Por Maia Castillo
El histórico autódromo porteño atraviesa una profunda remodelación que modifica su trazado y moderniza la infraestructura. Las obras permitirán recibir al MotoGP y, a su vez, adaptar la pista a las exigencias necesarias para un eventual regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires.
El Autódromo Oscar y Juan Gálvez atraviesa una de las transformaciones más importantes de los últimos años. Los trabajos comenzaron en enero de 2026 y buscan colocar nuevamente al escenario porteño entre los circuitos capaces de albergar las principales categorías internacionales.

Uno de los cambios más significativos está en la histórica horquilla. A fines de agosto comenzó su demolición para extender la recta opuesta y construir una nueva curva en otro sector. La modificación permitirá adaptar el trazado a las regulaciones de la FIA para alcanzar el Grado 1, requisito indispensable para recibir a la Fórmula 1.
Para concretar esa extensión también será necesario trasladar el kartódromo, ya que la pista continuará sobre el espacio que ocupa actualmente. En otro sector del predio se construirá uno nuevo con homologación internacional y, durante la transición, habrá un circuito provisorio para garantizar la continuidad de la actividad.
La renovación no se limita al asfalto. También se trabaja sobre los nuevos boxes, el paddock y la torre de control, además de las calles de servicio, drenajes, pianos y muros de contención. A fines de agosto, la nivelación de la pista había alcanzado un 98%.

Otra de las modificaciones es la construcción de un túnel debajo del circuito, a la altura de la curva 1. El acceso conectará la avenida Roca con el paddock y estará preparado para soportar tránsito pesado. Además, se ensanchará la calle de boxes y se incorporarán sistemas electrónicos de semáforos y banderas LED homologados internacionalmente.
El nuevo Gálvez tendrá dos configuraciones. Para MotoGP contará con 4,3 kilómetros y 14 curvas, mientras que la variante proyectada para Fórmula 1 llegará a 4,87 kilómetros y tendrá 15 giros. El ancho mínimo será de 12 metros, llegará a 15 en la recta principal y alcanzará los 18 en la primera curva.
La capacidad prevista será de hasta 150 mil espectadores por día y los autos podrían alcanzar velocidades de 340 kilómetros por hora en la recta principal. La ejecución está a cargo de Autopistas Urbanas (AUSA), mientras que el diseño de la nueva pista fue desarrollado por Tilke Engineers & Architects.
La remodelación cambia la fisonomía de uno de los escenarios más emblemáticos del automovilismo argentino. Con el MotoGP previsto dentro de su nueva etapa y una variante diseñada según las regulaciones de la FIA, el Gálvez se prepara para recuperar protagonismo internacional y dejar abierta la puerta a uno de sus mayores objetivos: volver a recibir a la Fórmula 1.
Un circuito con historia de Fórmula 1

Mucho antes de pensar en un posible regreso, la Fórmula 1 ya había escrito parte de su historia en Buenos Aires. El Autódromo Oscar y Juan Gálvez fue inaugurado el 9 de marzo de 1952 bajo el nombre de Autódromo 17 de Octubre y, con el paso de los años, atravesó diferentes denominaciones hasta adoptar la actual en homenaje a los hermanos Oscar y Juan Gálvez.
La máxima categoría disputó allí veinte ediciones del Gran Premio de Argentina. La primera se realizó en 1953 y tuvo como ganador al italiano Alberto Ascari con Ferrari.
Juan Manuel Fangio también dejó su marca en el escenario porteño. El quíntuple campeón mundial consiguió cuatro triunfos consecutivos en Buenos Aires entre 1954 y 1957, tres con Mercedes-Benz y el último con Maserati.
La última visita de la Fórmula 1 al país fue en 1998. El alemán Michael Schumacher se quedó con aquella carrera al volante de Ferrari. Desde entonces, Argentina no volvió a formar parte del calendario de la categoría.
El Gálvez conserva así una relación histórica con la máxima competencia del automovilismo mundial, marcada por distintas épocas, pilotos y generaciones.





