Por Tiziano Moreira
A 60 años de la histórica coronación en su propia casa, la selección inglesa adoptó el gran clásico de Oasis como banda sonora oficial para la Copa del Mundo 2026. La historia de una melodía capaz de unir a Mánchester con el barrio de Boedo y potenciar la esperanza de todo un plantel en los estadios de Norteamérica.
La selección de Inglaterra adoptó “Wonderwall” de la banda Oasis como himno exclusivo durante la Copa del Mundo 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. A seis décadas de su única consagración mundialista, el plantel entona este clásico en cada sede para celebrar los triunfos, conectar de forma directa con sus raíces británicas y alimentar el sueño de la segunda estrella.
El rito musical y emotivo ocurre a la vista de todo el público. Tras cada victoria, el equipo posterga el regreso al vestuario y los jugadores caminan hacia la tribuna ocupada por sus hinchas. Los acordes acústicos bajan desde los parlantes del estadio y la voz inconfundible de Liam Gallagher inunda la escena. Los futbolistas se abrazan, forman una fila de cara a la multitud y cantan a capela a todo pulmón en una comunión total con su gente. La convicción del grupo queda expuesta en el inicio de la canción. Los protagonistas asumen el desafío al advertir que el día de recuperar la gloria llegó y el camino a seguir está claro:
“Today is gonna be the day that they’re gonna throw it back to you. By now you should’ve somehow realized what you gotta do” (Hoy será el día en que te lo van a devolver. Para este momento ya deberías haber comprendido lo que debes hacer).
Ese mensaje de firmeza marcó el final de un debate en las concentraciones previas. El plantel analizó opciones para definir la melodía del grupo e incluyó clásicos inmortales: “Hey Jude” de The Beatles (en honor a Jude Bellingham), “Start Me Up” de The Rolling Stones, “Don’t Stop Me Now” de Queen y el himno futbolero “Three Lions” de The Lightning Seeds. Pese a estas alternativas, los referentes eligieron la obra cumbre del britpop.
Noel Gallagher compuso el tema en 1995 con la idea de cantarle a un amigo imaginario la capacidad de rescatar a alguien de sus propios fantasmas. La canción refleja una lealtad incondicional, una devoción única por el otro:
“I don’t believe that anybody. Feels the way I do, about you now” (No creo que nadie sienta de la manera en que yo lo hago por ti ahora).
Esa misma pasión une a los hermanos Gallagher con Manchester City desde las décadas de 1970 y 1980. Pese a sostener una relación personal muy conflictiva y marcada por años de distanciamiento público, su amor sobrevivió a las épocas oscuras del club en la segunda división y se mantiene intacto. Noel diseñó la tipografía oficial de las camisetas para la temporada 2024/2025 y Liam reunió a la banda para una gira de regreso en 2025, ya que lo había prometido si el equipo lograba la Champions League en 2023 ante el Inter de Milán.
Esa fidelidad a prueba de todo convirtió a la música de Oasis en un símbolo de pertenencia para el futbolista inglés, dispuesto a transitar trayectos difíciles para alcanzar la cima:
“And all the roads we have to walk are winding. And all the lights that lead us there are blinding” (Y todos los caminos que tenemos que caminar son sinuosos, y todas las luces que nos guían allí son cegadoras).
La campaña en el Grupo L comenzó con un triunfo 4-2 ante Croacia en Dallas, continuó con un empate 0-0 frente a Ghana en Boston y cerró con una victoria 2-0 sobre Panamá en Nueva Jersey. Tras el debut, Declan Rice describió la atmósfera: “El primer círculo de jugadores en la cancha fue un momento de unión único con la afición. Fue en verdad algo muy especial, nos quitó un peso de encima”.
Con la tensión en alza durante los cruces de eliminación directa, las palabras de los protagonistas pasan a un segundo plano para dejar que la canción hable por ellos:
“There are many things that I. Would like to say to you but I don’t know how” (Hay muchas cosas que me gustaría decirte, pero no sé cómo).
En 16avos de final, el equipo sufrió para superar 2-1 a la República Democrática del Congo en Atlanta. Frente a la paridad del torneo, el defensor Nico O’Reilly compartió su postura ante la FIFA: “No importa el rival, tenemos que celebrar. Cantar con los aficionados nos da un sentimiento espectacular”. En octavos de final, resistieron la presión del Estadio Azteca y eliminaron al local México por 3-2 con una brillante actuación de Bellingham.
Esa búsqueda de un refugio seguro cruzó el océano mucho antes de este torneo para instalarse en el fútbol sudamericano. A fines de la década de 1990 y principios de los 2000, la Escuela de Tablones, hinchada de San Lorenzo de Almagro, adaptó la melodía. Los versos en inglés mutaron a estrofas en español para celebrar el arraigo en el barrio de Boedo. Esa misma estructura rítmica pegadiza que los bombos y platillos argentinos aceleraron en las tribunas, hoy resuena en los estadios de Norteamérica. El estribillo funde ambas pasiones y resume el espíritu del equipo:
“Because maybe, you’re gonna be the one that saves me. And after all, you’re my wonderwall” (Porque tal vez tú seas quien me salve, y después de todo, eres mi Wonderwall).
El capitán Harry Kane dimensionó el impacto de este fenómeno cultural y deportivo: “Cantar ‘Wonderwall’ con los fanáticos en el estadio se convirtió en uno de mis momentos favoritos de toda mi carrera con la camiseta de Inglaterra, en especial en un torneo de esta magnitud. Sé que los hinchas en casa están igual, tiran cerveza por todas partes por la emoción. Nos encantan estas cosas, nos da una conexión real con la gente”.
Inglaterra enfrentará a Noruega en los cuartos de final en la ciudad de Miami. Al sonar el silbato de cierre, la gran incógnita quedará develada: ¿sonarán las guitarras de los Gallagher o remará el barco vikingo bajo la conducción de Erling Haaland?




