Por Ana Ameijeiras
En menos de un mes, Sebastián Beccacece tendrá un momento único en su carrera. Si bien ya formó parte de dos mundiales cuando fue ayudante de Jorge Sampaoli (Brasil 2014, con la Selección de Chile y Rusia 2018, con la Selección Argentina), ahora debutará como director técnico en una cita mundialista cuando Ecuador se enfrente a Costa de Marfil el domingo 14 de junio.
A los 22 años dejó a un lado su carrera de futbolista para integrar un cuerpo técnico. En ese recorrido, aunque nunca trabajó con él pero sí tuvo una propuesta en 2007, absorbió conceptos tácticos y metodológicos de Marcelo Bielsa, a quien lo considera un referente en lo humano y en lo futbolístico

Su mejor momento como entrenador lo vivió en Defensa y Justicia, con la conquista de la Recopa Sudamericana 2021, su primer título como DT, tras derrotar a Palmeiras en Brasil. Sin embargo, el gran desafío llegó tres años después, en 2024 cuando asumió el mandato como director técnico de la selección ecuatoriana. Bajo su conducción, Ecuador acumula una racha invicta de 20 meses y se consolida como una de las selecciones más fuertes de Sudamérica.
¿Qué significa para vos dirigir esta Copa del Mundo? ¿Cómo te preparás?
Jugar la Copa del Mundo siempre es una responsabilidad, por un lado, de asumir el compromiso con todo un país, de poder armar una idea que represente primero a los futbolistas. Y que a través de lo que hacen los futbolistas se sientan identificados toda la Nación. Por otro lado, una satisfacción y una alegría enorme de estar en el evento futbolístico más importante del mundo, donde están todos los continentes pendientes. Son esas dos combinaciones. Después nos preparamos siempre de un lugar donde se implica el trabajo de observación, la disciplina, de análisis, de planificación. También lo que fue el proceso. Los jugadores que fuimos utilizando, los que se fueron incorporando. De esa manera es lo que le vamos buscando, continuar con ese crecimiento.
El entrenador argentino explicó cuáles fueron las sensaciones que encontró al asumir el cargo y profundizó sobre la identidad futbolística que busca consolidar de cara al Mundial 2026: “Nos encontramos con un grupo que a mí siempre me generó esa corazonada de sentir un punto de encuentro. Como que el sentir de ellos y el sentir desde lo futbolístico, antes de conocerlo, me generaba una cierta identidad, que es la que intentamos construir a través de un equipo que asuma un protagonismo, que vaya venciendo creencias limitantes, de que pueda ir construyendo lo que consiguen a nivel club, de manera individual lo puedan trasladar a la selección, de manera colectiva. Entonces eso es un poco, ¿no? Empezar a construir desde los puntos de encuentro, la unidad, lo que nos representa y tratar de poder llevar adelante ese sueño, de hacer nuestro mejor mundial”.

Por otro lado, el DT analizó las dificultades que implica preparar una Copa del Mundo y destacó el desafío que representa construir una idea colectiva con poco tiempo de trabajo. Sin embargo, remarcó que el compromiso emocional de los futbolistas con su selección termina equilibrando cualquier limitación en la preparación: “La dificultad siempre pasa por un espacio en el cual el tiempo que a uno le gustaría tener para prepararse, para entrenarse, para conocerse más en profundidad, es un poco lo que escasea. También yo creo que tenemos un punto a favor muy grande, que es ese deseo inmensurable de todos los jugadores de cualquier selección, de estar representando a su país. Entonces, bueno, lo que te quita por ahí de un lado te da por otro, así que creo que se compensa, ¿no?”.
Beccacece se detiene a analizar cómo cambió el juego y reflexiona sobre: la creatividad, la influencia táctica, el peso físico y emocional del fútbol moderno y la necesidad constante de adaptación: “Creo que siempre hay espacios para los talentos, para los que generan la sorpresa, para los que inventan, los que engañan. Obviamente también hay una gran intervención a lo largo del tiempo desde las diferentes áreas que se han encargado también de neutralizar y que no exista esa libertad que es justamente la que permite esa creatividad. Entonces se vuelve a veces bastante complicado verla de manera frecuente. Ya no se ve a ese equipo dominante, el Barcelona de Guardiola, que te generaba un fútbol total los 90 minutos. Y hoy son más, en algunos momentos. Es cierto que también hay equipos que sí lo sostienen: como el PSG, Bayern, el City, que buscan todo el tiempo protagonizar desde el ataque y gastan la mayor energía ahí”.

Además, explicó cómo vive el desafío de conducir una selección en tiempos de sobreexposición y cambios permanentes: “No me preocupa, trato de resolverlo, trato de adaptarme, trato de no comparar las diferentes etapas, sino que tratar de aprender con lo que va aconteciendo. En esa flexibilidad también la selección te permite trabajar mucho eso. Porque a veces tenemos en la cabeza ciertas cosas, y llega el momento del partido y hay jugadores que se lesionan, no pueden venir a último momento y hay que cambiar todo lo que a lo mejor vos planificaste en cuatro meses y hay que modificarlo en dos días. Entonces, esa flexibilidad también se va ejercitando desde la tarea del entrenador en la selección, acomodarse a los cambios rápidamente. Y un poco lo que está pasando ahora, ¿no? El cambio de época también va generando un fútbol diferente y hay que saber adaptarse”.
El crecimiento de los entrenadores argentinos en el fútbol internacional será una de las grandes marcas del Mundial 2026. Beccacece analizó este fenómeno y comparó la influencia de la escuela argentina con la española: “Veo muchos técnicos españoles en la élite y veo muchos entrenadores argentinos en Sudamérica, también en la élite. En España un fútbol más posicional, técnico, y en Argentina un fútbol más de disputa, de duelo, pasional. Nada más que al jugarse diferente pareciera que en uno se lucha y en otro se juega más. Pero creo que la diferencia está en esta cultura, que uno pregona más el juego y otro más las disputas. La escuela argentina y española marcan tendencia por el lugar de donde salen y se forman en base a esa energía que está en el ambiente y permite que sean entrenadores que cada uno en su continente se han buscado”.

En el próximo Mundial, la Selección de Ecuador, conforma el Grupo E junto a Alemania, Costa de Marfil y Curazao, en el que iniciará su camino mundialista frente al combinado africano, en medio de las altas expectativas por el nivel que mostró durante el último año y medio.



