De Santiago del Estero a Nueva Zelanda: la historia de Emiliano Tade en una liga en crecimiento

Por Faustino Licursi Tamazián

A más de 10.500 kilómetros de su Santiago del Estero natal y casi por casualidad, Emiliano Tade se convirtió en el máximo goleador histórico del Auckland City, uno de los clubes más dominantes de una de las ligas más recónditas del mundo, la de Nueva Zelanda. A pesar de que el país se caracteriza por el rugby, el fútbol está en pleno crecimiento y logró clasificarse al Mundial 2026, el tercero en su historia.

Años después de su llegada a Oceanía y de convertirse en referente del equipo, el argentino reconoció que su llegada a ese país no fue con objetivos futbolísticos, sino que fue una decisión de vida, para cambiar de aire y conocer otra cultura. 

El surgido en Mitre arribó en 2009, trabajó en un restaurante y jugó por diversión hasta que, en 2010 y a través de un amigo se probó en Wellington United y se incorporó al equipo. Luego dio el salto al Auckland City, la institución más importante de la liga, donde desarrolló una carrera histórica.

El santiagueño, hoy de 38 años, disputó más de 200 partidos con los “Navy Blues”, en los que marcó 138 goles y conquistó 24 títulos, entre los que se destacan cinco campeonatos de Nueva Zelanda y siete Ligas de Campeones de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía). Su capacidad goleadora lo consolidó como el máximo anotador histórico del club y del antiguo New Zealand Football Championship, que fue la competición local entre 2004 y 2021.

“Para ellos el fútbol es lo mismo que el rugby para nosotros”, confesó Tade, una frase que refleja el contexto deportivo en Nueva Zelanda, donde los “All Blacks” se llevan todas las miradas y dejan al resto de los deportes en un segundo plano.

Sin embargo, desde la creación de la Liga Nacional en 1970, el soccer, como lo llaman habitualmente, experimentó un gran crecimiento que lo llevó a clasificar a los Mundiales de 1982, 2010 y 2026. Incluso se convirtió en la actividad más practicada a nivel infantil y juvenil.

A pesar de ese avance, todavía está lejos de ocupar un lugar central en la cultura neozelandesa. Un ejemplo que respalda esta afirmación es el del Auckland City, la institución más laureada a nivel local, que juega en un estadio con capacidad para no más de 5000 espectadores en una región que supera el millón y medio de habitantes. A este panorama se le suma una estructura mayormente semiprofesional, en la que muchos futbolistas combinan la competencia con otras actividades laborales.

Bajo este escenario, la historia de Emiliano Tade permite entender el crecimiento de un deporte que busca consolidarse. Con Nueva Zelanda presente en el Mundial 2026, donde integrará el Grupo G junto a Bélgica, Egipto e Irán, el mayor desafío será superar por primera vez la fase de grupos. Esto ayudaría a que el fútbol neozelandés empiece a ganar más visibilidad y que experiencias como la del argentino funcionen como un reflejo de ese proceso que busca avanzar en un territorio dominado históricamente por el rugby.

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