La última de Leo: la alegría de jugar una final y la tristeza de saber que la historia se termina 

Por Serena Pettovello

Por Malvinas, por El Diego y por la última de Leo… 

El corazón se parte en dos. La vamos a disfrutar, por supuesto. Nada más lindo que ver a tu Selección jugar otra final por la copa del mundo. Y acá estamos, por jugarla. 

Llenos de orgullo, desbordados de pasión. Privilegiados de ver esos valores que tanto nos identifican reflejados en los 26 jugadores y el cuerpo técnico. Las cábalas. Las coincidencias que buscamos en todo. La emoción de verlos jugar, reír e incluso llorar. De escucharlos abrirse. De notar cómo se les corta la voz cuando hablan de su propia historia y también de la de su capitán. 

Pero hay algo que deja un gusto amargo en la boca, que provoca un nudo en la garganta. La última de Leo. Creo que lo más duro de las despedidas es que te obligan a aceptar que el paso del tiempo es inevitable. Uno nunca está preparado para decir adiós, incluso cuando sabe que el final está por llegar. Hay despedidas que desearíamos evitar a toda costa. Y la suya con la selección, es el claro ejemplo.Porque nos enfrenta a un debate inevitable de que, si llega la alegría por conseguir el objetivo, también lo hará la angustia de pensarlo ausente en una próxima Copa. 

Y es que somos muchos los que no conocemos un fútbol sin Messi. Los que crecimos viéndolo: en cada Mundial, en cada Copa América, en cada intento, siempre estaba ahí. Como una constante en un mundo que cambiaba todo el tiempo. Nos caímos muchas veces, claro que sí. Y ahí es cuando él va más allá. Porque nos enseñó a nunca dejar de soñar. A nunca dejar de intentarlo, incluso cuando muchos lo cuestionaban con crueldad y le daban la espalda.

Solo él sabe cuánto lo soñó. De niño, en Newell’s: “Mi sueño es jugar en la Selección Argentina”. En su adolescencia, en Barcelona: “Obviamente, ser campeón del Mundo”. Y también, solo él sabe cuánto lo sufrió: “Es increíble, pero no se me da. Son cuatro finales, no es para mí, lamentablemente lo busqué, era lo que más deseaba, pero no se me dio”. Pero decidió reponerse, levantar la cabeza y seguir. Cumplir su sueño y, en el camino, también cumplir el nuestro. 

Ya no podemos pedirle más, si nos dio absolutamente todo. Pero si existe algo parecido a la justicia en el fútbol, entonces Lionel Messi merece escribir un final que esté a la altura de la historia que pasó toda una vida construyendo.

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