jueves, febrero 29, 2024

Tokio, estado de situación a un mes de los Juegos

Por Juan Segundo Giles y Sebastián Martín

Cuando en 1894 el Barón de Coubertin presentó por primera vez la nueva modalidad de los Juegos Olímpicos en el Congreso Internacional de amateurismo, celebrado en la universidad parisina de La Sorbona, ideó e imaginó una competencia con valores y fines alejados a los de la actualidad. El choque de culturas entre naciones, la amistad, el sentido de solidaridad y del juego limpio fueron relegados por la avaricia, el dinero, la trampa y el poder a lo largo de los años.

Esto explica por qué el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, encabezado por Seiko Hashimoto, confirmó la realización de los mismos pese al coronavirus, la baja de diez mil voluntarios o a la negativa del 80% de su población, según la encuesta realizada por el diario Asahi Shimbun. O que también el vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), John Coates, haya asegurado a principios de mayo que, salvo un “Armagedón”, no había ninguna posibilidad de suspenderlos nuevamente como había ocurrido en 2020.

Pero, ¿cómo están el país y la ciudad actualmente? ¿A qué se debe la disconformidad del pueblo japonés? ¿Qué respuestas y argumentos tiene el COI?

Japón, los Juegos y el Covid-19

Luego de haber tocado su pico máximo de casos de coronavirus en mayo, Japón logró bajar la curva en un 44% y hoy se encuentra con un promedio diario de 1.440 contagios y 46 muertes. Sin embargo, el bajo porcentaje de vacunación (7%) y el posible aumento de casos que podría dispararse después de la realización de la competencia son motivos de preocupación para los nipones. Hernán Darío, argentino que reside allí y es fundador de la empresa de turismo “Tokio Tours en español”, le destacó a El Equipo que “Japón no está en el horno como otros países, más allá de que la vacunación va lenta”.

A un mes de la celebración del evento, si bien aún no está permitido el ingreso de turistas, sin importar si están vacunados o si tienen PCR negativos, el gobierno decidió levantar las restricciones sanitarias por el Covid-19, tal y como estaba previsto. “Los cines y teatros están funcionando. Los restaurantes y los bares cierran a las ocho de la noche y a partir de esa hora solamente hacen ‘take out’. El transporte público es casi como toda la vida: el típico tren japonés que está lleno de gente”.

Hace varios años que el uso del barbijo, el cuidado personal, la conciencia, el respeto hacia la otra persona y a las normas de convivencia son características de la cultura en Japón. “De hecho, con esto del distanciamiento social, los japoneses se saludan de lejos. No hay besos, abrazos o contacto. A veces ni la mano se dan porque es todo con reverencia”.

Con respecto a los Juegos Olímpicos, la publicidad que se ve en las calles mediante carteles fue colocada en gran parte antes de la pandemia. Y pese a la reciente confirmación de las autoridades locales de que los estadios podrán albergar hasta un 50% de su capacidad (con un máximo de 10 mil personas), “no hay tanta emoción”.

Ciencia vs Negocio

Desde el inicio de la pandemia, algunos sectores de la población japonesa se han manifestado en contra de la realización de los Juegos Olímpicos. Posteriormente, lo siguieron grandes empresas y organismos locales, como son los casos de Rakuten y Softbank, y Asahi Shimbun, medio de comunicación que lo patrocinaban, que en un editorial los calificó como “amenaza sanitaria”. Ahora, llegó el momento del personal de salud a nivel mundial.

Protesta por las calles de Shimbashi y Ginza mientras se realizaba el relevo de la Antorcha Olímpica [EFE]

A las críticas de la Asociación de Médicos de Cabecera de Tokio ante el bajo porcentaje de médicos vacunados (30%) en las principales ciudades de Japón a falta de 65 días para la celebración, se le sumó en los últimos días la revista médica New England Journal of Medicine (NEJM), que declaró que la determinación del COI de seguir adelante con la competición no se basaba en la mejor evidencia científica.

A su vez, el presidente del Sindicato de Médicos de Japón, Naoto Ueyama, afirmó que tanto el Comité Olímpico como el gobierno japonés han desestimado los riesgos del ingreso de miles de deportistas, funcionarios, jueces y periodistas oriundos de más de 200 países. “Pienso que la clave aquí es si una nueva cepa mutante del virus surgirá como resultado de esto”, sostuvo en el Club de Japón de Corresponsales Extranjeros.

Ahora bien, si en marzo de 2020, cuando se decidió aplazarlos por un año, Japón registraba 865 casos activos de coronavirus y 385.000 en todo el mundo, y en la actualidad hay más de 70.000 casos activos en el país asiático y 19 millones a nivel mundial, ¿por qué el COI y el gobierno nipón insisten en la realización de los mismos?

Según un informe del Instituto Nomura, las consecuencias económicas serían muy superiores a las sanitarias en caso de una nueva postergación o suspensión definitiva. En base a las cifras, renunciar a su organización supondría un coste semejante a unos 16.600 millones de euros, o un equivalente al 0,3% del PBI japonés. A su vez, si la cita olímpica no se llevara a cabo, el COI debería reembolsar por derechos de televisión alrededor de 4 mil millones de dólares, cifra que representa el 73% de sus ingresos, tal como informó The New York Times.

Ante esta situación, y con el objetivo de apaciguar las críticas y buscar una mayor aprobación global, el presidente del COI, Thomas Bach, ha ofrecido personal médico adicional a los organizadores y les pidió a las delegaciones nacionales que llevaran su propio equipo de salud en la medida de lo posible para no sobrecargar los sistemas médicos locales.

Por otro lado, el éxito de la estrategia de prevención de contagios en una serie de pruebas deportivas organizadas en Japón, en la cual intervinieron más de un millar de atletas y solo hubo un caso positivo de coronavirus, según destacó Seiko Hashimoto, es un argumento fuerte que le permite a la presidente del comité organizador mantenerse con la expectativa de tener unos Juegos seguros para los atletas y el staff.

El Comité Olímpico Internacional, con el apoyo del gobierno japonés, se vio entre la espada y la pared. Entre la salud y el negocio. Y es evidente cual fue su decisión. Solo el tiempo y las curvas epidemiológicas determinarán si los protocolos anti coronavirus funcionaron.

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