Por Gabriel Milian Scuri
“Pensamos en Messi como un niño, que tenía un sueño muy grande y pudo llegar muy lejos. Nos parecía importante retratar eso. Y que sea inspiración para los niños del barrio. Vemos muchos chicos jugando al fútbol, se ven las marcas de las pelotas en las paredes”, dijo Ana Miotti, muralista rosarina y una de las partícipes de llevar a Lio a un espacio más de la Argentina.

En la zona sur de Rosario se encuentra La Bajada. El lugar compuesto de casitas pegadas y veredas angostas que se dio el lujo de ver a Lionel Messi dar sus primeros pasos. Sus primeros toquecitos a la pelota.
Este barrio vive, también hoy, en la antesala del último baile del astro con la camiseta del seleccionado, la necesidad de mostrarle al mundo su identidad y el orgullo que encuentran, cuando repasan su historia, de haber sido la cuna, y los dueños de la cotidianeidad, de la familia Messi.

El arte, que inmortaliza como ninguna otra cosa, decidió homenajear al diez, una vez más, y con la búsqueda de romper un récord. Entre las calles Ayacucho, Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas y Estado de Israel, que conforman el barrio, nace la iniciativa El Legado del Diez, con el principal objetivo de ponerle cara y cuerpo a aquel asfalto rosarino.
Treinta y dos muralistas derraman sus habilidades sobre las paredes que funcionan como casas para los habitantes de las cuadras. La gente pone sus hogares a disposición para que el distintivo del lugar que habitan sea un museo a cielo abierto. Con Messi como eje y protagonista.
La Bajada ya tiene una exclusividad, digna de ser envidioso de sus baldosas: fue el hogar de Messi. Pero, además, va por algo más. Convertirse en el barrio con mayor cantidad de murales del futbolista argentino en el mundo.

Y lo especial, es que, por más que pase el tiempo, y que la lluvia intente llevarse los rastros de pintura, la silueta de la cara de Messi no solo quedará en los recuerdos de un pueblo, sino que en la calle. En la selva de cemento que da batalla diariamente con la vida, con la gente.





