Por Alma Albarenga
A 75 años del primer título de Juan Manuel Fangio en la Fórmula Uno. El piloto balcarceño revolucionó la categoría reina del automovilismo y se volvió una referencia mundial, luego de su consagración en el Gran Premio de España de 1951, que se disputó en el circuito callejero de Pedralbes, en Barcelona.
El 28 de octubre de 1951, Juan Manuel Fangio conquistó su primer campeonato mundial con la escudería Alfa Romeo, en la última fecha de la competición, y alcanzó la cima del automovilismo mundial a sus 40 años. Una definición que estuvo marcada por la estrategia, los cambios de neumáticos de Ferrari y una rivalidad con el piloto italiano Alberto Ascari que trascendió las pistas.
La última carrera definió al campeón de la temporada. Fangio llegó a la última fecha como líder del campeonato con apenas tres puntos sobre Alberto Ascari. De modo que los candidatos al título hicieron una apuesta: el piloto que ganara debería pagar una gran fiesta en el lugar que eligiera el perdedor.
El italiano consiguió la pole position, pero el piloto argentino lo superó en la cuarta vuelta, y una mala decisión técnica de Ferrari limitó las posibilidades de Ascari en la lucha por el título. Con el fin de reducir el deterioro de los neumáticos, el equipo de Maranello utilizó ruedas de menor diámetro (16 pulgadas) en una carrera de 70 vueltas en un circuito de 6.300 metros, donde el asfalto genera mucho más desgaste y la degradación de las cubiertas es un factor letal para los pilotos. Además, Alfa Romeo difundió versiones de que sus autos llevarían tanques de combustible adicionales para evitar las recargas y colocó uno falso en cada auto, lo que provocó un cambio en el plan de paradas en boxes de Ferrari. Ascari sufrió múltiples problemas en sus gomas y, aunque optó por cambiar a ruedas de otro diámetro, ya había realizado dos paradas, que sentenciaron la victoria del piloto argentino, que recibió la bandera a cuadros sin ninguna dificultad.
Tras la consagración, el Chueco cumplió su apuesta y organizó una fiesta en el restaurante Savini, en la Galería del Duomo de Milán, que reunió a pilotos e integrantes de los equipos.
Fangio posicionó al automovilismo argentino en lo más alto y se consolidó como una de las figuras más importantes de la historia de la Fórmula Uno. A lo largo de su carrera consiguió 5 campeonatos mundiales: en 1951 con Alfa Romeo, en 1954 y 1955 con Mercedes-Benz, en 1956 con Ferrari y en 1957 con Maserati, y se convirtió en el único piloto en ganar el título con cuatro escuderías diferentes.





