Por Matías Huentelaf, Valentina Gómez Focht y Matías Cohen Aronas
Hay historias que son necesarias recordar y Raúl Barandiarán las sigue contando para mantener viva la memoria. Hoy no están ellos para contarla, pero siguen presentes: jóvenes que compartieron cancha y militancia.
A 50 años del golpe de Estado que marcó la época más oscura de la Argentina, no tenemos que olvidar a los 20 rugbiers de La Plata Rugby Club, ni a ningún otro desaparecido: “Si no son 30 mil, que digan cuántos son y dónde están. Nosotros hace 50 años que los estamos buscando”.
—¿Qué sensaciones te genera que se cumplan 50 años del golpe?
—Es un día para concientizar a la gente, un día de reflexión. Hoy hay que volver a defender la democracia porque está muy atacada.
—¿Hubo algo particular que explique que La Plata Rugby tenga tantos desaparecidos?
—Muchos estudiamos en el Colegio Nacional de La Plata y luego en la universidad. Llegaron de forma disruptiva y todos los desaparecidos militaban. En esa época había grupos que no podían ser ajenos a lo que pasaba, y los que no miraban alrededor. Desconozco por qué fue así. Pero sí creo que por los valores que les inculcó el club los llevó a militar.
—¿Cómo era el club en esa época?
—Era y es un club de las libertades, nadie te preguntaba en qué estabas metido.
—¿Se trataban puertas adentro las desapariciones?
—No, en el club no se hablaba; sí entre nosotros. En esa época, si hablabas, te desaparecían. El club sabía lo que pasó, pero no creo que lo hayan ocultado.
—¿Veías gente extraña en el club?
—Yo nunca vi, pero sí dicen que antes de la desaparición de Hernán, un auto lo esperaba en el club y luego lo siguieron.
—¿Qué recuerdos guardás de tus compañeros?
—Los recuerdo en la cancha, cuando fuimos a San Bernardo a jugar un torneo de Seven, se quedaron en una casa que tenía ahí, cuando vuelvo todavía tengo la imagen de ellos corriendo por la playa.
—¿Costó que les hicieran un homenaje?
—En un sector plantamos 17 árboles en memoria de ellos.
—¿Y la placa que decía “víctimas de la década de los 70”?
—No está mal, pero cuando iniciamos el proyecto queríamos poner “víctimas del terrorismo de Estado”. Después decidieron poner el otro título; no estoy de acuerdo, nunca se tendría que haber puesto eso. Hoy la placa no está.
—¿De parte de la UAR hubo algún acercamiento?
—No, nunca hicieron nada, solo algún comentario equivocado. Incluso cuando los All Blacks fueron a la ex ESMA, tampoco realizaron ningún comunicado.
—En la actualidad hay un gobierno que volvió a instalar la “teoría de los dos demonios”. ¿Qué te genera?
—Hay que hacer fuerza para que se vayan lo antes posible. Jamás pensé que se podía retroceder tanto en temas de derechos humanos, que hubiera tanta mentira. No hubo una guerra; creí que ya era un tema finalizado.
—¿Y cuando dicen que no son 30 mil?
—Si no son 30 mil, que digan cuántos son y dónde están. Nosotros hace 50 años que estamos buscando a 30 mil. Hernán y Otilio están —enterrados, pero están—; Mariano, Santiago, Pablo, Axat, Munittis y los demás, no sabemos dónde están.
Eduardo Navajas, Mario Mercader, Hugo Pinel Lavalle, Mariano Montequin, Enrique Sierra, Alfredo Reboredo, Luis Munitis Orione, Pablo Del Rivero, Abel Luis Vigo, Jorge Horacio Moura, Pablo Alberto Balut, Otilio Pascua, Hernán Rocca, Marcelo Bettini, Santiago Sánchez Viamonte, Rodolfo Jorge Axat, Julio Alberto Álvarez, Abigail Attademo, Eduardo Merbilhaá, Alejandro García Martegani. PRESENTES.



