Por Santino Teysseyre
El fútbol argentino despidió este 11 de julio a Antonio Ubaldo Rattín, una de las máximas leyendas de la historia de Boca Juniors y un referente absoluto de la Selección Argentina, dueño del mediocampo con su imponente 1.90 de estatura y un liderazgo inquebrantable.
Nacido el 16 de mayo de 1937 en Tigre, Buenos Aires, “El Rata” llegó a Boca a sus 19 años y rápidamente se convirtió en el “5” del Xeneize. Durante 16 temporadas consecutivas vistió exclusivamente la camiseta azul y oro, disputó 353 partidos oficiales y convirtió 10 goles, cifras que lo ubican entre los futbolistas con más presencias en la historia del club. Fue capitán durante gran parte de la década de 1960 y levantó cinco títulos: los campeonatos de 1962, 1964, 1965, el Nacional de 1969 y la Copa Argentina de 1969.
Con la Selección Argentina también dejó su huella. Jugó 34 partidos internacionales y representó al país en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. Precisamente en este último, siendo el capitán, protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia de las Copas del Mundo. En los cuartos de final frente al seleccionado inglés, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó por supuesta protesta, pese a que no hablaban el mismo idioma. Invadido por el enojo y la impotencia ante semejante injusticia, Rattín se negó durante varios minutos a abandonar el campo y, antes de retirarse, retorció con la mano un banderín con la bandera inglesa y se sentó sobre la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II. Aquella imagen recorrió el mundo y quedó inmortalizada como uno de los momentos más icónicos del fútbol argentino.
Su estilo de juego era una combinación entre fortaleza física, inteligencia y liderazgo. Era el clásico número cinco de contención que ordenaba todo desde el fondo. Su influencia fue tal que a día de hoy, 66 años después, sigue siendo un símbolo de lo que significa esa posición en el mundo Boca.
Tras retirarse como futbolista en 1970, inició una carrera como entrenador. Dirigió a Boca Juniors en distintos ciclos y también estuvo al frente de clubes como Atlanta, Banfield, Vélez Sarsfield y All Boys, entre otros.
Rattín deja un legado que excede las estadísticas. Fue un emblema de Boca, un capitán respetado por compañeros y rivales y uno de los futbolistas que ayudó a construir la identidad competitiva del club y de la Selección Argentina. Su nombre permanecerá para siempre entre los grandes ídolos del fútbol argentino.




