Por Faustino Licursi Tamazián
Vestir la camiseta de tu selección en una Copa del Mundo representa el sueño más grande para la mayoría de los futbolistas. Cada cuatro años aparece la oportunidad de cumplirlo, aunque a veces, en cuestión de segundos, una lesión puede dejar a un jugador fuera de la cita más importante de su carrera.
Este es el caso de Leonardo Balerdi, quien era uno de los 26 convocados por Lionel Scaloni para defender el título en el Mundial de 2026. Sin embargo, un desgarro en el sóleo derecho sufrido durante un entrenamiento en Estados Unidos obligó al defensor del Olympique de Marsella a abandonar la concentración y ser reemplazado por Marcos Senesi.
En la historia de la Selección Argentina existen varios casos de futbolistas que quedaron al margen de dicho torneo y debieron ver desde afuera cómo sus compañeros levantaban el trofeo más anhelado. En Argentina 1978, México 1986 y Qatar 2022 hubo jugadores que, pese a formar parte del proceso o llegar con chances de ser protagonistas, se quedaron a las puertas de la gloria.
En el Mundial de 1978, el equipo dirigido por César Luis Menotti no disputó las Eliminatorias Sudamericanas por ser el país anfitrión. Durante los años previos al torneo, Hugo Orlando Gatti fue el elegido para defender el arco Albiceleste en los amistosos y se perfilaba como titular para la Copa del Mundo.
A pesar del estilo arriesgado del “Loco”, Menotti confiaba plenamente en él. Pero cuando comenzaba a definirse el plantel mundialista a mediados de 1977, una lesión en la rodilla y una posterior operación cambiaron el panorama.

A raíz de esa situación, Gatti no se sentía en plenitud física ni mental para afrontar la exigente preparación previa al Mundial y se lo comunicó al entrenador. Así lo explicó el “Flaco”: “Gatti no renunció, pero provocó mi decisión. Me acuerdo textualmente de sus palabras: ‘Mirá, César, no estoy ni física ni anímicamente en condiciones de hacer la pretemporada con la Selección. Prefiero pasar un mes en Boca y volver recuperado, con todo’”.
Tiempo después, el arquero defendió su postura: “Sigo pensando que nadie me entendió, ni siquiera Menotti. Para mí hubiera sido fácil quedarme en el plantel, jugar en una pierna si me ponían o si no, cobrar los premios. Y hubiera sido campeón del mundo. Pero yo elegí irme porque pensaba que era lo mejor”, explicó.
Menotti sostenía una versión diferente de lo sucedido y aseguró que el médico de la Selección, Adolfo Fort, consideraba que Gatti estaba en condiciones de entrenarse. “Lo aparté del plantel, había perdido la prioridad. Sus razones eran atendibles, pero a mí no me servían, no me resultaban válidas”, recordó.
Este episodio le abrió las puertas a Ubaldo Fillol, quien se adueñó del arco argentino y fue una de las figuras que conquistó la primera estrella.
Ocho años después, de cara a México ’86, el gran ausente fue Miguel Ángel Russo. El mediocampista se había convertido en una pieza clave dentro del ciclo de Carlos Bilardo y entre 1983 y 1985 disputó 17 partidos con la Selección Argentina.
En enero de 1986 sufrió un accidente doméstico que puso en duda su participación en la Copa del Mundo. Una caída en la bañera de su casa le provocó una lesión en la rodilla derecha que requirió una intervención quirúrgica. Russo inició la rehabilitación a contrarreloj e incluso volvió a jugar con Estudiantes de La Plata en abril, pero no logró convencer al cuerpo técnico de que estaba en condiciones óptimas.
Para Bilardo, esta fue una de las decisiones más difíciles de su ciclo. “Lo malo fue decirle que no iba al Mundial. Pero él no estaba bien. Fue un dolor muy grande para mí tomar esa decisión”, reconoció.
A pesar de la desilusión, Russo comprendió la decisión del entrenador. “Me dejó afuera del Mundial 1986 y me pareció justa su razón. Carlos me dijo que lo iba a odiar y a insultar, pero me avisó: ‘El día que seas técnico te vas a dar cuenta’. Tenía una razón muy grande”, aseguró.

Su ausencia no impidió que Argentina alzara el trofeo. Con Diego Maradona como máxima figura, el equipo de Bilardo conquistó en México la segunda estrella de su historia.
Finalmente, en la consagración de Qatar 2022 también hubo futbolistas que se quedaron afuera de la Copa del Mundo. El primero en ser baja fue Giovani Lo Celso, quien a solo 21 días del inicio de la competición sufrió un desprendimiento del bíceps femoral de la pierna derecha que lo dejó sin posibilidades de integrar la lista definitiva.
La noticia significó un duro golpe para Scaloni, ya que Lo Celso había sido una pieza fundamental en el mediocampo durante las conquistas de la Copa América 2021 y la Finalissima 2022, y todo indicaba que sería titular en el Mundial.

Las otras ausencias se confirmaron cuando la Selección ya estaba en Qatar. Nicolás González y Joaquín Correa formaban parte de la nómina de 26 futbolistas, pero debieron abandonar el plantel antes del debut.
El jugador de la Fiorentina arrastraba una lesión muscular y sufrió una recaída durante un entrenamiento, por lo que fue desafectado y reemplazado por Ángel Correa.
Por su parte, Joaquín Correa había disputado el amistoso previo al debut e incluso convertido un gol. Sin embargo, terminó ese encuentro con una molestia física. El delantero padecía una tendinitis en una rodilla y, a cuatro días del inicio del certamen, fue sustituido por Thiago Almada.
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Dichas bajas representaron un problema para el cuerpo técnico, que debió rearmar la lista de convocados. Scaloni reconoció la dificultad de tomar esas decisiones, especialmente por tratarse de futbolistas que habían sido parte importante del proceso. “Primero está el equipo, de eso no tengo ninguna duda. Y después pensamos en lo individual. Son chicos que han estado desde el primer día con nosotros. Eso es indudable que pesa. Lo sentimos. Pero al momento de tomar la decisión, la tomaremos pensando en el bien del equipo”, aseguró.
Pese a esas ausencias, Argentina logró mantener la solidez del plantel y conquistó el tercer Mundial de su historia.
El caso de Leonardo Balerdi permite recordar a los futbolistas que vieron frustrado el sueño mundialista a causa de una lesión. Gatti en 1978, Russo en 1986 y Lo Celso, González y Correa en 2022 quedaron al margen de torneos que terminaron con la Selección Argentina en la cima del fútbol mundial. Distintas historias y razones, separadas por décadas, pero unidas por el mismo sentimiento: haber estado muy cerca de formar parte de la gloria.




