a Nápoles y luego a México. Yo pensaba: “Se le cumplió el sueño al pibe” porque era laburar, viajar por todo el mundo y hablar de fútbol. Fue muy lindo, fue justo cuando Diego estaba como director técnico de Gimnasia. Las casualidades de la vida. Casi ni aparezco en la serie, pero todo alrededor ahí era genial.

-A la hora de aceptar un papel, de mayor a menor, ¿qué es más importante entre la parte económica, el libreto, el personaje y el protagonismo?

-Hoy, fundamentalmente, lo que elijo es el proyecto y con qué directores, compañeros, actores. De todas formas, depende de un montón de cosas. Obviamente, si estoy sin plata, en un principio empiezo a hablar de eso a ver cómo viene la mano pero, sobre todo, decido por el proyecto en sí mismo, por el personaje que me toca. No tanto por el protagonismo que tenga o no, la verdad es que nunca me fijé demasiado en eso. El personaje de médico de Argentina, Tierra de Amor y Venganza era uno lindo y así lo acepté, justamente.

-Los Simuladores es una de las pocas series argentinas que hasta hoy día la gente sigue viendo, ¿qué significa para vos eso?

-Para nosotros cinco, incluido (Damián) Szifron, nos da mucho orgullo porque es un proyecto nuestro. No es que nos llamó un canal para hacer algo y funcionó muy bien. Entiendo que ya de verdad traspasó lo que uno puede explicar de lo que fue Los Simuladores. La gente no se da cuenta pero le gusta mucho porque es casi cinematográfico y eso en la televisión no se ve. Fue muy difícil de hacerlo, muy complejo. Más allá de todas las explicaciones lógicas que le podamos encontrar, como la situación del país en ese momento, que estaba prendido fuego. La gente en esa época necesitaba alguien que te solucionara problemas. Si sacamos todo eso de lado, digo: “Algo más sucedió” porque 20 años después, las personas siguen hablando, más allá de las plataformas que aparecieron e hicieron que siga teniendo visibilidad.

-Contaste una vez que Los Simuladores fue una autogestión. ¿De quién fue la idea y cómo se fue llevando a cabo el proceso hasta que Telefé agarró el programa?

La idea al principio no fue de Los Simuladores. Fue entre (Alejandro) Fiore y (Martín) Seefeld. Íbamos a convocar a una persona que es amiga nuestra y conocida que es muy talentosa pero nos terminamos inclinando por Damián que ya (Diego) Peretti, Fiore y yo habíamos trabajado con él. Decidimos hacerlo y empezamos a convocar voluntades y gente que venía a poner el lomo como nosotros también. Pusimos mil pesos cada uno de los cinco, que en ese momento eran mil dólares y con eso bancamos lo mínimo e indispensable. Grabábamos los fines de semana porque los demás días hacíamos otras cosas. Cuando se terminó, Damián tardó un buen tiempo en editarlo y cuando lo vimos, nos dimos cuenta que era algo diferente, que estaba buenísimo. El primer capítulo es nuestro. Cuando salimos a moverlo para los canales a ver qué pasaba, todos se mostraron interesados, pero más que ningún otro, fue Telefé.

-¿Estuviste negado en algún momento de hacer la película de Los Simuladores o es algo que tarde o temprano iba a pasar?

-Se tienen que dar muchas cosas para poder hacer una película de esta magnitud y después de lo que fue el programa. Lo que sí teníamos seguro nosotros cinco era el deseo de hacerla. Éramos conscientes de que esto era más cinematográfico que televisivo. Vamos a hacer la película con Paramount, y Telefé forma parte de ellos. Ese contrato que firmamos hace 20 años dice que, si hacíamos una película, íbamos con ellos. Tardamos y está bien que lo hayamos hecho porque maduraron bien Los Simuladores. Siempre tuvimos ganas y el deseo de hacerla y por suerte se dio. Además, Paramount estaba interesado también.

-¿Te molesta hablar de Los Simuladores a esta altura?

-No me molestó nunca. Nos cambió mucho la vida a nosotros, son veintipico de años. Yo nunca me sentí encasillado con la serie. Siento que fue lo que fue, que es genial que hoy estamos hablando más que nada de Los Simuladores que de otra cosa. Para mí es un orgullo hablar de ellos, todo lo contrario. Después, hice todo lo posible para no quedarme en un hombre encapotado con un piloto y nada más que eso. Hice un montón de programas más, muchas cosas. Mi vida no pasó por la serie, aunque reconozco que fue un mojón importante en nuestra carrera en general, incluida la de Szifron. La vida continúa. Nosotros seguimos laburando, hicimos otras actividades. Por lo menos yo hice todo lo que pude. Todo lo que tenga que ver con Los Simuladores me pone muy contento y orgulloso y puedo hablar toda mi vida de ellos.

 

El rugido olímpico de Los Leones

Por Matías Policastro

Hasta Río 2016, la mejor actuación había sido un 5º puesto en Londres 1948, en la primera participación en la historia de la Selección masculina de hockey en un Juego Olímpico. Luego de eso, la Argentina no clasificó a uno hasta México 1968, y de allí para adelante, el 7º lugar en Atlanta 1996 fue lo más destacable.

Tras la ausencia en Pekín 2008, los dirigidos por Pablo Lombi volvieron a los Juegos en la capital inglesa en el 2012, aunque, finalmente no pasó nada más allá del regreso a esta cita deportiva. El equipo argentino se fue con las manos vacías y una pobre performance, al quedar ubicado en el décimo escalón entre doce selecciones, una participación que de todas formas era normal debido a las previas actuaciones, que no pasaban de una 8º posición como, por ejemplo, en Sidney 2000.

Carlos ‘Chapa’ Retegui tomó las riendas del seleccionado de varones a partir del 2013 y, desde entonces, comenzó el auge de la disciplina en la rama masculina, donde obtuvo la medalla de bronce en el Mundial de La Haya 2014 y el título en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. 

El 18 de agosto de 2016 se gestó la hazaña que marcó un antes y un después en el hockey argentino, Los Leones dejaron su huella en el deporte olímpico y nacional, tras conquistar por primera vez en la historia la presea dorada en Río de Janeiro, al superar a Alemania, en ese momento bicampeón de los Juegos, en semifinales y a Bélgica en la final.

“Este es un premio para el hockey y el deporte nacional, y para todos los jugadores que defendieron la camiseta con el corazón. Amo a mi país y me siento orgulloso de ser argentino. Estoy contento y lo comparto con toda la gente”, sentenció Carlos ‘Chapa’ Retegui.

Fue el quinto podio consecutivo de este deporte, el primero en varones, tras los cuatro anteriores obtenidos por Las Leonas. El último de ellos, fue el segundo puesto en Londres 2012, de la mano del entrenador sanfernandino, quien tuvo su revancha personal en Brasil.

Con este primer lugar conseguido por Los Leones, sumado a la judoca Paula Pareto y a los regatistas Santiago Lange y Cecilia Carranza, Argentina cosechó tres preseas doradas en esos Juegos Olímpicos de Río, una marca que el deporte nacional todavía no pudo superar y que había sido registrada por última vez en 1948.

“Fuimos un poco tapados por la generación de Las Leonas, pero éramos conscientes de que al trabajar a la par se nos iba a dar. En este deporte se trabaja muy bien, los clubes lo hacen muy bien. Esto es de todo el hockey, no importa si es masculino o femenino”, aseguró el jugador y campeón olímpico Facundo Callioni.

Meolans, hacer historia en 21 segundos

Por Franco Zabala

Hay una carrera por el título mundial, en la que competirán un tetracampeón olímpico ruso y un campeón del mundo inglés, ¿quién gana? El argentino. 

El 5 de abril de 2002 es una de las fechas más importantes de la natación nacional, porque continúa como la única vez en la que la bandera se posicionó en lo más alto del podio de un Campeonato Mundial, fue en Moscú, de la mano de José Meolans.

Tres  años atrás, un Meolans de 20 años se convertía en el primer argentino en conseguir una medalla en un torneo de esta gama. Fue el subcampeonato de los 50m libres, en Hong Kong. Ahora, a Rusia llegaría una versión con muchas más medallas y otros Juegos Olímpicos encima.

El objetivo era más fácil de decir, que de hacer: campeonar en los 100m libres. Pero los planes cambiaron sobre la marcha. Un día antes de largar la primera fase de la que iba a ser su prueba principal, el cordobés ganó las semifinales de los 50m libres.

El reloj se paró en 21.47, un nuevo récord argentino. Otro más, que se sumaba al que había instaurado en las eliminatorias. El único sudamericano en la final de la prueba había nacido en Córdoba Capital y era hincha de Belgrano.

Una jornada después, a Meolans le tocaba la instancia definitoria. En la línea se encontraba la posibilidad de vengarse del defensor del título, Mark Foster, su verdugo en este mismo torneo en 1999. Marcas, va. En un abrir y cerrar de ojos, José Martín Meolans se convirtió en el primer y único argentino en lograr la corona mundial de natación. 

“Fue el día, hice todo perfecto”, comentó el hincha del “pirata”. Era verdad, esas 30 brazadas habían sido el cúlmine de años de entrenamiento y experiencia y un millar de detalles que solo se pueden dar una vez. Porque como también aclaró el deportista, “la diferencia entre ganar el oro y ser quinto son cosas mínimas”.

De cualquier forma, no hubo mucho tiempo para festejos. Ellos habían venido a ser campeones del mundo de 100m libres, esto era una medalla de yapa. Pasaron eliminatorias, pasaron semifinales, tocaba lo que habían preparado.

En esta nueva final, las cosas mínimas no estuvieron a su favor. Por 10 centésimas, EL australiano Ashley Callus superó los 47.09 del argentino y lo dejó en el segundo puesto. Sin embargo, esa marca tenía peso propio, ya que lo volvía a dejar a Meolans como el mejor de la historia sudamericana.

Ese fue un Mundial lleno de logros para “Pepe”, pero el premio más grande lo esperaba en Córdoba: las milanesas de su madre Isabel.