Por Valentino Franco
Con el calor de la fiebre mundialista ya en el pasado, el retorno de las ligas europeas vuelve a concentrar la atención de la escena futbolera. Como todas las temporadas, siempre alguna situación llamativa destaca: ya sea la camiseta extraña, el jugador por el que se pagó una millonada o el equipo que ascendió. Una de las historias a contar será, justamente, sobre un club que subió a Primera, aunque no hablamos de ninguna de las ligas principales del continente. En la conflictiva isla de Chipre, Omonia Nicosia, equipo más popular del país y considerado el del pueblo, deberá enfrentar al ascendido cuadro que sus propios hinchas fundaron cuando les arrebataron el control del club: PAC Omonia.
Chipre, otro Estado donde el deporte tiene cimientos bélico
El fútbol chipriota ha sido, desde su llegada al país en el siglo XX por medio de la ocupación británica, un testigo de lujo hacia todos los embrollos políticos y territoriales que allí se desataron en los últimos 150 años. Chipre es una isla ubicada en el mar Mediterráneo que, por su cercanía tanto a Europa como Asia, agrupó -y enfrentó- en sus tierras a dos grandes etnias: los grecochipriotas y los turcochipriotas (de nuevo, una gresca entre cristianos y musulmanes). La disputa entre las polaridades fue tan feroz que dejó al lugar dividido en dos; hoy en Chipre existe una zona desmilitarizada que divide al norte del sur, al mismo tiempo que Nicosia opera como capital de los dos Estados. Es por esto que la Selección que vemos participar en eliminatorias europeas representa a la República de Chipre. Ergo, la griega. Aunque la República Turca del Norte de Chipre (que sólo es reconocida por sus vecinos turcos) también posee unas marginadas y aisladas liga local y Selección nacional. Pero esa es otra historia.
Entonces, ¿dónde aparece el Omonia? Bueno, al estar la República de Chipre prácticamente anclada a Grecia, quedó sujeta también a todo lo que sucedía allí. En el país helénico, la izquierda y la derecha -que venían de colaborar para expulsar a los Nazis de Grecia- comenzaron a batallar por el vacío de poder que quedó tras la terminada Segunda Guerra Mundial. Todo desembocó en la Guerra Civil Griega de 1948, la cual a su vez fue uno de los primeros capítulos de la Guerra Fría; Estados Unidos se metió para cooperar con el gobierno griego y comenzó a expandirse el sentimiento anticomunista. El mismo, claro, cruzó rápidamente el mar y llegó a Chipre.
Por aquellos años, el equipo más fuerte de la jóven liga chipriota era el APOEL -club política e históricamente asociado con la derecha-, el cual manifestó su deseo de que el motín comunista termine tanto en Grecia como en Chipre. Varios de sus propios futbolistas comenzaron a ser humillados y maltratados, a lo que decidieron apartarse de la institución en un afán de crear un nuevo espacio deportivo sin discriminación. Fue así como el 4 de junio, mediante un pleno y total acto político, los exiliados del APOEL fundaron el Athletic Club Omonia Nicosia.
El Trébol adoptó como clásico al equipo del que surgió: el APOEL, conformando el Derbi de Nicosia. Entre los dos cuadros se han repartido la mayoría de los títulos a lo largo de las décadas, y el establecer cuál de ellos es el más grande de Chipre es un verdadero debate; APOEL lidera el palmarés de ligas 29 a 22, pero logró nueve de ellas en los primeros 15 años del torneo, cuando el Omonia aún no existía.
El PAC Omonia, hijo de una familia que se resquebrajó
Más allá de los resultados deportivos o el saldo financiero, el AC Omonia mantuvo desde siempre los principios de ese club que se convirtió en el más popular de Chipre a razón de no cobrar entradas y recaudar fondos a colaboración. Nunca hubieron dueños ni inyecciones de dinero, y la institución fue propiedad de sus hinchas, que tenían derechos políticos y elegían a la directiva que comandaba al equipo. En cuestión, Omonia jamás dejó de ser una entidad sin fines de lucro… hasta 2018.
A mediados de 2013, los de Nicosia fueron azotados por una crisis que los dejó prácticamente en bancarrota. El club sobrevivió mediante campañas de ayuda, y durante los siguientes años se comenzó a barajar la posibilidad de aceptar a un grupo inversor. Tal destino fue repudiado con vehemencia por parte de la GATE-9, Ultras del Omonia. Este fue el declive final de la relación hinchada-directiva, puesto que los propios ultras venían notando actividad inusual en el club: aquellos que no pertenecían al AKEL, movimiento progresista de Chipre, eran rechazados en la institución. Sí, el mismo Omonia que surgió como un equipo libre de discriminación comenzaba a ejercerla sobre una fracción de su gente.

Parte de la GATE-9 organizó un plan para mantener al club bajo dominio de sus socios, y para las elecciones del 29 de mayo de 2018 presentaron una candidatura. Pero, por séptima década consecutiva, políticos del AKEL fueron electos, y con ello se aprobó la venta del club como ruta de escape a los agobios económicos. Fue ese mismo día que los ultras, con una asamblea de por medio, acordaron no quedarse de brazos cruzados al perder la institución: crearían un nuevo club. Aquel 29 de mayo nació el People ‘s AC Omonia (Club Atlético Omonia de su Gente).
El incipiente cuadro comenzó a competir en ligas regionales jugando en estadios alquilados, los cuales desde el primer partido se tiñeron de los característicos tifos con mensajes antifascistas y símbolos de la hoz con el martillo -es decir, una traslación de la cultura del Omonia-. Todo se mantuvo sobre ruedas pura y exclusivamente con recaudaciones, donaciones y campañas de merchandising. La crecida del PAC Omonia fue meteórica, y para 2021 ascendieron a la segunda división del fútbol chipriota; la cúspide del proyecto de aquellos hinchas del GATE-9 alcanzó su esplendor hace dos años, cuando el equipo cosechó el ascenso y tuvo la dicha de enfrentar al Omonia en la Primera División. Fue un empate a uno en un partido de sensaciones encontradas para más de uno en cancha. Sin embargo, el PAC quedó último aquella temporada, decretando así su retorno a las categorías de ascenso. En esta 2026/2027, el humilde conjunto de Nicosia volverá a la máxima del fútbol chipriota para brindar nuevas ediciones del Derbi de los Tréboles, como así fue catalogado en la isla.
“La historia la hacen aquellos que resisten”, reza uno de los trapos de la hinchada del PAC Omonia.
¿Qué sentirá quien supo ser hincha del Omonia, en cuya piel tal vez se encuentre impregnado el escudo del club o cuyos hijos vistió de verde desde el primer día, cuando le toque visitar la cancha que una vez fue suya? ¿Cómo será volver, ahora, pero en la tribuna visitante? Sea como sea, aquel grupo del GATE-9 que prometió defender con fiereza la identidad del equipo nunca desistió a la hora de mantener viva la llama y los valores de lo que ellos creían que era la vieja esencia del Omonia Nicosia; no pudieron torcer la venta, pero trasladaron los cimientos a un nuevo lugar. Quizá alguno de los fundadores quedó en el camino, conmovido y cautivado por el paso de los de 1948, casi sin transición, de la quiebra a la Champions League producto de la inversión millonaria. Sin embargo, eso no desvió el caudal del agua que finalmente pudo romper la piedra: el PAC Omonia jugará su segunda temporada en la Primera de Chipre. Y, por supuesto, habrá partidos entre dos equipos que comparten colores, escudo, camiseta y nombre, ya que, en realidad, uno surgió por los mismos motivos que el primero, sólo que 70 años después.





