El muro que venció el asfalto: la odisea de Ricardo Adé

Por Tiziano Moreira 

Tanto el fútbol como la vida otorgan revanchas, pero en el caso de Ricardo Adé, su destino se definió en: “La esperanza es lo último que se pierde”. En noviembre de 2025, el Estadio Ergilio Hato fue testigo de un hecho postergado por más de medio siglo: la selección de Haití clasificó a la Copa del Mundo 2026 tras vencer 2-0 a Nicaragua. Con la cinta de capitán, un defensor central de 1,90 metros de altura es la bandera de su nación y figura de La Liga de Quito de Ecuador. Sin embargo, el éxito oculta un pasado de supervivencia extrema en el sudeste asiático.

El club Baltimore de su natal Haití, donde debutó en 2011, le dio la oportunidad ambiciosa de contactarse con un supuesto representante, que lo llevó a jugar a Tailandia. Convencido, el joven futbolista invirtió todos sus ahorros familiares en el pasaje de avión. Cuando llegaron, el agente desapareció, no hubo ningún contrato y quedó varado sin dinero en las calles tailandesas durante tres meses del 2014. Esta situación lo obligó a regresar al país caribeño.

Nacido en San Marcos, una región de Haití donde la pobreza y la violencia civil son la cotidianeidad, Ricardo Adé convivió con la redonda desde la infancia. Siguió los pasos de su padre, quien practicaba el deporte como hobby. En sus inicios fue arquero, mutó a lateral y mediocampista, hasta que descubrió su lugar en la defensa. El club Don Bosco le abrió las puertas para recuperar ritmo. Poco después, Miami United de la cuarta división de Estados Unidos lo contrató para jugar de manera semiprofesional. Con 26 años, el Santiago Morning de la Primera B de Chile firmó el primer contrato profesional de “La Pantera Adé” en 2017.

Estuvo cuatro temporadas en el fútbol chileno, entre Santiago Morning y Magallanes. La regularidad de sus actuaciones despertó el interés del fútbol ecuatoriano. En 2021 desembarcó en el Mushuc Runa, y luego de un año, Aucas contó con sus servicios. Adé se consagró campeón nacional en 2022 con el equipo, tanto que llamó la atención de La Liga de Quito, el cuadro más ganador del país. A sus 35 años, logró dos ligas, una supercopa y la Copa Sudamericana 2023, lo que lo transformó en el primer futbolista haitiano en alzar un trofeo internacional en la historia de la Conmebol.

Detrás del ídolo deportivo, su familia estaba ausente. Debido a los secuestros en Haití, sus propios seres queridos le prohibieron el retorno a su tierra por razones de seguridad, y para que nadie se aprovechara de lo que se había convertido. Hace casi diez años que no los ve.

Ricardo Adé acumula más de un centenar de partidos con la camiseta del conjunto albo y es una figura indiscutida. Aquel joven desamparado en Bangkok liderará a su país en la máxima cita de la FIFA este año. Su trayectoria demuestra que los plazos del fútbol no siempre coinciden con los de la lógica.

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