Por Agustín González Sánchez Jáuregui
“Di Carlo, Chilindrina”, decía la bandera que apareció en el puente ubicado detrás de la cancha de Barracas Central junto con fuegos artificiales, durante el último partido. La misma apuntó directamente contra el actual Presidente de River Plate, Stefano Di Carlo, en momentos en que se encontraba presente en el estadio la máxima autoridad del fútbol argentino: Claudio “Chiqui” Tapia. El mensaje volvió a poner en escena el enfrentamiento entre el club de Núñez y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), una disputa que excede a los dirigentes actuales y tiene más de una década de antecedentes.
La aparición de la bandera se produjo luego de las recientes declaraciones y cuestionamientos de Di Carlo hacia la cúpula del fútbol argentino, en un contexto marcado por las polémicas arbitrales y por el enfrentamiento institucional entre River y la AFA.
Uno de los episodios más recientes ocurrió durante el partido entre el Millonario y Argentinos Juniors. Luego de una infracción sobre Ángel Correa dentro del área, el árbitro no sancionó en primera instancia un penal que desde el campo de juego y las tribunas del Monumental fue considerado claro. La reacción fue instantánea, mientras el juego continuaba, todo el estadio comenzó a cantar contra Tapia. La presión de los hinchas se mantuvo hasta que el árbitro fue llamado por el VAR, revisó la jugada y finalmente sancionó la pena máxima.
Pero la tensión entre el club y la AFA no nació con Tapia, quien asumió la presidencia en 2017, ni con Di Carlo. Uno de los capítulos más fuertes de esta historia se produjo durante la gestión de Daniel Passarella en River y la conducción de Julio Grondona en la máxima entidad. La relación entre ambos dirigentes ya era conflictiva y alcanzó un punto de quiebre en 2011, cuando los de Nuñez peleaban por evitar el descenso. Tras una derrota ante Boca Juniors, Passarella le pidió públicamente la renuncia a Grondona. Desde entonces, en el entorno del club quedó instalada la sospecha de que la disputa política podría generar consecuencias deportivas. Incluso años después, Passarella sostuvo esa versión: “Fui el presidente del descenso de River, pero no el que lo mandó. Lo mandó Grondona. Me peleé con él y con los barras y así me fue”.

Con la llegada de Rodolfo D’Onofrio a la presidencia de River, la relación con la AFA tampoco se caracterizó por la cercanía. En septiembre de 2015, D’Onofrio fue todavía más contundente al referirse a la estructura del ente rector: “En la AFA se necesita poner una bomba, hacerla volar por el aire y empezar de nuevo”. La frase se convirtió en una de las expresiones más recordadas. Once años después, D’Onofrio recordó aquella declaración y aseguró: “Nunca me arrepentí de decir que había que poner una bomba en la AFA”.

El conflicto atravesó después la etapa de Marcelo Gallardo como entrenador. La desconfianza hacia la dirigencia del fútbol argentino y, especialmente, hacia los arbitrajes se transformó en una bandera del mundo River. La expresión “guardia alta”, utilizada por Gallardo, sintetizó durante años la postura del club frente a determinadas decisiones de la AFA y del arbitraje. “Que Mauricio Macri haya sido presidente de Boca o Claudio Tapia sea hincha de Boca nos hace tener que estar con la guardia alta siempre”, dijo el “Muñeco” en ese entonces.

Durante 2026, el enfrentamiento volvió a escalar. River decidió abandonar el Comité Ejecutivo de la AFA y cuestionó el funcionamiento institucional del organismo, mientras que Di Carlo adoptó una actitud cada vez más opositora hacia la cúpula dirigencial. El repudio se tradujo en distintos episodios y llegó incluso a las tribunas del Monumental, donde las manifestaciones en contra de Claudio “Chiqui” Tapia se volvieron moneda corriente.
El presidente millonario, luego de las cuatro derrotas consecutivas en el comienzo del campeonato, dio una conferencia de prensa en la que, entre otras cosas, criticó distintos aspectos del arbitraje. Mientras tanto desde el entorno de River también surgieron acusaciones sobre una supuesta intervención de Tapia en una negociación por Thiago Almada, algo que fue negado por el futbolista.

La respuesta llegó en Barracas Central, con Tapia presente en el estadio. Allí apareció una bandera dirigida contra el presidente de River con la inscripción “Di Carlo, Chilindrina”, lo que marcó un nuevo capítulo en esta historia que dejó de ser exclusivamente deportiva.
Así, el enfrentamiento entre River y la AFA se enmarca en un contexto que excede a la actual conducción. Desde la pelea de Passarella con Grondona y el descenso de 2011, pasando por la contundente frase de D’Onofrio sobre la necesidad de “poner una bomba” en la AFA, hasta la “guardia alta” de Gallardo y el actual conflicto, el vínculo estuvo atravesado por la desconfianza y las disputas por el poder dentro del fútbol argentino. Más de una década después, aquella pelea toma cada vez más fuerza.





