Por Pedro Pérez Naveira

“La presión es un privilegio, sin ella no existiría el deporte profesional. Si tu objetivo es estar en la cima de tu deporte, lo mejor es que comiences a aprender a lidiar con la presión y los momentos difíciles, tanto en la pista como fuera de ella”, dijo Djokovic un día antes de enfrentar al alemán Alexander Zverev, luego de las declaraciones de Simone Biles y la lucha que tenía contra la presión y lo que se espera que ella logre en su disciplina. 

Nadie duda del talento de “Nole”, ni mucho menos de su fortaleza mental. Es uno de los mejores en este aspecto, junto a Rafael Nadal, pero lo llamativo es la forma de su caída. Había comenzado con un nivel arrollador, como lo venía demostrando a lo largo del torneo, con un 6-1 que dejaba claro el deseo del serbio por llegar a la final. Pero de ahí todo se complicó, perdió 6-3 el segundo set y casi no entró al tercero.

El serbió perdió en la semifinal ante Alexander Zverev por 1-6, 6-3 y 6-1.

Por sus títulos en Grand Slam, títulos en M1000, Torneo de Maestros y los head to head con Roger Federer y Nadal nadie duda de que es de los mejores de la historia, pero esta era la oportunidad perfecta de posicionarse como el mejor. Solo Stefi Graff logró ganar los 4 Majors y el oro olímpico en el mismo año (superó en Seúl 1988 y en el Us Open de ese año a Gabriela Sabatini). André Agassi y Rafael Nadal obtuvieron el “Golden Slam”, pero durante su carrera, no como Graff que es la única “Golden Slam Original”. 

“Djoker” venía de ganar en Australia, que, con nueve títulos -récord del torneo-, es casi el patio de su casa. Luego consiguió lo que muy pocos lograron: venció a Nadal en Roland Garros y en la final remontó un 0-2 en sets y superó al griego Tsitsipas. En Wimbledon no había nadie que le pudiera hacer frente, algunos tenían la ilusión de un Federer rejuvenecido que le diera una batalla épica como fue la final de 2019, donde Djokovic ganó en el tie break del 5to set 13-12, pero eso no pasó: “Nole” arroyó todo lo que estaba a su paso y ya tenía 3 de los 4 Grand Slam. Las bajas de Nadal y Federer, sumado a la caída de Medvedev (especialista en canchas duras y finalista del último Abierto de Australia), le dejaban a Djokovic el camino libre para cumplir con su destino, ganar la medalla dorada. 

Pero, como en Pekín 2008 y Londres 2012, cayó en semifinales y debió jugar el partido por el bronce. La medalla del tercer lugar al serbio no le alcanzaba, no por tener menos valor, sino por su mentalidad competitiva. En 2008 superó a James Blake para adquirir la presea y en 2012 fue derrotado por Juan Martín del Potro, que sería su verdugo nuevamente en Río 2016, donde Djokovic llegaba también como N°1 del mundo y favorito a la dorada.

Djokovic se quedó con el bronce en Pekin 2008 luego de vencer a James Blake en el partido por el tercer puesto.

Está claro que aspirar a un “Golden Slam” va más allá de los sueños de cualquier tenista. Todos quieren ganar al menos un Grand Slam y los más optimistas sueñan con el título de Wimbledon, pero “Nole” aspiraba y aspira a más. Hoy, con 34 años, es difícil pensar a Djokovic como candidato en París 2024, porque llegaría con 37, pero si Federer pudo ser campeón en Australia con 36, ¿por qué Djokovic no lo puede intentar?