Por Juan Romano Mancuso
Fernando Signorini, histórico preparador físico de la Selección Argentina y de Diego Armando Maradona, remarcó la pérdida de protagonismo mostrada por los jugadores en la introducción de nuevas reglas y conformación de calendarios tras el Mundial 2026. “Una copa de 64 equipos sería un mamarracho”, afirmó.
La Copa del Mundo disputada en Estados Unidos, México y Canadá presentó un cambio de reglamento polémico que parece haber llegado para quedarse: la “pausa de hidratación”. Fernando Signorini, uno de los preparadores físicos más reconocidos de Argentina, no dudó: “El cooling break me hace reír y hay que tomarlo a risa, porque esto es todo un mamarracho. Todo porque son varios minutos más de publicidad. Son tan voraces, que tienen un apetito que realmente a mí, esto ya me está dando risa. Le están tomando el pelo a todo el mundo, la gente sigue pagando la entrada, sigue peleándose y sigue comprando camisetas. El grado de estupidización social que lleva el fútbol es realmente alarmante.”
Esta nueva medida que aplicó la FIFA se realiza obligatoriamente a los 22 minutos de cada tiempo, con el objetivo de preservar la integridad física de los futbolistas, debido a las temperaturas extremas. Asimismo, cuenta con una duración fija de tres minutos cronometrados por el árbitro del encuentro.
La cuestión es que durante el desarrollo del campeonato, a pesar de contar con canchas cubiertas y con aire acondicionado que mantienen un clima agradable, estas pausas se realizaron de igual manera, ya que se calcula que cada publicidad transmitida durante ese lapso generó, aproximadamente, entre 170.000 y 270.000 dólares, según Workweek. Si se toma el valor de un solo anuncio por corte durante los 104 partidos del torneo, se llegaría a una recaudación de entre 35 y 56 millones de dólares. Cifras que doblan las de Qatar 2022. Al mismo tiempo, según Global Data, la FIFA mantiene un contrato con Coca-Cola hasta 2030 con un valor de 400 millones de dólares.
“Por eso los jugadores tendrían que tener participación. Porque seguramente si ellos lo hacen, no le darían lugar a estos estúpidos que están haciendo este tipo de cosas. El otro día, en el partido de Boca ante O’Higgins (16vos de la Copa Sudamericana), con la baja temperatura que hacía hubo un cooling break. Entonces yo digo… ¿le estarán dando té caliente?”, comentó irónicamente Signorini.
Manolo Zubiria, el director de Torneos de Estados Unidos para el Mundial 2026, argumentó que la intención de esta medida, es garantizar que los futbolistas puedan competir en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, para el ex integrante del cuerpo técnico de la Selección Argentina, la preparación física del plantel para el torneo no fue la mejor: “Las condiciones seguramente no fueron óptimas, porque ya venían de calendarios sumamente recargados. Se han acortado y reducido muchísimo el tiempo de trabajo. Menotti estuvo cuatro meses para preparar el Mundial 78. En México (1986) estuvimos 44 días previos al inicio. Pero ya en Sudáfrica (2010), con Diego, arribamos 9 días antes. Ahora los jugadores llegan prácticamente el día anterior, en seleccionados con calendarios absolutamente recargados. Pero por eso digo que no se quejen los jugadores, que se jodan”.
“Se acepta que los que mandan, los jerarcas, estén fumándose un habano en palcos con aire acondicionado, y ellos reventando de calor y sosteniendo el negocio. Bueno, si no se deciden a ser parte de las decisiones, que se jodan. Lo lamento, pero es así. Que no se quejen. Si deciden ser ovejas ellos también, que se hagan cargo”, agregó fastidiado.
Tal fue el cansancio físico que sufrió Argentina durante la competición, que en la final ante España, la zaga central titular debió ser reemplazada por lesiones musculares.
A los 40 minutos del primer tiempo, Lisandro Martínez -el defensor que anotó un gol ante Cabo Verde- cortó el juego con una falta en tres cuartos de cancha, sobre el delantero español Mikel Oyarzábal que iniciaba el contraataque. La infracción no solo le costó la tarjeta amarilla, sino que provocó una lesión en su aductor derecho. Tres minutos después de la acción tuvo que pedir el cambio, y en su lugar ingresó Nicolás Otamendi. Más tarde, a los 68 minutos del encuentro, con el resultado aún igualado en cero, Cristian Romero se vio afectado por una molestia que arrastraba previo a la competencia y fue sustituido por Facundo Medina.
“Son cosas que pasan, el fútbol es muy extraño. Todo puede pasar, como en la vida.
Fue una coincidencia, pero ya Romero venía tocado antes del comienzo del Mundial, después la acumulación de partidos. Lamentablemente, puede pasar eso y mucho más. Puede pasar que un jugador de fútbol erre tres penales en un mismo partido y después haga un gol de cabeza en la mitad de la cancha, como le pasó a Martín Palermo. Siempre se buscan esas excusas cuando se pierde. Porque si se gana, aunque sea con un gol con la mano, ahí nadie dice nada. Entonces, hay que calmarse un poco”, explicó.
La próxima edición, para la que se especula con la participación de 64 selecciones, se disputará en Argentina, Paraguay, Uruguay, Marruecos, Portugal y España. Seis países diferentes a lo largo de toda la competencia, lo que sería un hecho histórico.
“Es un mamarracho, simplemente apunta a sumar más países por las cuestiones de las ingentes ganancias. Este Mundial con 48 países, dejó 9 mil millones de utilidades a la FIFA, ¿cuánto va a dejar el otro con 64? Siempre que se haga; porque ahora con esta decisión de la UEFA -a la que se suma la CONCACAF- de no aceptar la privatización del Mundial, que aparentemente tomó la FIFA, creo que hay un cisma en la misma cima del poder mundial. Porque se están disputando y tironeando de un producto tan valioso como es el fútbol, cada uno defendiendo sus propios intereses”, analizó críticamente Signorini.




