La “tortura” física que la FIFA le impone a Irán en el Mundial

Por Juan Cruz Sánchez

La selección de Irán atravesará una dura situación durante la Copa del Mundo 2026. En medio de una disputa geopolítica y militar con Estados Unidos, las condiciones de entrada y salida del equipo asiático al país donde debe disputar los partidos de fase de grupos siguen siendo una incertidumbre. En base a este problema, el combinado dirigido por Amir Ghalenoei tuvo que cambiar a última hora su campamento base inicial, previsto en Tucson (Arizona, Estados Unidos), por uno en Tijuana, México, ya que no podrá permanecer en territorio estadounidense durante el torneo y deberá ingresar únicamente para disputar sus encuentros.

La medida fue confirmada por Abolfazl Pasandideh, embajador iraní en México, quien explicó que la delegación deberá viajar el mismo día del partido y marcharse justo a continuación para estar lo menos posible en el país, teniendo una validez de apenas 24 horas. “Entrarían por la mañana en Estados Unidos y se tendrían que marchar el mismo día”, aseguró el diplomático.

Aun así, los tres partidos de Irán en la fase de grupos serán en allí, dos en Los Ángeles y uno en San Francisco. Sin duda, una decisión que afecta completamente el rendimiento de Irán en el Mundial. Soportar un desgaste de 4.140 kilómetros de viaje en menos de dos semanas ya es pésimo para deportistas de alto rendimiento, quienes tampoco cuentan con descanso postpartido. Ni la FIFA ni el país norteamericano se han pronunciado aún al respecto.

La situación no surge de la nada. Semanas atrás, Irán ya había manifestado públicamente su malestar por las dificultades vinculadas a los permisos de ingreso. “¿En qué lugar del mundo una selección nacional está solo autorizada por el país anfitrión a entrar la víspera de sus partidos?”, protestó Mehdi Taj, presidente de la FFIRI, quien, según varios medios iraníes, es uno de los quince miembros de la delegación cuyo visado ha sido rechazado por Estados Unidos. Desde la federación calificaron algunas de las exigencias migratorias como
“discriminatorias” y denunciaron un trato desigual respecto de otras selecciones clasificadas al Mundial.

En conclusión, permitir que la selección de Irán dispute una Copa del Mundo bajo estas
condiciones es la prueba definitiva de que los intereses geopolíticos y comerciales de la FIFA pesan mucho más que el fútbol y la salud de los deportistas. Someter a un plantel de élite a tal desgaste, transforma la competencia en un escenario ridículamente desigual, mezclando la política con el deporte.

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